Generación de valientes

Venezuela nos hace preguntarnos hoy día cómo es posible soportar la frustración, la desmotivación y la apatía en medio de una profunda crisis económica, política y social. Muchos de nosotros, jóvenes nacidos bajo el amarillo, el azul y el rojo, vivimos incesantemente vadeando entre ríos de conflicto, representados, entre otros, con la rebosada delincuencia, el alto costo de la vida, y la reducción de oportunidades: y es justamente aquí donde vacilamos, donde nuestro concepto sobre progreso y mejora se nubla, y dudamos del por qué de lo que hacemos.

Pero la realidad parece no ser tan dramática, ¿o sí? Aún compartimos experiencias vivaces junto a los nuestros. Disfrutamos de una arepa con café para desayunar. Todavía vamos al cine, a comer una torta o tomarnos unas birras con los panas. Aunque, admitimos que lo anterior no aplica para todos, Venezuela sigue en pie y es por el arduo trabajo de aquellos que no lo dejan caer, porque aún existen individuos que creen en el país que los vio nacer; el país en el que viven.

El trabajo en AIESEC

Luchando de maneras muy distintas, cada venezolano representa una pieza de ese rompecabezas que es la solución a los problemas más profundos de la sociedad. Habrá quienes decidan asistir a las marchas, quienes ayuden a los manifestantes durante la represión, quienes salgan día tras día a protestar pacíficamente, pero también habrá quienes decidan tomar el brío de formarse, liderar a los demás e impactar sus vidas. En ese último está AIESEC.

Cuando me preguntan ¿para qué AIESEC hace lo que hace? Me es muy fácil pensar en que una persona ajena a la organización quizás no sienta el impacto que percibimos como AIESECos. Pero les diré algo que sí se siente: nuestro positivismo y ganas de seguir trabajando para lograr esas metas que nos proponemos, para cambiar y empoderar a los demás, así como sucedió, sucede y sucederá con nosotros mismos.

Lo que todos ganamos

AIESEC toma lo mejor de las capacidades y habilidades de los jóvenes para desarrollar ese potencial que necesitamos como sociedad, y que servirá para forjar la próxima generación de líderes, una generación de valientes que le dará forma de nuevo a este país. Más temprano que tarde, todos llegamos a creer en la importancia de cómo nos beneficia impactar las vidas de otras personas, y es que, en realidad, junto con los demás, todos estamos mejorando constantemente.

Una vez dentro de la organización, mientras la vida continúa y tratamos de disfrutar de los pequeños momentos que tenemos, te das cuenta que el por qué de lo que hacemos en AIESEC somos nosotros mismos.

Se busca un país

Los venezolanos amamos a nuestro país desde el nacimiento, sentimos a nuestra tierra como quizás ninguna otra persona de otra nacionalidad siente a la suya. Nos sentimos orgullosos cuando vemos a uno de los nuestros triunfar tanto dentro como fuera de nuestro país y decimos sin pensarlo 2 veces que tenemos la mejor geografía del mundo, desierto, selva, nieve y playa.

También, decimos que tenemos a las mujeres más bellas de la faz de la tierra, la mejor gastronomía, la mejor música, etc., y así podemos seguir diciendo tantas cosas hasta llegar al punto de decir “Venezuela es el mejor país del mundo”… He allí nuestro error, no somos el mejor país del mundo, y nos falta mucho para serlo, seamos realistas, Venezuela afronta actualmente tantas problemáticas que se me iría todo el artículo nada más mencionándolas, pero esa no es mi intención, ni tampoco la intención de AIESEC en Venezuela.

En AIESEC en Venezuela creemos que a través del liderazgo joven podemos sacar a nuestro país hacia adelante, y por eso actualmente poseemos aproximadamente 400 personas formándose día a día como los líderes que tomaran la batuta para guiar a nuestra nación a solucionar todas estas problemáticas. Por eso en este artículo les comentaré del país que se busca, por el que nos levantamos temprano cada mañana y nos trasnochamos cada noche, ese país que buscamos.

Se busca un país donde no existan más homicidios, donde la corrupción no tenga cabida, donde las familias puedan caminar tranquilas en las calles a cualquier hora del día.

Se busca un país donde ningún niño vuelva a morir de hambre, donde todos tengan las disponibilidad de comer mínimo las 3 comidas fundamentales del día, donde se pueda dormir tranquilo sabiendo que no pasarás hambre al otro día.

Se busca un país con buenas bases económicas, donde lo que consumamos se produzca en nuestra tierra, donde el sueldo no sólo te alcance para subsistir sino para vivir con todas las comodidades que se permita.

Se busca un país sin analfabetismo, donde todas las personas hayan tenido una buena educación, donde el que se gradúe no tenga que buscar trabajo en otros países porque en el nuestro sobran las oportunidades.

Se busca un país donde se acepten las diferencias, donde todos tengan cabida y las mismas oportunidades sin importar su sexo, raza, género, religión, ideología política, y cualquier otra característica que te pueda hacer distinto a los demás.

En fin, me quedo corto de tantas cosas que buscamos, incluso puede que por ser tantas piensen que no estamos cuerdos, pero si no estar cuerdo es creer que nuestro país tiene mucho potencial por aprovechar, que podemos resolver todas nuestras problemáticas, que es posible conseguir la paz y el pleno desarrollo del potencial humano, entonces sí, en AIESEC en Venezuela no estamos para nada cuerdos, porque definitivamente creemos en ello, y damos el todo día a día para conseguirlo.

Por eso y mucho más en AIESEC en Venezuela se busca un país, un país para ti, para mí, para todos.

¿Educación para qué?

Venezuela, el país de infinitos paisajes, cálidos recuerdos y vastas riquezas, hoy se consume a pedazos como efecto de una profunda crisis; una crisis que corroe los cimientos de la institucionalidad, los valores y la educación. Este último es, sin duda, la base de cualquier sociedad y por ello abordaremos el tema, buscando no solo una perspectiva objetiva acerca de él sino una forma en la que, como sociedad civil, hallemos formas de contribuir positivamente a la situación.

La educación en Venezuela, así como otros rubros, atraviesa una serie de altibajos desde el 2003. Según el INE, el índice de deserción en educación media varió positivamente durante los primeros años del nuevo milenio; sin embargo, mientras que en el 2009/10 la tasa era de 7.39, en el 2011/12 se elevó a 7.82. Observando la reincidencia, y sin tomar en cuenta el vacío estadístico de los otros cinco años, consideramos que existe un obvio déficit educacional en nuestro país, y que tal deterioro debería ser tratando con urgencia como un interés público y colectivo.

Pero, ¿educación para qué? Ante el desastre organizacional que atraviesa la Venezuela del 2017, en medio de sangrientas protestas, de una alta tasa de criminalidad, escasez, insuficiencia de los organismos públicos, falta de institucionalidad y justicia, entre otras trabas. Para explicar esto, me gustaría citar a Arnold H. Glasow diciendo

Uno de los principales objetivos de la educación debe ser ampliar las ventanas por las cuales vemos al mundo”.

La educación siembra cultura, valores, el patriotismo de una nación; eleva el intelecto y convierte a cada individuo perteneciente a un grupo en un cuestionador natural sobre lo que es correcto y lo que no. ¿Educación para qué? Para forjar a cada miembro de la nación. Para izar nuestra bandera en todo lo alto. Educación para generar bienestar a cada venezolano.

Junto a la pérdida de valores y principios, parece que olvidamos también el rol importante que forma la educación en nuestra sociedad, y es que somos nosotros los responsables de promover que cada sujeto busque la prosperidad a través de la formación individual. Junto a AIESEC, somos nosotros los que velamos por los intereses de nuestro país, y es por medio de la educación y fortalecimiento del liderazgo que forjamos a las nuevas generaciones que tomarán las riendas, y reconstruirán las ruinas de un país sumido en el caos.

Liderazgo en tiempos de crisis

El liderazgo entre tantas cosas siempre ha sido clave importante para la resolución de conflictos, justo por ello es que en los tiempos de crisis es cuando más se necesita de un líder o líderes que guíen eficientemente a las multitudes hacia el sendero correcto del crecimiento y la reestructuración de la sociedad. Ahora bien, pueden surgir varias interrogantes con respecto a lo que acabo de decir, por ejemplo: ¿Cómo se crea este liderazgo?; ¿cualquiera puede ser líder?; ¿es realmente necesario el liderazgo para salir de una crisis?, estas y otras preguntas las responderé a continuación.

Para empezar, el liderazgo nace debido a la necesidad de direccionamiento que pueda tener un grupo, esto se debe a que no se puede alcanzar efectivamente una meta si no existe una organización o planificación para conseguirla. Seguidamente, a un buen líder se le reconoce más por sus habilidades cualitativas que cuantitativas, no necesariamente el líder o los líderes requieren ser obligatoriamente los que tengan más edad o experiencia, sino que se les reconocerá por su capacidad para resolución de conflictos, delegación de tareas, organización de equipo, entre otras. Además, un buen liderazgo viene acompañado de cualidades como empatía, honestidad y empoderamiento, por mencionar algunas. Como se puede observar, las cualidades que debería de tener un líder no son innatas, por lo que cualquier persona tiene la capacidad para desarrollar su liderazgo.

Una vez ya mencionado todo con respecto al liderazgo, todavía queda una pregunta latente: ¿es realmente necesario el liderazgo para salir de una crisis?, la respuesta quizás ya la sepas, y es que sí, es totalmente necesario debido a que toda crisis requiere de 3 factores para resolverse:

  1. Identificar la problemática.
  2. Planificar o idear la solución de dicha problemática.
  3. Ejecutar la resolución de la problemática.

Y estos 3 factores son sólo viables a través de un buen liderazgo que sepa dirigir etapa por etapa al grupo para que al final logren alcanzar de la manera más eficiente su meta.

Mi invitación para ti es que te desarrolles día a día como líder, para que seas un agente de cambio en este mundo que tanto lo necesita.

Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela

Para iniciar esta serie, me gustaría comenzar con este hashtag

#EsTiempoDeSerRealistasYContribuirConSoluciones 

Difícilmente podemos hablar de paz en Venezuela hoy, si en este hermoso país no respetan los derechos humanos, si no hay estabilidad legislativa, sin libertad de expresión, sin seguridad social y económica y por último pero no menos importante, no hay paz si el pueblo no tiene confianza plena en sus gobernantes y dirigentes políticos. Estos factores afectan el pleno desarrollo de un Estado.

No te sientas culpable por estar enojado. Siéntete culpable por ser cruel.

Hablar actualmente de Venezuela, es hablar de la crisis causada por una ideología mal implementada y la pérdida de valores y fe, y que ha generado el aumento de violencia armada, inseguridad, un continuo decrecimiento económico y la dificultad de emprendimientos nacionales, resentimiento, frustración, corrupción, violencia sexual, censura, homicidios, robos, hurtos, hambre y falta de medicinas, desmejoras en infraestructuras y servicios públicos, esta ola ha arrastrado todo el territorio nacional, razón por la cual se imposibilita la protección de la sociedad, ya que una gran parte de la misma se encuentra inmersa en estos hechos.

Pero, aun así, hablar de Venezuela es hablar de un pueblo valiente y bravo, ya que, en medio de esta situación existen jóvenes con anhelo en su corazón y fe en Venezuela, que lucha por el cambio de mente a través de la educación e información, y proponen para la construcción de Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela:

  1. Libertad de desarrollo, invertir en la educación y el deporte, con el fin cultivar la mente y disminuir la ignorancia y pobreza, reduciendo de a poco los índices delictivos
  2. Libertad de participación, tomar parte en la dirección de los asuntos públicos, votar, consentir procesos, asociación y reuniones pacificas
  3. Libertad del miedo, desarme masivo de las bandas organizadas para delinquir, educación y entrenamiento a político y ético-moral a los organismos de protección del estado, políticas económicas liberales, castigo a la corrupción
  4. Libertad de credo y pensamiento, tolerancia a la fe, valores, principios y ideologías propias de una comunidad u persona
  5. Libertad de expresión, dialogar con las comunidades y pueblos para encontrar soluciones duraderas a los conflictos e inseguridad, reconciliarnos, así como, dar a conocer y manifestar su postura u criterio propio
  6. Libertad de soñar, anhelar la libertad, desarrollo y mejora de nuestra calidad de vida y entorno, garantizando el pleno uso y goce de nuestros derechos y estabilidad social-económica, ser nuestra mejor versión todos los días
  7. Libertad para vivir, experimentar la paz, felicidad, prosperidad y unión que podemos llegar a tener si todos trabajamos para la construcción de un mejor país.

Estas libertades promueven el desarrollo sustentable de un país, concientizando al ciudadano común, funcionario público y políticos, sobre la importancia de tenernos los unos a los otros presentes en nuestras decisiones, dejando atrás el egoísmo y los intereses personales, para buscar el bien común.

La estabilidad y bienestar social es posible a través de la evolución, aceptación y dialogo entre las partes y el respeto al derecho ajeno.

Nunca mientas, ni siquiera una mentira piadosa. Sé honesto, sé real y di la verdad. Este compromiso te obliga a tomar mejores decisiones y a ser una persona más fuerte.

Cada persona debe comprometerse a garantizar el pleno derecho del otro, solidarizarse con las vivencias del mismos, y colocándose en los zapatos del otro, con el fin de actuar desde donde estemos, desde los más pequeños, como los mejores ciudadanos, dejando atrás la violencia, el conflicto. Siendo así la esperanza de una nueva y mejor Venezuela.

Consolidemos nuestro desarrollo, por medio de nuestras acciones apliquemos justicia honesta, equitativa, ¡creemos conciencia!

 

 

El efecto Donaldo Barros

Donaldo Barros o DoBa para quienes lo conocen un poco más, es un venezolano que sólo se enfoca en meterle goles a la vida. Alguien más en el mar de gente que llena este país, una persona que ha tomado todo lo que la vida le ha dado para transformarlo en cosas maravillosas, y que en el camino, se ha llevado a multitudes con él.

Recuerdo hace unos años atrás, cuando Instagram todavía no se había convertido en el 98% de mi tiempo libre, un día que mi hermano me mostró la cuenta de Donaldo. Para ese momento yo solía tomar fotos para mí misma, con miedo a que los demás no entendieran cual era el mensaje que quería dar y con miedo a las opiniones de otros. La verdad es que ver a una persona cualquiera tomar fotos tan increíbles de mi país y amarlo tanto como yo lo amaba a escondidas me hizo darme cuenta que no estaba sola y que valía la pena unirse a él.

Esta semana me topé con una conferencia TED con la voz del mismísimo DoBa, ésta fue en el 2015, más o menos al mismo tiempo en el que mi hermano me lo mencionó. Donaldo se presenta como un venezolano que ama a su país, alguien sólo se imagina viviendo en estas tierras y que se llena de orgullo al mostrar su pasaporte.

Para quienes hayan visto al menos 3 fotos tomadas por él sabrán el poder que tienen sus manos, con estas proyecta imágenes de una Venezuela que no todos ven. Desde su serie #historiasdeunvecino, hasta cualquier otra de sus fotografías publicadas en la famosa red social, Donaldo me ha inspirado a ver más allá de lo que la política y la economía a veces no me dejan ver del país en el que nací.

Entre muchísimas otras cosas Donaldo nos habla sobre todos los talentos que nos rodean y de como nosotros también podemos explotar quienes realmente somos. De sus palabras me llevo enseñanzas como que todos somos mortales, nacemos, dejamos una huella en el mundo y nos vamos. El tiempo que estemos no importa, el lugar donde nazcamos mucho menos, pero la huella que dejemos siempre será lo importante. Esta última determinará si no perdimos nuestro tiempo en este mundo y si de verdad le dimos valor al país en el que nacimos.

Yo no fui la única que se inspiró con él, sólo debes ver las fotos de Venezuela tomadas antes de que la huella de Barros llegase para darte cuenta que bastaba con la llegada de un líder para crear a otros. La palabra líder, me atrevo a decir, es una de las más importantes para AIESEC y ver desde los ojos de esta organización que un venezolano triunfa y ayuda a otros a dejar el país en alto con su rol de líder, merece mucho más de lo que este artículo puede llegar a hacer, pero al menos Donaldo me inspiro a intentarlo.

El poder de las personas

Hablemos de otros, hoy quiero hablar de los demás. De esto he escrito antes pero nunca tan inspirada como lo estoy hoy.

Hace unos días fui a la un evento de AIESEC que tan sólo de acordarme me saca una sonrisa en la cara. Para quien esté leyendo esto y no sepa mucho sobre la organización, ésta cuenta con un montón de personas con metas, tanto dentro como fuera de la organización, que se ayudan entre todos para lograrlas en un tiempo determinado. En mi opinión ver a personas ayudándose entre sí siempre será lo más cercano que pueda estar de la magia.

El evento se basó en reunir en Caracas a los comités de la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello, para pasar la mañana hablando de temas que pudiesen ayudarnos a mejorar nuestro potencial y conocernos un poco mejor. En resumen, quiero que lo veas de la siguiente manera, estas reuniendo al menos a unas 50 personas que son parte de una organización que se basa en crear líderes. En cuestión de minutos tienes esa magia de la que te estoy hablando, tienes intercambio de ideas y de perspectivas que jamás pensaste compartir con otras personas y mucho menos con desconocidos.

Así como dije arriba esto ocurrió en la mañana, para ser más específicos un domingo a las 8:30 a.m. Tienes que considerar el poder que pueden tener estas personas, que no pasan de los 30 años de edad, y que podrían haber pasado su domingo en casa durmiendo o haber salido la noche anterior pero prefirieron dar un poco de sí mismos y buscar un mundo mejor. Personas como Fadia Frangie, Felipe Laucho o Diveana Rodriguez, que como líderes de cada uno de los comités que antes nombré, te hacen darte cuenta que vale la pena apostar por organizaciones como estas que les permiten a personas tan jóvenes como ellos impactar tan positivamente en el mundo.

Porque de eso se tratan todos estos poderes y toda esta magia. Se trata de unir ideas, de apoyarse entre todos y de conseguir soluciones hasta para el más mínimo problema. Se trata de saber que no estás solo cuando sueñas en que las cosas pueden estar mejor en tu país, porque quizás hay otros que en este momento están intentando hacer tu sueño realidad.

Y es que dime si no te ha pasado antes, que ves como alguien puede hacer algo y automáticamente piensas que tú también puedes hacerlo. Que ves a alguno de tus amigos lograr algo que te llena de orgullo y quieres apoyarlo a que te siga sorprendiendo. O que ves que alguien dice algo que tú siempre has pensado, pero nunca has tenido la valentía de decir, y lo único que te provoca ahora es gritarlo a los 4 vientos y aplaudir a quien te provocó ese sentimiento.

Este tipo de eventos son los que impulsan los buenos cambios, este tipo de días son los que me hacen querer escribir sobre todo lo bueno que este mundo tiene para ofrecer. Son mañanas como estas las que me hacen sentir mejor si tengo sueño, porque al menos sé que tuve la oportunidad de ver magia materializarse ante mis ojos, con trucos tan simples como decir “…soy parte de un Todo ahora” y hacer que todos aplaudan. Es escribir sobre haber vivido esto lo que me da esperanzas en el mañana y lo que me hace saber que no estoy sola cuando pienso que la paz es posible, si hay personas como estas a tu lado.

Ventajas de los veintitantos

Cumples 20 años y entras en un limbo de definiciones, nada está tallado en piedra pero todo lo que haces se escribe a tinta indeleble. Terminas la adolescencia y comienzas en una etapa en la que no puedes considerarte un niño pero tampoco un adulto. Que tus juegos se convierten en profesión y tu tiempo en trabajo.

Llegas a los famosos 21, donde ya no hay vuelta atrás y ninguna duda de que en cualquier país del mundo eres mayor de edad, las responsabilidades se van acumulando lentamente y suele ser entonces cuando comienzas a tener más cuidado con la tinta que escribes, pero nada te libra de cualquier error que sólo tachas escribiendo sobre él.

No hace mucho tuve 22 años, fue aquí cuando decidí llenar mis bolsillos de cualquier experiencia nueva, justo cuando me creía hecha de un material inoxidable y juraba conocerme del todo. Si estás leyendo esto y sintiéndote identificado de alguna manera, por favor sonríe, al menos no eres el único que se equivocó.

Es que no fue sino hasta los 23 que descubrí que no es que era inoxidable, si no que nada de lo que me había tocado la piel hasta ahora había sido lo suficiente importante como para corroerla y dejar marcas. En ésta etapa de mi vida descubrí que sólo me conocía al 10% y que siempre voy a estar cargando como si de una computadora con mal Internet se tratase. Entendí que no siempre son los demás que cambian, que cambiar de vez en cuando vale la pena y así como ellos lo merecen, tú también te debes esa oportunidad.

Y discúlpame si me extiendo más en los 23 porque son los que estoy viviendo ahora, la verdad es que contigo puede ser distinto. Puedes leerme ahora, tener 20 años y haber descubierto anoche que lo que siempre pensaste que te gustaría, ahora te aburre. Sin mentirte este año de vueltas y mareos me han enseñado que nunca sabré del todo lo que viene en la vía, y eso no debe asustarme ni un poco, al menos mientras sólo se trate de una metáfora y no esté realmente manejando.

Te doy un consejo que a escondidas me estoy dando a mí misma, no se trata de definirse todo el tiempo, seamos honestos es imposible. Estamos en ese momento de nuestras vidas en donde podemos creer en algo en la mañana y acostarnos en la noche con otra visión totalmente distinta del mundo. Se trata de completarse a uno mismo con cualquier pieza que consigas en el camino.

Que sí, yo entiendo que las responsabilidades han cambiado, que mis prioridades a los 23 se ríen en la cara de las que yo creía importantes a los 19. Pero ¿sabes qué te digo? Que todavía tengo la oportunidad de ser quien me provoque cuando sea grande y yo la voy a aprovechar.

Todo esto está dedicado a un gran amigo que hace poco me preguntó si no estaba nerviosa por lo poco que falta para yo que cumpla los 24 y me retó a escribir mi respuesta por aquí. Toda mi respuesta se resume a un rotundo no sin ninguna duda en mi corazón. Te pregunto, si otro número en mi edad sólo significan más años de vida, más experiencias nuevas por venir, más tinta que gastar escribiendo y tachando, más canciones que bailar o que cantar y mucho más por aprender ¿Por qué debería estar nerviosa? Hoy no puedo decidir todo lo que viene mañana y al menos hoy me siento confiada de que vale la pena sólo planear un día a la vez y que lo demás venga poco a poco

¿Qué dices tú?

intercambio profesional

Paso 2: inicia con un intercambio

Ahora que ya tienes tu currículo armado, hay que ponerle contenido, esto es experiencia laboral. Y ya sabes que un intercambio profesional con AIESEC no sólo hará resaltar tu CV, sino que también te dará un sin fin de herramientas y una nueva forma de ver las cosas. ¿Pero cómo obtenerlo?

PONTE EN CONTACTO

Primeramente si estás en tu universidad, puedes dirigirte a tu centro de estudiantes y pedir información sobre la organización, dónde se encuentra y cómo contactarlos. Si no obtienes una respuesta concluyente, es hora de entrar a Internet y buscar cuál es el comité más cercano a ti. Luego de registrarte, el comité te contactará y tendrás una sesión informativa.

En este punto, el comité buscará saber más de tus habilidades e intereses respecto a la oportunidades que buscas; así como también te introducirán a AIESEC, para asegurarse que tu meta esté alineada a la de la organización. Una vez esto haya sido superado con éxito, te indicarán como entrar a la página de oportunidades en EXPA.

Lo más recomendable es que te registres en EXPA luego de que un miembro del comité te haya asesorado. Una vez en el portal, podrás explorar las oportunidades disponibles y seleccionar aquella que más se adecue a tus intereses. Ya escogido el intercambio, es importante que pases a firmar tu respectivo contrato, donde expresas tu decisión de tomar un intercambio profesional con AIESEC. Aquí pagarás el 50% del precio total.

APLICA A LA OPORTUNIDAD

Antes de aplicar, es recomendable que revises los requerimientos junto con la persona del comité que este llevando tu solicitud. Esto para que puedas tener la mayor cantidad de información sobre los detalles de la oportunidad y de la lógica correspondiente, sobre todo para que conozcas quién es el comité que te va a recibir. También en este punto, deberás tener tu CV ya revisado por tu comité.

¡Ahora sí, a aplicar! Deberás enviar tu CV a la dirección correspondiente dentro de las fechas asignadas. Pronto recibirás la respuesta a tu solicitud de intercambio. En caso de no ser aceptada, tendrás otros 6 meses para buscar otra oportunidad. Es importante demuestres interés en este punto, porque si los 6 meses concluyen, deberás renovar el contrato.

Cuando eres aceptada, deberás pagar el 50% restante y firmar un segundo contrato. A partir de ese día hasta la fecha en que debas abordar el avión, tendrás tiempo para prepararte. Es de suma importancia que en estas fechas te reúnas con tu comité y te informes sobre el país al que vas. Y listo, ¡a disfrutar!

candidato intercambio

 

Haz lo que “no puedes” – Casey Neistat.

Este es uno de los mejores momentos en la historia del mundo para ser creativos. Podrías dejar de leer hasta ahí y tendrías todo el mensaje de lo que quiero decir en este artículo o podrías seguir leyéndolo y unirte al nuevo movimiento.

Esta semana vi un vídeo que me inspiro a escribir todo esto, es de un cineasta estadounidense llamado Casey Neistat que tiene como título DO WHAT YOU CAN’T que significa haz lo que “no puedes” en español. Resumiendo un poco la carrera de Casey, a la cual admitiré ser un poco adicta, él podría ser la historia real de esa película que quizás hayas visto de Will Smith llamada En Busca de la Felicidad.

Neistat tuvo un hijo a los 16 años de edad teniendo que dejar de estudiar y enfocándose únicamente en trabajar para poder mantenerse a flote, con varias personas diciéndole que no sería capaz de lograrlo. Años después sin mucho dinero más que el suficiente se mudó a Nueva York con el sueño de ser cineasta, compró una cámara y con su hermano grabó algunos vídeos caseros, incluyendo uno que luego le permitiría realizar una serie en HBO que se llamó The Neistat Brothers y no triunfó ni un poco. Ah perdón, ¿esperabas que te dijera que fue el gran éxito de su vida? Pues la verdad es que no, pero aquí lo importante es lo que vino después, luego de que su serie no triunfara y de todas las veces que su padre le dijera que su sueño no iba a funcionar y que Nueva York era muy grande para él.

Casey se hizo famoso con uno de estos vídeos caseros grabado con una videocámara de mala calidad y publicado en internet mucho antes de que existiera YouTube, cuando para que un vídeo se hiciera viral debía compartirse por correo con un mensaje amenazador como “comparte esto o todas tus pesadillas se harán realidad”. Él simplemente publico un vídeo enviándole un mensaje al mundo de la mejor manera que pudo, compartiendo una historia con otros y el mundo decidió oírle. Hoy en día tiene uno de los canales de YouTube más importantes de la plataforma, con casi 7 millones de seguidores y con más de 2 millones de vistas sólo en este vídeo que me inspiró.

Como él hay millones de personas que tienen cosas que decir, mensajes que todavía no han llegado a nuestros oídos pero que a alguien le dan vueltas en la cabeza todos los días. Sólo aquellos que se atreven a crear en este mundo son los que son capaces de ayudarlo a dar vueltas. Son personas como él, los que prefieren no frenarse por los no y crearse caminos llenos de si propios, los que no sólo le dan vuelta al mundo sino que además tienen el poder de decidir a qué velocidad va este.

Lo que debes saber ahora es que realmente no hay una fórmula secreta para lograr lo que él logró y que los vídeos no son las únicas maneras que hay en el mundo para hacerte oír. Tienes la ventaja de vivir en la época del internet, de las mil y un oportunidades de expresarte y encontrar a alguien que te entienda, así no esté en tu mismo país. Porque te prometo que no será la primera vez que alguien a tu alrededor te diga que no le gusta lo que haces, pero queda de tu parte escucharlo o buscar mejores opiniones.

Hoy me despido inspirada, con ganas de comerme al mundo, o siguiendo la metáfora de darle vueltas, simplemente de hacer todo lo que me han dicho que no puedo. Desde ahora te invito a venir conmigo.