Venezuela: un espíritu que no se rinde

No importa en que parte del mundo estés, probablemente tienes algún conocido o amigo que es venezolano. Lo más seguro es que sea un tanto parlanchín, increíblemente gracioso y con grandes ideas, que te sacan de apuros. Y es que las cosas no son tan malas. No te dejes influenciar por lo que oyes o te dicen de Venezuela, pues tiene mucho más que ofrecer.

Comenzando por esa gracia sin esfuerzo. La comedia es tan natural como la miel a las abejas. Es parte fundamental del venezolano. No sólo trata de entretenimiento, sino que es una herramienta que resulta imprescindible para tratar la vida en todos sus ámbitos. Por lo tanto es su forma de expresarse.

Venezuela en las disciplinas

Resulta imposible que el venezolano no se destaque en lo que hace, y eso aplica desde las ciencias hasta las humanidades. Cada día, en nuestras universidades, miles y miles de jóvenes se preparan para el futuro, mientras intentan manejar el desequilibrado presente. Desde los MUN, pasando por ONGs hasta la Fórmula SAE, Venezuela siempre está presente, porque quiere aprender. Porque su gente quiere avanzar y desarrollarse.

Y si buscas algunos ejemplos más precisos están: el Director General del MIT, Rafael Reif, nacido en Maracaibo. El actor Edgar Ramírez, nacido en San Cristóbal. La comediante Joanna Haussmann y su padre Ricardo Haussman, quien enseña en Harvard. Y Moisés Naim, escritor y periodista son sólo algunos de los venezolanos destacados fuera del país.

Nexo importante

Dentro o fuera de Venezuela, el venezolano es alguien quien se preocupa por las condiciones de su entorno y que busca cambiarlo para bien. Tiene en su cabeza grandes ideas y una forma peculiar de ver las cosas. Así es, una pequeña caja de sorpresas. Animado y un poco ruidoso, pero con una tremenda pasión por todo lo que hace. Está siempre dispuesto a dar su mano a quien lo necesite y a defender una causa justa.

Todo esto sin olvidar de dónde vino y quién es, lleva dentro de sí un pedazo de su país y no se avergüenza por mostrarlo. De esta misma manera, se hará tu amigo y te encontrarás riendo y disfrutando a su lado. Una vez que realmente conozcas a un venezolano, ya no hay vuelta atrás. Será tu amigo y apoyo para toda la vida.

 

Venezuela, una gran oportunidad de crecimiento

Últimamente he notado que las personas de otros países que vienen a visitar Venezuela tienden a enamorase de este hermoso país y querer visitarlo en próximas oportunidades, a creer en que tiene el potencial para salir adelante a pesar de la adversidad; que tiene personas que trabajan día a día buscando un mejor país tanto para ellos como para la sociedad futura; que a pesar de todo el venezolano no se queda de brazo cruzados y sigue buscando desarrollarse; que al mal tiempo el venezolano siempre busca ponerle buena cara; que por muy poco que pueda tener el venezolano siempre busca compartir y ayudar al que lo necesita, y que por sobre todas las cosas creen firmemente que Venezuela es una gran oportunidad de crecimiento.

 Quizás me he quedado corto en cuánto a todo lo que he escuchado decir a esas personas que vienen a visitarnos, pero me quedo mucho con esa frase de “Venezuela es una gran oportunidad de crecimiento”, me quedo con ella porque sin dudarlo pienso que es así, y me causa mucha alegría y satisfacción el saber que personas de otros países lo creen tanto como yo, que lo creen incluso mucho más que tantos venezolanos que ya han perdido la esperanza en nuestro país.

 En AIESEC en Venezuela tenemos una gran campaña llamada “I bet on Venezuela”, en la cual queremos demostrarles a personas de otros países que Venezuela es mucho más de lo que ven en las noticias, que Venezuela es su paisaje que parece sacado de un cuento de hadas, en donde tenemos desde picos templados hasta desiertos, en donde tenemos desde una costa gigante hasta una selva amazónica. Que Venezuela es su gastronomía tan exquisita que parece que converge de todas las demás gastronomías del mundo, en donde tenemos a la mundialmente conocida arepa, como también el pabellón, el patacón, la cachapa, y el tan delicioso tequeño que no puede faltar en ninguna buena fiesta. Hablando de fiestas, el venezolano siempre busca la manera de celebrar y brindar por lo bueno, celebraciones que van desde fiestas nacionales, hasta cosas como que algún amigo haya pasado un examen final, y cómo no, el venezolano baila de todo, desde música nacionalista hasta las canciones más remotas del medio oriente, y es que así no sea un buen bailarín siempre termina atreviéndose a “echar un pie” como decimos. Que Venezuela ciertamente tiene a las mujeres más hermosas de Latinoamérica, y a los hombres más galanes.

 Pero sobre todas las cosas, Venezuela tiene a su gente, gente que de punta a punta del país siempre te recibirá con buena cara, te ofrecerá por lo menos una taza de café, y se sentará a conversar contigo sobre tus gustos y tus disgustos. Gente muy afectuosa que te tratará como si fueses parte de la familia, como si te conociera de toda la vida, que sin preguntarte de dónde provengas te abrirá la puerta de su casa, o te invitará a salir, te hablará de lo bueno y no tan bueno de Venezuela, y escuchará con mucha atención sobre tu cultura y tu forma de vivir dado que eso nos parece un tema sumamente interesante.

 La verdad es que amo a mi país, amo a Venezuela, y es algo que no puedo evitar, quizás muchas veces dudé de él, a todos nos ha pasado, pero en mi caso gracias a AIESEC en Venezuela he logrado conocer a personas de todo el país y el mundo que apuestan y dan todo lo que tienen por este país, por formar personas que un mañana serán los líderes que reconstruyan esta hermosa tierra.

 Realmente, no sé si este artículo lo he escrito con la intención de reflejar mi amor por Venezuela, o con la intención de que muchos amigos y compatriotas se sientan identificados con estas palabras, o aún más, con la intención de que personas de otros países vean realmente lo que es Venezuela, lo que somos, que se den la oportunidad de venir y conocer lo que es un país que sin duda los recibirá como otro venezolano más y que muy probablemente lleven en el corazón toda su vida. Sea cual sea el caso, el objetivo es el mismo y espero se haya logra, que no es más que dar a conocer a los venezolanos y al mundo que Venezuela más que una problemática, es una gran oportunidad de crecimiento.

Inteligencia cultural: ¿Qué es y cómo nos beneficia?

¿No sé si les paso como a mi? ¡En mi vida había leído u oído sobre este tema! Pero era algo en lo cual he estado interesada en experimentar desde siempre incluso sin saber cómo llamarlo, aun así, buscando sobre qué escribir descubrí su nombre, todos los días aprendemos algo nuevo, así que… ¡Henos aquí!

Como venezolana puedo decir que, a pesar de todo, amo a mi país, pero nunca me he sentido plenamente suya, sino del mundo, una ciudadana global, porque siempre me atrajo la vida y cultura de otros países, siempre he leído un poco sobre diferentes países…

Con el conocimiento de estas diferencias, tendría cuidado al: Asentir con la cabeza de arriba a abajo para indicar “no” o moverla de lado a lado indicando “sí”, lo cual es lo normal en el Norte de la India y en Bulgaria, mientras que acá y en el resto del continente es todo lo contrario, otro ejemplo, el de hacer el signo de “Okey” con la mano para hacer énfasis en que algo está bien, mientras que en Turquía seria llamar “homosexual” a un hombre; o que, en Tailandia, cruzar las piernas en público es de muy mala educación, mientras que en otros países podría ser considerado un signo de elegancia; o que en Japón, se quitan los zapatos antes de entrar en la casa de alguien, y en otros simplemente se limpia un poco la suela para no ensuciar la casa ajena.

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver todo esto?

Conocer estos pequeños detalles te impulsan a alcanzar cierta competencia cultural, que puede ayudarte a tener una carrera internacional más tranquila y exitosa, y convertirte así, en un ciudadano global con más conocimiento y una perspectiva más amplia que te permite tomar mejores decisiones y evitar algunos fracasos o errores, aunque bien es cierto que “nadie aprende en cabeza ajena”, sí, nos da, como se diría en derecho, una “máxima experiencia” que nos lleva a ser mejores líderes y ganadores.

Con esta nueva era, la tecnología, la globalización, las relaciones interculturales son casa vez más frecuentes en los distintos ambientes (llámese trabajo, estudios, sociedad), lo que ha permitido el aumento de la tolerancia y comprensión de las distintas culturas, creencias y pensamientos, lo cual encuentro muy enriquecedor, porque podemos tener este contacto incluso con un click, y hablar con la gente de otros países, las culturas vivas y las realidades, a veces muy diferentes de la nuestra. ¡Es realmente impresionante!

Esto nos beneficia en las relaciones interpersonales, al adaptar nuestras acciones y discursos, con el objeto de tener éxito, especialmente en el área empresarial, pues, no solo es el conocimiento adquirido a través de los estudios y especializaciones en ciertas materias, o, las experiencias profesionales que dan forma a nuestro perfil profesional.

También, es crucial para tomar buenas decisiones y lograr el éxito en un mundo sin fronteras, dándole versatilidad a nuestro perfil profesional, adaptándose a diferentes ambientes y culturas. Asimismo, nos hace más atractivos a la hora de optar un cargo en las empresas, pues las misma, ahora no solo buscan conocimiento en un área, sino también, la capacidad de hablar otros idiomas, liderazgo y la simpatía social a los fines de venderse mejor como marca.

La inteligencia cultural, nos permite ser mas competentes al hacer frente a los problemas que se han presentado a lo largo de los años, dándonos sensibilidad cultural frente al racismo, y nos permite buscar la equidad entre naciones y mejores decisiones.

Una de las tantas cosas que le puedo agradecer a AIESEC es el permitirme desarrollar aún más esta inteligencia, incluso desde la comodidad de mi casa y perderme en un nuevo mundo sin fronteras. Entonces, ¿Consideras que el programa líder global es un desperdicio de tiempo? ¡Como yo lo veo, no! Pues, poder crecer y poner en practica esta inteligencia, te hace mejor, te motiva a la excelencia y comprensión, que es lo que necesitamos para ser una mejor sociedad.

¡Anímate a ser un Líder global! Y en consecuencia, un ciudadano del mundo, sin olvidar que eres venezolano, ante todo, “máxima experiencia” para aplicar lo que consideremos mejor para avanzar como país.

Buenas y mejores acciones para una Venezuela grande:

Todos los días escucho en las calles, múltiples quejas sobre la situación del país, en contra de la corrupción, y como todo esto acabará con lo que queda de esa Venezuela que conocí hace algún tiempo atrás, la de mi infancia. Estas mismas personas son las que piden constantemente un cambio en el ambiente, pero no dan el primer paso hacia este, con el ejemplo de ellos mismos.

Muchos esperan y confían en un hombre, o un grupo, que si bien tiene el poder, creo firmemente que “un castillo es menos castillo por tan solo un ladrillo menos, pues, ningún castillo aparece de la nada, sino que se construye ladrillo tras ladrillo”.

El cambio no es algo en lo cual debemos dejar en las manos ajenas, sino, ponerlo en práctica desde lo más pequeño, puede ser difícil pues, como Venezolanos podemos ser objeto de bromas o incluso criticados, por hacer las cosas como deberían ser aun cuando de estas manera sean un poco más difícil o trabajado, pues sin prácticas la famosa “viveza criolla” eres un “tonto”. He aquí donde radica el problema, sino hacemos nosotros mismo las cosas como deben ser, no podemos exigirle a los demás que lo hagan.

“Seamos ese rayito luz en medio de la oscuridad”

Matemos esa “viveza criolla” que algunos dicen que parece adherida en nuestro ADN, como AIESECos vivamos nuestros valores, demostremos integridad, y premiemos al que hace bien, para que lo siga haciendo, porque pequeñas acciones como esta, serán costumbre y formarán parte de nuestras futuras generaciones.

Antes de cerrar este artículo, les quiero dejar como ejemplo el de mi amiga Sonia, quién enseño a todo su equipo de trabajo en AIESEC, por medio del ejemplo, a usar el paso peatonal. Podría parecer tonto, pero muchas personas no lo hacen. Yo misma no hacía uso del paso peatonal, pero ahora, al cruzar la calle siempre recuerdo a Sonia.

Pongámonos en los zapatos de los demás, y busquemos siempre la excelencia.

4 mitos sobre voluntariado internacional que debes eliminar

Muchas personas a la largo de su vida se han planteado hacer un voluntariado internacional, ya sea porque se alinea con su carrera, por vocación, o por probar una nueva experiencia en su vida.

Probablemente tú también te has imaginado haciendo un voluntariado con niños de bajos recursos en África, con personas con enfermedades terminales en hospitales, con elefantes en algún santuario de Tailandia, etc., y es que hay una cantidad casi interminable de voluntariados que hacer alrededor del mundo. Sin embargo, muchas veces se ve frustrado este sueño por ciertos mitos que recorren las calles de boca en boca y que a pesar de que no van acorde a la realidad, frenan bastante esas ganas de tomar el voluntariado.

Aquí te traigo 4 mitos sobre voluntariado internacional que debes olvidar, para que puedas tomar con la mayor certeza tu voluntariado y así cambiar tanto tu vida como la de los seres involucrados con tu proyecto.

  1.  Es muy costoso de realizar: A pesar de que sí existe un gasto en cuánto a traslado y manutención, la mayoría de los proyectos te ofrecen beneficios que te reducen considerablemente los gastos que puedas tener, aparte de que con todo el aprendizaje y crecimiento que tendrás con tu voluntariado siempre será mayor la ganancia que la pérdida.
  2.  No cualquiera puede realizar un voluntariado: Si bien hay proyectos que necesitan perfiles y habilidades muy específicas, la mayoría tiene requisitos muy mínimos, además de que con la decenas de miles de proyectos que hay alrededor del mundo, te aseguro que siempre habrá siquiera uno en el que te adaptes completamente.
  3.  No se cambia al mundo con tu proyecto: Hay que estar conscientes de que por más que estarías solucionando una problemática con tu proyecto, esto por sí solo no significaría un cambio considerable a nivel mundial. Ahora velo de este modo, así como tú habrán miles de personas realizando proyectos para solucionar todas estas problemáticas, conformando todos una red mucho más grande que sí está realizando un cambio positivo considerable en el mundo, por lo que sí, con tu ayuda estarías aportando a ese gran cambio para bien que necesita nuestro planeta.
  4.  Es muy difícil conseguir un voluntariado internacional: Este es el mito más grande de todos, porque actualmente no es para nada difícil poder conseguir y tomar un voluntariado internacional. AIESEC tiene una plataforma internacional que te permite escoger entre miles de proyectos en más 126 países, donde podrás obtener información de primera mano sobre el proyecto que te gusta, además de contar con un sin fin de beneficios que harán de tu voluntariado la mejor experiencia de tu vida.

 

Ya sabiendo todo esto, ¿qué esperas para tomar el reto de hacer un voluntariado internacional?, te invito a que desde ya seas un agente de cambio, te invito a que seas un Voluntario Global.

Duna Manent, una española en Venezuela

Esta es la historia, desde mis ojos, de Duna Manent, una catalana de 23 años de edad que vino a mi cuidad a cambiar vidas. Llegó a Venezuela el 5 de enero del 2017, para ese entonces yo tenía algo menos de 2 meses en AIESEC pero muchísimas ideas en la mente y expectativas al máximo, eso sin contar que no era la única que estaba en la misma posición.

Los días previos a que llegara Duna ya podías ver lo invertidos que estaban todos los que la recibiríamos. Recuerdo cómo días antes Albani Jaimes, quien, para ponérselo más fácil al que lee, era la encargada número 1 de que la experiencia de Duna fuese inolvidable, me escribió para vernos y terminar de pulir los últimos detalles de su estadía.

La española” como naturalmente la habíamos apodado antes de que llegara, se quedaría en mi casa en el oeste de Caracas las primeras 3 noches y luego pasaría a mudarse al este de la ciudad en donde estaría el resto de las 6 semanas que incluía el proyecto para el que había venido a Venezuela. La idea de que Albani y yo nos viéramos ese día, incluía hablar sobre el proyecto, que en su caso era “Trazando Metas” y se trataba de discutir con niños sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, mediante dinámicas que ellos pudieran disfrutar y entender. Además, también aprovecharíamos el día para hacer el recorrido que Duna haría: desde donde viviría hasta el lugar donde la recogerían, para llevarla al barrio La Bombilla en Petare donde está ubicada la Fundación María Luisa Casar y los niños con quien ella trabajaría.

Honestamente saber que alguien vendría a mi país a hablar con niños, el futuro en miniatura, sobre temas como acabar la hambruna o la pobreza para el 2030, me emocionaba más de lo que soy capaz de escribir. Siempre he pensado que una sola persona no es capaz de cambiar el mundo, de acabar con todas las guerras y destruir todo lo que podamos considerar malo de la actualidad, pero sí veo la posibilidad de muchísimas personas como Duna regadas por el mundo contagiando a otros con la esperanza de un mundo mejor, y estoy segura que es desde esas esperanzas que comienzan las buenas ideas.

Duna llegó ese jueves y en los pocos días que estuvo en mi casa tuvo la oportunidad de conocer a mis padres y todo lo que eso implica. Ellos son fieles amantes de Venezuela, conocen el país como las palmas de sus manos. Verlos mostrándole desde videos de la Gran Sabana el primer día con tan sólo horas de haber llegado, hasta como comerse unos tostones la última noche que estuvo en mi casa me hizo darme cuenta de un montón de cosas. Este país, como cualquier otro en el mundo, puede tener sus fallas, sus malos ratos y sus defectos, pero son esos fieles amantes del país los que realmente lo curan de todo mal y Venezuela tiene gente de sobra así.

Después de que se mudara con Vanessa Da Silva, quien sería su alojamiento y algo así como su hermana en la ciudad -me atrevería a decir-, trate de ver a Duna durante los fines de semana que me permitía mi rutina. Las veces que nos veíamos también venían varias personas que al igual que yo querían hacer de sus días aquí los más inolvidables posibles.

En el camino vi personas como Vanessa que se enfocó en mostrarle hasta el último rinconcito del Ávila, lo más bonito que tiene Caracas, y a cambio Duna le enseño muchas otras experiencias que sé que ella valorara por siempre. También puedo hablar de otros quienes siempre estuvieron alerta de que Duna no pasara ni un solo día sin salir de casa desde el primer viernes con Leonardo, los demás días con Katherine, José, Ayimi, María Fernanda, Diveana, Sofía, María Carolina y pare usted de contar, hasta el último con Jesús y Alejandra. Siendo esta última una de las que más se enfocó en mostrarle al máximo cuan divertido puede llegar a ser venezolano o latino en general y quien sé que aprendió mucho de todo el tiempo que pasó Duna aquí.

Porque de eso se trataron estas 6 semanas, de esto se trata toda la experiencia de los voluntariados en AIESEC, de aprender. Esta organización se enfoca en crear líderes y Duna vino a este país a demostrarle a un montón de niños que por más grande que este mundo sea, las diferencias jamás deberán intimidarnos. A medida que pasó el tiempo pude ver como ella fue tocando a varios con su personalidad, fue cambiando vidas, y aunque no lo vi venir, también noté como otros la tocaron y cambiaron a ella. Vi personas como Albani cambiar hasta su manera de pensar en sí misma, la confianza que todas estas semanas creó en ella es algo que jamás va a olvidar.

Que estas experiencias se repitan será, de ahora en adelante, una de mis grandes metas en esta organización. Que más personas como ella vengan a mi país y se enamoren de él, será solo el comienzo. Y que tú te inspires luego de haber leído todo esto, es sólo parte del primer paso.

Gracias Duna por todo, espero volverte a ver.

Humanidad

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.

– Gustave Flaubert.

Tenía ya bastante tiempo dándole vueltas a esa cita en la cabeza, sin saber cómo expresar lo que me hacía sentir, hasta hace poco que me di cuenta que el reto más que darme escalofríos, me emociona. Al punto de que no he parado de darle vueltas a las mil y una cosas que quiero hablar de esta organización.

Comienzo hablando de humanidad porque creo que es una de las cualidades que más he visto desde que entré a AIESEC y una de las cosas que más he tenido presente desde entonces. Me he topado con un montón de extraños que no han hecho más que abrirme sus brazos y enseñarme cosas que sé que valoraré por siempre, todo esto lo digo teniendo en cuenta que apenas entré en noviembre del año pasado. Personas que no paran de creer en que ser humanos es lo mejor que podemos ser y que me han demostrado que de eso se trata ser parte de AIESEC.

Este párrafo va para ti, quien lees. Quiero que entiendas, antes de leer todo lo que escriba más abajo, que desde que tengo recuerdos siempre me he visto enamorada del mundo en el que habito. Con sus altos y bajos, este siempre ha sido mi musa más preciada, escribir de él solo es mi manera de demostrarlo.

Sé que no soy la única persona que ha pasado por ese momento, en el que vas caminando por la calle pensando en tus cosas y algo que te llama la atención, te cambia el día por completo. Que vas pendiente de tus preocupaciones más inmediatas, ya sea el próximo examen que tienes de la universidad, ese mensaje que está en tu Whatsapp que todavía no sabes cómo responder o algún recuerdo que no te sacas de la cabeza, pero en un segundo todo cambia y te das cuenta de tus alrededores.

Todos los días estamos rodeados de personas, de sentimientos e ideas que quizás nunca conoceremos del todo. Así como sé que no soy la única qué ha sentido lo que nombré arriba, sé que no estoy sola cuando es justo en ese momento que te das cuenta de que tan grande es este mundo.

Hasta el momento, basado en lo que acabo de buscar en Google, somos 7.481.348.867 personas en el mundo, regados en más de 5 continentes y con al menos 7.000 idiomas. Dependiendo de cómo lo quieras ver puedes pensar que esos números son demasiado grandes, pero a mí en lo personal toda esta información me da ganas de saber más sobre lo que esto implica.

¿Puedes tan sólo pensar en la cantidad de culturas que hay en el mundo? Todas las memorias que quedan en los años, las palabras dichas y no registradas, todo lo bueno y todo lo malo. Imagínate por un segundo como sería saberlo todo, como sería estar siempre al tanto del último descubrimiento de la ciencia, de quien acaba de nacer y de quien acaba de morir, de la respuesta a cualquier mínima duda.

Estoy consciente de que son pensamientos bastante soñadores, por así decirlo. Pero si te soy sincera desde que entré a AIESEC lo veo más posible que nunca. Puede que no a la extensión de convertirnos en un planeta lleno de genios, pero si veo más humanidad en el futuro.

No se trata de cambiar al mundo, se trata de conocerlo. Se trata de dejar a un lado los prejuicios y abrirnos a cualquier nueva experiencia que nos pueda dar el mañana. Es simplemente escuchar a los demás, lo que tienen para decirnos y lo que pueden enseñarnos. Se trata de saber que las opiniones nunca serán correctas o incorrectas, que las perspectivas de otros son las mejores oportunidades de entrar a nuevos mundos. Y finalmente para mí, se trata de unirme a AIESEC descubrir que quiero ser tan humana como pueda, para dejarlos bien en alto.

Desenredando esa maraña del liderazgo

nsm-2-2014-4

Mucho se habla en la actualidad sobre el liderazgo, la importancia que tiene dentro de una sociedad, la necesidad que aparentemente tenemos de tomar un rol de influencia en un grupo de personas y direccionarlos hacia un objetivo en común o por lo menos en alguien que lo aparenta. ¿Hasta qué punto esto es correcto? Las opiniones varían de acuerdo a la perspectiva del lector, probablemente muchos se han preguntados así mismo ¿Soy un líder?, algunos ¿Llegaré algún día a ser un líder?, y otros menos optimistas ¿De qué sirve ser un líder? Las respuestas a cada una de estas interrogantes varían de acuerdo a la óptica del lector y las circunstancias del momento.

¿Qué se entiende por Liderazgo? Desde una concepción simple, el liderazgo es el proceso humano, mediante el cual una persona llamada líder asume la posición de dirigir e influir sobre la conducta de un colectivo en pro de alcanzar “algo”, a su vez dicho colectivo influye en ese líder. ¿Soy las 24 horas del día y los 7 días a la semana un líder? Claro que no, sería una actividad desgastante y sumamente desalentadora, adicionalmente; parte del liderazgo, implica de acuerdo a la situación o circunstancia, ceder el mismo, a una persona con las cualidades necesarias, asumiendo tú, un papel de jugador dentro del equipo de trabajo.

¿Entonces ser seguidor también cuenta? Es correcto, dentro de cualquier dinámica de liderazgo, es necesaria la existencia de la figura del líder guiando y moviendo al equipo y de los seguidores quienes no sólo dan legitimidad a este líder, sino que toman las acciones pertinentes con el fin de alcanzar ese algo.

Hablemos ahora de ese algo, el ejercicio del liderazgo va orientado a obtener, alcanzar, materializar, hacer posible, generar resultados, metas, objetivos y propósitos ¿Cómo por ejemplo? Depende de la circunstancia, hay variedad de aspiraciones que cumplir a través del liderazgo, manejar un gran proyecto social, el desarrollo de un Start-Up, una gestión de gobierno local-estadal o nacional, la realización de un evento cultural y para tú de contar, lo imprescindible es que se busque generar algo, no existe liderazgo sin resultados,lo ideal es además, que la generación de ese algo, beneficie al colectivo, pero esto último no siempre sucede.

13244163_10153745250139422_8762246876972241233_o

¿Pero dado esto no estamos frente a una dinámica de liderazgo? Incorrecto, existe dentro de las definiciones, un liderazgo para el mal, que es aquel orientado a obtener un resultado que beneficie a un determinado grupo perjudicando así al colectivo. ¿Entonces por ejemplo Adolf Hitler fue un líder? Correcto, al igual que Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Hugo Chávez, y otras figuras más quienes en su momento, haciendo uso de sus cualidades humanas, supieron capitalizar las necesidades existentes en el colectivo, influyendo a tal punto, que lograron que otros realizarán acciones que perjudicaron a grandes masas de individuos.

Entonces a ver si entiendo ¿Los tipos malos llegan a ser líderes? No sólo eso, sino que llegan muchas veces a ser líderes recordados y amados por sus seguidores, escribiendo episodios dentro de la historia de la humanidad que son recordados por generaciones, muchas veces omitiéndose u olvidándose el daño que ocasionaron en su momento.

13221275_10153745275339422_4285191584289628179_o

¿Cómo evitamos a este tipo de líderes? En mi opinión, depende mucho del grado intelectual y cultural de las personas que lo están siguiendo, muchas veces, se idolatran personalidades y se rinde un culto excesivo al líder, distorsionando totalmente la realidad, perjudicando la obtención de ese algo, que jamás debe ser, beneficiar exclusivamente a quien ejerce el rol de liderazgo; por ende es muy necesario establecer los límites desde un principio y que quienes estén junto al líder, ejerzan también un papel de contraloría efectiva.

Hoy en día se habla mucho del papel del Influenciador o en inglés “Influencer” ¿Es lo mismo que un líder? En lo absoluto, si bien el líder ejerce un papel de influencia frente a sus seguidores, moviéndolos a ejecutar acciones, busca algo más allá, materializar un objetivo, pero además, desarrolla a quienes junto a él están en ese proceso, reconociéndolos como iguales, dándoles la posibilidad de eventualmente relevarlo a él, en el ejercicio del liderazgo.

El influenciador en cambio, es un perfil que dada una posición privilegiada en el ámbito social, económico, político o cultural, influye en los hábitos y costumbres de un colectivo, haciendo que tal vez adquieran un producto, usen una tendencia, participen en un evento, copien un estilo, pero jamás los lleva a reconocer su potencial, en pro de lograr objetivos en común, construyendo así su propia historia de liderazgo.

Parece que el asunto es un tanto más complejo, tal vez tu percepción de liderazgo es o era muy distinta, pero lo importante aquí, es que busques la manera de empezar a desarrollar esa flama de líder en ti, trata de aprovechar ese potencial que seguramente tienes, con el propósito de hacer un cambio en el mundo, que a veces juzgamos de pequeño, pero que en definitiva tiene un valor y hoy más que nunca, necesitamos manos que sumen y sean motores en la sociedad.

Esta entrevista es mi oportunidad. Serie 4/4

A mi vida llegó la oportunidad de tener un trabajo. Ese trabajo necesitaba de una entrevista y aunque me sentí preparada, igual me puse nerviosa. Ya había dicho que no debía tener nervios porque ya había pasado por eso. Pero si era una primera vez porque no involucraba a nadie de AIESEC. Eso ya la convertía en algo totalmente diferente.

Ya estaba familiarizada con la forma de preguntar en AIESEC. Qué debía decir, cuál era la experiencia requerida, cuánto debía conocerme. Aun con los nervios, eso me ayudó bastante.

“Yo sé más de mí de lo que ellos posiblemente llegarán a conocer”, me dije.

Esta vez hice un repaso de las entrevistas anteriores e investigué sobre la organización para la cual aplicaría. Recurrí a la dosis de seguridad que puede aportar un espejo y traté de ensayar. Claro, sin perder la espontaneidad ni imaginarme que era un guión. Hablé con mis papás y mi hermana para tenerlos como “soportes motivacionales”. Y ahí estaba, lista para tomar esa oportunidad de salir del cascarón.

Respóndele a la oportunidad

Me fui bien arreglada, llegué puntual, cuidé mi postura. Traté de sonreír y estaba llena de optimismo. Me sentía calmada y tranquila. “No te asustes”, repetía mentalmente mientras caminaba a la oficina donde me entrevistarían. ¿Cuál fue mi sorpresa? Darme cuenta de que la mayoría de las preguntas ya las había respondido en otra oportunidad -o en varias.

Me provocó sonreír con más ganas y de mí brotó un discurso lleno de sinceridad, seguridad y confianza. No iba a responder para ellos sino para mí. Algo me decía que el independientemente de si quedaba o no no debía alegrarme -solo- por ese resultado. Debía sentirme orgullosa de haber tenido a AIESEC como práctica para ese momento y haber superado todos los obstáculos. Debía sentirme feliz de haber llegado lejos, de tener las respuestas en la mente.

Era mi oportunidad de demostrar que ya no tenía problemas en ser entrevistada porque ya sabía qué responder. Aunque también debo decir que me fue realmente bien y obtuve el resultado esperado. Fue doblemente satisfactorio.

Ahora no le tengo -tanto- miedo a ninguna oportunidad que se me presente. Sé que puedo lograr superarla porque mi vida se ha ido llenando de buenas experiencias.


Fin de las experiencias sobre entrevistas.

Experiencia de una entrevistada. Serie 3/4

Nunca me habían entrevistado. No tenía ningún tipo de experiencia en el tema. Hasta que hice la prueba de selección para formar parte de AIESEC y me mandaron un correo. En el correo me felicitaban por el desempeño y me asignaron una fecha y hora para ser entrevistada. Entré en pánico. ¿Qué iba a saber yo lo que era una entrevista? ¿Qué iba a responder? Sólo puedo decir que el miedo no sirve de nada.

Realmente no sabía qué me podían preguntar así que no me preparé (¿error?). Fui puntual y llegué 10 minutos antes de la hora pautada. Aunque mi entrevistadora llegó 20 minutos después. Tomé aire y traté de hablar sin que me temblara la voz. Nos sentamos y empezó todo.

Mente en blanco

Quien me entrevistaba no me veía a la cara, estaba mandando mensajes con su teléfono y dijo que estaba apurada. Sentí que no le importaba lo que yo decía. Además me planteé dos escenarios y ninguno me gustaba: o no me aceptarían porque tenían a alguien más y por cortesía me entrevistaron. O me aceptarían porque les daba igual lo que yo dijera, eso me hizo pensar que no tomaban en cuenta mis habilidades y me desilusionó.

Por unos minutos ella abandonó su teléfono y ahí no supe qué hacer. Se acabaron las preguntas por cortesía y lanzó un: dime tres fortalezas y tres debilidades de Arantxa.

¿Debilidades? ¿Fortalezas? ¿Acaso yo tengo eso? Mi mente quedó en blanco y no recordaba ni mi nombre. Pensé por un rato y se me vinieron a la mente seis palabras que parecían coherentes. No recuerdo muy bien lo que dije pero en toda la entrevista, pero salió bien.

Estar en AIESEC no significa decirle adiós a tu rol como entrevistada. Al contrario, ahí comienza todo. Cada vez con mayor nivel -de dificultad, tal vez. La diferencia es que aprendes más del Modelo de Desarrollo de Liderazgo de AIESEC y su “autoconocimiento”. Debemos encontrar nuestras cualidades. Conocernos para poder darnos a conocer.

Cada vez más entrevistada

El siguiente paso fue sobrevivir a la entrevista para ser coordinadora de mi comité local. Creo que después de pasar por la fase de ser “quien entrevista” ésta parte se hizo menos difícil. Tanto así que conseguí mi puesto. Y salí orgullosa porque ya decía cuatro cualidades sin llorar, sólo quedaban dos más.

No pude detenerme ahí y más adelante apliqué a un puesto nacional, este puesto.  La diferencia entre una entrevista y otra es que antes conocía a los que me entrevistarían, ya no. Además que era por Skype y debía lidiar con el Internet, la conexión, el audio… Puntos que podían volverse negativos y hacerme sufrir más de lo necesario, pero nuevamente sobreviví.

No fue simple entrevista, la disfruté. Me sentí feliz por quedar en el puesto y por aprender a controlar. Por saber ser entrevistada. O por lo menos a aguantar los nervios en una entrevista para AIESEC, pero cuando ya no te entrevistan para un puesto de la organización…

Un reto más en nuestras vidas.


Continúa la experiencia de las entrevistas

http://aiesec.org.ve/venezuela/esta-entrevista-…tunidad-serie-44/