Mi historia AIESECa

A veces creemos que estamos muy seguros de lo que queremos, hasta que sin pensar, un día las cosas cambian sin más, sales de tu zona de confort y empiezas a disfrutar cada paso. AIESEC siempre logra sacar lo mejor de nosotros.

Decisión o casualidad

Al momento de elegir una carrera universitaria el bachiller común tomaría la decisión en base a lo que siempre le ha gustado, o más fácil, por descarte de lo que sabe que no le gusta. En mi caso, mi elección se basó en querer trabajar con matemática y computadoras, en lugar de personas y textos. Un mundo cuadrado con mínima interacción social se veía como lo ideal para mí. Debido a eso, soy estudiante de Ing. Informática en UCAB Guayana.

Ya siendo universitario sentía que no haría “vida universitaria” si no formaba parte de alguna actividad extracurricular, es en ese entonces cuando escuché como unos compañeros discutían acerca de su inducción en AIESEC Guayana. Inevitablemente captaron mi atención, me vendieron la idea y lograron que llenara mi aplicación aunque no estaba convencido, ¿Qué podría perder?

Este lugar no es para mí

“AIESEC te prepara para el entorno laboral” fue lo que me mantuvo motivado, pero al escuchar la charla informativa sentía muchas dudas. Parecía que había lugar para los comunicadores, contadores, estudiantes de relaciones industriales, administradores, pero nada enfocado en informática o ingeniería en general.

“¿Sera esto una pérdida de tiempo?” me decía a mí mismo constantemente mientras terminaba el proceso.

Al final fui aceptado, sin saber que esperar dado que mi perfil no parecía ser necesario en su estructura. Me asignaron como miembro de logística en un proyecto basado en cursos de emprendimiento, me pareció bastante entretenido, sin embargo, no terminaba de hallarme a mí mismo como un “AIESECo”.

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Lo que menos esperaba

Una vez terminado el proyecto soy informado de mi asignación al área de Talento Humano del Comité Local, área a la que sentía tenía una afinidad nula. Para mi sorpresa en el equipo solo la vicepresidente era estudiante de relaciones industriales, no entendía qué hacía en la misma área junto a comunicadoras, contadores y administradores.

Conectando los puntos

Mi historia AIESECa

“Empíricamente evolucionaba como líder, practicaba gestionando un equipo para alcanzar un objetivo en específico donde no ponía en práctica lo que aprendía en la universidad.”

La estructura organizacional de AIESEC es jerárquica, y la velocidad en la que puedes escalarla no está escrita. Si eres como yo, alguien que ama sentirse retado, no habrías dudado en hacer lo mismo que yo… Aplicar para ser vicepresidente del comité local luego de seis meses.

Resulte electo en un rol que consistía en dirigir una prueba piloto de área nueva. Sin haber terminado dicha gestión también me involucré en el desarrollo de un evento nacional y así muchos otros “corotos” llegaban a mi vida. Empíricamente evolucionaba como líder, practicaba gestionando un equipo para alcanzar un objetivo en específico donde no ponía en práctica lo que aprendía en la universidad.

También fui presidente del comité local que me vio nacer como AIESECo, un rol que me iba a permitir vivir la experiencia AIESEC más intensa hasta el momento. Un año completo como gerente de una oficina local, guiando un equipo de talentosas personas y buscando maneras para obtener mejores resultados me enseñó mucho sobre lo que un verdadero líder debe hacer y tácticas de gerencia aplicables a cualquier organización. Finalmente algo que podría aplicar al graduarme, teniendo como meta algún día tener mi propia empresa.

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En Julio del 2016 inicia una nueva aventura dentro de la organización donde, inicia la gestión de la nueva junta directiva nacional, y tendré la oportunidad de dirigir el área que una vez me pareció el lugar menos indicado para mí.

Consejos

  • Sal de tu zona de confort siempre que puedas, quizás descubras algo de ti mismo
  • Disfruta lo que hagas, porque alcanzar el éxito con una sonrisa vale más que solo cumplir una tarea
  • Aprende a confiar en los demás, en este mundo ser un lobo solitario no es lo ideal.
  • Sé ambicioso pero planifica el camino, porque un líder no alcanza el éxito de un día para otro
  • Celebra los logros y aprende de los errores, no solo los tuyos sino también de los que te rodean.
  • Toma el camino largo de vez en cuando, esforzarte haciendo algo difícil hoy te permitirá ser más sabio en el mañana

Si quieres mas información y formar parte de AIESEC en Venezuela, te invitamos a que ingreses a la sección Vincúlate a tu Universidad y te registres en nuestro formulario. ¡Te esperamos!.

Jesús Ernesto Castro

10 fuentes de motivación para Emprendedores

La capacidad de automotivación es una de las más importantes que deben desarrollar los líderes y emprendedores, pero como seres humanos podemos sentir frustración y ganas de mandarlo todo al…

Por suerte existen diversos lugares para encontrar la motivación que nos permiten levantar el ánimo y estar una vez más preparados para perseguir nuestros sueños y superar cualquier obstáculo que se interponga. En este articulo he querido recopilar 10 fuentes para encontrar inspiración en momentos difíciles y siempre estar con toda la energía enfocada para lograr todos nuestros proyectos sin importar cuan grandes se vean y lo incierto que parezca el camino.

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Son ejercicios muy prácticos, los invito a todos ustedes líderes de AIESEC en Venezuela a ponerlos a prueba y a que llenen su vida de motivación:

1. La pasión

Cuando sientes pasión por lo que haces nunca vas a sentirte desmotivado, no importa cuantas dificultades debas enfrentar y si debes fracasar 10 mil veces para lograr tus objetivos.

La mayoría de los líderes erróneamente buscan “la organización perfecta” o “la empresa más rentable” y terminan emprendiendo o liderando sectores que no les generan la más mínima emoción. El emprendimiento es como el amor, puedes ver muchas chicas (o chicos) muy atractivas/os, pero sólo hay una/o que realmente despierta tus pasiones y por la o el que sientes deseos de darlo todo.

Una vez tienes claro lo que realmente te apasiona vas a ver cómo todas las cosas te salen bien, y si te salen mal, ten por seguro de que nunca te vas a arrepentir de haber seguido a tu corazón.

2. Visión del futuro deseado

Antes de comenzar un proyecto, un trabajo, cualquier cosa; siempre es recomendable visualizar el futuro de eso que estás comenzando y grabarte esa visión en tu cabeza, de esta manera vas a programar tu mente para que cada día trabajes en pro de esa visión.

Puede ser de gran utilidad elaborar un tablero de visión (panel visionario), que es una herramienta muy poderosa  cuando se hace con fe y firme convicción, pues te permite llegar al futuro que tanto anhelas. Poniendo las metas que planeas conseguir desde el comienzo hasta el final.

Las organizaciones pequeñas son pequeñas porque carecen de una gran visión que guíe su rumbo. Piensa, visualiza y actúa para convertir tu pequeña organización en la gran empresa que sueñas.

3. Metas claras

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“Tus metas se convertirán en un mapa para enfocar tu energías y sentirte motivado cada día”.

Una vez tienes diseñada tu visión, debes convertir esa visión en metas o pasos para llegar a ella. Recuerda que un líder sin metas es como un gran barco a la deriva, pues posee todas las capacidades para ir a donde quiera pero no sabe hacia dónde dirigirse.

Las metas deben ser claras, precisas y definidas en tiempo y espacio. Cuando no se tiene un rumbo definido es más fácil caer en la tentación de abandonar algún proyecto.

Tus metas se convertirán en un mapa para enfocar tu energías y sentirte motivado cada día, porque estás metido en algo que te apasiona y además estás recorriendo un camino hacia tu más grande sueño.

Una vez tengas listas tus metas, te será más fácil diseñar las estrategias para alcanzar cada una de ellas.

4. Conocer historias de emprendedores exitosos

Esta actividad es súper buena para llenarnos de inspiración y sentirnos con ganas de hacer realidad todos nuestros proyectos o sueños.

Es especialmente recomendable buscar casos de éxito en la misma organización por la que estás trabajando; por ejemplo, en el caso de AIESEC es muy fácil toparse con esa gente que ha logrado cosas maravillosas, que ha aportado algo más. Esa gente que ha caminado una milla extra. Sólo debes mirar a tu lado, de repente buscar a tus antecesores y simplemente preguntar, qué los motivaba, qué los llevó a llegar hasta allí. Estoy seguro de que sus historias te motivarán y te llevarán a lograr todos tus objetivos.

5. La lectura

Hay libros con contenidos muy motivadores como: “Padre Rico, Padre Pobre”, “Pasión por emprender”, “La biografía de Steve Jobs” y muchas otras publicaciones que te transmiten el entusiasmo del autor por querer hacer cosas grandes.

Pero los libros nos son el único recurso para leer. ¿Te has puesto a pensar cuánto lees diariamente en Internet? Cuando estás en una red social te encuentras constantemente recibiendo información, mucha de esta información es nociva porque proviene de gente negativa que sólo se dedica a quejarse de las cosas y a desmotivar a los demás, por ello debes tener mucho cuidado con los amigos que agregas y la gente que sigues.

Cada cosa que lees se almacena en tu subconsciente y va programando tu mente, por ello debes ser muy cuidadoso con el alimento que le estás dando a tu cabeza.

6. Piedra de la gratitud

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“La piedra de la gratitud es un ejercicio muy práctico pero con un poder inmenso.”

La piedra de la gratitud es un ejercicio muy práctico pero con un poder inmenso. Sólo debes conseguir una piedra y cada mañana ponerla en tu bolsillo mientras agradeces por todo lo que tienes, y en la noche la sacas de tu bolsillo y nuevamente das gracias. Dar gracias causa un efecto multiplicador y hace que te sientas bien contigo mismo.

También puedes agradecer compartiendo tu éxito con los demás, recuerda el principio universal de “dar para recibir”. No hay mejor sensación que ver sonreír a alguien y saber que tú eres el motivo, y esto te ayudará a mantener las ganas de continuar siempre adelante con tus proyectos u objetivos.

7. Frases motivacionales

Toma algunas frases con mensajes motivadores y elabora carteles para poner en lugares que revises constantemente, verás como poco a poco tu mente se alimenta del pensamiento de ellos.

8. Ser consciente de que estás cambiando el mundo

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“tu labor como líder va mucho más allá de lo que piensas. Tienes una enorme responsabilidad y compromiso con este mundo.”

Los líderes están para cambiar el mundo y no hay mejor manera de motivarse que despertarse cada día sabiendo que estás haciendo algo grande y tu aporte va a hacer de éste un mundo mejor.

Estás generando liderazgo, creando oportunidades, re-definiendo proyectos, inspirando a otras personas… en fin, tu labor como líder va mucho más allá de lo que piensas. Tienes una enorme responsabilidad y compromiso con este mundo. Cuando te sientas desmotivado recuerda que estás haciendo algo grande.

9. Un equipo de trabajo positivo

Puede que te sientas un poco desmotivado algunas veces y por ello debes tener a tu lado un equipo de personas comprometidas y apasionadas que te levanten el ánimo cada vez que pienses en desfallecer.

Busca personas complementarias y positivas que siempre te aporten algo, principalmente que estén dispuestas a perseverar al igual que tú.

10. La muerte

Y finalizo de una manera muy motivante para animarse a hacer cosas grandes: la muerte. Algunos prefieren no hablar de ella, pero mira la perspectiva de Steve Jobs sobre la muerte:

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Steve Jobs

“Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida.

Porque prácticamente todo: las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso, se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.

Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón“.

 

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Fuertes palabras de alguien que debió enfrentar la muerte a una edad relativamente joven, pero sus palabras demuestran que él había venido a este mundo para cambiarlo y que debía hacer a un lado los temores y las penas para lograrlo.
Cada vez que sientas miedo al fracaso recuerda las palabras de Steve.

 

Romario Sanchez

AIESEC Venezuela

Responsabilidad: ¿La asumimos o decimos “yo no fui”?

Responsabilidad, ¿La asumimos o decimos “yo no fui”?

Desde el inicio en nuestra carrera AIESECa estamos en un proceso de aprendizaje continuo, y qué mejor manera de aprender que como lo hacemos en AIESEC “La plataforma internacional para que la gente joven explore y desarrolle su potencial de liderazgo”. De toda la enseñanza teórica que he recibido acerca de cómo ser un líder (a pesar que ha sido excelente), en nuestro caso, el aprendizaje es a través de experiencias prácticas en ambientes retadores y definitivamente, no hay mejor maestro que la experiencia.

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En todo el proceso de ensayo y error que llevamos día a día vamos adquiriendo conciencia de nuestros actos, y vamos de una u otra forma uniendo esa teoría y práctica para generar mejores resultados, es por ello que a partir de ese proceso y de hechos que he notado mucho últimamente, que yo en mi momento los viví, quiero comentarles un poco acerca del comportamiento que a veces tenemos cuando somos líderes y que deberíamos evitar.

Liderar un equipo no es nada fácil, más porque se tiene que lidiar con distintos mundos, el cómo gestionemos al equipo y nuestras actitudes hacia él, van a definir qué tipo de líderes fuimos al terminar nuestro período y el tipo de líderes que seremos. Se supone que hubo un antes y un después; y ese después, más que el montón de aprendizaje que se obtuvo, lo que va a caracterizarte es la humildad que mantienes y recordar que también cometiste errores (que lo más seguro, ahora tus colaboradores cometen) y que sigues errando porque al fin y al cabo eres humano.

¿Qué era lo que no te gustaba que hiciera tu líder mientras tú eras su colaborador? ¿Cómo te hubiese gustado que hubiese sido él/ella? ¿Estás repitiendo esas actitudes negativas o por lo contrario estás actuando en pro de que tus colaboradores no vivan lo mismo? Dejo esas preguntas para la reflexión mientras paso al siguiente punto.

“Echar la culpa a otros es una actitud muy cómoda, porque se transfiere a los demás la responsabilidad sobre hechos que nos competen directamente a nosotros. Es decir, son nuestra responsabilidad.” 1

Ya sea en una empresa siendo supervisores o gerentes, dentro de AIESEC siendo vicepresidentes o coordinadores; teniendo un cargo de liderazgo, en muchos casos estamos siendo liderados al mismo tiempo por otra(s) persona(s) a las cuales también debemos rendir cuentas y así como a nosotros no nos gustan las excusas, que entreguen en una fecha posterior a la fecha tope alguna actividad (fuera del deadline), ni cuando nuestros colaboradores le echan la culpa a todo menos a sí mismos, a los que nos están liderando tampoco les gustan esas excusas porque al final el que estaba encargado del trabajo eras y tú eres la cara del equipo, eres el líder.

Responsabilidad: ¿La asumimos o decimos “yo no fui”?

“O tienes excusas o tienes resultados, no ambos. Echar la culpa no es más que una excusa” .

En el mismo orden de ideas, y muy acorde al modelo de desarrollo de liderazgo de AIESEC, tenemos: “Empoderar a otros” porque como líderes debemos crear más líderes, de lo contrario el trabajo no se hizo, así de simple. Al principio nos cuesta asignar actividades a nuestros colaboradores por temor a diferentes factores, entre los principales están los siguientes:

  1. Aún no se conoce bien al equipo y sus aptitudes, por lo que no sabes muy bien cómo distribuir las tareas.
  2. Temes que la actividad no se haga tan bien como se haría estando en tus manos.

En base a esos factores, se debe ir trabajando en ellos porque el equipo está para darse apoyo mutuamente, y como nuestra manera de aprender es mediante la práctica entonces hay que quitar esos temores y optar por nuestro mejor e imprescindible comodín: DELEGAR.

“Delegar: un recurso para la productividad”.

Nadie alcanza niveles ideales de productividad cargando solo con las tareas que pueden ser delegadas. Pero, para delegar, es necesario abrir la mano del perfeccionismo, pues, cuando usted delega la tarea a alguien, este quizá no la haga tan bien como usted.

Delegación vs. Madurez profesional

Si usted es responsable de una tarea, aunque la delegue sigue siendo el responsable.

  • Si la tarea fuese hecha deficientemente, usted responderá por eso, aunque luego pueda pedir explicaciones a la persona en quien la delegó (cosa que no resuelve el problema, desde su punto de vista, pero ayuda al otro a crecer profesionalmente).
  • Y si la tarea se ha realizado con éxito, como profesional maduro y consciente de su propio valor, usted, naturalmente, transferirá los méritos a quien la realizó.” 2

Y que lance la primera piedra el que esté libre de haber echado la culpa a otro al menos una vez en su vida. Si tu colaborador no hizo bien el trabajo no puedes decirle a tu líder que fue culpa de un miembro de tu equipo, debes asumir la responsabilidad porque detrás de ese mal trabajo que hizo ese colaborador puede estar:

  1. No estás haciendo el debido seguimiento a las actividades de las cuales estás encargado(a).
  2. No estás dando buenas indicaciones a tus colaboradores para que realicen el trabajo de manera idónea.
  3. No estás permitiendo que tus colaboradores corrijan sus propios errores (realizas tú la actividad que se hizo mal o no se hizo) por lo que se vuelven a cometer.

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Responsabilidad: ¿La asumimos o decimos “yo no fui”?

“¡Empodera!: enseña a tus colaboradores todo el trabajo que tú haces y que lo pongan en práctica y si se equivocan, da los respectivos feedbacks y deja que sea él/ella el/la quien lo corrija.”

Recomendaciones:

  • ¡Empodera!: enseña a tus colaboradores todo el trabajo que tú haces y que lo pongan en práctica y si se equivocan, da los respectivos feedbacks y deja que sea él/ella el/la quien lo corrija. Además de eso deja que fluya su creatividad que seguro tienen una mejor manera de hacer las cosas que tú, y por no dejar fluir, aún no lo descubres; aparte que es de las mejores cosas que tiene AIESEC, te permite ser creativo al máximo, no vayamos en contra de eso.
  • Hacer un buen tracking (seguimiento) a cada actividad que delegaste.
  • Admite tus fallas y asume responsabilidades (es inevitable). ¿Les suena esto a “self aware”?.
  • Brinda constantes espacios para el reconocimiento a tus miembros por el buen trabajo realizado y a nivel personal corrige las fallas siempre manteniendo una actitud respetuosa.
  • Ten siempre presente nuestro Modelo de Desarrollo de Liderazgo (LDM) y reflexiona de qué manera está alineado el desarrollo de tu tipo de liderazgo con el que tenemos en AIESEC (en caso de leer esto y no eres AIESECo, probablemente la empresa donde trabajes tiene su propio modelo, pregunta cuál es y trabaja en base a este y si eres un emprendedor, te invito a que investigues al respecto e incluyas tu propio LDM como parte de tu organización).
  • Respira profundo tres veces, esto siempre va a ayudar para que equilibres mejor tus pensamientos y acciones en momentos de tensión e impaciencia.

Sarahí Blanco

Ingeniera de Producción

NST Accounting & Finance Processes and Controlling. AIESEC en Venezuela.

MCVPe. AIESEC en Paraguay.

Mi experiencia AIESECa (Capítulo IV): La decisión más difícil

En AIESEC hay dos programas de intercambio, uno de voluntariado y uno profesional, ya había realizado el voluntariado y llegaba a la puerta la oportunidad de hacer el profesional. Una vez más, pero ahora pensándolo bastante decidí arriesgarme e ir a la entrevista para este intercambio, allí mismo en Bogotá, el detalle es que no tenía ni donde vivir, ni dólares suficientes para sobrevivir hasta mi primer sueldo, ni tendría a mi lado a esos que habían sido mi familia las últimas seis semanas. Con mucha ansiedad fui a la entrevista, acompañada de César y Omaira, ellos también aplicarían a la entrevista. El día siguiente dieron los resultados, pasé… estoy seleccionada para quedarme en Bogotá seis meses más dando clases de inglés en esta oportunidad, sola, sin dinero y sin casa…. ¿qué clase de gente haría eso? AIESECos.

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“Al siguiente día me mudé a casa de Ali, así le decía Paula a su abuela por cariño y es la mejor abuela de todo Colombia. ..”

Hice una llamada telefónica a mi madre, mi pasaje de vuelta era el lunes y la llamé un viernes, la saludé, ella emocionada me decía que solo faltaban dos días para volver cuando la interrumpí y le dije, tengo que decirte que no, me quedaré aquí seis meses más a lo que obviamente recibí un ¡¿QUÉ?! Le expliqué todo y después de un largo silencio me dijo que estaba loca pero que si ya me había decidido ella sabía que no iba a cambiar de opinión. Mi única ventaja era tener un hermano en Medellín que me enviaría dinero para sobrevivir mientras me pagaban mi primer sueldo, sin embargo seguía sin casa. Nunca había apreciado tanto tener un techo donde dormir. Estuve en cuatro casas diferentes con mi maleta y todas mis cosas durante cuatro días. El quinto día, Paula me dijo que podía quedarme con su abuelita mientras conseguía alquilar un lugar para vivir, fue la mejor noticia que escuché esa semana. (¿Ya ven por qué fue mi ángel?).

Al siguiente día me mudé a casa de Ali, así le decía Paula a su abuela por cariño y es la mejor abuela de todo Colombia. Ali me recibió en su casa sin pedirme nada a cambio, me preparó un cuarto solo para mí, me dio todas las comidas y me hizo la más reconfortante de las compañías mientras empezaba una nueva aventura que definitivamente me haría madurar unos cinco años en meses. Todas las mañanas me hacía chocolate caliente y me compraba de mi pan favorito, de verdad, es la mejor abuela. La mamá de Paula y Paula también nos hacían compañía seguido, incluso tíos de Paula y niño, su perrito besucón, no podría olvidarlos jamás, gracias a ellos viví un mes tranquila y feliz.

“Empecé mi siguiente intercambio en un colegio lejísimos y mi compañero de trabajo era de China, irónicamente, le tengo miedo a los Chinos, sí, sé que es muy raro, pero es un miedo que he tenido desde pequeña y no sé por qué….”

Empecé mi siguiente intercambio en un colegio lejísimos y mi compañero de trabajo era de China, irónicamente, le tengo miedo a los Chinos, sí, sé que es muy raro, pero es un miedo que he tenido desde pequeña y no sé por qué. Pueden imaginar mi cara cuando me presentaron a mi compañero chino, muy chino. Intenté disimular pero tenía que pasar mucho tiempo con él y un día, ya cuando le fui perdiendo el miedo me atreví a decirle, en plena calle mientras íbamos a la parada de bus “me dan miedo los chinos” se quedó parado y me miró con la cara de sorpresa más graciosa que he visto en mi vida, intenté explicarle y decirle que ya él no me daba tanto miedo e incluso le di un abrazo pero él no sabía qué hacer.

Con los días, Noah siempre me preguntaba si aún le tenía miedo y trataba de no acercarse mucho para no asustarme, era muy gracioso. Poco a poco nos fuimos haciendo grandes amigos, aún hablamos e incluso tenemos fotos. Todos mis amigos cercanos se asombraron de que yo, Aiz, tenía un amigo chino ¡cosas que logra AIESEC! como un mes después me cambiaron de colegio, en esta oportunidad mi compañera era de Brasil, con padres japoneses, de verdad creía que los de AIESEC en Colombia lo hacían a propósito, pero si algo les puedo asegurar es que lograron que quisiera mucho a dos asiáticos y que los recuerde con una sonrisa.

Capitulo 4

“Mis niños en los cursos de inglés fueron increíbles, llenos de energía, superingeniosos y muy divertidos; también tenía una clase llena de malportados pero que al final se encariñaron tanto conmigo…”

Mis niños en los cursos de inglés fueron increíbles, llenos de energía, superingeniosos y muy divertidos; también tenía una clase llena de malportados pero que al final se encariñaron tanto conmigo, a pesar de los regaños constantes, que se pusieron a llorar cuando me fui. El día de mi cumpleaños me tocó pasarlo con ellos y me llenaron de regalos, mis compañeras de trabajo me hicieron una sorpresa, otro de mis grupos decoró mi escritorio y me regalaron flores, de verdad fue uno de mis cumpleaños más especiales. Como se imaginarán, quedarme en Colombia y hacer este intercambio si bien fue la decisión más difícil, también fue la tercera mejor decisión de mi vida.

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Fueron siete meses repletos de emociones y aprendizajes, de transformar mi vida e impactar la de otros, siete meses inolvidables y que definitivamente me hicieron sentir que cambié mi mundo y el de unas cuantas personas más. Lo mejor de esto, aunque muchos no estuvieran de acuerdo, fue volver a Venezuela, a estar en mi casa, con mi familia y amigos de toda la vida –que definitivamente valoro mucho más- volver a este país que aunque esté en crisis me dio la vida, me formó y me impulsó a vivir todas esas experiencias, Venezuela me permitió ser parte de AIESEC y probablemente si no estuviéramos en la crisis que estamos, no existiría una organización como esta.

Gracias AIESEC por regalarme las oportunidades de haber tomado las mejores decisiones de mi vida.

Orlando final Intercambio

PD: Hay alguien que aunque no nombro en los relatos pasó todo ese tiempo conmigo y me demostró de qué están hechas las verdaderas amistades… Ese al que siempre llamaré hijo y que me llena de orgullo decir que soy su amiga, Orlando, gracias por ser y estar, te amo.

Mi experiencia AIESECa (Capítulo III): Mi intercambio en el proyecto Alfabeta

Unos días después de haber llegado todos a Bogotá, nos dieron una charla para explicarnos cómo movernos en la ciudad, cómo era el transporte, cuáles eran los sitios turísticos, etc. Mauricio era de AIESEC Colombia y estudiaba ingeniería ambiental, qué carrera más rara pensábamos, pero él es un apasionado por ella; un día fuimos con él al jardín botánico y nos explicó sobre todas las hojitas y flores, incluso hizo que algunos olieran unas que causaban una leve alergia, fue bastante divertido y jamás pensé que existiera todo ese mundo verde.

Mi intercambio en el proyecto Alfabeta 1

“onocimos a la directora del comedor social y a los abuelitos, no sabíamos muy bien qué hacer pero de lo que estábamos seguros era que nuestras vidas cambiarían en esas seis semanas. “

La primera vez que fuimos al sitio donde haríamos el voluntariado, fuimos con otra chica de AIESEC Colombia, Paula se llama, ella se convirtió en un ángel para mí (luego les cuento). Paula siempre tiene una sonrisa en la cara y una buena vibra que contagia, pero definitivamente es muy mala con las direcciones y bueno, nos perdimos. Yo con mi instinto maternal me dispuse a cuidar a los pollitos, llamé a un amigo que estaba ya en el comedor al que debíamos llegar y le pedí que me explicara –una dirección en un lugar que ni sabía que existía minutos atrás- pero una vez más resolví y llegamos. Conocimos a la directora del comedor social y a los abuelitos, no sabíamos muy bien qué hacer pero de lo que estábamos seguros era que nuestras vidas cambiarían en esas seis semanas.

Los primeros días nos preocupamos por hacer materiales de enseñanza, cartillas, dibujos, juegos didácticos y todo lo que considerábamos útil para esta ardua tarea. Cada uno de nosotros se quedó con 2 o 3 abuelitos para enseñarlos y para tener la dicha de que ellos nos adoptaran como sus nietos. Los días pasaban y ellos aprendían a leer y escribir mientras nosotros aprendíamos a valorar cada minuto de nuestras vidas, empezamos a sentirnos agradecidos de poder haber estudiado en colegios, tener nuestros títulos de bachiller, estar estudiando las carreras que nos gustan en la universidad o incluso ser ya profesionales; estas cosas siempre las dimos por sentado e incluso nos daba fastidio ir a clases y nunca pensamos que hay gente que daría lo que fuera por estar en una silla con alguien dedicándole tiempo y enseñándoles algo. Valiosa lección.

Con el pasar de los días, llegaron unas sorpresas, tres niños cuyos padres no tenían el dinero para pagarles el colegio; yo le presté a mi abuelita a un amigo, y me quedé con los niños. Ness; quien a final del intercambio se robó a mi abuelita, es de Valencia, fue AIESECo mucho antes que nosotros y ya había estado de intercambio en México, grandes historias que contar.

Mi intercambio en el proyecto Alfabeta 2

“Cada uno de nosotros se quedó con 2 o 3 abuelitos para enseñarlos y para tener la dicha de que ellos nos adoptaran como sus nietos. Los días pasaban y ellos aprendían a leer y escribir mientras nosotros aprendíamos a valorar cada minuto de nuestras vidas…”

Tuve que empezar de nuevo con mis pichurritos, dos niñas y un niño que era el hermanito mayor de una de ellas y que además tenía una condición especial, no me sentía preparada para darle la atención que él requería pero tenía todas las ganas del mundo de enseñarle lo más que pudiera. Durante esos días una de las niñas cumplió años, Stephany es una niña brillante, amante de la Princesita Sofía y de los libros de colorear, el día de su cumpleaños le regalé un globo de helio de la princesa Sofía y tres libros de colorear, su sonrisa y su cara de sorpresa fueron el mejor regalo que alguien pudo darme alguna vez, sin olvidar la cara de agradecimiento de parte de sus padres. ¡Qué día tan memorable!

Los días transcurrieron y llegaba el final del intercambio, sentimientos encontrados y a flor de piel, ellos no querían que nos fuéramos y nosotros no queríamos dejarlos, esas seis semanas habían pasado muy rápido, sin embargo, todo valió la pena al verlos reír, aplaudir e incluso llorar de alegría al recibir sus diplomas de graduación y recibir diferentes regalos de nuestra parte, incluyendo un show musical donde Derson, también de Valencia y también AIESECo empezó a tocar todos los instrumentos que le pasaran con el único fin de hacer bailar a todos y lo logró.

Fueron seis semanas llenas de aprendizajes, de caminar mucho, de compartir con otras personas, probar nuevas comidas, conocer nuevos lugares, buscar maneras divertidas de enseñar, tomar tinticos; días de crear historias, de comer arepas con huevo, de probar cualquier alimento con bocadillo, de odiar el bocadillo, pero lo que nunca, nunca faltó fueron risas y recuerdos que siguen presentes aún dos años después.

Mi experiencia AIESECa (Capítulo II): ¡Me voy de intercambio!

Ya había pasado seis meses en la organización y su fin principal es lograr la paz mundial a través de intercambios culturales, no era posible ser parte de AIESEC sin realizar un intercambio y así fue como una noche, en medio de las protestas en Venezuela, uno de los chicos de AIESEC me dijo “Aiz, vámonos de intercambio” y yo sin mucho pensar dije que sí. Busqué los documentos que me pidieron, firmé el contrato –sin decir nada a mis padres y sin tener el dinero para irme- pero lo hice, ya resolveré, pensé. En efecto, resolví, pedí dinero prestado, vendí mi laptop y una ropa, compré el pasaje de avión, busqué los dólares en el banco y me fui a ser voluntaria en Bogotá, a enseñar a leer y escribir a unos abuelitos en un proyecto llamado Alfabeta, la segunda mejor decisión de mi vida.

Me pasaron muchas cosas antes de irme, empezando porque se me perdió la cédula el día que tenía que retirar los dólares en el banco, sin cédula no me los daban, sin dólares no me iba –respira, todo va a estar bien- resolví con mi pasaporte, me dieron mi cuestión y me fui a casa pensando ¿dónde rayos está mi cédula, cómo se viene a perder una semana antes de irme del país? Primera vez que salía de mi país, sola, con una organización en la que solo llevaba seis meses… ¿qué clase de gente haría eso? ¡AIESECos! es oficial, ya era una de ellos.

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Mi experiencia AIESECa (Capítulo II): ¡Me voy de intercambio!

” me iba de intercambio con una “amiga” que nunca había visto y que vivía del otro lado del país, pero era mi amiga, era AIESECa como yo y eso bastaba para hacerme sentir más tranquila –no tenía idea de lo que viviría después con ella- cosas buenas y malas pero siempre divertidas.” Foto de Eilidibeth.

Llegó el día de irme, no dormí entre los nervios y la emoción. A las 5 a.m. ya estaba lista para irme al aeropuerto, el vuelo era a las 8 a.m. iría a Caracas y de ahí a Bogotá. Llegué a Caracas a eso de las 9 a.m., no hubo retrasos, excelente. A eso de las 11 a.m. llegó otra chica de AIESEC, desde Puerto Ordaz; me iba de intercambio con una “amiga” que nunca había visto y que vivía del otro lado del país, pero era mi amiga, era AIESECa como yo y eso bastaba para hacerme sentir más tranquila –no tenía idea de lo que viviría después con ella- cosas buenas y malas pero siempre divertidas, Eili es como un osito cariñosito y yo soy medio grinch, imaginen esa combinación. Nuestro vuelo a Bogotá era a las 9 p.m. nos llamaron a la puerta de embarque y comenzó la aventura. ¡Me voy de intercambio! Sí, era increíble.

Una vez en el avión nos dieron comida, nunca había comido en un avión, hasta eso me parecía superemocionante en ese momento, el viaje fue rápido y tranquilo; era más cerca ir a Bogotá que a Puerto Ordaz desde Maracaibo, qué risa me dio eso, desde ese entonces para mí PZO se convirtió en Brasil. Llegamos a Bogotá a las 9:30 p.m. (hora Bogotá), nos recibió una chica de San Cristóbal que ya había llegado, una chica de AIESEC en Colombia y su papá -cuánto le debemos a ese señor, fue un sol- una vez salimos del aeropuerto hacía un frío increíble, abrí los brazos y dije esto nunca pasaría en Maracaibo y reí. Nos subimos en el carro con los vidrios empañados por el frío y fuimos hasta el apartamento donde viviría seis semanas con 9 venezolanos más, siete gochos, otra maracucha y Eili, de Brasil (Puerto Ordaz). ¡Qué loca familia, pero cómo me hicieron crecer y reír!.

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No todos llegamos el mismo día, durante cuatro días estuvieron llegando, la última fue Andrea, de Mérida, llegó a las 6 a.m. despertándonos a todos con besos y abrazos, queríamos golpearla, pero fue algo que todavía, dos años después recordamos – y todavía queremos golpearla- pero en ese momento se completó la extraña familia de venezolanos en Bogotá. Solo una, la otra maracucha no era de AIESEC y se volvía loca cada vez que empezamos a hablar en acrónimos y adivinen qué pensaba… ¿qué clase de gente es esta? ¡AIESECos!

Mi experiencia AIESECa (Capítulo I): ¿qué clase de gente es esta?

Hola, mi nombre es Aizleen y hoy decidí contarles cómo han sido los últimos casi tres años de mi vida, que si bien siento que se han pasado rápido, también estoy segura que han valido como por diez años; sí mentalmente tengo unos 30 años ya. Al inicio todo fue simple, ya conocía a varias personas en la organización y sabía un poco cómo funcionaba, sin embargo llegué a un mundo donde la gente decía cosas como: el MCVP iGCDP hizo un ICB por un EP y habló con el VP OGX de un LC de MENA, frase donde obviamente solo entendía los artículos y conjunciones entre todos esos acrónimos, además, cuando estaban muertos de cansancio se ponían a bailar como si no hubiera mañana ¿qué clase de gente es esta? AIESECos.

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“Tenía bajo mi responsabilidad a 10 jóvenes de toda Venezuela, de los cuales solo conocía a dos, pero con los que inmediatamente conecté y pude trabajar sin problemas porque la gente en AIESEC es así, proactivos, con ganas de hacer las cosas bien y con muchas ganas de aprender y ser mejor.”

Lo siguiente en este camino fue asistir a un congreso nacional, todos estaban tan emocionados que yo tenía mil expectativas –que cambiaban cada 40 minutos más o menos- lo odié y lo amé al mismo tiempo. El evento era en “Caracas”, mentira, era en cualquier otro municipio que quedaba como a 4 horas de la ciudad, aunado a esto salimos en hora pico de la capital, lo que hizo que tardáramos unas 7 horas en llegar a la sede del evento y luego de semejante viaje nos reciben con la noticia de: no se pueden bañar ni descansar, vamos a trabajar –en ese instante quería tomar un avión de regreso a mi casa pero era imposible- confieso que hice un berrinche, me dieron un break y seguí. Esa noche trabajamos hasta las 3 a.m. y a esa hora empezó la fiesta, para despertar a las 7 a.m. y pasar el resto del fin de semana trabajando… Una vez más me pregunté ¿qué clase de gente es esta? AIESECos.

Luego de estos primeros pasos, tomé mi primer rol de liderazgo dentro de la organización, TLP le llaman, sin conocer a casi nadie respondí unas preguntas de una aplicación, me entreviste con un muchacho que había visto una sola vez en mi vida (en el congreso del que les hablé arriba) y él alegremente me aceptó en su equipo; esta fue la primera mejor decisión que tomé en mi vida. Mi rol se basaba en liderar a todos los encargados de las oficinas locales en el área de comunicaciones y marketing y vender uno de nuestros proyectos. Tenía bajo mi responsabilidad a 10 jóvenes de toda Venezuela, de los cuales solo conocía a dos, pero con los que inmediatamente conecté y pude trabajar sin problemas porque la gente en AIESEC es así, proactivos, con ganas de hacer las cosas bien y con muchas ganas de aprender y ser mejor.

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Al terminar este rol descubrí varias cosas, entre las más importantes fueron: que puedo manejar equipos solo por internet, puedo empoderar a otras personas a que tomen riesgos y vean el mundo de otra manera, puedo diseñar -sí aprendí a usar Photoshop y a hacer diseños en una semana- y definitivamente lo más remarcable es que puedo confiar en las personas, ese tema nunca se me había dado muy bien en 22 años de vida y así, de la nada, con gente que no conocía y que de hecho a algunos todavía no he visto nunca de frente, confié en ellos mi trabajo, mi responsabilidad y los resultados fueron geniales, todas las metas se cumplieron y aprendí a desarrollar habilidades que no sabía que tenía. Todavía en esta etapa me sorprendía al pensar ¿qué clase de gente es esta? AIESECos.

Me gradué ¿y ahora qué hago?.

Muchos de nosotros, luego de finalizar una carrera universitaria nos sentimos confundidos, indecisos, muchas veces con ganas de abarcar solos todo un campo laboral, pero ¿qué tan fácil puede ser? ¿es posible conseguir trabajo? ¿continúo con una especialización?, es necesario considerar todas las opciones antes de tomar una decisión, todo dependerá de lo que realmente deseas hacer.

Si bien es cierto al culminar una carrera nos encontramos en un estado de cansancio y estrés, por lo cual descansar un tiempo antes de ingresar al campo laboral es lo ideal, intentando aprovechar este tiempo para buscar información relacionada a la profesión, sus diferentes perspectivas e indagar las empresas que te interesan.

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¿Opciones? realizar una especialización, para estar íntegramente preparado en un área determinada o iniciar cursos que permitan dar complemento a los conocimientos ya obtenidos, como por ejemplo, aprender un idioma o dominar cualquier herramienta útil de tendencia con la que logres estar a la vanguardia, ya que el mercado ocupacional o campo laboral es una competencia constante.

Me gradué ¿y ahora qué hago? - AIESEC Venezuela

“¿Por qué no tomar un voluntariado internacional? los voluntariados permiten a las personas familiarizarse con una causa y serán un buen enganche para tu CV..”

Un factor que debes tener presente al momento de decidir qué hacer, es el estado económico en el que te encuentras, ya que en la mayoría de los casos los estudiantes universitarios dependen económicamente de los padres o de algún familiar, y al momento de obtener un título, lo más seguro es que aún lo hagan, hasta que consoliden la independencia y puedan conseguir recursos por sus propios medios.

Luego de haber tomado una decisión y estar seguro de ingresar al campo laboral es necesario realizar un buen Curriculum Vitae, en el cual debes tener en cuenta que dejarás de ser un estudiante y te convertirás en un profesional, por ello deberás actuar como tal.

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Pero antes de ingresar al campo laboral debes tener presente, ¿Por qué no tomar un voluntariado internacional? los voluntariados permiten a las personas familiarizarse con una causa y serán un buen enganche para tu CV, le permite a tu contratante ver que te vinculas con una causa u objetivo y te ayudará a llevar la delantera en la competencia del mercado profesional

Otra opción pudiese ser una pasantía profesional; en algunos aspectos puede ser más positivo, entonces, ¿por qué no tomar una práctica profesional a nivel internacional? una práctica profesional te permitirá dar un enfoque más profesional en tu carrera, sin contar que te permitirá vivir una experiencia multicultural, la cual tu empleador tendrá presente y te servirá como una experiencia anexa a tu curriculum vitae.

Me gradúe ¿y ahora qué? Vive la experiencia, comparte, aprende y explora, es tu oportunidad de desarrollarte integralmente como ser humano y profesional, aprovecha tu tiempo para vivir experiencias, voluntariados y prácticas profesionales. ¡Tu momento es ahora!

Autores:

Karina Casas | Humberto Sarmiento

¿Por qué yo?

Entender por qué hacemos lo que hacemos, puede resultar más difícil al momento de simplemente asumir la responsabilidad y el reto de hacerlo. Cuando tenemos una oportunidad justo al frente de nosotros, nos preguntamos cualquier cantidad de veces si realmente vale la pena, si es importante para mí, qué puedo ganar yo por esto, si realmente soy yo el indicado, si no me arrepentiré, etc. Preguntas que no suelen tener respuesta hasta el día en que realmente te encuentras allí, haciendo eso que te cuestionabas. Muchas veces asumimos la responsabilidad, sin tener la más mínima idea de lo que el destino nos deparará, simplemente esperamos que sea algo bueno para nosotros.

            Y así es con todo en la vida, con la carrera que elegimos estudiar, con el trabajo al que decidimos postularnos y/o aceptar, con la salida un viernes por la noche con nuestros amigos, y muy seguramente también lo fue en el momento en que consideramos unirnos a la organización de jóvenes más grande del mundo: AIESEC.

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Porque yo

lamento decirles que la elección de una experiencia nueva dentro de la organización (y también fuera de ella), nunca puede girar en torno a “por mí” o a “porque no me queda de otra”.

            Sin embargo, en mi humilde experiencia de 2 años y algunos meses en la ONG, he logrado descubrir, que sumarme a este movimiento de jóvenes líderes no sería la decisión que más difícil se me haría, sino que lo serían, más bien, todas aquellas puertas abiertas que iba a tener justo al frente, y a las cuales cuestionaría con las mil preguntas, una y otra vez. Y es porque siempre buscaremos que tal oportunidad sea de gran beneficio para nosotros, que realmente aprendamos algo de ella, que disfrutemos la experiencia y que nosotros seamos quienes obtengamos algo, luego de haber asumido tanta responsabilidad, por el cargo, por el domingo sacrificado, por las tareas de más, por el poco tiempo que me quedaría en la semana para poder dormir, etc.

            Pero lamento decirles que la elección de una experiencia nueva dentro de la organización (y también fuera de ella), nunca puede girar en torno a “por mí” o a “porque no me queda de otra”. La toma de dicha decisión siempre debe girar en torno de dos preguntas elementales: “¿si no soy yo, entonces quién?” y “¿si no es ahora, entonces cuándo?”.

            El día en que me volví miembro de AIESEC, no tenía idea del paquete en el que me estaba metiendo, muy probablemente llegamos acá con las ganas de hacer algo distinto, encontrar nuevos amigos, viajar, disfrutar la juventud, etc., y lo cierto es que sí, este es lugar indicado para encontrar todo esto, pero además, conlleva una gran carga de responsabilidad, no con la organización, sino con el mundo. Cuando tú eres un AIESECo debes saber que existen 4 pilares fundamentales y 6 valores elementales que regirán tus acciones desde el momento en que te unes, para siempre, y eso no será en vano.

Porque yo 3

. “La historia nos ha mostrado lo que un gran líder puede hacer, así que imagina lo que un millón de grandes líderes pueden alcanzar.”

            Eres parte de un grupo de personas privilegiadas, personas que, a diferencia de muchas otras, que quisieran poder formar parte de éste movimiento de jóvenes líderes y aún no se encuentren ante las posibilidades hacerlo, tienen la capacidad de contribuir al desarrollo humano que estamos buscando. Por ello tenemos que asumir la gran responsabilidad de que, nosotros que sí tenemos el privilegio de vivir  AIESEC, debemos trabajar más fuerte que nunca, con un propósito muy claro: brindarles la experiencia de vida que se merecen. Es un compromiso que no debe postergarse, el de empezar cambiar el mundo donde vivimos, porque entendemos que es urgente que hagamos algo hoy,  porque después no habrá tiempo, porque los problemas no aguardan por nosotros y nosotros no debemos aguardar por ellos.

            Y es por eso que tú y yo  somos quienes debemos agradecerle al mundo por las cosas buenas que nos ha permitido vivir, porque nos ha dejado crecer,  desarrollar habilidades, ser más humano, pero sobre todo, accionar y tomar las oportunidades de manera comprometida. Porque sí, estamos convencidos de que el liderazgo joven y responsable es la clave, es la solución para todos los problemas mundiales. “La historia nos ha mostrado lo que un gran líder puede hacer, así que imagina lo que un millón de grandes líderes pueden alcanzar.” Y es por eso que luchamos día a día para llegar a todas las personas, en cualquier parte del mundo.

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            Porque como organización y como jóvenes, no pretendemos que todos formen parte de AIESEC, ni que todos los que formen parte de ella permanezcan eternamente. Solo queremos brindarles una experiencia retadora, esa que nos cambia la vida, que nos permite ampliar el horizonte, pensar globalmente, y nos crea la conciencia de tomar acciones hoy por el mundo, porque esta experiencia solo te permitirá vivir eso y desarrollar muchas nuevas herramientas, para que el día de mañana, sea yo, seas tú, un ciudadano del mundo más, joven, responsable y capaz de asumir las riendas en nuestra sociedad para trabajar por un mundo mejor.

            Sólo espero que luego de que hayas leído éstas líneas, llegues al punto en que entiendas el ¿por qué yo? y no esperes a mañana para tomar una decisión de vivir una experiencia que te puedo asegurar responderá positivamente a todas esas preguntas que rodean tu cabeza unas cuantas veces, pero sólo espero que, al momento de tomarla, estés convencido de por qué haces lo que haces.