Buenas y mejores acciones para una Venezuela grande:

Todos los días escucho en las calles, múltiples quejas sobre la situación del país, en contra de la corrupción, y como todo esto acabará con lo que queda de esa Venezuela que conocí hace algún tiempo atrás, la de mi infancia. Estas mismas personas son las que piden constantemente un cambio en el ambiente, pero no dan el primer paso hacia este, con el ejemplo de ellos mismos.

Muchos esperan y confían en un hombre, o un grupo, que si bien tiene el poder, creo firmemente que “un castillo es menos castillo por tan solo un ladrillo menos, pues, ningún castillo aparece de la nada, sino que se construye ladrillo tras ladrillo”.

El cambio no es algo en lo cual debemos dejar en las manos ajenas, sino, ponerlo en práctica desde lo más pequeño, puede ser difícil pues, como Venezolanos podemos ser objeto de bromas o incluso criticados, por hacer las cosas como deberían ser aun cuando de estas manera sean un poco más difícil o trabajado, pues sin prácticas la famosa “viveza criolla” eres un “tonto”. He aquí donde radica el problema, sino hacemos nosotros mismo las cosas como deben ser, no podemos exigirle a los demás que lo hagan.

“Seamos ese rayito luz en medio de la oscuridad”

Matemos esa “viveza criolla” que algunos dicen que parece adherida en nuestro ADN, como AIESECos vivamos nuestros valores, demostremos integridad, y premiemos al que hace bien, para que lo siga haciendo, porque pequeñas acciones como esta, serán costumbre y formarán parte de nuestras futuras generaciones.

Antes de cerrar este artículo, les quiero dejar como ejemplo el de mi amiga Sonia, quién enseño a todo su equipo de trabajo en AIESEC, por medio del ejemplo, a usar el paso peatonal. Podría parecer tonto, pero muchas personas no lo hacen. Yo misma no hacía uso del paso peatonal, pero ahora, al cruzar la calle siempre recuerdo a Sonia.

Pongámonos en los zapatos de los demás, y busquemos siempre la excelencia.

4 mitos sobre voluntariado internacional que debes eliminar

Muchas personas a la largo de su vida se han planteado hacer un voluntariado internacional, ya sea porque se alinea con su carrera, por vocación, o por probar una nueva experiencia en su vida.

Probablemente tú también te has imaginado haciendo un voluntariado con niños de bajos recursos en África, con personas con enfermedades terminales en hospitales, con elefantes en algún santuario de Tailandia, etc., y es que hay una cantidad casi interminable de voluntariados que hacer alrededor del mundo. Sin embargo, muchas veces se ve frustrado este sueño por ciertos mitos que recorren las calles de boca en boca y que a pesar de que no van acorde a la realidad, frenan bastante esas ganas de tomar el voluntariado.

Aquí te traigo 4 mitos sobre voluntariado internacional que debes olvidar, para que puedas tomar con la mayor certeza tu voluntariado y así cambiar tanto tu vida como la de los seres involucrados con tu proyecto.

  1.  Es muy costoso de realizar: A pesar de que sí existe un gasto en cuánto a traslado y manutención, la mayoría de los proyectos te ofrecen beneficios que te reducen considerablemente los gastos que puedas tener, aparte de que con todo el aprendizaje y crecimiento que tendrás con tu voluntariado siempre será mayor la ganancia que la pérdida.
  2.  No cualquiera puede realizar un voluntariado: Si bien hay proyectos que necesitan perfiles y habilidades muy específicas, la mayoría tiene requisitos muy mínimos, además de que con la decenas de miles de proyectos que hay alrededor del mundo, te aseguro que siempre habrá siquiera uno en el que te adaptes completamente.
  3.  No se cambia al mundo con tu proyecto: Hay que estar conscientes de que por más que estarías solucionando una problemática con tu proyecto, esto por sí solo no significaría un cambio considerable a nivel mundial. Ahora velo de este modo, así como tú habrán miles de personas realizando proyectos para solucionar todas estas problemáticas, conformando todos una red mucho más grande que sí está realizando un cambio positivo considerable en el mundo, por lo que sí, con tu ayuda estarías aportando a ese gran cambio para bien que necesita nuestro planeta.
  4.  Es muy difícil conseguir un voluntariado internacional: Este es el mito más grande de todos, porque actualmente no es para nada difícil poder conseguir y tomar un voluntariado internacional. AIESEC tiene una plataforma internacional que te permite escoger entre miles de proyectos en más 126 países, donde podrás obtener información de primera mano sobre el proyecto que te gusta, además de contar con un sin fin de beneficios que harán de tu voluntariado la mejor experiencia de tu vida.

 

Ya sabiendo todo esto, ¿qué esperas para tomar el reto de hacer un voluntariado internacional?, te invito a que desde ya seas un agente de cambio, te invito a que seas un Voluntario Global.

Duna Manent, una española en Venezuela

Esta es la historia, desde mis ojos, de Duna Manent, una catalana de 23 años de edad que vino a mi cuidad a cambiar vidas. Llegó a Venezuela el 5 de enero del 2017, para ese entonces yo tenía algo menos de 2 meses en AIESEC pero muchísimas ideas en la mente y expectativas al máximo, eso sin contar que no era la única que estaba en la misma posición.

Los días previos a que llegara Duna ya podías ver lo invertidos que estaban todos los que la recibiríamos. Recuerdo cómo días antes Albani Jaimes, quien, para ponérselo más fácil al que lee, era la encargada número 1 de que la experiencia de Duna fuese inolvidable, me escribió para vernos y terminar de pulir los últimos detalles de su estadía.

La española” como naturalmente la habíamos apodado antes de que llegara, se quedaría en mi casa en el oeste de Caracas las primeras 3 noches y luego pasaría a mudarse al este de la ciudad en donde estaría el resto de las 6 semanas que incluía el proyecto para el que había venido a Venezuela. La idea de que Albani y yo nos viéramos ese día, incluía hablar sobre el proyecto, que en su caso era “Trazando Metas” y se trataba de discutir con niños sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, mediante dinámicas que ellos pudieran disfrutar y entender. Además, también aprovecharíamos el día para hacer el recorrido que Duna haría: desde donde viviría hasta el lugar donde la recogerían, para llevarla al barrio La Bombilla en Petare donde está ubicada la Fundación María Luisa Casar y los niños con quien ella trabajaría.

Honestamente saber que alguien vendría a mi país a hablar con niños, el futuro en miniatura, sobre temas como acabar la hambruna o la pobreza para el 2030, me emocionaba más de lo que soy capaz de escribir. Siempre he pensado que una sola persona no es capaz de cambiar el mundo, de acabar con todas las guerras y destruir todo lo que podamos considerar malo de la actualidad, pero sí veo la posibilidad de muchísimas personas como Duna regadas por el mundo contagiando a otros con la esperanza de un mundo mejor, y estoy segura que es desde esas esperanzas que comienzan las buenas ideas.

Duna llegó ese jueves y en los pocos días que estuvo en mi casa tuvo la oportunidad de conocer a mis padres y todo lo que eso implica. Ellos son fieles amantes de Venezuela, conocen el país como las palmas de sus manos. Verlos mostrándole desde videos de la Gran Sabana el primer día con tan sólo horas de haber llegado, hasta como comerse unos tostones la última noche que estuvo en mi casa me hizo darme cuenta de un montón de cosas. Este país, como cualquier otro en el mundo, puede tener sus fallas, sus malos ratos y sus defectos, pero son esos fieles amantes del país los que realmente lo curan de todo mal y Venezuela tiene gente de sobra así.

Después de que se mudara con Vanessa Da Silva, quien sería su alojamiento y algo así como su hermana en la ciudad -me atrevería a decir-, trate de ver a Duna durante los fines de semana que me permitía mi rutina. Las veces que nos veíamos también venían varias personas que al igual que yo querían hacer de sus días aquí los más inolvidables posibles.

En el camino vi personas como Vanessa que se enfocó en mostrarle hasta el último rinconcito del Ávila, lo más bonito que tiene Caracas, y a cambio Duna le enseño muchas otras experiencias que sé que ella valorara por siempre. También puedo hablar de otros quienes siempre estuvieron alerta de que Duna no pasara ni un solo día sin salir de casa desde el primer viernes con Leonardo, los demás días con Katherine, José, Ayimi, María Fernanda, Diveana, Sofía, María Carolina y pare usted de contar, hasta el último con Jesús y Alejandra. Siendo esta última una de las que más se enfocó en mostrarle al máximo cuan divertido puede llegar a ser venezolano o latino en general y quien sé que aprendió mucho de todo el tiempo que pasó Duna aquí.

Porque de eso se trataron estas 6 semanas, de esto se trata toda la experiencia de los voluntariados en AIESEC, de aprender. Esta organización se enfoca en crear líderes y Duna vino a este país a demostrarle a un montón de niños que por más grande que este mundo sea, las diferencias jamás deberán intimidarnos. A medida que pasó el tiempo pude ver como ella fue tocando a varios con su personalidad, fue cambiando vidas, y aunque no lo vi venir, también noté como otros la tocaron y cambiaron a ella. Vi personas como Albani cambiar hasta su manera de pensar en sí misma, la confianza que todas estas semanas creó en ella es algo que jamás va a olvidar.

Que estas experiencias se repitan será, de ahora en adelante, una de mis grandes metas en esta organización. Que más personas como ella vengan a mi país y se enamoren de él, será solo el comienzo. Y que tú te inspires luego de haber leído todo esto, es sólo parte del primer paso.

Gracias Duna por todo, espero volverte a ver.

Humanidad

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.

– Gustave Flaubert.

Tenía ya bastante tiempo dándole vueltas a esa cita en la cabeza, sin saber cómo expresar lo que me hacía sentir, hasta hace poco que me di cuenta que el reto más que darme escalofríos, me emociona. Al punto de que no he parado de darle vueltas a las mil y una cosas que quiero hablar de esta organización.

Comienzo hablando de humanidad porque creo que es una de las cualidades que más he visto desde que entré a AIESEC y una de las cosas que más he tenido presente desde entonces. Me he topado con un montón de extraños que no han hecho más que abrirme sus brazos y enseñarme cosas que sé que valoraré por siempre, todo esto lo digo teniendo en cuenta que apenas entré en noviembre del año pasado. Personas que no paran de creer en que ser humanos es lo mejor que podemos ser y que me han demostrado que de eso se trata ser parte de AIESEC.

Este párrafo va para ti, quien lees. Quiero que entiendas, antes de leer todo lo que escriba más abajo, que desde que tengo recuerdos siempre me he visto enamorada del mundo en el que habito. Con sus altos y bajos, este siempre ha sido mi musa más preciada, escribir de él solo es mi manera de demostrarlo.

Sé que no soy la única persona que ha pasado por ese momento, en el que vas caminando por la calle pensando en tus cosas y algo que te llama la atención, te cambia el día por completo. Que vas pendiente de tus preocupaciones más inmediatas, ya sea el próximo examen que tienes de la universidad, ese mensaje que está en tu Whatsapp que todavía no sabes cómo responder o algún recuerdo que no te sacas de la cabeza, pero en un segundo todo cambia y te das cuenta de tus alrededores.

Todos los días estamos rodeados de personas, de sentimientos e ideas que quizás nunca conoceremos del todo. Así como sé que no soy la única qué ha sentido lo que nombré arriba, sé que no estoy sola cuando es justo en ese momento que te das cuenta de que tan grande es este mundo.

Hasta el momento, basado en lo que acabo de buscar en Google, somos 7.481.348.867 personas en el mundo, regados en más de 5 continentes y con al menos 7.000 idiomas. Dependiendo de cómo lo quieras ver puedes pensar que esos números son demasiado grandes, pero a mí en lo personal toda esta información me da ganas de saber más sobre lo que esto implica.

¿Puedes tan sólo pensar en la cantidad de culturas que hay en el mundo? Todas las memorias que quedan en los años, las palabras dichas y no registradas, todo lo bueno y todo lo malo. Imagínate por un segundo como sería saberlo todo, como sería estar siempre al tanto del último descubrimiento de la ciencia, de quien acaba de nacer y de quien acaba de morir, de la respuesta a cualquier mínima duda.

Estoy consciente de que son pensamientos bastante soñadores, por así decirlo. Pero si te soy sincera desde que entré a AIESEC lo veo más posible que nunca. Puede que no a la extensión de convertirnos en un planeta lleno de genios, pero si veo más humanidad en el futuro.

No se trata de cambiar al mundo, se trata de conocerlo. Se trata de dejar a un lado los prejuicios y abrirnos a cualquier nueva experiencia que nos pueda dar el mañana. Es simplemente escuchar a los demás, lo que tienen para decirnos y lo que pueden enseñarnos. Se trata de saber que las opiniones nunca serán correctas o incorrectas, que las perspectivas de otros son las mejores oportunidades de entrar a nuevos mundos. Y finalmente para mí, se trata de unirme a AIESEC descubrir que quiero ser tan humana como pueda, para dejarlos bien en alto.

Desenredando esa maraña del liderazgo

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Mucho se habla en la actualidad sobre el liderazgo, la importancia que tiene dentro de una sociedad, la necesidad que aparentemente tenemos de tomar un rol de influencia en un grupo de personas y direccionarlos hacia un objetivo en común o por lo menos en alguien que lo aparenta. ¿Hasta qué punto esto es correcto? Las opiniones varían de acuerdo a la perspectiva del lector, probablemente muchos se han preguntados así mismo ¿Soy un líder?, algunos ¿Llegaré algún día a ser un líder?, y otros menos optimistas ¿De qué sirve ser un líder? Las respuestas a cada una de estas interrogantes varían de acuerdo a la óptica del lector y las circunstancias del momento.

¿Qué se entiende por Liderazgo? Desde una concepción simple, el liderazgo es el proceso humano, mediante el cual una persona llamada líder asume la posición de dirigir e influir sobre la conducta de un colectivo en pro de alcanzar “algo”, a su vez dicho colectivo influye en ese líder. ¿Soy las 24 horas del día y los 7 días a la semana un líder? Claro que no, sería una actividad desgastante y sumamente desalentadora, adicionalmente; parte del liderazgo, implica de acuerdo a la situación o circunstancia, ceder el mismo, a una persona con las cualidades necesarias, asumiendo tú, un papel de jugador dentro del equipo de trabajo.

¿Entonces ser seguidor también cuenta? Es correcto, dentro de cualquier dinámica de liderazgo, es necesaria la existencia de la figura del líder guiando y moviendo al equipo y de los seguidores quienes no sólo dan legitimidad a este líder, sino que toman las acciones pertinentes con el fin de alcanzar ese algo.

Hablemos ahora de ese algo, el ejercicio del liderazgo va orientado a obtener, alcanzar, materializar, hacer posible, generar resultados, metas, objetivos y propósitos ¿Cómo por ejemplo? Depende de la circunstancia, hay variedad de aspiraciones que cumplir a través del liderazgo, manejar un gran proyecto social, el desarrollo de un Start-Up, una gestión de gobierno local-estadal o nacional, la realización de un evento cultural y para tú de contar, lo imprescindible es que se busque generar algo, no existe liderazgo sin resultados,lo ideal es además, que la generación de ese algo, beneficie al colectivo, pero esto último no siempre sucede.

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¿Pero dado esto no estamos frente a una dinámica de liderazgo? Incorrecto, existe dentro de las definiciones, un liderazgo para el mal, que es aquel orientado a obtener un resultado que beneficie a un determinado grupo perjudicando así al colectivo. ¿Entonces por ejemplo Adolf Hitler fue un líder? Correcto, al igual que Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Hugo Chávez, y otras figuras más quienes en su momento, haciendo uso de sus cualidades humanas, supieron capitalizar las necesidades existentes en el colectivo, influyendo a tal punto, que lograron que otros realizarán acciones que perjudicaron a grandes masas de individuos.

Entonces a ver si entiendo ¿Los tipos malos llegan a ser líderes? No sólo eso, sino que llegan muchas veces a ser líderes recordados y amados por sus seguidores, escribiendo episodios dentro de la historia de la humanidad que son recordados por generaciones, muchas veces omitiéndose u olvidándose el daño que ocasionaron en su momento.

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¿Cómo evitamos a este tipo de líderes? En mi opinión, depende mucho del grado intelectual y cultural de las personas que lo están siguiendo, muchas veces, se idolatran personalidades y se rinde un culto excesivo al líder, distorsionando totalmente la realidad, perjudicando la obtención de ese algo, que jamás debe ser, beneficiar exclusivamente a quien ejerce el rol de liderazgo; por ende es muy necesario establecer los límites desde un principio y que quienes estén junto al líder, ejerzan también un papel de contraloría efectiva.

Hoy en día se habla mucho del papel del Influenciador o en inglés “Influencer” ¿Es lo mismo que un líder? En lo absoluto, si bien el líder ejerce un papel de influencia frente a sus seguidores, moviéndolos a ejecutar acciones, busca algo más allá, materializar un objetivo, pero además, desarrolla a quienes junto a él están en ese proceso, reconociéndolos como iguales, dándoles la posibilidad de eventualmente relevarlo a él, en el ejercicio del liderazgo.

El influenciador en cambio, es un perfil que dada una posición privilegiada en el ámbito social, económico, político o cultural, influye en los hábitos y costumbres de un colectivo, haciendo que tal vez adquieran un producto, usen una tendencia, participen en un evento, copien un estilo, pero jamás los lleva a reconocer su potencial, en pro de lograr objetivos en común, construyendo así su propia historia de liderazgo.

Parece que el asunto es un tanto más complejo, tal vez tu percepción de liderazgo es o era muy distinta, pero lo importante aquí, es que busques la manera de empezar a desarrollar esa flama de líder en ti, trata de aprovechar ese potencial que seguramente tienes, con el propósito de hacer un cambio en el mundo, que a veces juzgamos de pequeño, pero que en definitiva tiene un valor y hoy más que nunca, necesitamos manos que sumen y sean motores en la sociedad.

Esta entrevista es mi oportunidad. Serie 4/4

A mi vida llegó la oportunidad de tener un trabajo. Ese trabajo necesitaba de una entrevista y aunque me sentí preparada, igual me puse nerviosa. Ya había dicho que no debía tener nervios porque ya había pasado por eso. Pero si era una primera vez porque no involucraba a nadie de AIESEC. Eso ya la convertía en algo totalmente diferente.

Ya estaba familiarizada con la forma de preguntar en AIESEC. Qué debía decir, cuál era la experiencia requerida, cuánto debía conocerme. Aun con los nervios, eso me ayudó bastante.

“Yo sé más de mí de lo que ellos posiblemente llegarán a conocer”, me dije.

Esta vez hice un repaso de las entrevistas anteriores e investigué sobre la organización para la cual aplicaría. Recurrí a la dosis de seguridad que puede aportar un espejo y traté de ensayar. Claro, sin perder la espontaneidad ni imaginarme que era un guión. Hablé con mis papás y mi hermana para tenerlos como “soportes motivacionales”. Y ahí estaba, lista para tomar esa oportunidad de salir del cascarón.

Respóndele a la oportunidad

Me fui bien arreglada, llegué puntual, cuidé mi postura. Traté de sonreír y estaba llena de optimismo. Me sentía calmada y tranquila. “No te asustes”, repetía mentalmente mientras caminaba a la oficina donde me entrevistarían. ¿Cuál fue mi sorpresa? Darme cuenta de que la mayoría de las preguntas ya las había respondido en otra oportunidad -o en varias.

Me provocó sonreír con más ganas y de mí brotó un discurso lleno de sinceridad, seguridad y confianza. No iba a responder para ellos sino para mí. Algo me decía que el independientemente de si quedaba o no no debía alegrarme -solo- por ese resultado. Debía sentirme orgullosa de haber tenido a AIESEC como práctica para ese momento y haber superado todos los obstáculos. Debía sentirme feliz de haber llegado lejos, de tener las respuestas en la mente.

Era mi oportunidad de demostrar que ya no tenía problemas en ser entrevistada porque ya sabía qué responder. Aunque también debo decir que me fue realmente bien y obtuve el resultado esperado. Fue doblemente satisfactorio.

Ahora no le tengo -tanto- miedo a ninguna oportunidad que se me presente. Sé que puedo lograr superarla porque mi vida se ha ido llenando de buenas experiencias.


Fin de las experiencias sobre entrevistas.

Experiencia de una entrevistada. Serie 3/4

Nunca me habían entrevistado. No tenía ningún tipo de experiencia en el tema. Hasta que hice la prueba de selección para formar parte de AIESEC y me mandaron un correo. En el correo me felicitaban por el desempeño y me asignaron una fecha y hora para ser entrevistada. Entré en pánico. ¿Qué iba a saber yo lo que era una entrevista? ¿Qué iba a responder? Sólo puedo decir que el miedo no sirve de nada.

Realmente no sabía qué me podían preguntar así que no me preparé (¿error?). Fui puntual y llegué 10 minutos antes de la hora pautada. Aunque mi entrevistadora llegó 20 minutos después. Tomé aire y traté de hablar sin que me temblara la voz. Nos sentamos y empezó todo.

Mente en blanco

Quien me entrevistaba no me veía a la cara, estaba mandando mensajes con su teléfono y dijo que estaba apurada. Sentí que no le importaba lo que yo decía. Además me planteé dos escenarios y ninguno me gustaba: o no me aceptarían porque tenían a alguien más y por cortesía me entrevistaron. O me aceptarían porque les daba igual lo que yo dijera, eso me hizo pensar que no tomaban en cuenta mis habilidades y me desilusionó.

Por unos minutos ella abandonó su teléfono y ahí no supe qué hacer. Se acabaron las preguntas por cortesía y lanzó un: dime tres fortalezas y tres debilidades de Arantxa.

¿Debilidades? ¿Fortalezas? ¿Acaso yo tengo eso? Mi mente quedó en blanco y no recordaba ni mi nombre. Pensé por un rato y se me vinieron a la mente seis palabras que parecían coherentes. No recuerdo muy bien lo que dije pero en toda la entrevista, pero salió bien.

Estar en AIESEC no significa decirle adiós a tu rol como entrevistada. Al contrario, ahí comienza todo. Cada vez con mayor nivel -de dificultad, tal vez. La diferencia es que aprendes más del Modelo de Desarrollo de Liderazgo de AIESEC y su “autoconocimiento”. Debemos encontrar nuestras cualidades. Conocernos para poder darnos a conocer.

Cada vez más entrevistada

El siguiente paso fue sobrevivir a la entrevista para ser coordinadora de mi comité local. Creo que después de pasar por la fase de ser “quien entrevista” ésta parte se hizo menos difícil. Tanto así que conseguí mi puesto. Y salí orgullosa porque ya decía cuatro cualidades sin llorar, sólo quedaban dos más.

No pude detenerme ahí y más adelante apliqué a un puesto nacional, este puesto.  La diferencia entre una entrevista y otra es que antes conocía a los que me entrevistarían, ya no. Además que era por Skype y debía lidiar con el Internet, la conexión, el audio… Puntos que podían volverse negativos y hacerme sufrir más de lo necesario, pero nuevamente sobreviví.

No fue simple entrevista, la disfruté. Me sentí feliz por quedar en el puesto y por aprender a controlar. Por saber ser entrevistada. O por lo menos a aguantar los nervios en una entrevista para AIESEC, pero cuando ya no te entrevistan para un puesto de la organización…

Un reto más en nuestras vidas.


Continúa la experiencia de las entrevistas

http://aiesec.org.ve/venezuela/esta-entrevista-…tunidad-serie-44/

Errores de una primera entrevista. Serie 2/4

La primera vez que me tocó realizar una entrevista me pareció que no sólo evaluaba al entrevistado sino a mi compañera de equipo. Realmente no estaba acostumbrada a pautar una entrevista y tener que hacerle preguntas a otra persona para evaluar sus respuestas. En ese entonces era una especie de “chica de escritorio”, lo mío no era salir al campo.

Estaba nerviosa, lo admito. Muchos no saben lo que implica conocer a una persona y saber si es la indicada para un puesto. Además de que eres la responsable de decirle -si es el caso- que no fue aceptado. Para mí es un poco difícil la parte del “no” y la despedida. Tienes espacio de ser motivadora y decirle que puede volver a intentarlo, que quizás no es su momento pero no deja de ser duro. Es como si tú lo rechazaras. Y en partes es así lo rechazas…

En todo caso, ese día mis nervios estaban presentes. Ya me había leído el manual. Mi vicepresidenta me había instruido. Tenía una herramienta de evaluación con las preguntas. Aún así no me sentía preparada. Pero como uno de los objetivos de AIESEC es ayudarte a “salir de tu zona de confort“, ahí estaba yo. Tratando de hacer lo mejor.

Entrevista con una serie de errores

No sé si fue porque me metí en el papel de entrevistadora pero aun con mi experiencia prácticamente nula supe que no lo estábamos haciendo bien.

Un entrevistado debe tener tanta seguridad de lo que hace como aquél que entrevista. Pero de ninguna manera -desde mi punto de vista- el entrevistador debe sentir un Dios. No somos superiores por estar de un lado de la mesa, ni por tener el lapicero rojo evaluador en la mano. No puede parecer que queremos pisotear al otro ni preguntarle hasta que nos cuente su secreto más profundo. Aún así mi compañera de equipo, la que sería mi apoyo a la hora de entrevistar, se convirtió en el coronel Hans Landa de Inglourious Basterds. Sólo quería intimidar y demostrar “poder” hasta el punto de preguntar de un modo un tanto prepotente que resultaba realmente.

La manera como se sentaba hacía creer que no estaba interesada en oír lo que el otro decía. Y es que la postura también requiere atención. Su mirada era acusadora cuando contestaban algo que no era lo que ella pensaba correcto. Leímos las preguntas hasta el punto de quitarles espontaneidad, frescura, sinceridad. Simplemente leíamos y repetimos como en un guión, sin permitir que todo fluyera de acuerdo a la situación.

De los errores también se aprende

Creo que uno de mis mayores errores fue, notar tantas equivocaciones y no evitarlas al momento. Claro, sin necesidad de interrumpir o predisponer a mi compañera ni quitarle cierto rasgo de autoridad. Pero recordarle que el liderazgo no es una línea vertical y que entre más confianza creemos más posibilidades de conseguir respuestas sinceras tendremos.

Es necesario oír tanto como observar y no imponernos. Tampoco creernos que somos superiores por el simple hecho de ser quien evalúa. Ese día supe lo que no se debía hacer porque la primera vez -casi- siempre se falla.

Seguramente tuvimos más errores que ahora se me escapan. En todo caso, espero no llegar a repetirlos.


Continúa la experiencia de las entrevistas

http://aiesec.org.ve/venezuela/experiencia-de-u…vistada-serie-34/

El ojo de quien entrevista. Serie 1/4

En AIESEC he aprendido a realizar una entrevista y a ser entrevistada. Ha sido un proceso que ha involucrado a varias personas y también una experiencia de varias partes.

No lo aprendí todo a la vez, todo fue dependiendo de las circunstancias. Tampoco resultó ser una experiencia -exclusiva- de mi carrera dentro de la organización. Involucró mi crecimiento dentro de mi comité y fuera de él. Es otra manera de demostrar cuánto me marcaron AIESEC y los miembros con los que compartí.

Es por ello que creo necesario ir a través de mis etapas. Que sea un recorrido que permita revivir esos momentos y tal vez acompañar a alguien más desde la distancia. Así puedo sentir que ayudo a alguien a prepararse -y asumir el reto- o simplemente compartir lo que sé y he vivido.

Debo acotar que mis experiencias no irán en el orden en el que ocurrieron, creo que es más por la forma en que me impactaron.

Quien entrevista observa

Hace unos meses tenía una reunión con los Vicepresidentes de AIESEC en UCV. Quedamos en encontrarnos en un café de Caracas a las 5:00 p.m. Yo llegué a las 4:50 pero antes de entrar me fijé que afuera del lugar estaba un hombre pidiendo dinero. Traté de evitarlo porque no tenía sencillo pero también noté que desde adentro del local, en una mesa junto al vidrio -ubicación que permitía ver toda la calle-, se encontraba uno de los vicepresidentes.

Ella estaba, con su café en las manos, viendo fijamente al hombre. Pero no lo veía sólo a él, me veía mí. Veía a todos los que cruzaban la calle, veía al cajero, a los que estaban cerca de ella. Veía. Ella era la única que había llegado -hasta el momento.

“Te noto un poco preocupada”, fue lo primero que me dijo al verme y estaba en lo cierto. Mi rostro seguramente se tornó un poco confundido ante su pregunta por ella de una vez respondió:

-No es porque te haya visto ahorita. Es porque siempre te he visto y ya me doy cuenta de tus cambios de ánimo. Por eso me gusta hacer una entrevista, porque observo. Desde el primer momento en el que veo a quien debo hacerle la entrevista hasta que lo veo por los pasillos de la universidad o en la calle. No basta con oírlos hablar de sus cualidades o leer su currículo, hay que observar. Eso me gusta. Fijarme en sus expresiones, en cómo reaccionan ante las situaciones cotidianas, los gestos que hacen con sus manos, con sus ojos. Cómo se mueven y caminan, todo habla de ellos.

La obra de Bárbara

No sé si es necesario agregar que ella era mi ex Vicepresidenta de Talento Humano, la encargada directa de cada entrevista. Bárbara se llama. Ella estudia Artes, hace Teatro y observa. Yo ya me había dado cuenta de su interés por ver detalladamente a las personas pero no sabía que le servía para las entrevistas. Ni que en toda ella había poesía.

En ese Café me di cuenta de que observar podía ser construir una obra de teatro. El momento de la entrevista sería una simple escena. Y en ella se seleccionaría a los actores principales para poder crear la obra maestra: mantener en pie a un comité. Bárbara ha sido la directora de Casting por mucho tiempo y creo, al igual que una obra o una película, tiene un gran peso.

¿Qué sería de una buena película sin un buen reparto? Dudo mucho de su éxito. Por eso confío plenamente en el ojo de Bárbara y su poder de observación. Sé que ella observa para crear arte, conocer a las personas, elegir bien los perfiles y cambiar el mundo.

Lo sé porque yo también la he observado, es parte de su legado como vicepresidenta. Sin su ayuda yo nunca hubiese podido realizar una buena entrevista.


Continúa la experiencia de las entrevistas.

http://aiesec.org.ve/venezuela/errores-de-una-p…revista-serie-24/

 

Mi creatividad llegó con la fotosíntesis

Creatividad: facultad de crear.

Crear: producir algo de la nada. | Imaginarse, formarse algo en la mente.

Cuando estaba en 5to grado una profesora nos mandó a mi clase y a mí a realizar un trabajo sobre la fotosíntesis. Entre sus indicaciones decía que evaluaría ortografía, contenido, presentación y creatividad. Muchos le preguntamos a qué se refería con eso, si era un simple trabajo de Biología. Ella contestó: “esa es la idea, que ustedes vean qué me van a mostrar porque la creatividad tiene mucho valor”.

Realmente no le presté atención a mi profesora y me quedé con la duda de a qué llamaba -o era- creatividad. Hice mi trabajo pero se me ocurrió hacerle unos cambios -simples- a su presentación. En vez de tener sólo texto, después de cada concepto o proceso realicé un dibujo que explicaba mejor que las palabras. Decidí redondear las puntas de todas las hojas y convertirlas en un óvalo que -según yo- iba a tono con el tema.

Debo decir que estaba feliz con mi trabajo y lo entregué. Una semana después de entregarlo recibí la nota y me di cuenta de que la “creatividad” valía cinco puntos. De esos puntos yo sólo tenía uno. Le pregunté a profesora y me dijo: “Pudiste ser más creativa. Eso que hiciste no es creatividad”.

¿No tengo creatividad?

Sus palabras me hirieron aunque seguí sin saber a qué se refería con creatividad.  Busqué en el diccionario y creí haber hecho con mi trabajo lo que decía el concepto. Recurrí a mi “comodín de emergencia”: mi hermana. Ella es Diseñadora Gráfica y aunque es un poco regañona, siempre he confiado en su criterio. Además, sabía que sería honesta conmigo y si mi trabajo era feo me lo diría -eso me hace confiar más en ella.

Siempre recordaré nuestra conversación:

-Tu profesora está equivocada. Ella no sabe lo que es la creatividad.

-¿Debí salir bien?

-No es cuestión de nota, eso es lo de menos. Es lo que te está enseñando.

-Ella no me dijo qué era creatividad.

-Es porque no sabe explicar que para ella creatividad es ponerle a una hoja blanca escarcha y bambalinas, aunque no es del todo errado porque es su definición.

-Yo tampoco sé qué es.

-Y aún así la tienes. Creatividad es resolver, crear, ver el mundo de una manera y reflejarlo en una hoja blanco. Es buscar lo práctico, es innovar pero también es ver qué es mejor para tí: entregar una hoja cuadrada o con las puntas cortadas. ¿Qué funciona para ti? Si tu cuaderno se ve viejo, ¿qué haces? ¿Le pones una calcomanía o lo pintas? Es tú decisión, es lo que tu quieres y te conviene, es tu manera de resolver ante la simpleza de la vida. Elijas la calcomanía o pintar el cuaderno seguirá siendo creatividad porque no todos elegiremos el mismo color o la misma figura. Estás creando cuando decides echarle mostaza a la ensalada en vez de mayonesa. Estás creando cuando decides, por eso todos tenemos potencial para ser creativos.

Aprendí mi lección

Esa idea ha permanecido conmigo desde ese día. Sonreí el día que fui a reunión de AIESEC en la que dos amigos explicaron que si se hace una competencia “creativa” entre un artista y un ingeniero probablemente habría un empate. Tener la conversación con mi hermana mucho años antes de ese momento me hizo entender la respuesta. Y creo que es claro saber por qué.

Creatividad es crear.