Los engranajes del Reloj

En clase, la profesora Empresa les pidió a sus alumnos formar equipos para hacer el proyecto de fin de año. Uno de los equipos estaba conformado por Tecnología, Educación, Marketing y Administración, los cuales no se agradaban entre sí. Estando cerca la fecha de entrega, se reunieron en un recreo para definir qué harían.

Educación fue la que saltó primero, “¡Hagamos una escuela! Se llamará Reloj, porque será un fino y simple instrumento que todos deberían tener”, dijo.

Tecnología río con sarcasmo mientras Administración fruncía el ceño, pensando en lo tedioso que sería. Pero Marketing sintió curiosidad y preguntó:

“¿Qué es lo que la haría especial?”

“Una escuela preescolar, donde los niños aprendan de forma distinta y puedan explorar todas sus habilidades”, respondió con seguridad.

El rostro de Marketing se iluminó y comenzó a hacer bocetos en su pequeño libro de ideas de los posibles logos y del método de enseñanza a utilizar. Tecnología, que tenía un hermano pequeño llamado Software y una madre ocupada, de nombre Redes, vio en su mente como eso podría mejorar sus vidas. No se detuvo ahí y agregó:

“¿Qué les parece si esos padres pudieran registrarse en la web de la escuela y poder estar al corriente de las lecciones que sus hijos aprenderán? También me parece importante que los padres pudieran encontrar información relevante para fomentar la educación de los hijos en casa”.

Marketing y Educación saltaron de alegría al ver que el proyecto tomaba una nueva forma. Pero aún faltaba Administración, que no le agarraba el gusto al asunto, pues su padre Finanzas había sido profesor y se quejaba constantemente de que no se sentía valorado.

“Tendré las tareas más aburridas”, se quejó.

“¿No te das cuenta que sin tus conocimientos la escuela no podrá efectuarse? No es sólo sacar cuentas, sino poder aprovechar todos los recursos disponibles al máximo, para poder ofrecer el mejor servicio con las mejores herramientas y que, a su vez, todos los trabajadores reciban lo que se merecen”.

Los cuatro se miraron con orgullo y se pusieron en marcha, pues no había tiempo que perder. El futuro les esperaba.

Impacta

Llega un punto en nuestras vidas en el que nos estancamos, en el que por más que busquemos descubrir, por más que intentemos crecer, no lo logramos, y es como si de pronto todo esa subida exponencial que habíamos logrado se detuviese y no pudiésemos ascender más. Imagina que tanta sangre, sudor y lágrimas derramadas no valiese para nada al final, tanto esfuerzo para sentirte tan o más incompleto que antes, lo peor del caso es que no encuentras el porqué de ese hecho, porqué lo que antes era toda luz hoy se vuelve sombra.

Sé que todos en algún momento hemos pasado por ello, sin embargo, este no es un artículo para hablar sobre nuestras pesadumbres, no, este es un artículo para darte la clave de cómo salir de ese hueco y volver a tu sendero hacia la gloria. Puede que pienses que dicha clave no sea algo que esté dentro de tus posibilidades, o incluso, que sea algo cliché, ¿Pero qué sería la vida sin los clichés? y es que realmente todos sabemos cómo vivir nuestra vida de la mejor manera, pero muy pocos se atreven a sacrificar lo suficiente para que así sea.

Sin ganas de extenderme demasiado, te diré la clave para impulsar de vuelta nuestro ascenso, dicha clave es: Impacta.

Y es que es el momento de que todo ese desarrollo y crecimiento que has adquirido lo pongas en práctica, es hora de que le demuestres al mundo todo tu potencial, porque impactando al mundo no sólo lo haces un mejor lugar para ti, sino también para los demás. Sé que a veces puede sonar difícil el hecho de impactar, incluso puede surgir la pregunta ¿Cómo puedo yo impactar?, la respuesta a dicha pregunta es lo sencillo, y es que la mejor manera de impactar es siendo tú mismo, obrando siempre por el desarrollo y bienestar de la comunidad.

Una frase de Martin Luther King que me impactó desde el primer momento fue:

“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”

Ese tiene que ser el impacto que debemos lograr, un impacto que nos llene y nos haga sentir que estamos haciendo lo correcto, un impacto que nos haga convertir el mundo en un lugar mejor que el encontramos, y sin darnos cuenta, dicho impacto nos convertirá en líderes, no sólo líderes de nuestras vidas, sino líderes de un propósito, líderes de una visión, líderes de un movimiento.

En ese sentido, una vez que descubramos, crezcamos, y finalmente, impactemos, nos convertiremos cada vez más en mejores versiones de nosotros mismos, nos convertiremos en los líderes del mañana.

No esperes más tiempo para desarrollarte como un líder, desde ya descubre, crece, impacta.

Las mejores experiencias son las nuevas

¿Alguna vez te ha pasado que tienes una experiencia que nunca antes pensaste tener y te abre la mente más allá de lo que esperabas? Déjame explicarme un poco mejor. Lo que pasa es que últimamente he sentido que muchos de nosotros limitamos nuestras posibilidades a vivir lo que debemos vivir, lo que es normal que personas de nuestra edad vivan y no exactamente lo que nos provoca en algún momento vivir.

Hace unas semanas hablaba con un amigo de esto y él me llegó a decir algo que siempre tendré grabado en la mente “…es que no es la experiencia en sí, es el hecho de que es nueva para ti lo que la hace maravillosa, es descubrirla a ella y descubrirte a ti mismo.” Hablábamos de que son muchas las veces que hacemos algunas cosas por impulso y suelen salir mejor de lo que algo planeado pueda salir jamás. Nos reíamos de lo fácil que se pueden ver algunas cosas por fuera y lo complicado que pueden llegar a ser cuando nos toca afrontarlas, pero ahí está la magia.

He llegado a aprender, en mis cortos 23 años de vida, que las nuevas experiencias siempre serán una oportunidad de retarte a ti mismo, de ver hasta donde puedes llegar. El año pasado lo comencé con un montón de retos en los bolsillos, la mayoría sin saber que estaban ahí guardados, esperando el momento perfecto para ocurrir.

Quiero intentar esto contigo, quien lee. Piensa en un momento de tu vida que has hecho algo nuevo y que has aprendido de eso. Ahora piensa lo maravilloso que sería tener más experiencias así.

Una nueva experiencia puede ser cualquier cosa, puede ser desde probar un platillo que nunca has probado o besar a alguien por primera vez, hasta aprender un nuevo idioma o viajar a algún sitio que sólo has visto por Google (y quizás hacer un voluntariado con AIESEC en el proceso *tose*). Lo importante es que podrías aprender de todo eso, es muy probable que termines descubriendo tu nuevo platillo favorito o inclusive hasta como decirlo en alemán.

Sé que si aún lees también pasa por tu mente todas las cosas nuevas que podrías estar haciendo en este momento, te reto a que empieces ahora mismo.

Las nuevas experiencias sólo pasan si tú las llevas a cabo, yo te aconsejaría empezar de una vez. Poco a poco puedes llegar a vivir como realmente te provoque cuando te provoque. Puedes empezar hoy cambiando algo en tu rutina diaria y poniéndole un poco más de sazón a la vida, quien sabe si te enteras que realmente eres alguien de té más que de café como siempre lo has sido.

Y si en el camino tienes alguna nueva experiencia que no funciona recuerda que:

“Los errores son los umbrales del descubrimiento.” – James Joyce.

Comienza tu vida laboral

Caminé por el pasillo con unos nervios impulsados por el frío y la pulcritud de ese lugar. Todos se movían en perfecta sincronización, como si el estrés no existiese. Supongo que es lo que pasa cuando amas lo que haces y haces lo que amas.

Es aquí donde quiero estar.

-Buenos días, vengo para la entrevista de trabajo.

Estreché su mano y me senté para entregarle mi CV. Mi vida, mi pasión y mi experiencia resumida en una página, completamente apartada hacia un lado en menos de cinco segundos. Viendo mi cara horrorizada me dijo:

-Verás… lo que diga el papel no sirve de nada si la persona no puede aplicarlo en su ambiente. Así que dime, ¿Por qué debería contratarte?

La pregunta del millón, la que tantas veces yo misma me había hecho, cayó sobre mí como un gran balde de realidad. De esos que te hacen evaluar tu pasado y presente y te abre las puertas al futuro.

–Me gusta hacer las cosas diferentes, pero no del tipo descabellado e irreal. Me gustan los retos, lo que no entra en el molde, corro riesgos porque tengo la certeza de que funcionará y si al final resulta que no, sé que eso me hará aprender también. –solté casi sin respirar, como una verdad dentro de mí que solo quería ver luz– Por eso decidí hacer distintos intercambios a otros países, para ampliar mi mente, para entender cómo vive la gente, cuáles son sus problemas y cómo los resuelven. Su manera de entender las relaciones empresariales, los mercados, me hizo ver las cosas desde distintos ángulos. Me hizo cuestionar si lo que yo estaba haciendo era lo correcto. Al mismo tiempo que podía ser yo, ser creativa y audaz a la vez que dar una ayuda, aprovechando al máximo los recursos, ofreciendo una solución real a un problema real que hará la vida de las personas sea mejor. Fue como ver el mundo con otros ojos.

–¿Cómo hiciste eso?– me preguntó con gran curiosidad.

–Contacte a un grupo de mi localidad, AIESEC, se llama. Ellos fueron los que me abrieron las puertas y me dieron la oportunidad de trabajar con empresas que nunca creí posibles. Definitivamente, cambió mi vida.

***

Una entrevista de trabajo probablemente sea uno de los desafíos más grandes a enfrentar. Realmente te hace pensar y valorar todo el trabajo que haz realizado durante tu vida, al mismo tiempo que te permite analizar y plantear cuáles son las metas cumplidas y por cumplir y sobre todo cómo alcanzarlas. No es tanto lo que diga el papel, sino lo que puedas hacer con tus conocimientos y experiencias.  No tengas miedo y prepárate con nosotros.

 

Crece

“Crecer” es una palabra que tenemos bien presente a lo largo de nuestras vidas, ya sea porque la escuchamos, la dijimos, o pensamos. Básicamente desde que nacimos, incluso desde antes de nacer ya estábamos en un constante e indetenible crecimiento, realmente en la vida siempre se está en crecimiento de muchas formas, sin embargo, quiero enfocarme en un único tipo de crecimiento, y ese es el Crecimiento personal.

La definición para el crecimiento personal es:

Tomar mayor autoridad, importancia o crecimiento.

Ahora bien, ¿Cómo se logra eso? Lo principal es que debe haber un descubrimiento, hay que salir de la cotidianidad, de la rutina, de la zona de confort, y una vez que esto sucede, automáticamente se entra en un estado de crecimiento, porque se estarán observando nuevas facetas, entornos y realidades que no se habían percibido antes, pero eso no es todo, porque el nivel de crecimiento que tengamos dependerá de la disposición que tengamos a crecer, bien dijo el famoso escritor John Maxwell:

“Crecer es una decisión que puede hacer realmente la diferencia”.

Y es así, creceremos tanto como lo decidamos, porque el ser humano no tiene límites más que los que el mismo se impone, si ya tomaste el primer paso descubriendo ¿Qué esperas para crecer? Te reto a que salgas de tu ciudad, de tu país, conozcas nuevos sitios, nuevas culturas y compartas mano a mano con ellas. Te reto a que seas la mejor versión de ti, a que te atrevas a tocar tu cima, a que labres tu nombre al lado de las figuras más grandes que han pisado este mundo ¿Por qué no? La única diferencia entre ellos y tú, es que ellos se atrevieron a descubrir, ellos se atrevieron a crecer.

Duna Manent, una española en Venezuela

Esta es la historia, desde mis ojos, de Duna Manent, una catalana de 23 años de edad que vino a mi cuidad a cambiar vidas. Llegó a Venezuela el 5 de enero del 2017, para ese entonces yo tenía algo menos de 2 meses en AIESEC pero muchísimas ideas en la mente y expectativas al máximo, eso sin contar que no era la única que estaba en la misma posición.

Los días previos a que llegara Duna ya podías ver lo invertidos que estaban todos los que la recibiríamos. Recuerdo cómo días antes Albani Jaimes, quien, para ponérselo más fácil al que lee, era la encargada número 1 de que la experiencia de Duna fuese inolvidable, me escribió para vernos y terminar de pulir los últimos detalles de su estadía.

La española” como naturalmente la habíamos apodado antes de que llegara, se quedaría en mi casa en el oeste de Caracas las primeras 3 noches y luego pasaría a mudarse al este de la ciudad en donde estaría el resto de las 6 semanas que incluía el proyecto para el que había venido a Venezuela. La idea de que Albani y yo nos viéramos ese día, incluía hablar sobre el proyecto, que en su caso era “Trazando Metas” y se trataba de discutir con niños sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, mediante dinámicas que ellos pudieran disfrutar y entender. Además, también aprovecharíamos el día para hacer el recorrido que Duna haría: desde donde viviría hasta el lugar donde la recogerían, para llevarla al barrio La Bombilla en Petare donde está ubicada la Fundación María Luisa Casar y los niños con quien ella trabajaría.

Honestamente saber que alguien vendría a mi país a hablar con niños, el futuro en miniatura, sobre temas como acabar la hambruna o la pobreza para el 2030, me emocionaba más de lo que soy capaz de escribir. Siempre he pensado que una sola persona no es capaz de cambiar el mundo, de acabar con todas las guerras y destruir todo lo que podamos considerar malo de la actualidad, pero sí veo la posibilidad de muchísimas personas como Duna regadas por el mundo contagiando a otros con la esperanza de un mundo mejor, y estoy segura que es desde esas esperanzas que comienzan las buenas ideas.

Duna llegó ese jueves y en los pocos días que estuvo en mi casa tuvo la oportunidad de conocer a mis padres y todo lo que eso implica. Ellos son fieles amantes de Venezuela, conocen el país como las palmas de sus manos. Verlos mostrándole desde videos de la Gran Sabana el primer día con tan sólo horas de haber llegado, hasta como comerse unos tostones la última noche que estuvo en mi casa me hizo darme cuenta de un montón de cosas. Este país, como cualquier otro en el mundo, puede tener sus fallas, sus malos ratos y sus defectos, pero son esos fieles amantes del país los que realmente lo curan de todo mal y Venezuela tiene gente de sobra así.

Después de que se mudara con Vanessa Da Silva, quien sería su alojamiento y algo así como su hermana en la ciudad -me atrevería a decir-, trate de ver a Duna durante los fines de semana que me permitía mi rutina. Las veces que nos veíamos también venían varias personas que al igual que yo querían hacer de sus días aquí los más inolvidables posibles.

En el camino vi personas como Vanessa que se enfocó en mostrarle hasta el último rinconcito del Ávila, lo más bonito que tiene Caracas, y a cambio Duna le enseño muchas otras experiencias que sé que ella valorara por siempre. También puedo hablar de otros quienes siempre estuvieron alerta de que Duna no pasara ni un solo día sin salir de casa desde el primer viernes con Leonardo, los demás días con Katherine, José, Ayimi, María Fernanda, Diveana, Sofía, María Carolina y pare usted de contar, hasta el último con Jesús y Alejandra. Siendo esta última una de las que más se enfocó en mostrarle al máximo cuan divertido puede llegar a ser venezolano o latino en general y quien sé que aprendió mucho de todo el tiempo que pasó Duna aquí.

Porque de eso se trataron estas 6 semanas, de esto se trata toda la experiencia de los voluntariados en AIESEC, de aprender. Esta organización se enfoca en crear líderes y Duna vino a este país a demostrarle a un montón de niños que por más grande que este mundo sea, las diferencias jamás deberán intimidarnos. A medida que pasó el tiempo pude ver como ella fue tocando a varios con su personalidad, fue cambiando vidas, y aunque no lo vi venir, también noté como otros la tocaron y cambiaron a ella. Vi personas como Albani cambiar hasta su manera de pensar en sí misma, la confianza que todas estas semanas creó en ella es algo que jamás va a olvidar.

Que estas experiencias se repitan será, de ahora en adelante, una de mis grandes metas en esta organización. Que más personas como ella vengan a mi país y se enamoren de él, será solo el comienzo. Y que tú te inspires luego de haber leído todo esto, es sólo parte del primer paso.

Gracias Duna por todo, espero volverte a ver.

Descubre

Al leer “Descubre” lo primero que se me viene a la mente es ¿Qué voy a descubrir?, antes de responder dicha pregunta hay que saber de antemano qué significa “descubrir”, y de entre tantos significados que se encuentran en la red, el que más me causa ruido es el siguiente:

Hallar lo que estaba ignorado o escondido.

Ya sabiendo que para descubrir hay que hallar lo que se ignora o esconde, nace otra pregunta ¿Qué se ignora o esconde?.

Bien dijo Albert Einstein alguna vez:

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.”

Eso lo creo muy cierto, muchos conocimientos que tú tienes yo no los tengo, del mismo modo pasa al contrario, y es que cada persona vive una realidad distinta,  realidad que puede ser dada por distintos factores; como por el ejemplo, el ambiente o la sociedad. Entonces, conociendo ya eso, nace una tercera y última pregunta ¿Cómo hago para descubrir realidades distintas a la mía?

La respuesta no es difícil, para descubrir otras realidades tienes que salir de tu entorno, explorar sitios a los que no has llegado, conocer personas nuevas, visitar lugares remotos a tu hogar, en fin, hay un sin fin de oportunidades allá afuera para ello.

Tal vez al principio no sea fácil aceptar estas nuevas realidades, sin embargo, una vez que las conozcas podrás decir y sentir fervientemente el cambio que se habrá producido en ti, porque ya no sólo tendrás una visión de tu entorno, sino que tendrás una visión más globalizada de lo que sucede alrededor, y poco a poco te convertirás en un voluntario global.

Así que sal de tu entorno y explora nuevos sitios, viaja por nuevos caminos, pero sobre todas las cosas, descubre el mundo que existe allá afuera para ti.

5 consejos para mostrar tu ciudad y no morir en el intento

Esto va más o menos de la siguiente manera, yo suelo escribir desde mis experiencias, en base a lo que siento y cómo lo siento. El artículo de hoy comienza desde mi necesidad de mostrarle a alguien querido mi ciudad desde mis ojos y mis ganas de llevarte a ti lector, conmigo. Lo que escribiré más abajo es en mi opinión, la mejor manera de presentar a cualquiera mi ciudad y dejarlos amarla tanto como yo la amo a ella. Lo último que aclararé es que muchos de estos ejemplos los aplicaré a Caracas, porque es donde vivo. Así que empecemos:

  1. Presenta lo que conozcas: siempre vas a querer que esa persona disfrute todo lo que le enseñes, sorprenderlo con lugares que no conozcas puede sorprenderte a ti también, lo que quiero decir es que puede que no sea lo que tú esperabas. Mi consejo, ve por lo seguro, piensa en lugares que se ajusten a los gustos de esa persona y a tus buenas experiencias, las que luego puedes contarle y que ellos pueden recordar por siempre. Un ejemplo, mi amigo es músico, yo lo llevaría a cualquiera de estos conciertos que a veces se hacen en Caracas al aire libre, que siempre han sido para mí un buen rato y sé que él disfrutaría.
  2. Sé consiente de tú alrededor: seamos honestos, serás responsable de alguien que no conoce el lugar y es importante que sepas que puede que esa persona no esté siempre contigo y tenga que valerse por sí mismo. Mi consejo, sé lo mas sincero posible con quien venga a tu ciudad en lo que puede encontrarse al llegar, ya sea tráfico a una hora específica o los lugares que puedan ser inseguros y no debería visitar. Un ejemplo, hace poco tuve la oportunidad de recibir a una española maravillosa en mi casa y con otra amiga, llevarla al metro de Caracas por primera vez, la ruta fue larga pero la experiencia increíble, poco a poco y gracias a las indicaciones de mi amiga ahora ella puede moverse sola en el metro como toda una caraqueña.
  3. Planea pero no enloquezcas: todos sabemos que un itinerario tan cerrado en nuestras vidas cambia totalmente con el tiempo y las circunstancias, son muchas las veces que los planes no salen como lo queremos y hasta los planes “Z” pueden sacarnos de cualquier aprieto. Mi consejo, planea qué lugares quieres mostrar sin enfocarte tanto en el día, recalca cuales son los que realmente necesitan tener fecha y lugar y los demás simplemente déjalos fluir directo a tu calendario. Un ejemplo, el año pasado viajé y como buena estudiante de arquitectura mi plan era ver 300 edificios en un día y detallarlos TODOS, tuve la fortuna de estar con personas que quisieron tomar el reto conmigo y lo suficientemente ambiciosas como para turistear a las 2 a.m. si era necesario. En resumen, todo se va dando si lo dejas fluir y disfrutas del camino.
  4. La cuidad es tuya y el tour del turista: la idea es que ambos disfruten pero recuerda que tú puedes ver la ciudad cuando quieras, el visitante no tanto. Un consejo, darle oportunidad de elegir que lugares quiere visitar, bien sea que lo investigue por sí mismo o que tú le des opciones. Un ejemplo, en este viaje del año pasado no sólo vi esos 300 edificios que tenía en mi lista, también quienes estaban conmigo decidieron presentarme otros de los cuales no sabia absolutamente nada. ¿Mis lugares favoritos de ese viaje? Una combinación entre los que había soñado en el avión y los que jamás pensé ver.
  5. Ten en cuenta tu bolsillo: son muchos los lugares que puedes ver en tu ciudad sin la necesidad de gastar mucho dinero y otros en los que quizás debas ajustar tus cuentas. Recuerda que es muy probable que quien este contigo no tendrá mucha idea de cómo funciona tu moneda, así que tendrás dos bolsillos que cuidar. Mi consejo, planear cuales son los que realmente merecen tu dinero y buscar planes en la ciudad que sean gratis, en Caracas hay muchísimos. Un ejemplo, una vez salí con un amigo sin ningún plan y ninguna hora de llegada, ambos estábamos en ese punto del mes en el que no teníamos más dinero del necesario y honestamente gastarlo no era opción, nuestra solución fue pensar en lugares al aire libre que no habíamos visitado nunca y el resultado fue unos de los mejores días que he tenido.

Entonces ahí lo tienes, son sólo cinco de las cosas que me vinieron a la mente pensando en lo maravillosa que puede llegar a ser Caracas y lo mucho que quisiera presentársela a esa persona. Si leíste hasta aquí me gustaría leer tus consejos y tus ejemplos o experiencias, el espacio de comentarios abajo es todo tuyo.

Somos el cambio

Comenzando a escribir este artículo, me surgieron muchas dudas sobre qué tema abordar en el mismo, ¿Qué de nuevo puedo decir que ya no se haya dicho en los centenares de miles de artículos que hay en la internet?, ¿Qué punto de innovación puedo traer a esta plataforma?, en ese sentido, reflexioné sobre las personas que ya habían estado en mi lugar, si habían pasado por esta situación, y muy probablemente la respuesta sea afirmativa, incluso yendo más allá, no creo que esto ocurra sólo con la redacción de artículos, sino que ocurre con cada nueva experiencia que tomamos en nuestra vida.

Entonces, surgió una pregunta que englobaba todas mis dudas: ¿Quién soy para hacer un cambio?

Y la respuesta a dicha pregunta no me fue difícil de encontrar, es tan simple como: Yo soy el cambio.

Bien dijo José Feliciano en su famosa canción “La balada del pianista”:

“Se repite la historia, sólo cambia el actor”.

Creo firmemente que por más que se repita la historia, no será la misma, porque cada actor le añade su esencia propia, cada actor moldea el guión para su ser, y de esa forma, el resultado final de la obra no será el mismo que el de antes.

Así, como sucede con los actores y sus papeles, también sucede con nuestras vidas, muchas veces nos frustramos por no encontrar esa idea que cambie notablemente nuestra trayectoria en comparación con nuestros antecesores, sin saber, que con el simple hecho de estar, ya estamos haciendo un gran cambio.

De ese modo, para este 2017 en el que parece cada vez más difícil innovar ante un mercado tan grande de emprendedores, no consumamos tiempo buscando ideas nuevas, tarde o temprana ellas llegarán, pero mientras llegue ese punto de innovación recorramos caminos, visitemos otro país, tomemos un voluntariado, sigamos impactando el mundo de la manera en que lo hacemos, porque recuerda que ya con ese hecho, nosotros somos el cambio.

Humanidad

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.

– Gustave Flaubert.

Tenía ya bastante tiempo dándole vueltas a esa cita en la cabeza, sin saber cómo expresar lo que me hacía sentir, hasta hace poco que me di cuenta que el reto más que darme escalofríos, me emociona. Al punto de que no he parado de darle vueltas a las mil y una cosas que quiero hablar de esta organización.

Comienzo hablando de humanidad porque creo que es una de las cualidades que más he visto desde que entré a AIESEC y una de las cosas que más he tenido presente desde entonces. Me he topado con un montón de extraños que no han hecho más que abrirme sus brazos y enseñarme cosas que sé que valoraré por siempre, todo esto lo digo teniendo en cuenta que apenas entré en noviembre del año pasado. Personas que no paran de creer en que ser humanos es lo mejor que podemos ser y que me han demostrado que de eso se trata ser parte de AIESEC.

Este párrafo va para ti, quien lees. Quiero que entiendas, antes de leer todo lo que escriba más abajo, que desde que tengo recuerdos siempre me he visto enamorada del mundo en el que habito. Con sus altos y bajos, este siempre ha sido mi musa más preciada, escribir de él solo es mi manera de demostrarlo.

Sé que no soy la única persona que ha pasado por ese momento, en el que vas caminando por la calle pensando en tus cosas y algo que te llama la atención, te cambia el día por completo. Que vas pendiente de tus preocupaciones más inmediatas, ya sea el próximo examen que tienes de la universidad, ese mensaje que está en tu Whatsapp que todavía no sabes cómo responder o algún recuerdo que no te sacas de la cabeza, pero en un segundo todo cambia y te das cuenta de tus alrededores.

Todos los días estamos rodeados de personas, de sentimientos e ideas que quizás nunca conoceremos del todo. Así como sé que no soy la única qué ha sentido lo que nombré arriba, sé que no estoy sola cuando es justo en ese momento que te das cuenta de que tan grande es este mundo.

Hasta el momento, basado en lo que acabo de buscar en Google, somos 7.481.348.867 personas en el mundo, regados en más de 5 continentes y con al menos 7.000 idiomas. Dependiendo de cómo lo quieras ver puedes pensar que esos números son demasiado grandes, pero a mí en lo personal toda esta información me da ganas de saber más sobre lo que esto implica.

¿Puedes tan sólo pensar en la cantidad de culturas que hay en el mundo? Todas las memorias que quedan en los años, las palabras dichas y no registradas, todo lo bueno y todo lo malo. Imagínate por un segundo como sería saberlo todo, como sería estar siempre al tanto del último descubrimiento de la ciencia, de quien acaba de nacer y de quien acaba de morir, de la respuesta a cualquier mínima duda.

Estoy consciente de que son pensamientos bastante soñadores, por así decirlo. Pero si te soy sincera desde que entré a AIESEC lo veo más posible que nunca. Puede que no a la extensión de convertirnos en un planeta lleno de genios, pero si veo más humanidad en el futuro.

No se trata de cambiar al mundo, se trata de conocerlo. Se trata de dejar a un lado los prejuicios y abrirnos a cualquier nueva experiencia que nos pueda dar el mañana. Es simplemente escuchar a los demás, lo que tienen para decirnos y lo que pueden enseñarnos. Se trata de saber que las opiniones nunca serán correctas o incorrectas, que las perspectivas de otros son las mejores oportunidades de entrar a nuevos mundos. Y finalmente para mí, se trata de unirme a AIESEC descubrir que quiero ser tan humana como pueda, para dejarlos bien en alto.