Generación de valientes

Venezuela nos hace preguntarnos hoy día cómo es posible soportar la frustración, la desmotivación y la apatía en medio de una profunda crisis económica, política y social. Muchos de nosotros, jóvenes nacidos bajo el amarillo, el azul y el rojo, vivimos incesantemente vadeando entre ríos de conflicto, representados, entre otros, con la rebosada delincuencia, el alto costo de la vida, y la reducción de oportunidades: y es justamente aquí donde vacilamos, donde nuestro concepto sobre progreso y mejora se nubla, y dudamos del por qué de lo que hacemos.

Pero la realidad parece no ser tan dramática, ¿o sí? Aún compartimos experiencias vivaces junto a los nuestros. Disfrutamos de una arepa con café para desayunar. Todavía vamos al cine, a comer una torta o tomarnos unas birras con los panas. Aunque, admitimos que lo anterior no aplica para todos, Venezuela sigue en pie y es por el arduo trabajo de aquellos que no lo dejan caer, porque aún existen individuos que creen en el país que los vio nacer; el país en el que viven.

El trabajo en AIESEC

Luchando de maneras muy distintas, cada venezolano representa una pieza de ese rompecabezas que es la solución a los problemas más profundos de la sociedad. Habrá quienes decidan asistir a las marchas, quienes ayuden a los manifestantes durante la represión, quienes salgan día tras día a protestar pacíficamente, pero también habrá quienes decidan tomar el brío de formarse, liderar a los demás e impactar sus vidas. En ese último está AIESEC.

Cuando me preguntan ¿para qué AIESEC hace lo que hace? Me es muy fácil pensar en que una persona ajena a la organización quizás no sienta el impacto que percibimos como AIESECos. Pero les diré algo que sí se siente: nuestro positivismo y ganas de seguir trabajando para lograr esas metas que nos proponemos, para cambiar y empoderar a los demás, así como sucedió, sucede y sucederá con nosotros mismos.

Lo que todos ganamos

AIESEC toma lo mejor de las capacidades y habilidades de los jóvenes para desarrollar ese potencial que necesitamos como sociedad, y que servirá para forjar la próxima generación de líderes, una generación de valientes que le dará forma de nuevo a este país. Más temprano que tarde, todos llegamos a creer en la importancia de cómo nos beneficia impactar las vidas de otras personas, y es que, en realidad, junto con los demás, todos estamos mejorando constantemente.

Una vez dentro de la organización, mientras la vida continúa y tratamos de disfrutar de los pequeños momentos que tenemos, te das cuenta que el por qué de lo que hacemos en AIESEC somos nosotros mismos.

Se busca un país

Los venezolanos amamos a nuestro país desde el nacimiento, sentimos a nuestra tierra como quizás ninguna otra persona de otra nacionalidad siente a la suya. Nos sentimos orgullosos cuando vemos a uno de los nuestros triunfar tanto dentro como fuera de nuestro país y decimos sin pensarlo 2 veces que tenemos la mejor geografía del mundo, desierto, selva, nieve y playa.

También, decimos que tenemos a las mujeres más bellas de la faz de la tierra, la mejor gastronomía, la mejor música, etc., y así podemos seguir diciendo tantas cosas hasta llegar al punto de decir “Venezuela es el mejor país del mundo”… He allí nuestro error, no somos el mejor país del mundo, y nos falta mucho para serlo, seamos realistas, Venezuela afronta actualmente tantas problemáticas que se me iría todo el artículo nada más mencionándolas, pero esa no es mi intención, ni tampoco la intención de AIESEC en Venezuela.

En AIESEC en Venezuela creemos que a través del liderazgo joven podemos sacar a nuestro país hacia adelante, y por eso actualmente poseemos aproximadamente 400 personas formándose día a día como los líderes que tomaran la batuta para guiar a nuestra nación a solucionar todas estas problemáticas. Por eso en este artículo les comentaré del país que se busca, por el que nos levantamos temprano cada mañana y nos trasnochamos cada noche, ese país que buscamos.

Se busca un país donde no existan más homicidios, donde la corrupción no tenga cabida, donde las familias puedan caminar tranquilas en las calles a cualquier hora del día.

Se busca un país donde ningún niño vuelva a morir de hambre, donde todos tengan las disponibilidad de comer mínimo las 3 comidas fundamentales del día, donde se pueda dormir tranquilo sabiendo que no pasarás hambre al otro día.

Se busca un país con buenas bases económicas, donde lo que consumamos se produzca en nuestra tierra, donde el sueldo no sólo te alcance para subsistir sino para vivir con todas las comodidades que se permita.

Se busca un país sin analfabetismo, donde todas las personas hayan tenido una buena educación, donde el que se gradúe no tenga que buscar trabajo en otros países porque en el nuestro sobran las oportunidades.

Se busca un país donde se acepten las diferencias, donde todos tengan cabida y las mismas oportunidades sin importar su sexo, raza, género, religión, ideología política, y cualquier otra característica que te pueda hacer distinto a los demás.

En fin, me quedo corto de tantas cosas que buscamos, incluso puede que por ser tantas piensen que no estamos cuerdos, pero si no estar cuerdo es creer que nuestro país tiene mucho potencial por aprovechar, que podemos resolver todas nuestras problemáticas, que es posible conseguir la paz y el pleno desarrollo del potencial humano, entonces sí, en AIESEC en Venezuela no estamos para nada cuerdos, porque definitivamente creemos en ello, y damos el todo día a día para conseguirlo.

Por eso y mucho más en AIESEC en Venezuela se busca un país, un país para ti, para mí, para todos.

¿Educación para qué?

Venezuela, el país de infinitos paisajes, cálidos recuerdos y vastas riquezas, hoy se consume a pedazos como efecto de una profunda crisis; una crisis que corroe los cimientos de la institucionalidad, los valores y la educación. Este último es, sin duda, la base de cualquier sociedad y por ello abordaremos el tema, buscando no solo una perspectiva objetiva acerca de él sino una forma en la que, como sociedad civil, hallemos formas de contribuir positivamente a la situación.

La educación en Venezuela, así como otros rubros, atraviesa una serie de altibajos desde el 2003. Según el INE, el índice de deserción en educación media varió positivamente durante los primeros años del nuevo milenio; sin embargo, mientras que en el 2009/10 la tasa era de 7.39, en el 2011/12 se elevó a 7.82. Observando la reincidencia, y sin tomar en cuenta el vacío estadístico de los otros cinco años, consideramos que existe un obvio déficit educacional en nuestro país, y que tal deterioro debería ser tratando con urgencia como un interés público y colectivo.

Pero, ¿educación para qué? Ante el desastre organizacional que atraviesa la Venezuela del 2017, en medio de sangrientas protestas, de una alta tasa de criminalidad, escasez, insuficiencia de los organismos públicos, falta de institucionalidad y justicia, entre otras trabas. Para explicar esto, me gustaría citar a Arnold H. Glasow diciendo

Uno de los principales objetivos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos al mundo”.

La educación siembra cultura, valores, el patriotismo de una nación; eleva el intelecto y convierte a cada individuo perteneciente a un grupo en un cuestionador natural sobre lo que es correcto y lo que no. ¿Educación para qué? Para forjar a cada miembro de la nación. Para izar nuestra bandera en todo lo alto. Educación para generar bienestar a cada venezolano.

Junto a la pérdida de valores y principios, parece que olvidamos también el rol importante que forma la educación en nuestra sociedad, y es que somos nosotros los responsables de promover que cada sujeto busque la prosperidad a través de la formación individual. Junto a AIESEC, somos nosotros los que velamos por los intereses de nuestro país, y es por medio de la educación y fortalecimiento del liderazgo que forjamos a las nuevas generaciones que tomarán las riendas, y reconstruirán las ruinas de un país sumido en el caos.

La educación en Venezuela

En algún momento todos nos hemos preocupado por Venezuela y sabemos que existe un problema, pero no estamos al tanto de la gravedad de este o la manera en que impacta a cada sector de la población.

Para reflexionar…

Uno de los sectores que más debe preocuparnos son los jóvenes. Todo esto es un desafío muy grande para los adultos, imagina qué tan difícil debe ser para un menor.

Así pues, nuestro papel cómo adultos es procurar el desarrollo íntegro de los jóvenes; procurar su salud y estar seguros que su educación es de calidad. Esto debe ser prioridad.

No solo debemos formar personas con conocimientos prácticos y teóricos sino desarrollar individuos que se involucren. Aquellos que se volverán el futuro del país, aquellos que ayudarán a prosperar y aprenderán de la historia de su nación.

Seamos realistas.

El problema importante: “La educación en Venezuela no está cumpliendo con estos requisitos“. No se puede asegurar la formación idónea de los estudiantes que sea accesible para todos o que fomente los valores; tampoco busca inculcar la semilla del conocimiento en los jóvenes.

¡Podemos actuar!

¡Basta ya de permitir que esto siga sucediendo! Jóvenes, líderes en potencia, amantes de la rectitud y los grandes desafíos podemos cambiarlo.

AIESEC en Venezuela se ha comprometido con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) que la ONU propuso en el 2015 y una de ellas es:

¡Educación de Calidad!

Pero para alcanzar estas metas, todos deben hacer su parte: los gobiernos, el sector privado, la sociedad y personas como tú.

Tú tienes en la oportunidad de hacer un cambio, ayuda a que la educación en Venezuela mejore.

¡Yo quiero actuar!

Puedes empezar por decirle a todos acerca de estos objetivos. Y si estás más interesado puedes entrar a: http://youth4globalgoals.org dónde podrás saber más sobre nuestra organización y como puedes impactar.

¡Creemos en tí y en tu potencial como agente de cambio!

Deserción escolar y analfabetismo (2/2)

Cuando la educación inicial que recibe el niño es precaria, se tiene un analfabeta funcional, que de entrada no querrá ir a la escuela porque no entiende. Su frustración se verá reflejada en sus notas y, más temprano que tarde, será otro que practica la deserción escolar. En vez de ver la educación como una oportunidad, la tendrá en mente como un castigo:

Según la UNICEF hay 117 millones de niños y jóvenes en América Latina; de estos 22.1 millones se encuentran fuera del sistema educativo o están en riesgo de hacerlo. Este dato sólo incluye a los estudiantes entre 5 a 14 años (Lugo, 2013)

Razones de la deserción

Al momento de preguntarle a un estudiante de una institución pública sobre otro de una privada, dirá: ellos pasan porque pagan. Mientras que el de la escuela privada dirá sobre el que asiste a una pública: a ellos los pasan porque igual [a los profesores] les van a pagar. Aquí chocan dos estereotipos y dos realidades muy distintas, pero hay una figura común: el profesor.

Encontrar un buen profesor en estos días es como buscar una aguja en un pajar. Desde mi experiencia puedo confirmar que existen actualmente increíbles profesores altamente preparados, por ejemplo a nivel universitario. Pero que también están los denominados “profesores piratas”, que son más comunes en la educación primaria y media.

El objetivo de un profesor nunca debe ser el de colocar un millón de conocimientos en la cabeza de su alumno, sino realmente mostrarle cómo hacer uso de ese conocimiento. No sólo aprenderlo de memoria, sino aplicarlo en su vida, al contrario del analfabetismo funcional.

¿Qué sucede en casa?

Entonces, ¿quién se ve más afectado, la educación privada o la pública? La verdad es que cada caso es particular, pero existe un punto que se comparte por ambos:

Alvarado manifestó su preocupación explicando que “La crisis está sacando a niños de las aulas, no solo porque tienen que acompañar a sus padres a hacer cola para comprar comida sino porque tienen que buscar cómo ganar dinero para ayudar al sustento del hogar” (Martín, 2016)

De manera que, tanto el que estudia en una institución privada como el que está en una pública se encuentra en peligro de deserción. El de la pública, si bien no paga una matrícula, termina desertando y buscando un trabajo informal, que le permita aportar comida en su mesa. Mientras el de la privada, deberá desertar para invertir ese dinero en comida y otras necesidades básicas. Por esta razón y muchas otras, la deserción escolar es asociada con los aumentos del nivel de pobreza.

Embarazo y deserción

Una de las principales razones para la deserción escolar en adolescentes es el embarazo precoz:

En Venezuela se registra la más alta tasa de embarazo adolescente entre los países de Suramérica, con 101 nacimientos por cada 1.000 mujeres de 15 a 19 años de edad, cifra obtenida por el diagnóstico mundial 2012 llevado a cabo por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)

¿Qué sucede con este tipo de embarazos? Las razones son multifactoriales: está involucrado el tema de la educación desde el hogar y la escuela, y la gran cantidad de desinformación sobre la educación sexual por el hecho de la dificultad en los padres y familiares para discutir formalmente sobre el tema. (Massiah, 2016)

He aquí uno de los motivos por los cuales la educación o la figura de una escuela es tan importante, pues es la institución, luego de la familia y antes del Estado, capaz de formar a las personas en todos los sentidos. De brindarle apoyo y herramientas a sus estudiantes para tomar las mejores decisiones. No se trata sólo de colocar un montón de conocimiento en sus cabezas, sino de formar personas con valores y principios.

Analfabetismo en aumento (1/2)

En el 2005, el gobierno de Venezuela, bajo la presidencia de Hugo Chávez, se declaró como un territorio libre de analfabetismo. Según la UNESCO, un país se cataloga como tal, cuando su índice de analfabetismo se encuentra por debajo del 4%. Ahora, esto implica claramente que aún hay gente analfabeta. Y que esa cifra es sólo un promedio, lo que significa que hay personas analfabetas fuera de este cálculo.

En el 2003, el gobierno venezolano lanzó el programa educativo “Misión Robinson”, cuyo objetivo era el de enseñar leer y escribir a todos aquellos que fueron excluidos del sistema educativo: “(…) enseñaron a leer y a escribir a un millón 482 mil 543 compatriotas, de todas las edades, que estaban sumidos en la ignorancia” (Embajada de Venezuela en Argentina, s/f). Luego, a finales de ese mismo año, se creó la “Misión Robinson 2”, para culminar la primaria.

“Sin embargo, cuando revisamos los resultados del Censo 2011 encontramos que la tasa de analfabetismo, para ese momento, es de 5,23%, lo cual implica un retroceso con respecto al logro reportado en el 2005” (PRODAVINCI, 2013)

Fracaso de las misiones: analfabetismo en aumento

El último censo nacional venezolano, hecho en 2011 ubica los niveles de alfabetismo 95,1%, para la población de 10 años y más, por lo que la tasa de analfabetismo corresponde al 4,9%. Esto implica que para ese año había en Venezuela 1.101.706 personas que no sabían leer ni escribir, lo que contradice las propias declaraciones oficiales

En términos absolutos, la tasa registrada en el Censo del 2001, 7,02 %, equivale a 1.082.485 personas, mientras que la registrada en el Censo del 2011, 5,23 %, es igual a 1.039.217 personas (Cunto, 2016)

Esto nos dice que realmente sólo se alfabetizaron unas 43 mil personas. El fracaso puede deberse, en parte, a que se buscó alfabetizar a un grupo de personas en el acto y no la institución de un plan educativo sólido e innovador. De igual manera se ha dejado de lado a la educación preescolar, vital para el desarrollo motriz-cognoscitivo y social en los infantes. Así, tenemos unos niños en edad para la primaria, que no pueden acceder por su falta de desarrollo y entendimiento de reglas y valores básicos. Y que, por ende, quedaran fuera del sistema educativo.

Lo que parecía una medida para erradicar el analfabetismo terminó en una situación contraproducente. Un niño sin oportunidades se convierte en un adulto sin futuro, que se refugiará en cualquier otro sector para proveerse de bienes y una calidad de vida, precaria por supuesto. Son los denominados analfabetas funcionales, saben escribir y leer, pero se hallan incapaces de poder analizar y comprender hasta las situaciones más sencillas. Y una mente así, es fácilmente manejable.

Para estadísticas completas del nivel de analfabetismo en Venezuela, visita PRODAVINCI

¿Qué tal si hablamos de Venezuela?

Ahora vamos a empezar por el principio, VENEZUELA,  muchos sé preguntaran ¿Dónde es eso?,  ¿Dónde queda?, ¿En qué continente?,  pues mi estimados  lectores hoy les vengo a hablar de una Patria donde están las mujeres más hermosas del mundo, y  donde los paisajes son los más espléndidos, desde la cordillera de los Andes donde está el Pico Bolívar imponiéndose ante todo, allí se encuentra las personas más amables y cordiales de todo el país muy bien conocidos como los Gochos siempre desbordando cordialidad y amabilidad eso si que no se molesten esos Gochos porque un Gocho molesto es algo de cuidado yo que te lo digo.

Pasando por el Zulia donde el relámpago del Catatumbo muestra su imponente carácter, y cuando se recuerda Maracaibo, todo buen venezolano empieza a cantar “cuando voy a Maracaibo y empiezo a pasar el puente siento una emoción tan grande que se me nubla la mente”, los Zulianos tiene la particularidad de hablar muy rápido, tienen una jerga un poco distinta a la de los demás venezolanos, eso sí siempre los veras sacando un chiste de todo y un corazón grandísimo, ellos llaman a su Maracaibo la Tierra del Sol Amado.

Del Zulia nos vamos a los Llanos donde los amaneceres y atardeceres son Preciosos, donde el Joropo y las llaneras son típicas, donde el Tío Simón escribió “Caballo Viejo” o “la Vaca Mariposa tuvo un terné, un becerrito lindo como un bebé….”, canciones que a todo buen venezolano conoce, canta y aprecia en su corazón.

De los llanos nos vamos a Caracas, nuestra Capital donde el Ávila cuida a los caraqueños, es una ciudad vibrante, llena de personas de todas partes del país, una ciudad que acepta a todos, eso sí cuando los caraqueños tienen un acento muy particular un mandíbuleo que cuando lo escuchas te mueres de la risa, para Caracas hay una canción muy particular escrita por la Súper Banda de Venezuela “Guaco” que te ayudará a entender a las caraqueñas  y dice así “No sé que tienen las chicas lindas, que de Caracas con su caminar tan sabrosón  que a todo el mundo arrebata cuando las miro al pasar el cuerpo se me estremece no puedo hablar solo mirar pues mudo quedé y si las miro otra vez me moriré”.

De la Capital nos vamos a las Playa más Magníficas  que podrás ver, que quedan en el Oriente del país, el degrade de los azules en el agua, el sol imponente, la brisa, los corales, los peces de todos los colores,  “los rompe colchón”, “vuelve  a la vida” que venden en la playa, y nada mejor que un   pescado frito con arepas, ensalada y tajadas a la orilla de la playa, los Orientales son personas muy amables, que hablan muy rápido, dicharacheros pero sobre todo con una alegría que se les desborda.

Y por último pero no menos importante el Sur del País, uno de los estados lleva el apellido de nuestro Libertador Simón Bolívar, el más grande de todo el país, donde las riquezas son infinitas, en este hermoso estado tenemos la Gran Sabana, donde verás las noches más hermosas porque cielo está  repleto de estrellas, tanto así que parece que fuesen infinitas, también está la Caída de Agua más grande del Mundo el Salto Ángel, tenemos los Tepuyes que cada vez nos asombran por su belleza y son cada vez más los aventureros que se atreven a llegar a su cima, también es muy típico de nuestra región el Calipso, es algo que todo Guayanés baila y siente, porque es sinónimo de alegría de carnavales. Es una región llena de minerales que lo hacen muy rico y  a su vez estar rodeado de la naturaleza mas esplendida que te puedes imaginar.

Esta es mi Venezuela, un país que lleva nombre de mujer, que tiene no solo los paisajes más hermosos que te puedes imaginar sino mas importante aun la gente más increíble que podrás conocer, el venezolano es sinónimo de estas pocas palabras que pudiste leer hoy, es mucho mas, atreve a apostar y creer en Venezuela, estoy segura que te sorprenderá.

Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela

Para iniciar esta serie, me gustaría comenzar con este hashtag

#EsTiempoDeSerRealistasYContribuirConSoluciones 

Difícilmente podemos hablar de paz en Venezuela hoy, si en este hermoso país no respetan los derechos humanos, si no hay estabilidad legislativa, sin libertad de expresión, sin seguridad social y económica y por último pero no menos importante, no hay paz si el pueblo no tiene confianza plena en sus gobernantes y dirigentes políticos. Estos factores afectan el pleno desarrollo de un Estado.

No te sientas culpable por estar enojado. Siéntete culpable por ser cruel.

Hablar actualmente de Venezuela, es hablar de la crisis causada por una ideología mal implementada y la pérdida de valores y fe, y que ha generado el aumento de violencia armada, inseguridad, un continuo decrecimiento económico y la dificultad de emprendimientos nacionales, resentimiento, frustración, corrupción, violencia sexual, censura, homicidios, robos, hurtos, hambre y falta de medicinas, desmejoras en infraestructuras y servicios públicos, esta ola ha arrastrado todo el territorio nacional, razón por la cual se imposibilita la protección de la sociedad, ya que una gran parte de la misma se encuentra inmersa en estos hechos.

Pero, aun así, hablar de Venezuela es hablar de un pueblo valiente y bravo, ya que, en medio de esta situación existen jóvenes con anhelo en su corazón y fe en Venezuela, que lucha por el cambio de mente a través de la educación e información, y proponen para la construcción de Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela:

  1. Libertad de desarrollo, invertir en la educación y el deporte, con el fin cultivar la mente y disminuir la ignorancia y pobreza, reduciendo de a poco los índices delictivos
  2. Libertad de participación, tomar parte en la dirección de los asuntos públicos, votar, consentir procesos, asociación y reuniones pacificas
  3. Libertad del miedo, desarme masivo de las bandas organizadas para delinquir, educación y entrenamiento a político y ético-moral a los organismos de protección del estado, políticas económicas liberales, castigo a la corrupción
  4. Libertad de credo y pensamiento, tolerancia a la fe, valores, principios y ideologías propias de una comunidad u persona
  5. Libertad de expresión, dialogar con las comunidades y pueblos para encontrar soluciones duraderas a los conflictos e inseguridad, reconciliarnos, así como, dar a conocer y manifestar su postura u criterio propio
  6. Libertad de soñar, anhelar la libertad, desarrollo y mejora de nuestra calidad de vida y entorno, garantizando el pleno uso y goce de nuestros derechos y estabilidad social-económica, ser nuestra mejor versión todos los días
  7. Libertad para vivir, experimentar la paz, felicidad, prosperidad y unión que podemos llegar a tener si todos trabajamos para la construcción de un mejor país.

Estas libertades promueven el desarrollo sustentable de un país, concientizando al ciudadano común, funcionario público y políticos, sobre la importancia de tenernos los unos a los otros presentes en nuestras decisiones, dejando atrás el egoísmo y los intereses personales, para buscar el bien común.

La estabilidad y bienestar social es posible a través de la evolución, aceptación y dialogo entre las partes y el respeto al derecho ajeno.

Nunca mientas, ni siquiera una mentira piadosa. Sé honesto, sé real y di la verdad. Este compromiso te obliga a tomar mejores decisiones y a ser una persona más fuerte.

Cada persona debe comprometerse a garantizar el pleno derecho del otro, solidarizarse con las vivencias del mismos, y colocándose en los zapatos del otro, con el fin de actuar desde donde estemos, desde los más pequeños, como los mejores ciudadanos, dejando atrás la violencia, el conflicto. Siendo así la esperanza de una nueva y mejor Venezuela.

Consolidemos nuestro desarrollo, por medio de nuestras acciones apliquemos justicia honesta, equitativa, ¡creemos conciencia!

 

 

Venezuela: un espíritu que no se rinde

No importa en que parte del mundo estés, probablemente tienes algún conocido o amigo que es venezolano. Lo más seguro es que sea un tanto parlanchín, increíblemente gracioso y con grandes ideas, que te sacan de apuros. Y es que las cosas no son tan malas. No te dejes influenciar por lo que oyes o te dicen de Venezuela, pues tiene mucho más que ofrecer.

Comenzando por esa gracia sin esfuerzo. La comedia es tan natural como la miel a las abejas. Es parte fundamental del venezolano. No sólo trata de entretenimiento, sino que es una herramienta que resulta imprescindible para tratar la vida en todos sus ámbitos. Por lo tanto es su forma de expresarse.

Venezuela en las disciplinas

Resulta imposible que el venezolano no se destaque en lo que hace, y eso aplica desde las ciencias hasta las humanidades. Cada día, en nuestras universidades, miles y miles de jóvenes se preparan para el futuro, mientras intentan manejar el desequilibrado presente. Desde los MUN, pasando por ONGs hasta la Fórmula SAE, Venezuela siempre está presente, porque quiere aprender. Porque su gente quiere avanzar y desarrollarse.

Y si buscas algunos ejemplos más precisos están: el Director General del MIT, Rafael Reif, nacido en Maracaibo. El actor Edgar Ramírez, nacido en San Cristóbal. La comediante Joanna Haussmann y su padre Ricardo Haussman, quien enseña en Harvard. Y Moisés Naim, escritor y periodista son sólo algunos de los venezolanos destacados fuera del país.

Nexo importante

Dentro o fuera de Venezuela, el venezolano es alguien quien se preocupa por las condiciones de su entorno y que busca cambiarlo para bien. Tiene en su cabeza grandes ideas y una forma peculiar de ver las cosas. Así es, una pequeña caja de sorpresas. Animado y un poco ruidoso, pero con una tremenda pasión por todo lo que hace. Está siempre dispuesto a dar su mano a quien lo necesite y a defender una causa justa.

Todo esto sin olvidar de dónde vino y quién es, lleva dentro de sí un pedazo de su país y no se avergüenza por mostrarlo. De esta misma manera, se hará tu amigo y te encontrarás riendo y disfrutando a su lado. Una vez que realmente conozcas a un venezolano, ya no hay vuelta atrás. Será tu amigo y apoyo para toda la vida.

 

Venezuela, una gran oportunidad de crecimiento

Últimamente he notado que las personas de otros países que vienen a visitar Venezuela tienden a enamorase de este hermoso país y querer visitarlo en próximas oportunidades, a creer en que tiene el potencial para salir adelante a pesar de la adversidad; que tiene personas que trabajan día a día buscando un mejor país tanto para ellos como para la sociedad futura; que a pesar de todo el venezolano no se queda de brazo cruzados y sigue buscando desarrollarse; que al mal tiempo el venezolano siempre busca ponerle buena cara; que por muy poco que pueda tener el venezolano siempre busca compartir y ayudar al que lo necesita, y que por sobre todas las cosas creen firmemente que Venezuela es una gran oportunidad de crecimiento.

 Quizás me he quedado corto en cuánto a todo lo que he escuchado decir a esas personas que vienen a visitarnos, pero me quedo mucho con esa frase de “Venezuela es una gran oportunidad de crecimiento”, me quedo con ella porque sin dudarlo pienso que es así, y me causa mucha alegría y satisfacción el saber que personas de otros países lo creen tanto como yo, que lo creen incluso mucho más que tantos venezolanos que ya han perdido la esperanza en nuestro país.

 En AIESEC en Venezuela tenemos una gran campaña llamada “I bet on Venezuela”, en la cual queremos demostrarles a personas de otros países que Venezuela es mucho más de lo que ven en las noticias, que Venezuela es su paisaje que parece sacado de un cuento de hadas, en donde tenemos desde picos templados hasta desiertos, en donde tenemos desde una costa gigante hasta una selva amazónica. Que Venezuela es su gastronomía tan exquisita que parece que converge de todas las demás gastronomías del mundo, en donde tenemos a la mundialmente conocida arepa, como también el pabellón, el patacón, la cachapa, y el tan delicioso tequeño que no puede faltar en ninguna buena fiesta. Hablando de fiestas, el venezolano siempre busca la manera de celebrar y brindar por lo bueno, celebraciones que van desde fiestas nacionales, hasta cosas como que algún amigo haya pasado un examen final, y cómo no, el venezolano baila de todo, desde música nacionalista hasta las canciones más remotas del medio oriente, y es que así no sea un buen bailarín siempre termina atreviéndose a “echar un pie” como decimos. Que Venezuela ciertamente tiene a las mujeres más hermosas de Latinoamérica, y a los hombres más galanes.

 Pero sobre todas las cosas, Venezuela tiene a su gente, gente que de punta a punta del país siempre te recibirá con buena cara, te ofrecerá por lo menos una taza de café, y se sentará a conversar contigo sobre tus gustos y tus disgustos. Gente muy afectuosa que te tratará como si fueses parte de la familia, como si te conociera de toda la vida, que sin preguntarte de dónde provengas te abrirá la puerta de su casa, o te invitará a salir, te hablará de lo bueno y no tan bueno de Venezuela, y escuchará con mucha atención sobre tu cultura y tu forma de vivir dado que eso nos parece un tema sumamente interesante.

 La verdad es que amo a mi país, amo a Venezuela, y es algo que no puedo evitar, quizás muchas veces dudé de él, a todos nos ha pasado, pero en mi caso gracias a AIESEC en Venezuela he logrado conocer a personas de todo el país y el mundo que apuestan y dan todo lo que tienen por este país, por formar personas que un mañana serán los líderes que reconstruyan esta hermosa tierra.

 Realmente, no sé si este artículo lo he escrito con la intención de reflejar mi amor por Venezuela, o con la intención de que muchos amigos y compatriotas se sientan identificados con estas palabras, o aún más, con la intención de que personas de otros países vean realmente lo que es Venezuela, lo que somos, que se den la oportunidad de venir y conocer lo que es un país que sin duda los recibirá como otro venezolano más y que muy probablemente lleven en el corazón toda su vida. Sea cual sea el caso, el objetivo es el mismo y espero se haya logra, que no es más que dar a conocer a los venezolanos y al mundo que Venezuela más que una problemática, es una gran oportunidad de crecimiento.