No quiero estar entretenido con agua

Hace poco vi una imagen de un niño pintando una cerca de madera con agua. Era un estrategia que habían usado sus padres para mantener al niño entretenido por horas. Y claro, hacerle creer que hacían algo. Pero me quedó la imagen en la mente. Después de verla imaginé que así nos debemos sentir nosotros cuando hacemos algo que no queremos.  O cuando nuestros trabajos no nos gustan.

Simplemente estamos ahí matando nuestro tiempo pero no lo vivimos. Nos esforzamos y nuestros logros no los vemos, no nos llenan. Es como si no tuviésemos nada frente a nosotros. Como si fuera un éxito invisible.

Solo estamos por estar pero no vivimos plenamente. Mientras pintamos esa cerca, la madera absorbe el agua o el sol ayuda a secarla. Después de todo el tiempo perdido ¿qué nos queda?

No tan entretenido

Creo que por un momento -o toda la vida- deberíamos dejar ese niño. Dejar atrás al niño que está entretenido con la cerca de madera. Porque él está ahí gracias a sus padres, no porque realmente quiso estar ahí. A él lo mandaron, lo engañaron para que hiciera, tomaron la decisión por él. Le dijeron “esto seguro será entretenido, te va a gustar”. Pero ¿si no hubiese estado ahí el pote de agua qué estaría haciendo?

Tomemos nuestras propias decisiones y hagamos lo que realmente queremos hacer, no lo que nos mandan. Tampoco las cosas están ahí porque “no queda de otra”. Puede que tu vida sea muy corta como para malgastar pintando sin pintura.

Vamos a ensuciarnos con pintura. Hagamos  regueros y que después nos toque limpiarlo todo.  Recibamos el regaño de nuestros padres con una sonrisa que nos cubra la cara. Lloremos de miedo o ríamos desafiando al aburrimiento.

Hagamos lo que sea necesario para sentirnos felices. Puedes estar entretenido -por supuesto. Pero entretenido porque tú mismo buscaste una manera de divertirte. No porque alguien más vino a imponerla.

Dejemos atrás a ese niño que está entretenido con la cerca de madera. Es momento de cambiar el agua por un pote de pintura.

Líderes venezolanos: Joanna Hausmann

El mundo de la comedia requiere más que talento, es una combinación de ingenio y análisis; quien crea que desempeñarse en este ámbito es fácil es porque jamás ha intentado hacerlo, pero ese no es el caso de nuestra joven líder de hoy. La siguiente comediante es un orgullo para nuestro país, nacida en Caracas y actualmente residenciada en Estados Unidos, fue pionera en un estilo de comedia que innovó la manera de vernos entre norteamericanos y latinos. Joanna Hausmann realiza rutinas comparando las tradiciones de los latinos con las de los americanos, demostrándonos las diferencias entre ambas sociedades, pero al mismo tiempo haciendo un puente que mejora la comunicación y el entendimiento entre ambas culturas.

Joanna tiene 27 años de edad, cursó estudios en la ciudad de New York y los Ángeles, mudándose posteriormente a Chicago, donde dio forma a su proyecto “Fiama”, un canal de YouTube donde grababa videos para explicar las tradiciones latinas de forma que fueran entendidas por los norteamericanos. Logró el reconocimiento de “Best Comedian” y “Creator of the Year” en los Hispanicize’s 2016 Tecla Awards. Además de sumar más de 15 millones de visitas, ha trabajado en grandes cadenas norteamericanas como: CNN, The Huffington Post, BuzzFeed, NPR y the BBC.

Joanna es la prueba ferviente que sin importar dónde estés, puedes dejar el nombre de tu país en alto; se convirtió en una ciudadana global al tomar en cuenta todas nuestras tradiciones como latinos y volverlas su principal inspiración. A pesar de ser residente americana, Joanna no olvida Venezuela, y se encarga de propagar nuestra situación a todo su público, sin importar las fronteras. Sin duda son jóvenes como ella los que nos hacen decir con orgullo: Venezuela forma líderes.

Mi creatividad llegó con la fotosíntesis

Creatividad: facultad de crear.

Crear: producir algo de la nada. | Imaginarse, formarse algo en la mente.

Cuando estaba en 5to grado una profesora nos mandó a mi clase y a mí a realizar un trabajo sobre la fotosíntesis. Entre sus indicaciones decía que evaluaría ortografía, contenido, presentación y creatividad. Muchos le preguntamos a qué se refería con eso, si era un simple trabajo de Biología. Ella contestó: “esa es la idea, que ustedes vean qué me van a mostrar porque la creatividad tiene mucho valor”.

Realmente no le presté atención a mi profesora y me quedé con la duda de a qué llamaba -o era- creatividad. Hice mi trabajo pero se me ocurrió hacerle unos cambios -simples- a su presentación. En vez de tener sólo texto, después de cada concepto o proceso realicé un dibujo que explicaba mejor que las palabras. Decidí redondear las puntas de todas las hojas y convertirlas en un óvalo que -según yo- iba a tono con el tema.

Debo decir que estaba feliz con mi trabajo y lo entregué. Una semana después de entregarlo recibí la nota y me di cuenta de que la “creatividad” valía cinco puntos. De esos puntos yo sólo tenía uno. Le pregunté a profesora y me dijo: “Pudiste ser más creativa. Eso que hiciste no es creatividad”.

¿No tengo creatividad?

Sus palabras me hirieron aunque seguí sin saber a qué se refería con creatividad.  Busqué en el diccionario y creí haber hecho con mi trabajo lo que decía el concepto. Recurrí a mi “comodín de emergencia”: mi hermana. Ella es Diseñadora Gráfica y aunque es un poco regañona, siempre he confiado en su criterio. Además, sabía que sería honesta conmigo y si mi trabajo era feo me lo diría -eso me hace confiar más en ella.

Siempre recordaré nuestra conversación:

-Tu profesora está equivocada. Ella no sabe lo que es la creatividad.

-¿Debí salir bien?

-No es cuestión de nota, eso es lo de menos. Es lo que te está enseñando.

-Ella no me dijo qué era creatividad.

-Es porque no sabe explicar que para ella creatividad es ponerle a una hoja blanca escarcha y bambalinas, aunque no es del todo errado porque es su definición.

-Yo tampoco sé qué es.

-Y aún así la tienes. Creatividad es resolver, crear, ver el mundo de una manera y reflejarlo en una hoja blanco. Es buscar lo práctico, es innovar pero también es ver qué es mejor para tí: entregar una hoja cuadrada o con las puntas cortadas. ¿Qué funciona para ti? Si tu cuaderno se ve viejo, ¿qué haces? ¿Le pones una calcomanía o lo pintas? Es tú decisión, es lo que tu quieres y te conviene, es tu manera de resolver ante la simpleza de la vida. Elijas la calcomanía o pintar el cuaderno seguirá siendo creatividad porque no todos elegiremos el mismo color o la misma figura. Estás creando cuando decides echarle mostaza a la ensalada en vez de mayonesa. Estás creando cuando decides, por eso todos tenemos potencial para ser creativos.

Aprendí mi lección

Esa idea ha permanecido conmigo desde ese día. Sonreí el día que fui a reunión de AIESEC en la que dos amigos explicaron que si se hace una competencia “creativa” entre un artista y un ingeniero probablemente habría un empate. Tener la conversación con mi hermana mucho años antes de ese momento me hizo entender la respuesta. Y creo que es claro saber por qué.

Creatividad es crear.

 

7 cosas que te pasarán cuando llegues a Venezuela

Durante los últimos posts hemos escrito sobre por qué deberías visitar nuestro país. Venezuela es el país que ofrece the AIESEC Experience en su máximo nivel, porque todos nuestros intercambistas sin duda vuelven a sus países como agentes de cambio. Es por ello que si decidiste atreverte a apostar por Venezuela, y realizar tu intercambio con nosotros te dejamos una lista de las 7 cosas que te sucederán una vez llegues a nuestro país.

  1. Recibir abrazos y beso de desconocidos: Los miembros de AIESEC en Venezuela se caracterizan por su simpatía, y es un rasgo natural del venezolano ser una persona cálida. Por eso, sin importar en qué Comité te reciban van a adoptarte como un miembro más de esa familia; además es la manera regular de saludar en nuestro país.
  2. ¡El calor!: Aún cuando el clima en Venezuela es generalmente fresco, mientras te adaptas, vas a sentir que llegaste a El Cairo en lugar de nuestro país tropical; sin embargo existen variedad de bebidas refrescante que harán más llevadera tu estadía en este país caribeño.
  3. Nueva ruta de sabores: A pesar de las limitaciones por el tema de la escasez, todavía existen muchas cosas típicas de la gastronomía venezolana que se le ofrecen a nuestros intercambistas; durante toda tu estadía en el país acostúmbrate a escuchar de repente “¡Ya va! Tienes que probar esto”, para el final de tu intercambio probablemente estés pensando inscribirte en el gimnasio de tu ciudad.
  4. Solution Oriented: Venezuela es un país donde el concepto de puntualidad es tan relativo como tratar de definir el amor, por ende su transporte público, horas para comer e inicio de actividades siempre estará sujeto a cambios de última hora. Por lo que si debes tomar el transporte público te recomendamos lo hagas con al menos 1 hora de anticipación, y dependiendo de tu destino.
  5. No entender la mitad de las oraciones: Los venezolanos usamos palabras que sustituyen a los nombres generales, en lugar de amigo decimos pana, en vez de “Tengo hambre” es “Tengo un filo”, o simplemente usamos “Vaina” para definir cualquier cosa; por ende es muy importante preguntar cuando no entiendas alguno de estos modismos.
  6. Al menos 100 nuevos amigos en Facebook: Para nosotros lo más importante es la integración de los intercambistas con las personas en nuestro país, por lo que es muy común que apenas llegues comiences a tener un montón de invitaciones de amistad en las Redes Sociales, y así los invitan a actividades de todo tipo durante su estadía.
  7. Darte cuenta que tomaste la mejor decisión: Sin importar las circunstancias, los venezolanos valoramos mucho que venga alguien de afuera a aportar a nuestro país, porque son estas personas que nos recuerdan lo bonito de ser venezolanos; enamorándose de nuestra cultura y sorprendiéndose con cosas que nosotros vemos rutinarias.

Venir a Venezuela es una de las mejores decisiones que puede tomar un intercambista de AIESEC, en este lugar desarrollarás las 4 habilidades de liderazgo que profesa nuestra organización, y además vivirás una experiencia integral de liderazgo, crecimiento personal y desarrollo en todo sentido. Anímate a experimentarlo por tí mismo y decir “Yo apuesto por Venezuela”.

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¡Los miembros de AIESEC en Venezuela esperan por ti!

La vida de los vigilantes

Aunque escribí en un artículo que debemos despojarnos de los prejuicios debo admitir que caí en ellos hace poco. Y darme cuenta de que las cosas no eran como las percibía fue una de las mejores experiencias. Todo gracias a la vida de varios vigilantes.

En julio, cuando recorría con mi papá una universidad -un domingo a las 3:00p.m.- me noté algo. Estaba llena de vigilantes que veían hacia el horizonte porque no había nadie ni nada que hacer -aparentemente.

Sin pensarlo terminé exclamando un “¡qué aburrido el trabajo de los vigilantes!”. Mi papá inmediatamente contestó: “uff… demasiado”.

Desde ese momento me quedé pensando en cuáles podrían ser sus motivos para estar en un trabajo tan aburrido. Estar sentados viendo su vida pasar, siempre sumergidos en la rutina.

La motivación de los vigilantes

Abandoné el tema por un tiempo hasta que mi profesora de Periodismo le mandó a mi clase a realizar una crónica. Podía ser sobre todo porque cualquier cosa era digna de ser contada, pero a mi mente vino “lo más aburrido del mundo”: la vida de un vigilante.

Me reté a mi misma. Mi intención era tratar de escribir algo entretenido a través del aburrimiento y no sabía lo engañada que estaba.

Decidí pasar todo un día viendo el trabajo de un vigilante, para ello escogí el de un banco. Pensé que sería una especie de tortura, pero se volvió emocionante. Pronto obtuve un nombre que se convirtió en mi protagonista -y a los pocos días en un amigo.

Descubrí una perspectiva que desconocía: un trabajo lleno de cualidades. En cada respuesta que recibía por parte de mi protagonista, iba desmintiendo mis creencias. Iba formando nuevas opiniones. Aprendía a ver el mundo de otra forma.

Esto no sólo me ayudó a darme cuenta de que quien realiza su trabajo puede sentir pasión por él desmentir los mitos. También me di cuenta de que debía dejar a un lado todos esos prejuicios y estereotipos que tenía de los demás trabajos y personas.

Mis nuevos lentes

Todas las vidas pueden ser interesantes. El que a ti no te parezca entretenido está bien, porque simplemente no es tu pasión. Pero eso no quiere decir que no sea importante para alguien más. Nuestras vidas pueden ser todo un libro de suspenso para alguien más. El mundo en sí ya es una historia que quiere ser leída por diferentes personas y que con cada día esperan un nuevo capítulo. Debemos dejar de menospreciar aquello que no conocemos, a lo que no estamos acostumbrados o simplemente no nos gusta.

No es cuestión de estar todo un día con uno o varios vigilantes, es aventurarnos a lo desconocido. Se trata de cruzar la línea que nos trazamos para no explorar mundos desconocidos.

Para ser aún más poética y sentimental: el mundo está lleno de flores porque a todos no nos puede gustar la misma. He ahí lo interesante de la vida. Es momento de hacer por un día lo que hemos ignorado o no nos hemos atrevido. Es hora de acercarnos a esa persona que siempre hemos mirado feo y saber qué quiere decir.

Puede que la situación nos decepcione o nos sorprenda pero será una experiencia nueva.


Aprovecho de dejarles la crónica que escribí y puedan leer sobre la vida de Julio Romero Viloria. Ese señor que me hizo darme cuenta de lo equivocada que estaba acerca de aquello que creía.

El arma de un vigilante

 

El crayón de los prejuicios

Hace unos días vi un episodio de Los Simpsons que -además de hacerme reír- me pareció que tenía razón. En ese episodio a Homero Simpson le hicieron una radiografía y vieron que tenía un crayón en el cerebro. Así descubrieron que  esa era la razón por la cual era tan tonto. Lo que me pareció interesante fue una reflexión que hizo el propio Homero en la escuela de sus hijos. Él se levantó y le dijo a todos los niños: “He venido a ofrecer esperanza a los menos porque todos tenemos un crayón en la nariz. Tal vez no sea un crayón de cera, tal vez sea un crayón hecho de prejuicios”.

El episodio no trataba el tema de los prejuicios y aun así esa frase es tan cierta. Lo que quiso dar a entender es que los prejuicios se pueden alojar en nuestro cerebro desde que somos pequeños y cambiar por completo nuestra manera de ver la vida. Nos pueden hacer tontos, nos pueden cegar, nos pueden hacer quedar mal ante los demás. Todos podemos tener prejuicios -algunas veces no lo sabemos- pero muy pocos están dispuestos a despojarse de ellos.

Del estereotipo vienen los prejuicios

Para empezar, la Psicología Social nos dice que todos -sí, todos- tenemos estereotipos. Los estereotipos son las impresiones que tenemos de una persona y que formamos a través de nuestras creencias y las de los demás. De acuerdo a sus comportamientos y la información que poseamos sobre culturas, profesiones o grupos sociales, podemos categorizar a las personas.

Debo resaltar que en primera instancia esto no es “malo”. Nuestro cerebro lo puede hacer de manera automática como un mecanismo de ahorro de energía. Es decir, ahorramos tiempo en un proceso que involucra estudiar a la personas. Y claro, detallar sus características tanto físicas como conductuales para poder formar opiniones.

Puede parecer complicado al principio, pero confieso que es sumamente apasionante el tema. En fin, algo importante que debemos saber es que así como todos tenemos estereotipos, también podemos tener prejuicios.

Llegando al punto

Tengamos claro algo: el estereotipo parte de lo cognitivo, el prejuicio de lo afectivo. Pero hay otro detalle, el prejuicio es un estereotipo con carga negativa que se puede evidenciar en nuestro comportamiento (discriminación).

A veces dejamos que la sociedad y lo que ella cree correcto se interponga en lo que nosotros pensamos. Nos condiciona a emitir opiniones negativas de los demás. Juzgamos antes de conocer a una persona y con eso sólo nos estamos impidiendo tener nuevas experiencias.

Es posible que al final nos dejemos llevar por actitudes que realiza la persona para ocultar su verdadera forma de ser. Todos tenemos mecanismos de autodefensa y no es tan fácil identificarlos cuando nos limitamos a hablar de ellos a lo lejos.

El prejuicio es hablar sin saber. Es guiarte por lo que ves y aunque las acciones pueden hablar por sí solas, de vez en cuando hay que darle la oportunidad a las demás personas.

Con prejuicios no se disfruta un viaje, no se conocen amigos, ni tampoco disfrutamos de la vida a plenitud. Es dejar que se atore un crayón en el cerebro. No es necesario una radiografía, podemos notarlo de acuerdo a la manera en la que nos alejamos o hablamos de los demás. Costará mucho evitarlo porque pueden ser respuestas inconscientes, pero podemos tratar de no recurrir a ellos.

La tolerancia y la empatía siempre son buenos aliados. Y las ganas de llenar nuestra vida de buenos recuerdos es la mejor manera de usar el crayón para colorear nuestras experiencias.

Procura que el crayón está en la mano porque de seguro en la cabeza estorba.

Líderes venezolanos: Verónica Osorio

En el mundo de la actuación existen diversos factores que hacen la carrera cuesta arriba, la división de culturas y el impresionar a diferentes públicos con tu talento no es tarea fácil; en especial el mercado norteamericano el cual es sumamente hermético y celoso con sus actores. A pesar de todas las dificultades, Venezuela ha tenido buenos actores con calidad de exportación, en la actualidad se habla mucho de Edgar Ramírez, quien ha realizado materiales audiovisuales junto a grandes estrellas como Robert de Niro y Jennifer Lawrence; pero no solo Edgar ha introducido a los venezolanos en el competitivo mundo de Hollywood, es tiempo de conocer a Verónica Osorio.

Esta actriz venezolana tuvo sus inicios artísticos en nuestro país realizando teatro, específicamente en el grupo teatral Skena, donde se presentó en obras como El Sueño de una Noche de Verano, El Traje Nuevo del Emperador o La Princesa y el Dragón. También estuvo dos veces en el Festival Internacional de Teatro de Caracas, labor que le valió varios premios y reconocimientos. En el 2008 se muda a New York, 6 meses después era parte de un grupo de improvisación y comedia Upright Citizens Brigade, de donde han salido personajes como: Adam McKay, Horatio Sanz, Amy Poehler, Tina Fey, Rachel Dratch, Will Arnett, Ed Helms y más.

Verónica es una artista polifacética que expresa no querer quedarse en un solo género, a pesar que su fuerte es la comedia también le gustaría apostar por el drama, tuvo apariciones especiales en programas de TV como Friends of The People o Comedy Bang! Bang!, y un comercial de American Express con Tina Fey. Su más reciente proyecto es un largometraje donde comparte pantalla con estrellas como Josh Brolin, George Clooney, Channing Tatum, Tilda Swinton, Alden Ehrenreich y Ralph Fiennes. Es sin duda una venezolana digna de admirar, y una joven líder de nuestra generación.

Líderes venezolanos: Lele Pons

Con la llegada de las redes sociales a la vida cotidiana de las personas, lo que se conocía como “Persona famosa o reconocida” ha cambiado radicalmente su concepto; en la actualidad no necesitas ser actor de cine o TV para tener seguidores, basta con entender el consumo de un público en Redes Sociales y los followers comenzarán a llegar por sí mismos. Tal es el caso de Lele Pons, una joven venezolana residenciada en Miami que a los 15 años descubrió las maravillas de las redes sociales.

Su nombre es Eleonor, sin embargo todos la conocen como Lele, apareció en la lista de los 30 adolescentes más influyentes de la revista Time en el año 2015, conoció a la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama; estuvo nominada a los Teen Choice Awards en 2015 por mejor canal de Vine, y actualmente su cuenta de Instagram cuenta con once millones de seguidores aproximadamente, siendo oficialmente verificada.

Los planes de la veinteañera consisten en ser modelo y actriz, luego de graduarse se mudó a Los Ángeles, California, para perseguir su sueño. Si bien Lele ha vivido la mayoría de su vida en Miami, Estados Unidos, no se olvida nunca de sus raíces. En su biografía comienza diciendo “Latina and Proud”, y aun cuando sufrió bullying durante sus años de escuela gracias a su acento extranjero nunca negó de dónde vino. Sin duda Lele sigue siendo parte de su país sin importar su domicilio, por eso la traemos en este post como una líder venezolana.

Líderes venezolanos: Hensli Rahn Solórzano

La lectura es un hábito que se nos inculca desde que estamos pequeños, sin embargo a medida que vamos creciendo tenemos otros intereses y comenzamos a dejarla de lado. Atrás quedaron los tiempos de jóvenes escritores compitiendo para crear realismo mágico en Latinoamérica; es por ello que casos como el de Hensli son dignos de mención. Este joven caraqueño pensaba destinar su vida a la música, pero en un viaje realizado a la Guayana Francesa hace 4-5 años, donde perdió las cuerdas de su guitarra, dedicó su tiempo a la creación de su primera obra literaria: Dinero Fácil.

Ha sido merecedor de los premios otorgados en el Concurso de Cuentos de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Savcen) 2013 y el Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores 2010. Su estilo de escritura consiste en un montón de cuentos separados, que juntos en su obra transmiten un mensaje único y especial. Hensli también es colaborador del portal web prodavinci.com, y se posicionó dentro de la élite literaria caraqueña con su segundo libro. Su primera obra “Crónicamente Caracas” es un trabajo también digno de mención. Argumenta que no se apega a un solo género literario, sin embargo le gusta rendir tributo a su favorito, la poesía.

Los estereotipos sociales casi siempre son un obstáculo para los jóvenes, y la carrera de escritor, músico, artista o similar aún tienen muchas dificultades que superar; pero con la ayuda de jóvenes como Hensli podemos ver que no todos los millenials enfocan su energía, tiempo y talento en la tecnología. Dedicarse a la música y la escritura no es una decisión fácil, pero es igual de valioso el legado que se deja para futuras generaciones. Hensli Rahn es un líder venezolano.