AIESEC, una máquina cambia vidas

En el momento que llegué a Bogotá, sin familia, sin amigos y con un muy bajo presupuesto para dos meses, sabía que sería todo un reto; un reto que estaba dispuesta a tomar. Viví en un apartamento con 9 intercambistas, todos trabajando en el mismo proyecto y por la misma causa, cambiar un poco la realidad de esas personas.

Trabajé durante 7 semanas en un comedor comunitario llamado Rincón Rubí, en Suba Rincón, un barrio ubicado al suroriente de Bogotá. Poco a poco me iba adaptando a mis alumnas, tuve tres hermosas señoras a mi cargo, Ruth Quintero (50 años), María Claudia Yopasa (46 años) y Julia Rodríguez (57 años). Tenían niveles de educación distintos, sin embargo, me la ingeniaba para que pudieran entenderme.

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Julia Rodríguez, entrevista vía telefónica. ¿Qué significó el proyecto Alfabeta para usted?: “La idea del proyecto es digna de admirar y conocer a la profesora Lili cambió mi vida, no solo aprendí a leer y a escribir mejor, sino también encontré a una persona que estuviera pendiente de mí, me apoyara y me escuchara. Los jóvenes venezolanos son un ejemplo”.

Al principio del intercambio, noté que mis alumnas tenían muchos problemas en especial a la hora de escribir su nombre, leían muy poco y tenían mucha dificultad en la comprensión lectora, estos fueron los focos principales de mis clases y el último día pude darme cuenta del avance que mis alumnas lograron. En realidad, lo que me sorprendió más fue ver como personas que tenían muchos problemas, a nivel económico y familiar asistían a clases con la mayor motivación del mundo.

¿Por qué en temas de educación las clases más bajas son las menos favorecidas? Durante mi estadía en Bogotá, pude darme cuenta que las clases sociales están muy marcadas, la clasificación depende del lugar de residencia e ingresos económicos,  claramente pude identificar que muchas de estas personas no tuvieron oportunidad de culminar la primaria o secundaria por el costo tan alto de la educación.

Jesús Castro, (1 de nov. 2014), Presidente para el año 2015 de AIESEC en Guayana. Entrevista vía telefónica, ¿Cómo podrías describir el impacto que tiene AIESEC en los jóvenes?: AIESEC puede ser descrito como una escuela de vida, los jóvenes no solo desarrollan su mentalidad global, sino también ponen en práctica la responsabilidad social, la cual avivamos gracias a los intercambios.

Desde mi lado más humano siempre traté de dar lo mejor de mí, traté de enseñar lo más que pude y dejar mi huella en cada una de esas personas, nunca pensé que esa pequeña acción se convertiría en un gran acto para mis alumnas, a tal punto de convertirme en su heroína, afirmaban que nunca nadie se había preocupado de su aprendizaje como yo lo hice y eso es algo que me llena de orgullo.

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No importa desde que punto se mire la organización, no importa si estás dentro de ella o no, lo realmente importante es el impacto que logramos hacer y la cantidad de vidas que podemos impactar. AIESEC no solo es una organización de jóvenes también es una máquina que cambia vidas.

1 reply
  1. Isaac
    Isaac says:

    Me encanto este artículo, muy bonito y una de las razones por las cuales cualquiera que sea apasionado con lo que hace, puede lograr un cambio en la vida de los demás.

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