Responsabilidad: ¿La asumimos o decimos “yo no fui”?

Responsabilidad, ¿La asumimos o decimos “yo no fui”?

Desde el inicio en nuestra carrera AIESECa estamos en un proceso de aprendizaje continuo, y qué mejor manera de aprender que como lo hacemos en AIESEC “La plataforma internacional para que la gente joven explore y desarrolle su potencial de liderazgo”. De toda la enseñanza teórica que he recibido acerca de cómo ser un líder (a pesar que ha sido excelente), en nuestro caso, el aprendizaje es a través de experiencias prácticas en ambientes retadores y definitivamente, no hay mejor maestro que la experiencia.

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En todo el proceso de ensayo y error que llevamos día a día vamos adquiriendo conciencia de nuestros actos, y vamos de una u otra forma uniendo esa teoría y práctica para generar mejores resultados, es por ello que a partir de ese proceso y de hechos que he notado mucho últimamente, que yo en mi momento los viví, quiero comentarles un poco acerca del comportamiento que a veces tenemos cuando somos líderes y que deberíamos evitar.

Liderar un equipo no es nada fácil, más porque se tiene que lidiar con distintos mundos, el cómo gestionemos al equipo y nuestras actitudes hacia él, van a definir qué tipo de líderes fuimos al terminar nuestro período y el tipo de líderes que seremos. Se supone que hubo un antes y un después; y ese después, más que el montón de aprendizaje que se obtuvo, lo que va a caracterizarte es la humildad que mantienes y recordar que también cometiste errores (que lo más seguro, ahora tus colaboradores cometen) y que sigues errando porque al fin y al cabo eres humano.

¿Qué era lo que no te gustaba que hiciera tu líder mientras tú eras su colaborador? ¿Cómo te hubiese gustado que hubiese sido él/ella? ¿Estás repitiendo esas actitudes negativas o por lo contrario estás actuando en pro de que tus colaboradores no vivan lo mismo? Dejo esas preguntas para la reflexión mientras paso al siguiente punto.

“Echar la culpa a otros es una actitud muy cómoda, porque se transfiere a los demás la responsabilidad sobre hechos que nos competen directamente a nosotros. Es decir, son nuestra responsabilidad.” 1

Ya sea en una empresa siendo supervisores o gerentes, dentro de AIESEC siendo vicepresidentes o coordinadores; teniendo un cargo de liderazgo, en muchos casos estamos siendo liderados al mismo tiempo por otra(s) persona(s) a las cuales también debemos rendir cuentas y así como a nosotros no nos gustan las excusas, que entreguen en una fecha posterior a la fecha tope alguna actividad (fuera del deadline), ni cuando nuestros colaboradores le echan la culpa a todo menos a sí mismos, a los que nos están liderando tampoco les gustan esas excusas porque al final el que estaba encargado del trabajo eras y tú eres la cara del equipo, eres el líder.

Responsabilidad: ¿La asumimos o decimos “yo no fui”?

“O tienes excusas o tienes resultados, no ambos. Echar la culpa no es más que una excusa” .

En el mismo orden de ideas, y muy acorde al modelo de desarrollo de liderazgo de AIESEC, tenemos: “Empoderar a otros” porque como líderes debemos crear más líderes, de lo contrario el trabajo no se hizo, así de simple. Al principio nos cuesta asignar actividades a nuestros colaboradores por temor a diferentes factores, entre los principales están los siguientes:

  1. Aún no se conoce bien al equipo y sus aptitudes, por lo que no sabes muy bien cómo distribuir las tareas.
  2. Temes que la actividad no se haga tan bien como se haría estando en tus manos.

En base a esos factores, se debe ir trabajando en ellos porque el equipo está para darse apoyo mutuamente, y como nuestra manera de aprender es mediante la práctica entonces hay que quitar esos temores y optar por nuestro mejor e imprescindible comodín: DELEGAR.

“Delegar: un recurso para la productividad”.

Nadie alcanza niveles ideales de productividad cargando solo con las tareas que pueden ser delegadas. Pero, para delegar, es necesario abrir la mano del perfeccionismo, pues, cuando usted delega la tarea a alguien, este quizá no la haga tan bien como usted.

Delegación vs. Madurez profesional

Si usted es responsable de una tarea, aunque la delegue sigue siendo el responsable.

  • Si la tarea fuese hecha deficientemente, usted responderá por eso, aunque luego pueda pedir explicaciones a la persona en quien la delegó (cosa que no resuelve el problema, desde su punto de vista, pero ayuda al otro a crecer profesionalmente).
  • Y si la tarea se ha realizado con éxito, como profesional maduro y consciente de su propio valor, usted, naturalmente, transferirá los méritos a quien la realizó.” 2

Y que lance la primera piedra el que esté libre de haber echado la culpa a otro al menos una vez en su vida. Si tu colaborador no hizo bien el trabajo no puedes decirle a tu líder que fue culpa de un miembro de tu equipo, debes asumir la responsabilidad porque detrás de ese mal trabajo que hizo ese colaborador puede estar:

  1. No estás haciendo el debido seguimiento a las actividades de las cuales estás encargado(a).
  2. No estás dando buenas indicaciones a tus colaboradores para que realicen el trabajo de manera idónea.
  3. No estás permitiendo que tus colaboradores corrijan sus propios errores (realizas tú la actividad que se hizo mal o no se hizo) por lo que se vuelven a cometer.

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Responsabilidad: ¿La asumimos o decimos “yo no fui”?

“¡Empodera!: enseña a tus colaboradores todo el trabajo que tú haces y que lo pongan en práctica y si se equivocan, da los respectivos feedbacks y deja que sea él/ella el/la quien lo corrija.”

Recomendaciones:

  • ¡Empodera!: enseña a tus colaboradores todo el trabajo que tú haces y que lo pongan en práctica y si se equivocan, da los respectivos feedbacks y deja que sea él/ella el/la quien lo corrija. Además de eso deja que fluya su creatividad que seguro tienen una mejor manera de hacer las cosas que tú, y por no dejar fluir, aún no lo descubres; aparte que es de las mejores cosas que tiene AIESEC, te permite ser creativo al máximo, no vayamos en contra de eso.
  • Hacer un buen tracking (seguimiento) a cada actividad que delegaste.
  • Admite tus fallas y asume responsabilidades (es inevitable). ¿Les suena esto a “self aware”?.
  • Brinda constantes espacios para el reconocimiento a tus miembros por el buen trabajo realizado y a nivel personal corrige las fallas siempre manteniendo una actitud respetuosa.
  • Ten siempre presente nuestro Modelo de Desarrollo de Liderazgo (LDM) y reflexiona de qué manera está alineado el desarrollo de tu tipo de liderazgo con el que tenemos en AIESEC (en caso de leer esto y no eres AIESECo, probablemente la empresa donde trabajes tiene su propio modelo, pregunta cuál es y trabaja en base a este y si eres un emprendedor, te invito a que investigues al respecto e incluyas tu propio LDM como parte de tu organización).
  • Respira profundo tres veces, esto siempre va a ayudar para que equilibres mejor tus pensamientos y acciones en momentos de tensión e impaciencia.

Sarahí Blanco

Ingeniera de Producción

NST Accounting & Finance Processes and Controlling. AIESEC en Venezuela.

MCVPe. AIESEC en Paraguay.

Mi experiencia AIESECa (Capítulo IV): La decisión más difícil

En AIESEC hay dos programas de intercambio, uno de voluntariado y uno profesional, ya había realizado el voluntariado y llegaba a la puerta la oportunidad de hacer el profesional. Una vez más, pero ahora pensándolo bastante decidí arriesgarme e ir a la entrevista para este intercambio, allí mismo en Bogotá, el detalle es que no tenía ni donde vivir, ni dólares suficientes para sobrevivir hasta mi primer sueldo, ni tendría a mi lado a esos que habían sido mi familia las últimas seis semanas. Con mucha ansiedad fui a la entrevista, acompañada de César y Omaira, ellos también aplicarían a la entrevista. El día siguiente dieron los resultados, pasé… estoy seleccionada para quedarme en Bogotá seis meses más dando clases de inglés en esta oportunidad, sola, sin dinero y sin casa…. ¿qué clase de gente haría eso? AIESECos.

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“Al siguiente día me mudé a casa de Ali, así le decía Paula a su abuela por cariño y es la mejor abuela de todo Colombia. ..”

Hice una llamada telefónica a mi madre, mi pasaje de vuelta era el lunes y la llamé un viernes, la saludé, ella emocionada me decía que solo faltaban dos días para volver cuando la interrumpí y le dije, tengo que decirte que no, me quedaré aquí seis meses más a lo que obviamente recibí un ¡¿QUÉ?! Le expliqué todo y después de un largo silencio me dijo que estaba loca pero que si ya me había decidido ella sabía que no iba a cambiar de opinión. Mi única ventaja era tener un hermano en Medellín que me enviaría dinero para sobrevivir mientras me pagaban mi primer sueldo, sin embargo seguía sin casa. Nunca había apreciado tanto tener un techo donde dormir. Estuve en cuatro casas diferentes con mi maleta y todas mis cosas durante cuatro días. El quinto día, Paula me dijo que podía quedarme con su abuelita mientras conseguía alquilar un lugar para vivir, fue la mejor noticia que escuché esa semana. (¿Ya ven por qué fue mi ángel?).

Al siguiente día me mudé a casa de Ali, así le decía Paula a su abuela por cariño y es la mejor abuela de todo Colombia. Ali me recibió en su casa sin pedirme nada a cambio, me preparó un cuarto solo para mí, me dio todas las comidas y me hizo la más reconfortante de las compañías mientras empezaba una nueva aventura que definitivamente me haría madurar unos cinco años en meses. Todas las mañanas me hacía chocolate caliente y me compraba de mi pan favorito, de verdad, es la mejor abuela. La mamá de Paula y Paula también nos hacían compañía seguido, incluso tíos de Paula y niño, su perrito besucón, no podría olvidarlos jamás, gracias a ellos viví un mes tranquila y feliz.

“Empecé mi siguiente intercambio en un colegio lejísimos y mi compañero de trabajo era de China, irónicamente, le tengo miedo a los Chinos, sí, sé que es muy raro, pero es un miedo que he tenido desde pequeña y no sé por qué….”

Empecé mi siguiente intercambio en un colegio lejísimos y mi compañero de trabajo era de China, irónicamente, le tengo miedo a los Chinos, sí, sé que es muy raro, pero es un miedo que he tenido desde pequeña y no sé por qué. Pueden imaginar mi cara cuando me presentaron a mi compañero chino, muy chino. Intenté disimular pero tenía que pasar mucho tiempo con él y un día, ya cuando le fui perdiendo el miedo me atreví a decirle, en plena calle mientras íbamos a la parada de bus “me dan miedo los chinos” se quedó parado y me miró con la cara de sorpresa más graciosa que he visto en mi vida, intenté explicarle y decirle que ya él no me daba tanto miedo e incluso le di un abrazo pero él no sabía qué hacer.

Con los días, Noah siempre me preguntaba si aún le tenía miedo y trataba de no acercarse mucho para no asustarme, era muy gracioso. Poco a poco nos fuimos haciendo grandes amigos, aún hablamos e incluso tenemos fotos. Todos mis amigos cercanos se asombraron de que yo, Aiz, tenía un amigo chino ¡cosas que logra AIESEC! como un mes después me cambiaron de colegio, en esta oportunidad mi compañera era de Brasil, con padres japoneses, de verdad creía que los de AIESEC en Colombia lo hacían a propósito, pero si algo les puedo asegurar es que lograron que quisiera mucho a dos asiáticos y que los recuerde con una sonrisa.

Capitulo 4

“Mis niños en los cursos de inglés fueron increíbles, llenos de energía, superingeniosos y muy divertidos; también tenía una clase llena de malportados pero que al final se encariñaron tanto conmigo…”

Mis niños en los cursos de inglés fueron increíbles, llenos de energía, superingeniosos y muy divertidos; también tenía una clase llena de malportados pero que al final se encariñaron tanto conmigo, a pesar de los regaños constantes, que se pusieron a llorar cuando me fui. El día de mi cumpleaños me tocó pasarlo con ellos y me llenaron de regalos, mis compañeras de trabajo me hicieron una sorpresa, otro de mis grupos decoró mi escritorio y me regalaron flores, de verdad fue uno de mis cumpleaños más especiales. Como se imaginarán, quedarme en Colombia y hacer este intercambio si bien fue la decisión más difícil, también fue la tercera mejor decisión de mi vida.

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Fueron siete meses repletos de emociones y aprendizajes, de transformar mi vida e impactar la de otros, siete meses inolvidables y que definitivamente me hicieron sentir que cambié mi mundo y el de unas cuantas personas más. Lo mejor de esto, aunque muchos no estuvieran de acuerdo, fue volver a Venezuela, a estar en mi casa, con mi familia y amigos de toda la vida –que definitivamente valoro mucho más- volver a este país que aunque esté en crisis me dio la vida, me formó y me impulsó a vivir todas esas experiencias, Venezuela me permitió ser parte de AIESEC y probablemente si no estuviéramos en la crisis que estamos, no existiría una organización como esta.

Gracias AIESEC por regalarme las oportunidades de haber tomado las mejores decisiones de mi vida.

Orlando final Intercambio

PD: Hay alguien que aunque no nombro en los relatos pasó todo ese tiempo conmigo y me demostró de qué están hechas las verdaderas amistades… Ese al que siempre llamaré hijo y que me llena de orgullo decir que soy su amiga, Orlando, gracias por ser y estar, te amo.