¿Cómo es la ciencia en Venezuela?

La ciencia en Venezuela es un gran misterio para muchos, varias veces he escuchado que en Venezuela la ciencia no tiene cabida, pero aunque no lo crea, ha dado aportes que quizás no conozcan pero que han sido de gran utilidad para la humanidad.

Ejemplos claros de estos aportes inmensos que han dado venezolanos a toda la humanidad son los aportes dados por el doctor Humberto Fernández-Morán, creador del  bisturí de diamante, y contribuidor del desarrollo de los microscopios electrónicos y el programa Apolo de la NASA, programa que logró que el hombre llegase a la luna por primera vez; y el doctor Jacinto Convit, quien desarrolló la vacuna contra la lepra, ganó el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, y fue nominado al premio Nobel de Medicina en 1988.

Además de ellos, hay muchos otros que han aportado en grandes avances, como Agustín Aveledo, José María Benítez Gloria Teresa Mercader, por mencionar algunos.

Yendo más hacia la actualidad, tenemos científicos venezolanos triunfando en las instituciones con mayor prestigio a nivel mundial, desde investigadores hasta rectores de universidad, pasando por todas las ciencias naturales, y ganando cada tanto algún premio importante en investigación y ciencias.

Sin ir tan lejos, acá mismo en Venezuela se llevan grandes investigaciones científicas, como ejemplo de ello está el IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas), el CIDA (Centro de Investigaciones de Astronomía), y muchos organismos dedicados a la ciencia. También se llevan a cabo investigaciones científicas dentro de varias universidades del país.

Sin lugar a duda el venezolano está en todo, y la ciencia no podía escapar de ello. Actualmente hay muchos científicos en formación en Venezuela, y creo firmemente que cada uno de ellos tiene el potencial para dejar el nombre de nuestro país en alto. En un futuro cercano no será sorpresa ver a venezolanos haciendo grandes descubrimientos y ganando los premios más altos que puede otorgarse en nombre de la ciencia.

arte mujer

Venezuela, arte y mujer

Con el caos que se vive constantemente, me encuentro preguntándome a menudo si las personas se habrán sentido igual en otros sucesos históricos. Pues no sólo la alegría y el amor inspiran a las personas, también lo hace el temor y la angustia, con el mismo –o quizás más- empeño que las otras emociones. Indudablemente, éstas tenían que ir a parar a algún lado. Tal lugar sería el arte.

Y es que el arte ha sido aliado y representante de la vida en todo momento, incluso el hombre de las cavernas pintaba en las paredes. El arte, en cualquiera de sus expresiones, es ese lugar seguro al que se acude por un poco de consuelo y entendimiento. Por lo que, si quieres entender a un país, tienes que estar en contacto con su arte.

Existieron y existen otros muchos artistas venezolanos que también merecen tal reconocimiento, pero hoy les traigo a dos grandes figuras que probablemente no conocías. Son dos mujeres que sin duda te hacen querer ver las cosas dos veces, aunque las dos crecieron en un ambiente profundamente artístico, también lo hicieron en medio de grandes problemas políticos.

El arte de Sofía Imber

La primera de ellas es Sofía Imber, quien tristemente falleció hace unos meses, pero que vivirá en todas las calles de Caracas, pues en su centro se levanta el Museo de Arte Contemporáneo (MAC). Este recinto, que antiguamente llevaba su nombre, recoge pinturas, esculturas y fotografías que son tan variopintas como la propia Venezuela.

El conjunto de colecciones pretende mostrar las raíces de todo un país. No sólo son líneas, colores y perspectivas. Son las líneas, colores y perspectivas de la misma vida, de sucesos que marcaron la historia de un país y del mundo también. Así que la próxima vez que te pares en frente de un cuadro sin tener ni idea de qué significa, tal vez sólo tengas que repasar la historia en tu cabeza para hallar las respuestas. Y entonces, verás que no resulta tan extraño ni tan lejano.

Los poemas de Ana Enriqueta Terán

Y como no todo el arte se encuentra dentro de un museo, el segundo personaje es tal vez el más desconocido. Ana Enriqueta Terán es la única poeta venezolana conocida y estuvo de cumpleaños ayer. ¡Tiene noventa y nueve años. Originaria del estado Trujillo, la escritura de Ana es muy potente y actual. Tanto así que si no te hubiese mencionado su edad, creerías que es una poeta del ahora.

Ana, al contrario de Sofía, trabaja y apoya al gobierno actual. Eso es sólo un pequeño dato para observar más de cerca la dualidad de las cosas, tan presente en Venezuela. Una vez Ana dijo: “el mundo cambiaría si todos escribieran poesía”, pues siendo promotora del arte, al igual que Sofía, entendía la importancia y los beneficios del arte para la vida.

¿Qué tal si hablamos de Venezuela?

Ahora vamos a empezar por el principio, VENEZUELA,  muchos sé preguntaran ¿Dónde es eso?,  ¿Dónde queda?, ¿En qué continente?,  pues mi estimados  lectores hoy les vengo a hablar de una Patria donde están las mujeres más hermosas del mundo, y  donde los paisajes son los más espléndidos, desde la cordillera de los Andes donde está el Pico Bolívar imponiéndose ante todo, allí se encuentra las personas más amables y cordiales de todo el país muy bien conocidos como los Gochos siempre desbordando cordialidad y amabilidad eso si que no se molesten esos Gochos porque un Gocho molesto es algo de cuidado yo que te lo digo.

Pasando por el Zulia donde el relámpago del Catatumbo muestra su imponente carácter, y cuando se recuerda Maracaibo, todo buen venezolano empieza a cantar “cuando voy a Maracaibo y empiezo a pasar el puente siento una emoción tan grande que se me nubla la mente”, los Zulianos tiene la particularidad de hablar muy rápido, tienen una jerga un poco distinta a la de los demás venezolanos, eso sí siempre los veras sacando un chiste de todo y un corazón grandísimo, ellos llaman a su Maracaibo la Tierra del Sol Amado.

Del Zulia nos vamos a los Llanos donde los amaneceres y atardeceres son Preciosos, donde el Joropo y las llaneras son típicas, donde el Tío Simón escribió “Caballo Viejo” o “la Vaca Mariposa tuvo un terné, un becerrito lindo como un bebé….”, canciones que a todo buen venezolano conoce, canta y aprecia en su corazón.

De los llanos nos vamos a Caracas, nuestra Capital donde el Ávila cuida a los caraqueños, es una ciudad vibrante, llena de personas de todas partes del país, una ciudad que acepta a todos, eso sí cuando los caraqueños tienen un acento muy particular un mandíbuleo que cuando lo escuchas te mueres de la risa, para Caracas hay una canción muy particular escrita por la Súper Banda de Venezuela “Guaco” que te ayudará a entender a las caraqueñas  y dice así “No sé que tienen las chicas lindas, que de Caracas con su caminar tan sabrosón  que a todo el mundo arrebata cuando las miro al pasar el cuerpo se me estremece no puedo hablar solo mirar pues mudo quedé y si las miro otra vez me moriré”.

De la Capital nos vamos a las Playa más Magníficas  que podrás ver, que quedan en el Oriente del país, el degrade de los azules en el agua, el sol imponente, la brisa, los corales, los peces de todos los colores,  “los rompe colchón”, “vuelve  a la vida” que venden en la playa, y nada mejor que un   pescado frito con arepas, ensalada y tajadas a la orilla de la playa, los Orientales son personas muy amables, que hablan muy rápido, dicharacheros pero sobre todo con una alegría que se les desborda.

Y por último pero no menos importante el Sur del País, uno de los estados lleva el apellido de nuestro Libertador Simón Bolívar, el más grande de todo el país, donde las riquezas son infinitas, en este hermoso estado tenemos la Gran Sabana, donde verás las noches más hermosas porque cielo está  repleto de estrellas, tanto así que parece que fuesen infinitas, también está la Caída de Agua más grande del Mundo el Salto Ángel, tenemos los Tepuyes que cada vez nos asombran por su belleza y son cada vez más los aventureros que se atreven a llegar a su cima, también es muy típico de nuestra región el Calipso, es algo que todo Guayanés baila y siente, porque es sinónimo de alegría de carnavales. Es una región llena de minerales que lo hacen muy rico y  a su vez estar rodeado de la naturaleza mas esplendida que te puedes imaginar.

Esta es mi Venezuela, un país que lleva nombre de mujer, que tiene no solo los paisajes más hermosos que te puedes imaginar sino mas importante aun la gente más increíble que podrás conocer, el venezolano es sinónimo de estas pocas palabras que pudiste leer hoy, es mucho mas, atreve a apostar y creer en Venezuela, estoy segura que te sorprenderá.

Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela

Para iniciar esta serie, me gustaría comenzar con este hashtag

#EsTiempoDeSerRealistasYContribuirConSoluciones 

Difícilmente podemos hablar de paz en Venezuela hoy, si en este hermoso país no respetan los derechos humanos, si no hay estabilidad legislativa, sin libertad de expresión, sin seguridad social y económica y por último pero no menos importante, no hay paz si el pueblo no tiene confianza plena en sus gobernantes y dirigentes políticos. Estos factores afectan el pleno desarrollo de un Estado.

No te sientas culpable por estar enojado. Siéntete culpable por ser cruel.

Hablar actualmente de Venezuela, es hablar de la crisis causada por una ideología mal implementada y la pérdida de valores y fe, y que ha generado el aumento de violencia armada, inseguridad, un continuo decrecimiento económico y la dificultad de emprendimientos nacionales, resentimiento, frustración, corrupción, violencia sexual, censura, homicidios, robos, hurtos, hambre y falta de medicinas, desmejoras en infraestructuras y servicios públicos, esta ola ha arrastrado todo el territorio nacional, razón por la cual se imposibilita la protección de la sociedad, ya que una gran parte de la misma se encuentra inmersa en estos hechos.

Pero, aun así, hablar de Venezuela es hablar de un pueblo valiente y bravo, ya que, en medio de esta situación existen jóvenes con anhelo en su corazón y fe en Venezuela, que lucha por el cambio de mente a través de la educación e información, y proponen para la construcción de Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela:

  1. Libertad de desarrollo, invertir en la educación y el deporte, con el fin cultivar la mente y disminuir la ignorancia y pobreza, reduciendo de a poco los índices delictivos
  2. Libertad de participación, tomar parte en la dirección de los asuntos públicos, votar, consentir procesos, asociación y reuniones pacificas
  3. Libertad del miedo, desarme masivo de las bandas organizadas para delinquir, educación y entrenamiento a político y ético-moral a los organismos de protección del estado, políticas económicas liberales, castigo a la corrupción
  4. Libertad de credo y pensamiento, tolerancia a la fe, valores, principios y ideologías propias de una comunidad u persona
  5. Libertad de expresión, dialogar con las comunidades y pueblos para encontrar soluciones duraderas a los conflictos e inseguridad, reconciliarnos, así como, dar a conocer y manifestar su postura u criterio propio
  6. Libertad de soñar, anhelar la libertad, desarrollo y mejora de nuestra calidad de vida y entorno, garantizando el pleno uso y goce de nuestros derechos y estabilidad social-económica, ser nuestra mejor versión todos los días
  7. Libertad para vivir, experimentar la paz, felicidad, prosperidad y unión que podemos llegar a tener si todos trabajamos para la construcción de un mejor país.

Estas libertades promueven el desarrollo sustentable de un país, concientizando al ciudadano común, funcionario público y políticos, sobre la importancia de tenernos los unos a los otros presentes en nuestras decisiones, dejando atrás el egoísmo y los intereses personales, para buscar el bien común.

La estabilidad y bienestar social es posible a través de la evolución, aceptación y dialogo entre las partes y el respeto al derecho ajeno.

Nunca mientas, ni siquiera una mentira piadosa. Sé honesto, sé real y di la verdad. Este compromiso te obliga a tomar mejores decisiones y a ser una persona más fuerte.

Cada persona debe comprometerse a garantizar el pleno derecho del otro, solidarizarse con las vivencias del mismos, y colocándose en los zapatos del otro, con el fin de actuar desde donde estemos, desde los más pequeños, como los mejores ciudadanos, dejando atrás la violencia, el conflicto. Siendo así la esperanza de una nueva y mejor Venezuela.

Consolidemos nuestro desarrollo, por medio de nuestras acciones apliquemos justicia honesta, equitativa, ¡creemos conciencia!

 

 

Los trabajadores venezolanos

El 1ro. de Mayo de cada año se celebra en Venezuela el día del trabajador, un día feriado en el que la mayoría de los venezolanos la pasa descansando junto a su familia. Ahora bien, ¿Alguna vez te has cuestionado si los venezolanos son realmente trabajadores? Quizás sí, quizás no, pero en este artículo tocaremos varios puntos para dar una respuesta clara a esa pregunta.

 
“Al que madruga, Dios lo ayuda” Es una frase célebre de Venezuela que en algún momento tuviste que haber escuchado, básicamente lo que indica es que a más temprana hora del día te despiertes, mejor te irá, y no está demás decir que la mayoría de los venezolanos trabajadores se toman esto al pie de la letra, a las 5am la mayoría está despierto para tomarse una ducha, preparar el desayuno, montar el café y terminar de arreglar todo para ir a su trabajo, esto claro está sólo es válido si no tiene hijos que criar, porque si los tiene no sólo se encarga de prepararse él sino de preparar también a los más pequeños de la casa, haciéndoles la lonchera, ayudándolos a vestir, preparándoles la mochila, para luego llevarlos al colegio.

 
Ya luego pasada toda la travesía de la primera hora del día, viene el desempeño laboral, en dónde el venezolano pasa horas y horas dedicándose arduamente a su labor. Si algo nos caracteriza es que sin importar lo que estemos haciendo queremos hacerlo bien, no nos gusta dejar las cosas a medias, y más aún nos encanta cuando nos vemos recompensado por ello. También el ambiente laboral se presta para crear familia, sí familia, tal cual lo estás leyendo, porque siempre encontrarás personas que se volverán tus nuevos hermanos y hermanas en la labor que estés realizando, hermanos y hermanas que probablemente te quedarán para toda la vida.

 
Una vez acabada la labor del día el venezolano regresa a su casa, pero sabe muy bien que el trabajo aún no ha terminado, porque ahora queda preparar la cena, preparar el almuerzo del día siguiente si es necesario, e incluso muchos llegan a sus casas a seguir realizando labores del trabajo, ya sean labores online o presenciales, luego de haber culminado todo lo que le faltaba por hacer, el venezolano por fin se acuesta a dormir para volver a pararse en la madrugada del día siguiente.

 
Todo esto ocurre normalmente por 5 días a la semana, pero no creas que por ello los otros 2 días son de descanso, al contrario, los otros 2 días son para acomodar el hogar, hacer las compras, lavar la ropa, y muchos otros deberes a realizar según se ameriten.

 
Lo mejor del caso, es que a pesar de tanta labor y trabajo, realmente amamos lo que hacemos, porque incluso en los días de descanso buscamos realizar cualquier actividad con tal de no quedarnos sin hacer nada.

 
Entonces la respuesta hacia la pregunta de si somos o no trabajadores, es que definitivamente el venezolano lleva el trabajo en la sangre, somos una especie rara a la que le gusta dar lo mejor de sí día a día para buscar siempre un mejor mañana.

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Venezuela: un espíritu que no se rinde

No importa en que parte del mundo estés, probablemente tienes algún conocido o amigo que es venezolano. Lo más seguro es que sea un tanto parlanchín, increíblemente gracioso y con grandes ideas, que te sacan de apuros. Y es que las cosas no son tan malas. No te dejes influenciar por lo que oyes o te dicen de Venezuela, pues tiene mucho más que ofrecer.

Comenzando por esa gracia sin esfuerzo. La comedia es tan natural como la miel a las abejas. Es parte fundamental del venezolano. No sólo trata de entretenimiento, sino que es una herramienta que resulta imprescindible para tratar la vida en todos sus ámbitos. Por lo tanto es su forma de expresarse.

Venezuela en las disciplinas

Resulta imposible que el venezolano no se destaque en lo que hace, y eso aplica desde las ciencias hasta las humanidades. Cada día, en nuestras universidades, miles y miles de jóvenes se preparan para el futuro, mientras intentan manejar el desequilibrado presente. Desde los MUN, pasando por ONGs hasta la Fórmula SAE, Venezuela siempre está presente, porque quiere aprender. Porque su gente quiere avanzar y desarrollarse.

Y si buscas algunos ejemplos más precisos están: el Director General del MIT, Rafael Reif, nacido en Maracaibo. El actor Edgar Ramírez, nacido en San Cristóbal. La comediante Joanna Haussmann y su padre Ricardo Haussman, quien enseña en Harvard. Y Moisés Naim, escritor y periodista son sólo algunos de los venezolanos destacados fuera del país.

Nexo importante

Dentro o fuera de Venezuela, el venezolano es alguien quien se preocupa por las condiciones de su entorno y que busca cambiarlo para bien. Tiene en su cabeza grandes ideas y una forma peculiar de ver las cosas. Así es, una pequeña caja de sorpresas. Animado y un poco ruidoso, pero con una tremenda pasión por todo lo que hace. Está siempre dispuesto a dar su mano a quien lo necesite y a defender una causa justa.

Todo esto sin olvidar de dónde vino y quién es, lleva dentro de sí un pedazo de su país y no se avergüenza por mostrarlo. De esta misma manera, se hará tu amigo y te encontrarás riendo y disfrutando a su lado. Una vez que realmente conozcas a un venezolano, ya no hay vuelta atrás. Será tu amigo y apoyo para toda la vida.

 

Venezuela, una gran oportunidad de crecimiento

Últimamente he notado que las personas de otros países que vienen a visitar Venezuela tienden a enamorase de este hermoso país y querer visitarlo en próximas oportunidades, a creer en que tiene el potencial para salir adelante a pesar de la adversidad; que tiene personas que trabajan día a día buscando un mejor país tanto para ellos como para la sociedad futura; que a pesar de todo el venezolano no se queda de brazo cruzados y sigue buscando desarrollarse; que al mal tiempo el venezolano siempre busca ponerle buena cara; que por muy poco que pueda tener el venezolano siempre busca compartir y ayudar al que lo necesita, y que por sobre todas las cosas creen firmemente que Venezuela es una gran oportunidad de crecimiento.

 Quizás me he quedado corto en cuánto a todo lo que he escuchado decir a esas personas que vienen a visitarnos, pero me quedo mucho con esa frase de “Venezuela es una gran oportunidad de crecimiento”, me quedo con ella porque sin dudarlo pienso que es así, y me causa mucha alegría y satisfacción el saber que personas de otros países lo creen tanto como yo, que lo creen incluso mucho más que tantos venezolanos que ya han perdido la esperanza en nuestro país.

 En AIESEC en Venezuela tenemos una gran campaña llamada “I bet on Venezuela”, en la cual queremos demostrarles a personas de otros países que Venezuela es mucho más de lo que ven en las noticias, que Venezuela es su paisaje que parece sacado de un cuento de hadas, en donde tenemos desde picos templados hasta desiertos, en donde tenemos desde una costa gigante hasta una selva amazónica. Que Venezuela es su gastronomía tan exquisita que parece que converge de todas las demás gastronomías del mundo, en donde tenemos a la mundialmente conocida arepa, como también el pabellón, el patacón, la cachapa, y el tan delicioso tequeño que no puede faltar en ninguna buena fiesta. Hablando de fiestas, el venezolano siempre busca la manera de celebrar y brindar por lo bueno, celebraciones que van desde fiestas nacionales, hasta cosas como que algún amigo haya pasado un examen final, y cómo no, el venezolano baila de todo, desde música nacionalista hasta las canciones más remotas del medio oriente, y es que así no sea un buen bailarín siempre termina atreviéndose a “echar un pie” como decimos. Que Venezuela ciertamente tiene a las mujeres más hermosas de Latinoamérica, y a los hombres más galanes.

 Pero sobre todas las cosas, Venezuela tiene a su gente, gente que de punta a punta del país siempre te recibirá con buena cara, te ofrecerá por lo menos una taza de café, y se sentará a conversar contigo sobre tus gustos y tus disgustos. Gente muy afectuosa que te tratará como si fueses parte de la familia, como si te conociera de toda la vida, que sin preguntarte de dónde provengas te abrirá la puerta de su casa, o te invitará a salir, te hablará de lo bueno y no tan bueno de Venezuela, y escuchará con mucha atención sobre tu cultura y tu forma de vivir dado que eso nos parece un tema sumamente interesante.

 La verdad es que amo a mi país, amo a Venezuela, y es algo que no puedo evitar, quizás muchas veces dudé de él, a todos nos ha pasado, pero en mi caso gracias a AIESEC en Venezuela he logrado conocer a personas de todo el país y el mundo que apuestan y dan todo lo que tienen por este país, por formar personas que un mañana serán los líderes que reconstruyan esta hermosa tierra.

 Realmente, no sé si este artículo lo he escrito con la intención de reflejar mi amor por Venezuela, o con la intención de que muchos amigos y compatriotas se sientan identificados con estas palabras, o aún más, con la intención de que personas de otros países vean realmente lo que es Venezuela, lo que somos, que se den la oportunidad de venir y conocer lo que es un país que sin duda los recibirá como otro venezolano más y que muy probablemente lleven en el corazón toda su vida. Sea cual sea el caso, el objetivo es el mismo y espero se haya logra, que no es más que dar a conocer a los venezolanos y al mundo que Venezuela más que una problemática, es una gran oportunidad de crecimiento.

El efecto Donaldo Barros

Donaldo Barros o DoBa para quienes lo conocen un poco más, es un venezolano que sólo se enfoca en meterle goles a la vida. Alguien más en el mar de gente que llena este país, una persona que ha tomado todo lo que la vida le ha dado para transformarlo en cosas maravillosas, y que en el camino, se ha llevado a multitudes con él.

Recuerdo hace unos años atrás, cuando Instagram todavía no se había convertido en el 98% de mi tiempo libre, un día que mi hermano me mostró la cuenta de Donaldo. Para ese momento yo solía tomar fotos para mí misma, con miedo a que los demás no entendieran cual era el mensaje que quería dar y con miedo a las opiniones de otros. La verdad es que ver a una persona cualquiera tomar fotos tan increíbles de mi país y amarlo tanto como yo lo amaba a escondidas me hizo darme cuenta que no estaba sola y que valía la pena unirse a él.

Esta semana me topé con una conferencia TED con la voz del mismísimo DoBa, ésta fue en el 2015, más o menos al mismo tiempo en el que mi hermano me lo mencionó. Donaldo se presenta como un venezolano que ama a su país, alguien sólo se imagina viviendo en estas tierras y que se llena de orgullo al mostrar su pasaporte.

Para quienes hayan visto al menos 3 fotos tomadas por él sabrán el poder que tienen sus manos, con estas proyecta imágenes de una Venezuela que no todos ven. Desde su serie #historiasdeunvecino, hasta cualquier otra de sus fotografías publicadas en la famosa red social, Donaldo me ha inspirado a ver más allá de lo que la política y la economía a veces no me dejan ver del país en el que nací.

Entre muchísimas otras cosas Donaldo nos habla sobre todos los talentos que nos rodean y de como nosotros también podemos explotar quienes realmente somos. De sus palabras me llevo enseñanzas como que todos somos mortales, nacemos, dejamos una huella en el mundo y nos vamos. El tiempo que estemos no importa, el lugar donde nazcamos mucho menos, pero la huella que dejemos siempre será lo importante. Esta última determinará si no perdimos nuestro tiempo en este mundo y si de verdad le dimos valor al país en el que nacimos.

Yo no fui la única que se inspiró con él, sólo debes ver las fotos de Venezuela tomadas antes de que la huella de Barros llegase para darte cuenta que bastaba con la llegada de un líder para crear a otros. La palabra líder, me atrevo a decir, es una de las más importantes para AIESEC y ver desde los ojos de esta organización que un venezolano triunfa y ayuda a otros a dejar el país en alto con su rol de líder, merece mucho más de lo que este artículo puede llegar a hacer, pero al menos Donaldo me inspiro a intentarlo.

El poder de las personas

Hablemos de otros, hoy quiero hablar de los demás. De esto he escrito antes pero nunca tan inspirada como lo estoy hoy.

Hace unos días fui a la un evento de AIESEC que tan sólo de acordarme me saca una sonrisa en la cara. Para quien esté leyendo esto y no sepa mucho sobre la organización, ésta cuenta con un montón de personas con metas, tanto dentro como fuera de la organización, que se ayudan entre todos para lograrlas en un tiempo determinado. En mi opinión ver a personas ayudándose entre sí siempre será lo más cercano que pueda estar de la magia.

El evento se basó en reunir en Caracas a los comités de la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello, para pasar la mañana hablando de temas que pudiesen ayudarnos a mejorar nuestro potencial y conocernos un poco mejor. En resumen, quiero que lo veas de la siguiente manera, estas reuniendo al menos a unas 50 personas que son parte de una organización que se basa en crear líderes. En cuestión de minutos tienes esa magia de la que te estoy hablando, tienes intercambio de ideas y de perspectivas que jamás pensaste compartir con otras personas y mucho menos con desconocidos.

Así como dije arriba esto ocurrió en la mañana, para ser más específicos un domingo a las 8:30 a.m. Tienes que considerar el poder que pueden tener estas personas, que no pasan de los 30 años de edad, y que podrían haber pasado su domingo en casa durmiendo o haber salido la noche anterior pero prefirieron dar un poco de sí mismos y buscar un mundo mejor. Personas como Fadia Frangie, Felipe Laucho o Diveana Rodriguez, que como líderes de cada uno de los comités que antes nombré, te hacen darte cuenta que vale la pena apostar por organizaciones como estas que les permiten a personas tan jóvenes como ellos impactar tan positivamente en el mundo.

Porque de eso se tratan todos estos poderes y toda esta magia. Se trata de unir ideas, de apoyarse entre todos y de conseguir soluciones hasta para el más mínimo problema. Se trata de saber que no estás solo cuando sueñas en que las cosas pueden estar mejor en tu país, porque quizás hay otros que en este momento están intentando hacer tu sueño realidad.

Y es que dime si no te ha pasado antes, que ves como alguien puede hacer algo y automáticamente piensas que tú también puedes hacerlo. Que ves a alguno de tus amigos lograr algo que te llena de orgullo y quieres apoyarlo a que te siga sorprendiendo. O que ves que alguien dice algo que tú siempre has pensado, pero nunca has tenido la valentía de decir, y lo único que te provoca ahora es gritarlo a los 4 vientos y aplaudir a quien te provocó ese sentimiento.

Este tipo de eventos son los que impulsan los buenos cambios, este tipo de días son los que me hacen querer escribir sobre todo lo bueno que este mundo tiene para ofrecer. Son mañanas como estas las que me hacen sentir mejor si tengo sueño, porque al menos sé que tuve la oportunidad de ver magia materializarse ante mis ojos, con trucos tan simples como decir “…soy parte de un Todo ahora” y hacer que todos aplaudan. Es escribir sobre haber vivido esto lo que me da esperanzas en el mañana y lo que me hace saber que no estoy sola cuando pienso que la paz es posible, si hay personas como estas a tu lado.

Ventajas de los veintitantos

Cumples 20 años y entras en un limbo de definiciones, nada está tallado en piedra pero todo lo que haces se escribe a tinta indeleble. Terminas la adolescencia y comienzas en una etapa en la que no puedes considerarte un niño pero tampoco un adulto. Que tus juegos se convierten en profesión y tu tiempo en trabajo.

Llegas a los famosos 21, donde ya no hay vuelta atrás y ninguna duda de que en cualquier país del mundo eres mayor de edad, las responsabilidades se van acumulando lentamente y suele ser entonces cuando comienzas a tener más cuidado con la tinta que escribes, pero nada te libra de cualquier error que sólo tachas escribiendo sobre él.

No hace mucho tuve 22 años, fue aquí cuando decidí llenar mis bolsillos de cualquier experiencia nueva, justo cuando me creía hecha de un material inoxidable y juraba conocerme del todo. Si estás leyendo esto y sintiéndote identificado de alguna manera, por favor sonríe, al menos no eres el único que se equivocó.

Es que no fue sino hasta los 23 que descubrí que no es que era inoxidable, si no que nada de lo que me había tocado la piel hasta ahora había sido lo suficiente importante como para corroerla y dejar marcas. En ésta etapa de mi vida descubrí que sólo me conocía al 10% y que siempre voy a estar cargando como si de una computadora con mal Internet se tratase. Entendí que no siempre son los demás que cambian, que cambiar de vez en cuando vale la pena y así como ellos lo merecen, tú también te debes esa oportunidad.

Y discúlpame si me extiendo más en los 23 porque son los que estoy viviendo ahora, la verdad es que contigo puede ser distinto. Puedes leerme ahora, tener 20 años y haber descubierto anoche que lo que siempre pensaste que te gustaría, ahora te aburre. Sin mentirte este año de vueltas y mareos me han enseñado que nunca sabré del todo lo que viene en la vía, y eso no debe asustarme ni un poco, al menos mientras sólo se trate de una metáfora y no esté realmente manejando.

Te doy un consejo que a escondidas me estoy dando a mí misma, no se trata de definirse todo el tiempo, seamos honestos es imposible. Estamos en ese momento de nuestras vidas en donde podemos creer en algo en la mañana y acostarnos en la noche con otra visión totalmente distinta del mundo. Se trata de completarse a uno mismo con cualquier pieza que consigas en el camino.

Que sí, yo entiendo que las responsabilidades han cambiado, que mis prioridades a los 23 se ríen en la cara de las que yo creía importantes a los 19. Pero ¿sabes qué te digo? Que todavía tengo la oportunidad de ser quien me provoque cuando sea grande y yo la voy a aprovechar.

Todo esto está dedicado a un gran amigo que hace poco me preguntó si no estaba nerviosa por lo poco que falta para yo que cumpla los 24 y me retó a escribir mi respuesta por aquí. Toda mi respuesta se resume a un rotundo no sin ninguna duda en mi corazón. Te pregunto, si otro número en mi edad sólo significan más años de vida, más experiencias nuevas por venir, más tinta que gastar escribiendo y tachando, más canciones que bailar o que cantar y mucho más por aprender ¿Por qué debería estar nerviosa? Hoy no puedo decidir todo lo que viene mañana y al menos hoy me siento confiada de que vale la pena sólo planear un día a la vez y que lo demás venga poco a poco

¿Qué dices tú?