Líderes venezolanos: Yulimar Rojas

Los deportistas son – la mayoría de las veces – líderes natos a quienes admirar, son personas disciplinadas, constantes, preocupadas por su salud y enfocadas en un crecimiento personal día a día. Existen numerosas disciplinas dentro de las cuales pueden destacar, y es tanta la variedad que se desarrollan eventos mundiales de cada disciplina, en el caso de las olimpiadas son competencias entre distintas disciplinas desarrolladas simultáneamente; y una de ellas es el triple salto, categoría en la cual nuestra líder de hoy obtuvo medalla de plata durante los juegos “Río 2016”, Yulimar Rojas.

Esta subcampeona nació en nuestra ciudad capital, sin embargo desde muy pequeña vivió en la ciudad costera de Puerto La Cruz, durante sus inicios se dedicó a jugar voleibol, disciplina que le permitió representar a Venezuela en los juegos olímpicos Pekín 2008. Yulimar deseaba entrenar en un polideportivo cercano a su hogar, sin embargo no habían instructores para su área en ese momento, pero tras un par de entrenamientos el equipo de atletismo fijó su vista en ella. Su primer éxito fue en el 2011 Campeonato Sudamericano Juvenil de Atletismo, donde ganó el salto de altura, con 1.78 metros.

Actualmente Yulimar ha cosechado un sinfín de reconocimientos nacionales, regionales y mundiales; su humildad se ha mantenido desde el día 1 de su carrera y se encuentra próxima a firmar contrato con Barcelona. Con tan solo 21 años esta venezolana nos demuestra día a día de lo que somos capaces los venezolanos; a pesar de la poca inversión en su formación, Yulimar es motivo de orgullo dentro y fuera de nuestras fronteras, es sin duda una líder venezolana.

Contra todo pronóstico, seguimos aquí

La publicidad es el medio de difusión a través del cual se da a conocer un producto, este a su vez tiene cualidades que le permitirá subsanar una necesidad o carencia del individuo; en el caso de nuestros voluntariados el producto es Venezuela y la necesidad es ser un líder global. Puede sonar sencillo, como sumar 2+2 y obtener el 4, pero no todo es tan simple como la matemática; existen reportajes y denuncias en los medios internacionales que han agudizado la crisis que vive actualmente nuestro país, volviéndolo un destino poco atractivo para aquellos jóvenes que deseen experimentar una experiencia de intercambio con AIESEC.

En las sociedades desarrolladas, AIESEC tiene una fórmula estipulada para funcionar. Sus miembros trabajan en pro de realizar campañas de atracción para posibles intercambistas, encontrar patrocinios, abaratar costos de viaje y ofrecer mejor servicio; pero en una sociedad donde se te raciona la comida por número de cédula el panorama se complica un poco más. Pocas son las empresas en capacidad de brindar patrocinios a jóvenes voluntarios, la inflación nos ha vuelto uno de los destinos más costosos a nivel mundial y la mala publicidad en medios de comunicación no nos ayuda.

A pesar de todo lo anterior, existen más de 400 jóvenes venezolanos, divididos en 10 comités locales, enfocados en brindar un servicio personalizado a nuestros jóvenes intercambistas. Creando proyectos para garantizar que dejen su huella en nuestro país, fomentando el liderazgo de la siguiente generación que dará grandes cosas a nuestra tierra y el mundo. Control cambiario, menos aerolíneas, restricciones por parte del gobierno para realizar actividades e hiperinflación son solo algunos de los elementos que tienen en contra AIESEC en Venezuela; y a pesar de todo, contra todo pronóstico, seguimos aquí: formando líderes globales.

Encuentra tu rumbo en Venezuela

Dicen que la mejor manera de encontrarse a sí mismo es perderse en el camino, puede sonar contradictorio pero hasta el momento no he encontrado un planteamiento que sea más real. Las personas se vuelven conscientes de sus habilidades en el momento que deben volverse individuos orientados a encontrar soluciones; ya que las situaciones de crisis son las que sacan a relucir nuestro máximo potencial y nuestros mayores defectos. Venezuela es un país con una cultura llena de gente amigable, atenta, trabajadora y honesta; que lamentablemente ha sido marcada durante su historia por malas decisiones y calamidades externas que le han impedido progresar, aun así los venezolanos se vuelven ingeniosos y le buscan una respuesta creativa a todo mal.

Nuestros intercambistas suelen llegar con cierto temor debido a la mala publicidad que sufre el país; si bien la crisis actual es innegable, también es cierto que Venezuela es el lugar perfecto para encontrarse a sí mismo. En nuestro país aprenderás lo que significa “echar pa’ lante”, que a pesar de las dificultades siempre existe una ventana por la cual salir, que no se trata de la meta sino del camino. Para encontrar tu camino en la vida solo debes preguntarte “¿Cuál será mi aporte a este mundo una vez adquiera estos conocimientos?”, si no tienes eso claro es momento de comenzar a plantearte nuevos rumbos.

Venezuela, tierra de gracia, mujeres bellas, personas emprendedoras y un sinfín de oportunidades en crecimiento, en una sociedad adormecida por el conformismo y la incertidumbre no hay mejor ambiente para desarrollar tu liderazgo. Así que atrévete a cruzar hacia esta maravillosa carretera, que quizás a veces esté carente de señales, pero cuyo aprendizaje va a llevarte a conocerte mejor de lo que alguna vez lo has hecho, desarrollarás tu pleno potencial y entonces, habrás encontrado tu camino en Venezuela…

¿Ser un líder global es nuestra prioridad?

Prioridades, en plural, no existe; la prioridad debe ser una sola, cómo se logra la jerarquización de la misma entre todas las demás dependerá del individuo. Un joven promedio generalmente estudia y tiene un trabajo a medio tiempo, también debe estimar pasar tiempo con su familia y amigos, por lo que es normal que en algún punto descuide alguna de estas actividades.  Los jóvenes venezolanos actualmente vivimos una situación de incertidumbre en muchos aspectos, Venezuela se ha convertido en un país complejo y eso no es un secreto para nadie, es por ello que vale la pena preguntarse si dentro de toda esta incertidumbre ser un líder global puede ser nuestra prioridad.

Un líder es aquella persona consciente de sí misma, cuáles son sus defectos, virtudes, fortalezas y debilidades; es una persona capaz de empoderar a otros, de inspirarlos a ser la mejor versión de ellos mismos para que aporten lo más que puedan a su sociedad; un líder también se preocupa por la problemática mundial, tiene una visión global no solo local; y finalmente un líder es una persona orientada a buscar soluciones, no deja que un problema lo sobrecargue sin al menos intentar resolverlo. Parece bastante trabajo para una sola persona ¿cierto?, y en el contexto de un país complejo como Venezuela podríamos pensar que tener estas cuatro características no sería la prioridad de algún joven.

Es ahí donde nos damos cuenta, que el mundo necesita mejores líderes, mejores personas que posean las 4 características anteriormente mencionadas, lo que necesita nuestra sociedad es que ser un buen líder se convierta en nuestra prioridad. Porque no podemos pretender que todo lo que estamos viviendo sea culpa de generaciones pasadas, es verdad, tienen cierto grado de responsabilidad; pero en este momento este es tu mundo, tu planeta, tu realidad, ¿qué estás haciendo tú para cambiarla y volverla mejor? ¿Te preocupas por dejarle a tus hijos un mejor lugar que el que vives actualmente? Sin duda Venezuela es un país perfecto para desarrollar las 4 cualidades del liderazgo, para vivir lo que la experiencia AIESEC significa; para los jóvenes venezolanos la respuesta es ¡Sí! Ser un líder es nuestra prioridad.

¿Por qué el mundo necesita de AIESEC?

Las organizaciones no gubernamentales nacen como una iniciativa para resolver problemas sociales, sin necesidad de formar parte de un cargo en el gobierno; con el paso del tiempo la proliferación de las mismas ha hecho que se segmenten por causa, y es así como vemos ONGs para todo tipo de iniciativas: niños con cáncer, animales en situación de calle, educación para personas de bajos recursos, y un sinfín de causas más. Entonces sería bueno preguntarse, ¿cuál es la causa a la que AIESEC busca contribuir? ¿En verdad estamos haciendo un impacto en el mundo? Más importante aún, ¿estamos ayudando a Venezuela?, la respuesta a esto solo puede ser sí.

En la vida existen dos tipos de impacto: el inmediato, cuya recompensa se obtiene al momento; es cuando formas partes de alguna ONG con un fin específico para una actividad en particular y ves los resultados al momento; y el de mediano – largo plazo, donde la inversión de tu tiempo y esfuerzo se verá materializado más adelante, quizás hasta en otras personas. Puede asemejarse al dicho “Una sociedad va por buen camino cuando siembra árboles cuya sombra sabe que no disfrutará”. La formación de líderes es necesaria para toda sociedad, especialmente para Venezuela; porque para la generación de los millenials atrás quedaron los estigmas sociales que te planteaban cómo y cuándo debías vivir tus experiencias.

El mundo necesita de AIESEC porque hay que trabajar en la mentalidad de las nuevas generaciones, dejar de lado el estigma que más dinero igual a mayor éxito, que la vida solo consiste en tener un trabajo de oficina y una familia, que toda la verdad está dicha y que cualquiera que vaya en contra de lo establecido está mal. El mundo necesita de AIESEC porque requiere jóvenes que vivan la diversidad, busquen siempre la excelencia, desarrollen el liderazgo en otros, demuestren integridad, disfruten el simple hecho de participar y que actúen pensando en la sustentabilidad de sus acciones, tanto en el tiempo como en sus recursos.

La ecuación es simple: AIESEC forma líderes, con los 6 valores que mencioné anteriormente, quizás su impacto no sea directamente en nuestra sociedad actual, pero sin duda formar personas es la clave para tener una mejor sociedad. Las guerras, los problemas económicos, el cambio climático, todo esto es consecuencia de los malos líderes que han logrado hacerse del poder político durante la historia, si cambiamos la manera de liderar veremos resultados palpables en nuestra sociedades. Es por ello que el mundo necesita de AIESEC.

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Conociéndome a lo random

En AIESEC existe una costumbre de que cada vez que se hace una presentación o hay una reunión, se dice un Random Fact.  Especialmente en esas reuniones donde hay varias personas que no se conocen. Un random fact, es un hecho al azar, es decir: algo propio de ti que pueda resultar extraño en el momento que lo dices. O que simplemente no tiene nada que ver con la reunión o la presentación que estás dando. Es una manera de presentarte.

Debo admitir que al principio me parecía muy extraño tener que compartir cosas de vida -personales- con los demás. No me resultaba cómodo decirle a alguien que no conocía una manía o mis gustos. También se me hacía difícil porque no lograba pensar en algo rápido. Se me venían muchas cosas a la mente y no sabía cuál decir.

Con el tiempo empecé a adoptar una costumbre que luego se convirtió en mi mayor random fact: fui más consciente de las cosas que hacía. Me fijaba en esos actos de ansiedad o en algunos gestos que al principio eran involuntarios e inconscientes. Y no me limitaba a eso, también me decía: ese será mi random fact en la próxima reunión. Me di cuenta de que estaba conociéndome a mí misma.

Mucho gusto, Random Fact

Me sumergí en un ejercicio de auto-conocimiento. El simple hecho de darme cuenta de que hacía cosas “propias de mí” era una manera de presentarme todos lo días.

-Mucho gusto, Arantxa. Te gusta caminar mientras ves hacía el cielo y te fijas en el movimiento imaginario de los edificios y el contraste que hace con el cielo. Dale la bienvenida a la carpeta de random facts.

Estaba interesada en todo lo que hacía. De un momento a otro dejó de ser una búsqueda de hechos al azar y se convirtió en mi ejercicio de vida. Me interesé por mis gustos -y locuras. Y cada vez fue mucho más fácil compartirlo con lo demás. Para mí, cuando te conoces, cuando sabes cómo eres, puedes mostrarte -y sentirte- seguro. Empiezas a reírte de ti mismo, a reconocerte, a aceptarte.

Son esos pequeños regalos que te va brindando la organización a lo largo de la experiencia. Puedes apropiarte de ellos e incorporarlos a tu estilo de vida. Ya sea para ser más feliz o estar menos triste. No puedo decir que me conozco al 100% porque todavía estoy en ese proceso, además de que a medida que crecemos cambiamos. Pero puedo decir que ya se más de mi. Cada día sé más de lo que pude saber el día anterior.

Cada día me convierto más en mi amiga y me presento con agrado porque sé que hay algo interesante de mí que antes no sabía.

 

Protagonistas anónimos: Francisco Criollo

Francisco Criollo entró a AIESEC en Mérida en el año 2015. En ese tiempo, él estaba en un curso de portugués (Understand Me) desarrollado por AIESEC y se sentía atraído por las actividades multiculturales que realizaba la organización.

Decidió ir a una charla de oportunidades con la intención de realizar un Voluntariado Social pero no tenía suficiente dinero así que eligió pertenecer a la organización. Le dieron la fecha de su “primera entrevista de trabajo”. A los tres días fue aceptado en la organización que le cambiaría la vida.

Al entrar en AIESEC si bien sabía que quería aprender no tenía idea de lo que podía llegar a ser.

Ganando experiencias

El inicio de su carrera en AIESEC se convirtió en un viaje retador para Francisco. Comenzó trabajando en su comité local en el área de Marketing. Desarrolló destrezas de gestión de medios digitales, relaciones públicas y ventas.

Para él, ofrecer intercambios en un país como Venezuela y con el contexto socio-económico que implica es un reto. Pero “es genial encontrar motivación para alcanzar metas y seguir creciendo junto a un equipo”.

Seis meses después de entrar en AIESEC, Francisco asistió a su primera conferencia nacional. En ese momento se conectó con la organización y percibió lo que era el desarrollo de liderazgo.

“Ver un centenar de jóvenes de mi edad, con una visión tan amplia del mundo y enfocados en la resolución de problemas que aquejan al país es sin duda inspirador. Tanto que me impulsó a aplicar a ser Coordinador Nacional de Mercadeo para los intercambios entrantes”, dice Francisco. Para él, un estudiante de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Los Andes –con tan solo 18 años–, su experiencia en Mercadeo era nula.

Aun así decidió asumir el reto porque sabía que ahí se encontraba el verdadero impacto de los programas de AIESEC en Venezuela. Era una oportunidad de dar a conocer lo bueno de nuestro país y ayudar a construirlo.

Venezuela para Francisco

Venezuela tiene mala imagen internacionalmente gracias a lo extremadamente amarillista que son algunos medios, afirma Francisco.

Su trabajo consiste en ofrecer las oportunidades que tiene Venezuela y que jóvenes de todo el mundo se interesen en venir al país. Él sabía que se necesitaba un mensaje claro, optimista y contundente y fue allí donde surgió la marca “I bet on Venezuela” o Yo Apuesto por Venezuela.

Francisco sabe que una pregunta frecuente entre los venezolanos es “¿cómo salir adelante y cómo aportarle al país?”. Para Francisco, AIESEC en Venezuela está realmente comprometida con el desarrollo del país. Más allá de un diseño o una campaña, cuando ves a cientos de jóvenes que se esfuerzan por superarse es fácil llenarse de esperanzas.

Él afirma que estar en contacto con esos chicos que vienen a Venezuela por un voluntariado o a tomar prácticas profesionales lo ha conectado con el país de una forma indescriptible.

Ver como ellos convierten a Venezuela en su país es totalmente satisfactorio.

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Recientemente fue parte del comité organizador de la última conferencia anual de la organización. Trabajó durante un par de meses intensamente para brindarles una experiencia  única a los delegados, así como herramientas y motivación. Para él fue un momento único. “Sabes que valió la pena cuando te agradecen porque fue una de las mejores experiencias de sus vidas. AIESEC es sobre eso, conocerte a ti mismo, conocer de lo que eres capaz, establecer conexiones y empoderar a otros. Lo más importante es crecer como equipo, como familia”, dice Francisco.

A nivel nacional

Francisco no se limitó al trabajo con su comité local (Mérida). Este año decidió formar parte del Equipo de Soporte Nacional de Mercadeo. Esto fue un antes y después en su vida.

Esta experiencia lo hizo más ambicioso en cuanto a los resultados que aspira en lo que hace. Además, se dio cuenta de que experimentar con un equipo multicultural y comprometido puede resultar divertido. Se han convertido en su familia. Y, a través de esta experiencia ha aprendido a romper las barreras culturales y saber que son muchos los que apuestan por este país.

Francisco no logra resumir su experiencia –porque habla mucho– pero ha sido como una universidad para él. Ha aprendido, ha construido confianza en sí mismo y sobre todo, ha entendido que todo es posible si se hace con ganas.

Me he dado cuenta que cada persona tiene su esencia, ese algo que te puede impactar. Mi experiencia ha sido crecimiento y más crecimiento.

Planes a futuro

Su próximo reto dentro de AIESEC es ser Vicepresidente del programa Voluntario Global Entrante –en Mérida. De momento continuará explorando sus pasiones dentro de la organización para emprender algo propio en futuro.

Francisco ve a la organización como una oportunidad para cambiar la mentalidad de esperar a que alguien más arregle las cosas por nosotros. Cree que el país necesita líderes conscientes, íntegros y que vayan más allá de los intereses personales de algunos. “El impacto que causa AIESEC en  la vida de cada uno de los jóvenes que son parte de alguno de nuestros programas está cambiando vidas. Está transformándonos en lo que queremos ser, en lograr la paz mundial y el pleno desarrollo del potencial humano”, afirma Francisco.

Él piensa que es necesario confiar en uno mismo y actuar. Es necesario salir de la zona de confort y atreverse a descubrir el mundo dejando una huella.

Algo que aprendí dentro de AIESEC y que he convertido en filosofía de vida es que el miedo es el mejor de los sentimientos. Es el motor que impulsa descubrirte a ti mismo. 

Vamos a darle la vuelta al mundo

En 2010, Calle 13 – una banda de rap fusión puertorriqueña- lanzó una canción titulada: La vuelta al mundo. Por un momento podemos pensar que es una historia de amor. Podemos verla como la invitación de una persona a compartir con ella todo lo que el mundo nos da. Pero ¿y si el mismo mundo es quien nos invita?

Si oímos con atención la letra podríamos darnos cuenta que ese recorrido podemos hacerlo nosotros mismo. Que nuestros compañeros de viaje sean las ganas de conocer, vivir, sentir y ayudar. Que podamos sentirnos parte de nuevas cultura y todo lo que nos rodea.

Dame la mano

¿Qué tal si los miembros de AIESEC tuviésemos esta canción en nuestro playlist viajero? ¿Qué tal si empezamos a vivir la letra? Me gustaría que más personas -tanto miembros como aquellos que no lo son- comiencen a explorar más.

Comencemos a explorar tierras lejanas, aprender nuevas culturas, reír en otros idiomas y ver el mundo de otro color. Fluir con el viento y oler la diversidad. Creer que podemos cambiar realidades y cambiarnos a nosotros mismos en el proceso.

Ya sea con un Voluntariado Social, una Pasantía Profesional o simplemente un viaje familiar, disfrutemos de ese viaje. No importa si es en avión, autobús, barco, bicicleta o a pie, disfrutemos el paisaje y veamos más allá de la carretera.

La vuelta al mundo

Para aquellos que no la han oído, no la conocen o no le han prestado atención, quiero compartir con ustedes la letra de la canción:

No me regalen más libros porque no los leo
Lo que he aprendido es porque lo veo
Mientras más pasan los años, me contradigo cuando pienso
El tiempo no me mueve, yo me muevo con el tiempo 
Soy las ganas de vivir
Las ganas de cruzar
Las ganas de conocer
Lo que hay después del mar

Yo espero que mi boca nunca se calle
también espero que las turbinas de este avión nunca me fallen
no tengo todo calculado ni mi vida resuelta
solo tengo una sonrisa y espero una de vuelta

Yo confío en el destino y en la marejada
yo no creo en la iglesia pero creo en tu mirada
tú eres el sol en mi cara cuando me levanta
yo soy la vida que ya tengo
tu eres la vida que me falta
Así que agarra tu maleta, el bulto, los motetes, el equipaje, tu valija,
la mochila con todos tus juguetes

Y dame la mano
Y vamos a darle la vuelta al mundo
darle la vuelta al mundo
darle la vuelta al mundo

Darle la vuelta al mundo

La renta, el sueldo, el trabajo en la oficina
lo cambié por las estrellas y por huertos de harina
me escape de la rutina para pilotear mi viaje
porque el cubo en el que vivía se convirtió en paisaje
Era un objeto esperando a ser ceniza

Un día decidí hacerle caso a la brisa
A irme resbalando detrás de tu camisa
no me convenció nadie, me convenció tu sonrisa

Y me fui tras de ti persiguiendo mi instinto
si quieres cambio verdadero pues camina distinto 
voy a escaparme hasta la constelación más cercana
la suerte es mi oxígeno, tus ojos son mi ventana
quiero correr por siete lagos en un mismo día
sentir encima de mis muslos el clima de tus nalgas frías
llegar al tope de la tierra, abrazarme con las nubes
sumergirme bajo el agua y ver cómo las burbujas suben

Dame la mano
Y vamos a darle la vuelta al mundo
darle la vuelta al mundo
darle la vuelta al mundo


El secreto de esos miembros de AIESEC

Los miembros de AIESEC tienen una capacidad impresionante para alentar a sus compañeros. No se trata sólo de amistad ni compañía. Tampoco del hecho de que con el tiempo se sientan como en familia. Es simplemente una habilidad para reconocer el trabajo de los demás y darles ánimo.

Un miembro de AIESEC es capaz de ver al otro y decir: ¡qué bueno eres en esto! Y lo dice con tanta sinceridad que cualquiera podría subir su autoestima en unos minutos. Siempre tienen una sonrisa que te invita a sonreír. Siempre tienen una energía que es realmente contagiosa.

Porque algo tienen esos miembros que no te mienten ni te engañan para que sigas ahí. De verdad creen en ti.

¿Qué tienen esos miembros?

Quiero saber cómo lo hacen, cómo ven tus capacidades. Un miembro de AIESEC nunca te dice que no puedes, y si de verdad no puedes, te ayuda a lograrlo. Hay una disposición para hacerte sentir bien, seguro, positivo y con las ganas de darlo todo siempre.

Son apoyo, fuerza y voluntad.

Los miembros de AIESEC te dan la mano, te ven con orgullo, te ayudan en todo. No sólo te valoran sino que a través de tus ojos sientes que ven en ti más potencial del que tú puedes imaginar -o tener.

No hay celos, no hay envidia.

Ahí para tí

Es normal que tu papá, mamá, hermano, hermana, primo, amigo, compañero… te motive y confíe en ti, pero muchas veces llegas a esta organización y no puedes entender cómo es posible que tantas personas te vean con tanto cariño. Extraños que se alegran y celebran tus logros. Miembros que dicen “no pasa nada” cuando tú crees que fallaste. Simplemente entiendes que te dan otra oportunidad y te hacen apropiarte de ella.

Con el tiempo dejan de ser extraños y tú dejas de tratar de entender por qué ponen su confianza en ti. Te acostumbras y te vuelves parte de ellos. Empiezas a ver a las personas a través de su mirada y sentir que por sus venas corre una fuerza imaginaria. Descubres la grandeza que hay dentro de ellos y esa capacidad de romper barreras. Sientes que si ellos alcanzan cimas tú serás parte de esa experiencia. Aplaudes triunfos ajenos y sonríes. Le das la bienvenida al éxito de los demás.

Realmente no sé cómo lo hacen esos miembros, pero siempre quiero ser parte de ellos.