Ventajas de los veintitantos

Cumples 20 años y entras en un limbo de definiciones, nada está tallado en piedra pero todo lo que haces se escribe a tinta indeleble. Terminas la adolescencia y comienzas en una etapa en la que no puedes considerarte un niño pero tampoco un adulto. Que tus juegos se convierten en profesión y tu tiempo en trabajo.

Llegas a los famosos 21, donde ya no hay vuelta atrás y ninguna duda de que en cualquier país del mundo eres mayor de edad, las responsabilidades se van acumulando lentamente y suele ser entonces cuando comienzas a tener más cuidado con la tinta que escribes, pero nada te libra de cualquier error que sólo tachas escribiendo sobre él.

No hace mucho tuve 22 años, fue aquí cuando decidí llenar mis bolsillos de cualquier experiencia nueva, justo cuando me creía hecha de un material inoxidable y juraba conocerme del todo. Si estás leyendo esto y sintiéndote identificado de alguna manera, por favor sonríe, al menos no eres el único que se equivocó.

Es que no fue sino hasta los 23 que descubrí que no es que era inoxidable, si no que nada de lo que me había tocado la piel hasta ahora había sido lo suficiente importante como para corroerla y dejar marcas. En ésta etapa de mi vida descubrí que sólo me conocía al 10% y que siempre voy a estar cargando como si de una computadora con mal Internet se tratase. Entendí que no siempre son los demás que cambian, que cambiar de vez en cuando vale la pena y así como ellos lo merecen, tú también te debes esa oportunidad.

Y discúlpame si me extiendo más en los 23 porque son los que estoy viviendo ahora, la verdad es que contigo puede ser distinto. Puedes leerme ahora, tener 20 años y haber descubierto anoche que lo que siempre pensaste que te gustaría, ahora te aburre. Sin mentirte este año de vueltas y mareos me han enseñado que nunca sabré del todo lo que viene en la vía, y eso no debe asustarme ni un poco, al menos mientras sólo se trate de una metáfora y no esté realmente manejando.

Te doy un consejo que a escondidas me estoy dando a mí misma, no se trata de definirse todo el tiempo, seamos honestos es imposible. Estamos en ese momento de nuestras vidas en donde podemos creer en algo en la mañana y acostarnos en la noche con otra visión totalmente distinta del mundo. Se trata de completarse a uno mismo con cualquier pieza que consigas en el camino.

Que sí, yo entiendo que las responsabilidades han cambiado, que mis prioridades a los 23 se ríen en la cara de las que yo creía importantes a los 19. Pero ¿sabes qué te digo? Que todavía tengo la oportunidad de ser quien me provoque cuando sea grande y yo la voy a aprovechar.

Todo esto está dedicado a un gran amigo que hace poco me preguntó si no estaba nerviosa por lo poco que falta para yo que cumpla los 24 y me retó a escribir mi respuesta por aquí. Toda mi respuesta se resume a un rotundo no sin ninguna duda en mi corazón. Te pregunto, si otro número en mi edad sólo significan más años de vida, más experiencias nuevas por venir, más tinta que gastar escribiendo y tachando, más canciones que bailar o que cantar y mucho más por aprender ¿Por qué debería estar nerviosa? Hoy no puedo decidir todo lo que viene mañana y al menos hoy me siento confiada de que vale la pena sólo planear un día a la vez y que lo demás venga poco a poco

¿Qué dices tú?

Paso 2: inicia con un intercambio

Ahora que ya tienes tu currículo armado, hay que ponerle contenido, esto es experiencia laboral. Y ya sabes que un intercambio profesional con AIESEC no sólo hará resaltar tu CV, sino que también te dará un sin fin de herramientas y una nueva forma de ver las cosas. ¿Pero cómo obtenerlo?

PONTE EN CONTACTO

Primeramente si estás en tu universidad, puedes dirigirte a tu centro de estudiantes y pedir información sobre la organización, dónde se encuentra y cómo contactarlos. Si no obtienes una respuesta concluyente, es hora de entrar a Internet y buscar cuál es el comité más cercano a ti. Luego de registrarte, el comité te contactará y tendrás una sesión informativa.

En este punto, el comité buscará saber más de tus habilidades e intereses respecto a la oportunidades que buscas; así como también te introducirán a AIESEC, para asegurarse que tu meta esté alineada a la de la organización. Una vez esto haya sido superado con éxito, te indicarán como entrar a la página de oportunidades en EXPA.

Lo más recomendable es que te registres en EXPA luego de que un miembro del comité te haya asesorado. Una vez en el portal, podrás explorar las oportunidades disponibles y seleccionar aquella que más se adecue a tus intereses. Ya escogido el intercambio, es importante que pases a firmar tu respectivo contrato, donde expresas tu decisión de tomar un intercambio profesional con AIESEC. Aquí pagarás el 50% del precio total.

APLICA A LA OPORTUNIDAD

Antes de aplicar, es recomendable que revises los requerimientos junto con la persona del comité que este llevando tu solicitud. Esto para que puedas tener la mayor cantidad de información sobre los detalles de la oportunidad y de la lógica correspondiente, sobre todo para que conozcas quién es el comité que te va a recibir. También en este punto, deberás tener tu CV ya revisado por tu comité.

¡Ahora sí, a aplicar! Deberás enviar tu CV a la dirección correspondiente dentro de las fechas asignadas. Pronto recibirás la respuesta a tu solicitud de intercambio. En caso de no ser aceptada, tendrás otros 6 meses para buscar otra oportunidad. Es importante demuestres interés en este punto, porque si los 6 meses concluyen, deberás renovar el contrato.

Cuando eres aceptada, deberás pagar el 50% restante y firmar un segundo contrato. A partir de ese día hasta la fecha en que debas abordar el avión, tendrás tiempo para prepararte. Es de suma importancia que en estas fechas te reúnas con tu comité y te informes sobre el país al que vas. Y listo, ¡a disfrutar!

candidato intercambio

 

Inteligencia cultural: ¿Qué es y cómo nos beneficia?

¿No sé si les paso como a mi? ¡En mi vida había leído u oído sobre este tema! Pero era algo en lo cual he estado interesada en experimentar desde siempre incluso sin saber cómo llamarlo, aun así, buscando sobre qué escribir descubrí su nombre, todos los días aprendemos algo nuevo, así que… ¡Henos aquí!

Como venezolana puedo decir que, a pesar de todo, amo a mi país, pero nunca me he sentido plenamente suya, sino del mundo, una ciudadana global, porque siempre me atrajo la vida y cultura de otros países, siempre he leído un poco sobre diferentes países…

Con el conocimiento de estas diferencias, tendría cuidado al: Asentir con la cabeza de arriba a abajo para indicar “no” o moverla de lado a lado indicando “sí”, lo cual es lo normal en el Norte de la India y en Bulgaria, mientras que acá y en el resto del continente es todo lo contrario, otro ejemplo, el de hacer el signo de “Okey” con la mano para hacer énfasis en que algo está bien, mientras que en Turquía seria llamar “homosexual” a un hombre; o que, en Tailandia, cruzar las piernas en público es de muy mala educación, mientras que en otros países podría ser considerado un signo de elegancia; o que en Japón, se quitan los zapatos antes de entrar en la casa de alguien, y en otros simplemente se limpia un poco la suela para no ensuciar la casa ajena.

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver todo esto?

Conocer estos pequeños detalles te impulsan a alcanzar cierta competencia cultural, que puede ayudarte a tener una carrera internacional más tranquila y exitosa, y convertirte así, en un ciudadano global con más conocimiento y una perspectiva más amplia que te permite tomar mejores decisiones y evitar algunos fracasos o errores, aunque bien es cierto que “nadie aprende en cabeza ajena”, sí, nos da, como se diría en derecho, una “máxima experiencia” que nos lleva a ser mejores líderes y ganadores.

Con esta nueva era, la tecnología, la globalización, las relaciones interculturales son casa vez más frecuentes en los distintos ambientes (llámese trabajo, estudios, sociedad), lo que ha permitido el aumento de la tolerancia y comprensión de las distintas culturas, creencias y pensamientos, lo cual encuentro muy enriquecedor, porque podemos tener este contacto incluso con un click, y hablar con la gente de otros países, las culturas vivas y las realidades, a veces muy diferentes de la nuestra. ¡Es realmente impresionante!

Esto nos beneficia en las relaciones interpersonales, al adaptar nuestras acciones y discursos, con el objeto de tener éxito, especialmente en el área empresarial, pues, no solo es el conocimiento adquirido a través de los estudios y especializaciones en ciertas materias, o, las experiencias profesionales que dan forma a nuestro perfil profesional.

También, es crucial para tomar buenas decisiones y lograr el éxito en un mundo sin fronteras, dándole versatilidad a nuestro perfil profesional, adaptándose a diferentes ambientes y culturas. Asimismo, nos hace más atractivos a la hora de optar un cargo en las empresas, pues las misma, ahora no solo buscan conocimiento en un área, sino también, la capacidad de hablar otros idiomas, liderazgo y la simpatía social a los fines de venderse mejor como marca.

La inteligencia cultural, nos permite ser mas competentes al hacer frente a los problemas que se han presentado a lo largo de los años, dándonos sensibilidad cultural frente al racismo, y nos permite buscar la equidad entre naciones y mejores decisiones.

Una de las tantas cosas que le puedo agradecer a AIESEC es el permitirme desarrollar aún más esta inteligencia, incluso desde la comodidad de mi casa y perderme en un nuevo mundo sin fronteras. Entonces, ¿Consideras que el programa líder global es un desperdicio de tiempo? ¡Como yo lo veo, no! Pues, poder crecer y poner en practica esta inteligencia, te hace mejor, te motiva a la excelencia y comprensión, que es lo que necesitamos para ser una mejor sociedad.

¡Anímate a ser un Líder global! Y en consecuencia, un ciudadano del mundo, sin olvidar que eres venezolano, ante todo, “máxima experiencia” para aplicar lo que consideremos mejor para avanzar como país.

Productividad para flojos

Aquellas personas que me conocen saben que suelo ser alguien que nunca está al día, a veces es como si el mundo va corriendo y yo trotando, viendo el paisaje y cantando lo que sea que este sonando en mis audífonos. No tienes ni idea la cantidad de veces que me he tenido que quitar los audífonos y correr hasta quedarme sin aliento detrás de todas mis tareas pendientes. Son muchas las veces que dejar todo para última hora es tentador, más que eso es algo en lo que podemos caer casi sin darnos cuenta. Llamarme una experta en estas carreras no sería uno de mis mejores atributos de no ser porque casi siempre logro cruzar la meta y te diré que no hay mejor sensación de llegar a tiempo.

En este artículo me gustaría hablarte desde lo que yo suelo hacer, como la floja número 1, para ponerme al día con todo lo que se me va acumulando con el tiempo. Te advierto que seré lo más honesta posible, no pretendo que hagas esto mañana y te conviertas una de esas personas que aparenta tener su vida en orden cuando todos les vemos las costuras. Lo que quiero con todo esto es decirte lo que me funciona a mí y quizás pueda ayudarte a ti en el futuro, las enumeré sólo para hacerlo más fácil, espero que te sirvan de algo.

  1. LISTAS DE TODO: sé que no soy la única persona que le ha pasado esto, vas muy feliz por la vida, al día con el par de cosas que tienes sobre la mesa y ¡BOOM! Como por arte de magia aparecen 357 asignaciones que no esperabas, ya sea una semana de parciales en la universidad de la cual estabas convencido que “todavía quedaba tiempo” para estudiar o la boda de tu hermano que pensabas que era para el mes siguiente y eres dama de honor, ambas historias reales. El hecho es que los improvistos pasan y la tarea principal siempre será reducir las cargas sobre los hombros a un buen ritmo. Date un tiempo de anotar en alguna parte todas, repito TODAS las cosas que debas hacer esa semana lo más detallado posible, créeme que es mucho mejor verlas en un papel que tenerlas sólo en tu mente y que como suele pasarme a mí el 76.3% de las veces, que se te olviden fácilmente. En mi caso anotarlas nunca es suficiente, suelo pegarlas en algún sitio que sé que siempre veré durante esa semana como en la puerta de mi cuarto o en la pared detrás de mi escritorio, de manera de que me persiga en cualquier momento. Lo que viene después de eso es cumplir con todo lo de la lista, glorioso no empieza a explicar la sensación de tachar hasta la última meta que tenías.
  2. ORDENAR METAS: esta va un poco de la mano con las listas de arriba. Como te dije son muchas las veces que tienes la lista repleta, pero lo mejor que puedes hacer es decidir que es lo más importante. Un truco que suelo hacer es que en el momento que he terminado con alguna de mis metas y debo decidir cuál es la siguiente, siempre alterno entre aquellas que son muy importantes y las que puedo hacer rápidamente. Me explico un poco mejor, si haces todas las metas pequeñas primero luego te viene la carga más pesada sin descanso y honestamente ese es el momento en el que puede que me rinda y no me provoque hacer nada. También pasa cuando haces todas las metas grandes pensando que luego tendrás tiempo para hacer las que consideras insignificantes y ahí es cuando te llevas las peores sorpresas. Barajear un poco las cosas te permite balancear las cargas al punto que algunas tareas puedan ser el escape de otras.
  3. ELIGE TUS DISTRACCIONES: en un mundo paralelo en el que todos somos seres superiores, ordenados y siempre al tope de todo, te diría que eliminaras todas tus distracciones pero de nuevo, decirte eso sería una de las mentiras más grandes que he dicho jamás. Despegarte de tu teléfono y todo lo que pueda estar pasando en el mundo mientras tú estás en tu casa en pijama estudiando, en mi opinión es uno de los mayores retos por los que puede pasar el ser humano y me atrevo a decir que no estoy exagerando. Sé que no todos somos adictos a nuestro teléfonos o que no todos se distraen fácilmente, pero la verdad es que todos odian esa sensación de “podría estar haciendo algo mejor” cuando estamos ocupados en algo que no nos llama la atención. Mi truco es elegir con que quiero distraerme, determinar el tiempo que puedo disfrutarlo y ofrecérmelo a mí misma en modo de recompensa cada vez que cumpla con una meta. Estos pequeños regalos pueden ser desde ir a comerme algo entre una tarea y otra hasta ver un capítulo de alguna de las series que tenga en la cabeza. La idea es cambiar las distracciones por momentos de descarga, que puedas respirar un poco de todo lo que has hecho y descansar.

Ser productivo no es para todos pero cuando debas aparentar que tu vida está en orden y que puedes lograrlo todo, espero que esto te sirva de algo. Y si no es así, al menos me sirvió a mí.

¿Por qué salir a conocer el mundo?

Quizás al leer la pregunta hayas pensado en salidas, vacaciones o viajes, sin embargo, esta vez quiero que veas más allá de lo que se nota a simple vista.

Muchas personas han visitado numerosos países sin haber conocido realmente al entorno en el que estaban ¿Qué es conocer el mundo? No es sólo salir de tu país, no es sólo visitar sitios nuevos, no es sólo quedarte unos días en una ciudad extranjera. Conocer el mundo es estar en constante contacto con la nueva cultura que encuentras, es experimentar de primera mano lo bueno y lo no tan bueno que ofrece el sitio al que llegaste, ya sea la gastronomía, las tradiciones, las religiones, etc.

Menciono lo no tan bueno, ya que cada sociedad tiene distintas problemáticas, es un hecho del que no se puede hacer la vista gorda, y para realmente conocer el mundo debes conocerlo con sus pros y sus contras, porque al final, es la unión de todos estos factores lo que definen la cultura y la sociedad. Incluso, puedes tomar parte en la solución de dichas problemáticas y así formar parte de una red global de voluntarios que son agentes de cambio.

Ahora bien, ya sabiendo el cómo se conoce el mundo, podemos dar paso a la respuesta de la pregunta principal que está como título de este artículo.

Al salir a conocer el mundo te das la oportunidad de expandir tus conocimientos, de salir de tu zona de confort, de experimentar nuevos estilos de vida, pero más aún que todo ello, te estarás redescubriendo, porque conocerás aspectos de ti que quizás nunca pudiste observar o no tan profundamente cuando estabas en tu hogar.

Así, como bien he explicado, razones para salir a conocer el mundo sobran, razones que van desde lo externo hasta lo interno, desde conocer nuevos estilos de vida hasta hacer un voluntariado. Atrévete a crecer, a descubrir, a experimentar. Atrévete a conocer el mundo.

Buenas y mejores acciones para una Venezuela grande:

Todos los días escucho en las calles, múltiples quejas sobre la situación del país, en contra de la corrupción, y como todo esto acabará con lo que queda de esa Venezuela que conocí hace algún tiempo atrás, la de mi infancia. Estas mismas personas son las que piden constantemente un cambio en el ambiente, pero no dan el primer paso hacia este, con el ejemplo de ellos mismos.

Muchos esperan y confían en un hombre, o un grupo, que si bien tiene el poder, creo firmemente que “un castillo es menos castillo por tan solo un ladrillo menos, pues, ningún castillo aparece de la nada, sino que se construye ladrillo tras ladrillo”.

El cambio no es algo en lo cual debemos dejar en las manos ajenas, sino, ponerlo en práctica desde lo más pequeño, puede ser difícil pues, como Venezolanos podemos ser objeto de bromas o incluso criticados, por hacer las cosas como deberían ser aun cuando de estas manera sean un poco más difícil o trabajado, pues sin prácticas la famosa “viveza criolla” eres un “tonto”. He aquí donde radica el problema, sino hacemos nosotros mismo las cosas como deben ser, no podemos exigirle a los demás que lo hagan.

“Seamos ese rayito luz en medio de la oscuridad”

Matemos esa “viveza criolla” que algunos dicen que parece adherida en nuestro ADN, como AIESECos vivamos nuestros valores, demostremos integridad, y premiemos al que hace bien, para que lo siga haciendo, porque pequeñas acciones como esta, serán costumbre y formarán parte de nuestras futuras generaciones.

Antes de cerrar este artículo, les quiero dejar como ejemplo el de mi amiga Sonia, quién enseño a todo su equipo de trabajo en AIESEC, por medio del ejemplo, a usar el paso peatonal. Podría parecer tonto, pero muchas personas no lo hacen. Yo misma no hacía uso del paso peatonal, pero ahora, al cruzar la calle siempre recuerdo a Sonia.

Pongámonos en los zapatos de los demás, y busquemos siempre la excelencia.

CV: el primer paso para entrar al mundo laboral

Buscar trabajo puede ser una de las cosas más temidas en la vida, ya sea que tengas dieciséis años y busques un trabajo de medio tiempo, o tengas veintidós y estés recién graduado. No es tarea fácil para nadie. Lo primero a lo que te enfrentarás será el famoso CV.

El curriculum vitae es uno de los documentos más importantes luego de tu cédula y pasaporte. El CV recoge tu desempeño académico, tus experiencias laborales y extracurriculares, así como tus habilidades en las distintas disciplinas existentes.

¿Cómo hacer un CV?

No tienes por qué temerle al currículo, es más fácil de lo que parece:

  • Asegúrate de que posees todos los requisitos que la empresa solicita: la información del CV puede variar dependiendo de la empresa a la que apliques. Por ejemplo, hay casos donde se pide al empleado colocar una foto y otros en los que no.
  • Divide la hoja en secciones: tu CV debe contener una parte sobre educación, experiencia laboral, habilidades y actividades o cursos que hayas realizado.
    • Si posees referencias de antiguos empleadores puedes registrarlo al final del CV. Coloca nombre completo, nombre de la empresa y cargo que sostuvo o sostiene tal persona.
  • Coloca tu nombre completo, dirección, correo y teléfono en el encabezado de la hoja: dichos datos deben estar actualizados para que la empresa pueda contactarte.
    • Cambia tu correo electrónico si el mismo no es profesional: ese correo que te crearon tus padres o el que te colocaron tus primos no da una buena imagen. Tu correo debe ser sgarcia, soniag, s.garcia o similares, así evitarás el uso de números y apodos.

¿Qué información debo colocar?

  • Evita colocar información de más: el CV se trata de frases cortas, no de párrafos. También omite cualquier tipo de información personal como situación sentimental
    • En la sección de educación, no pondrás el kinder ni la primaria, sino el bachillerato (si te graduaste hace poco) y la universidad con la carrera que cursaste. Si tienes algún tipo de mención, puedes colocarlo.
    • En la sección de experiencia, deberás informar al empleador por cuanto tiempo trabajaste en cada empresa (años), qué cargo tuviste y cuáles fueron tus tareas. Asegúrate que las fechas coincidan o darás una impresión equivocada.
    • En la sección de habilidades, deberás informar sobre todas aquellas habilidades que tengas. Así como las herramientas que sepas usar (y el nivel) relevantes a la empresa y al puesto al que aplicas. Es aquí donde indicarás si hablas un segundo idioma y el nivel del mismo,
    • En la sección de actividades, puedes registrar aquellas actividades o cursos/talleres que hayas realizado y de los cuales tengas una constancia,
  • Mantén un formato simple: esto es letra Arial, tamaño 12, sin color y sin nubes o dibujos. Títulos y subtítulos en negrita y/o subrayados
    • La herramienta de listar te dará una mejor estructura y formato de la hoja

Voilà! Tu CV está listo. Ahora lo verdaderamente difícil es hacer que tu currículo se destaque sobre los demás. Deja que AIESEC te ayude con eso.

 

 

¿Adicto a las redes sociales?

Piensa en tu día a día, te despiertas, das unas vueltas en la cama y luego vas directo a tu teléfono, a revisar tus mensajes y todas tus redes sociales, muchos dirían que eres adicto, yo diría que se equivocan. Vivimos en un mundo en línea, siempre conectado y siempre actualizado. Somos la generación de costumbres como revisar tu teléfono cada vez que te sientas aburrido y de resolver todas tus dudas al alcance de un click.

Desde muy pequeña he tenido acceso a internet, recuerdo mi primer MSN Messenger a los 10 años o quizás menos, cuando creía que mi apodo me definía del todo y cuando sentía que mi súper poder era decir cómo me sentía con tan sólo compartir la música que escuchaba a todos, lo cierto es que las cosas no han cambiado mucho.

Jamás olvidaré mi etapa de MySpace en la que cada vez que se abría mi perfil sonaba Dance, Dance de Fall Out Boy, la misma etapa en la que descubrí que serían mi banda favorita hasta el fin de los tiempos, capaz porque siempre me recuerdan quién era antes y todo lo que he logrado hasta ahora. Y está prohibido olvidar cuando empecé a usar redes como Facebook o Twitter, cuando entendí que podría importarme muchísimo lo que los demás pensaran, pero también me importaba compartir mi opinión. Es definitivo, las cosas no han cambiado del todo.

Las redes sociales lentamente se han convertido en parte de nuestras venas, nos han moldeado a ser quienes somos actualmente y te voy a decir lo más maravilloso de todo esto. Estamos en una era en la que compartir tu día desde que amanece hasta que oscurece es normal, que siempre quedará un recuerdo de cualquier vivencia y que en unos años ser olvidados por todos no es una opción. Escribo hoy sobre esto porque sé lo bonito que se siente ver fotos que consideras viejas y acordarte de cada detalle que pasaba mientras estas eran tomadas, porque sé que cuando sonrío frente a una cámara es para recordarme en unos años de que fui feliz.

A veces pienso en todos los sentimientos que se perdieron en el tiempo, todas esas personas que en su época no fueron capaces de colaborar en este mundo como nosotros lo somos capaces. Todo esto lo que me provoca es crear más, aprovechar el súper poder que tengo de compartir quien soy a otros y en el camino conocer al mayor número de personas posible.

En estos últimos años me he dado cuenta que el internet no es más que una gran conexión, las páginas web son los libros de historia del futuro y algunas fotografías en Instagram las nuevas expresiones de arte que nos diferenciarán de otras generaciones. Porque para mí todo esto convierte al mundo virtual en una Pangea versión 2.0, un gran continente unido por infinitos sentimientos, millones de cerebros funcionando al mismo tiempo y muchísimas más cosas que te relacionen con quienes estén del otro lado de la pantalla.

Lo cierto es que no hay límites y si eso no te inspira a crear nuevos territorios, no sé qué lo hará. Porque puede que no seas realmente adicto a las redes, a los me gusta y la aceptación social, puede que quizás sólo te guste ser parte esencial de este mundo, vivir y recordar, ser esa parte buena que aun flota en el mundo. Si todo esto es así, me parece que vale la pena que sigas compartiendo.

Trabajo: una palabra con mil acciones para mejorar la calidad de vida

El mercado laboral es el punto de encuentro donde personas y empresas se reúnen. También es allí donde se crean los puestos de trabajo y las nuevas estrategias para enfrentar los problemas de la sociedad.

Cuando una persona comete un error suele decirse que ocurrió porque no fue consciente de las consecuencias que trajo su decisión; o que no vio las cosas desde la perspectiva correcta. Tales motivos nos llevan a analizar nuestra propia formación.

¿En qué debo invertir mi tiempo, trabajo y dinero?

La vida se trata de tomar decisiones, de elegir una opción sobre la otra: gasto o compro, estudio o trabajo. Muchos dicen que la educación es el camino, otros dicen lo contrario. Situaciones similares pasan con el dinero y el tiempo, el último realmente no regresa.

Aristóteles dijo que todas las acciones están orientadas a un fin: la felicidad. Pero ésta no se alcanzaba a través de la riqueza, el honor o el placer. Para él lo importante era ser prudente, es decir, tomar el tiempo para pensar qué hacer o qué decir. Más importante aún, que eso te sirva para alcanzar la felicidad.

Por lo tanto, cada momento que se invierta en mejorarse uno mismo, será siempre beneficioso. Esto no se debe confundir con cosas superficiales, porque se trata de algo mucho más profundo. Se trata de que tus actos perduren aunque terminen en el presente.

Cuando las personas se desarrollan integralmente es que pueden acceder a las oportunidades que, posteriormente, mejoraran su calidad de vida. Esto, inevitablemente, traerá efectos positivos sobre sus alrededores.

¿Entonces hay que dejar de estudiar?

Por supuesto que no. Pero esta educación de la que hablo va más allá de una teoría, es  humano. Todos buscamos alcanzar una misma meta aunque distintos sean los caminos a ella. Pero primero, hay que establecer las reglas del juego. Pensarás que tal trabajo le corresponde a las instituciones públicas, cuando en verdad es cosa de todos.

¿Dónde se aprende? En la casa, la escuela, la universidad, en el ascensor, calle o en el carro. Toda interacción con la sociedad va dejando huella en nosotros, nos hace quienes somos. Y si mi entorno no es el más adecuado…

¿Cómo puedo cambiarlo?

Las oportunidades llegan a los hogares por medio de las empresas, ya que son ellas las que crean los productos y servicios. Por consiguiente, es a ellas a quienes buscamos a la hora de mejorar nuestra calidad de vida. Sumando estos elementos tenemos un lugar de encuentro, donde se realiza una actividad de doble beneficio. Todos ganamos si todos cooperamos.

Más allá de eso, recuerda que una empresa es un grupo de personas. Así, como tú, que empezaron con muy poco, pero que se unieron y están constantemente trabajando por sus metas. Ellos toman riesgos y los convierten en oportunidades.

Aunque son mentes individuales, que reciben una recompensa por su trabajo, trabajan para con todos y no sólo para sí. Puede que no lo sientas tan cercano, pero ahora mismo hay personas luchando por tu futuro, educación y salud. Son ellos los que hacen posible que hoy estemos donde estemos.

No lo pueden hacer solos, necesitan de ti. El mundo te espera, haz un intercambio profesional y sé parte del cambio.

Los engranajes del Reloj

En clase, la profesora Empresa les pidió a sus alumnos formar equipos para hacer el proyecto de fin de año. Uno de los equipos estaba conformado por Tecnología, Educación, Marketing y Administración, los cuales no se agradaban entre sí. Estando cerca la fecha de entrega, se reunieron en un recreo para definir qué harían.

Educación fue la que saltó primero, “¡Hagamos una escuela! Se llamará Reloj, porque será un fino y simple instrumento que todos deberían tener”, dijo.

Tecnología río con sarcasmo mientras Administración fruncía el ceño, pensando en lo tedioso que sería. Pero Marketing sintió curiosidad y preguntó:

“¿Qué es lo que la haría especial?”

“Una escuela preescolar, donde los niños aprendan de forma distinta y puedan explorar todas sus habilidades”, respondió con seguridad.

El rostro de Marketing se iluminó y comenzó a hacer bocetos en su pequeño libro de ideas de los posibles logos y del método de enseñanza a utilizar. Tecnología, que tenía un hermano pequeño llamado Software y una madre ocupada, de nombre Redes, vio en su mente como eso podría mejorar sus vidas. No se detuvo ahí y agregó:

“¿Qué les parece si esos padres pudieran registrarse en la web de la escuela y poder estar al corriente de las lecciones que sus hijos aprenderán? También me parece importante que los padres pudieran encontrar información relevante para fomentar la educación de los hijos en casa”.

Marketing y Educación saltaron de alegría al ver que el proyecto tomaba una nueva forma. Pero aún faltaba Administración, que no le agarraba el gusto al asunto, pues su padre Finanzas había sido profesor y se quejaba constantemente de que no se sentía valorado.

“Tendré las tareas más aburridas”, se quejó.

“¿No te das cuenta que sin tus conocimientos la escuela no podrá efectuarse? No es sólo sacar cuentas, sino poder aprovechar todos los recursos disponibles al máximo, para poder ofrecer el mejor servicio con las mejores herramientas y que, a su vez, todos los trabajadores reciban lo que se merecen”.

Los cuatro se miraron con orgullo y se pusieron en marcha, pues no había tiempo que perder. El futuro les esperaba.