Venezuela: un espíritu que no se rinde

No importa en que parte del mundo estés, probablemente tienes algún conocido o amigo que es venezolano. Lo más seguro es que sea un tanto parlanchín, increíblemente gracioso y con grandes ideas, que te sacan de apuros. Y es que las cosas no son tan malas. No te dejes influenciar por lo que oyes o te dicen de Venezuela, pues tiene mucho más que ofrecer.

Comenzando por esa gracia sin esfuerzo. La comedia es tan natural como la miel a las abejas. Es parte fundamental del venezolano. No sólo trata de entretenimiento, sino que es una herramienta que resulta imprescindible para tratar la vida en todos sus ámbitos. Por lo tanto es su forma de expresarse.

Venezuela en las disciplinas

Resulta imposible que el venezolano no se destaque en lo que hace, y eso aplica desde las ciencias hasta las humanidades. Cada día, en nuestras universidades, miles y miles de jóvenes se preparan para el futuro, mientras intentan manejar el desequilibrado presente. Desde los MUN, pasando por ONGs hasta la Fórmula SAE, Venezuela siempre está presente, porque quiere aprender. Porque su gente quiere avanzar y desarrollarse.

Y si buscas algunos ejemplos más precisos están: el Director General del MIT, Rafael Reif, nacido en Maracaibo. El actor Edgar Ramírez, nacido en San Cristóbal. La comediante Joanna Haussmann y su padre Ricardo Haussman, quien enseña en Harvard. Y Moisés Naim, escritor y periodista son sólo algunos de los venezolanos destacados fuera del país.

Nexo importante

Dentro o fuera de Venezuela, el venezolano es alguien quien se preocupa por las condiciones de su entorno y que busca cambiarlo para bien. Tiene en su cabeza grandes ideas y una forma peculiar de ver las cosas. Así es, una pequeña caja de sorpresas. Animado y un poco ruidoso, pero con una tremenda pasión por todo lo que hace. Está siempre dispuesto a dar su mano a quien lo necesite y a defender una causa justa.

Todo esto sin olvidar de dónde vino y quién es, lleva dentro de sí un pedazo de su país y no se avergüenza por mostrarlo. De esta misma manera, se hará tu amigo y te encontrarás riendo y disfrutando a su lado. Una vez que realmente conozcas a un venezolano, ya no hay vuelta atrás. Será tu amigo y apoyo para toda la vida.

 

Venezuela, una gran oportunidad de crecimiento

Últimamente he notado que las personas de otros países que vienen a visitar Venezuela tienden a enamorase de este hermoso país y querer visitarlo en próximas oportunidades, a creer en que tiene el potencial para salir adelante a pesar de la adversidad; que tiene personas que trabajan día a día buscando un mejor país tanto para ellos como para la sociedad futura; que a pesar de todo el venezolano no se queda de brazo cruzados y sigue buscando desarrollarse; que al mal tiempo el venezolano siempre busca ponerle buena cara; que por muy poco que pueda tener el venezolano siempre busca compartir y ayudar al que lo necesita, y que por sobre todas las cosas creen firmemente que Venezuela es una gran oportunidad de crecimiento.

 Quizás me he quedado corto en cuánto a todo lo que he escuchado decir a esas personas que vienen a visitarnos, pero me quedo mucho con esa frase de “Venezuela es una gran oportunidad de crecimiento”, me quedo con ella porque sin dudarlo pienso que es así, y me causa mucha alegría y satisfacción el saber que personas de otros países lo creen tanto como yo, que lo creen incluso mucho más que tantos venezolanos que ya han perdido la esperanza en nuestro país.

 En AIESEC en Venezuela tenemos una gran campaña llamada “I bet on Venezuela”, en la cual queremos demostrarles a personas de otros países que Venezuela es mucho más de lo que ven en las noticias, que Venezuela es su paisaje que parece sacado de un cuento de hadas, en donde tenemos desde picos templados hasta desiertos, en donde tenemos desde una costa gigante hasta una selva amazónica. Que Venezuela es su gastronomía tan exquisita que parece que converge de todas las demás gastronomías del mundo, en donde tenemos a la mundialmente conocida arepa, como también el pabellón, el patacón, la cachapa, y el tan delicioso tequeño que no puede faltar en ninguna buena fiesta. Hablando de fiestas, el venezolano siempre busca la manera de celebrar y brindar por lo bueno, celebraciones que van desde fiestas nacionales, hasta cosas como que algún amigo haya pasado un examen final, y cómo no, el venezolano baila de todo, desde música nacionalista hasta las canciones más remotas del medio oriente, y es que así no sea un buen bailarín siempre termina atreviéndose a “echar un pie” como decimos. Que Venezuela ciertamente tiene a las mujeres más hermosas de Latinoamérica, y a los hombres más galanes.

 Pero sobre todas las cosas, Venezuela tiene a su gente, gente que de punta a punta del país siempre te recibirá con buena cara, te ofrecerá por lo menos una taza de café, y se sentará a conversar contigo sobre tus gustos y tus disgustos. Gente muy afectuosa que te tratará como si fueses parte de la familia, como si te conociera de toda la vida, que sin preguntarte de dónde provengas te abrirá la puerta de su casa, o te invitará a salir, te hablará de lo bueno y no tan bueno de Venezuela, y escuchará con mucha atención sobre tu cultura y tu forma de vivir dado que eso nos parece un tema sumamente interesante.

 La verdad es que amo a mi país, amo a Venezuela, y es algo que no puedo evitar, quizás muchas veces dudé de él, a todos nos ha pasado, pero en mi caso gracias a AIESEC en Venezuela he logrado conocer a personas de todo el país y el mundo que apuestan y dan todo lo que tienen por este país, por formar personas que un mañana serán los líderes que reconstruyan esta hermosa tierra.

 Realmente, no sé si este artículo lo he escrito con la intención de reflejar mi amor por Venezuela, o con la intención de que muchos amigos y compatriotas se sientan identificados con estas palabras, o aún más, con la intención de que personas de otros países vean realmente lo que es Venezuela, lo que somos, que se den la oportunidad de venir y conocer lo que es un país que sin duda los recibirá como otro venezolano más y que muy probablemente lleven en el corazón toda su vida. Sea cual sea el caso, el objetivo es el mismo y espero se haya logra, que no es más que dar a conocer a los venezolanos y al mundo que Venezuela más que una problemática, es una gran oportunidad de crecimiento.

El efecto Donaldo Barros

Donaldo Barros o DoBa para quienes lo conocen un poco más, es un venezolano que sólo se enfoca en meterle goles a la vida. Alguien más en el mar de gente que llena este país, una persona que ha tomado todo lo que la vida le ha dado para transformarlo en cosas maravillosas, y que en el camino, se ha llevado a multitudes con él.

Recuerdo hace unos años atrás, cuando Instagram todavía no se había convertido en el 98% de mi tiempo libre, un día que mi hermano me mostró la cuenta de Donaldo. Para ese momento yo solía tomar fotos para mí misma, con miedo a que los demás no entendieran cual era el mensaje que quería dar y con miedo a las opiniones de otros. La verdad es que ver a una persona cualquiera tomar fotos tan increíbles de mi país y amarlo tanto como yo lo amaba a escondidas me hizo darme cuenta que no estaba sola y que valía la pena unirse a él.

Esta semana me topé con una conferencia TED con la voz del mismísimo DoBa, ésta fue en el 2015, más o menos al mismo tiempo en el que mi hermano me lo mencionó. Donaldo se presenta como un venezolano que ama a su país, alguien sólo se imagina viviendo en estas tierras y que se llena de orgullo al mostrar su pasaporte.

Para quienes hayan visto al menos 3 fotos tomadas por él sabrán el poder que tienen sus manos, con estas proyecta imágenes de una Venezuela que no todos ven. Desde su serie #historiasdeunvecino, hasta cualquier otra de sus fotografías publicadas en la famosa red social, Donaldo me ha inspirado a ver más allá de lo que la política y la economía a veces no me dejan ver del país en el que nací.

Entre muchísimas otras cosas Donaldo nos habla sobre todos los talentos que nos rodean y de como nosotros también podemos explotar quienes realmente somos. De sus palabras me llevo enseñanzas como que todos somos mortales, nacemos, dejamos una huella en el mundo y nos vamos. El tiempo que estemos no importa, el lugar donde nazcamos mucho menos, pero la huella que dejemos siempre será lo importante. Esta última determinará si no perdimos nuestro tiempo en este mundo y si de verdad le dimos valor al país en el que nacimos.

Yo no fui la única que se inspiró con él, sólo debes ver las fotos de Venezuela tomadas antes de que la huella de Barros llegase para darte cuenta que bastaba con la llegada de un líder para crear a otros. La palabra líder, me atrevo a decir, es una de las más importantes para AIESEC y ver desde los ojos de esta organización que un venezolano triunfa y ayuda a otros a dejar el país en alto con su rol de líder, merece mucho más de lo que este artículo puede llegar a hacer, pero al menos Donaldo me inspiro a intentarlo.

Inteligencia cultural: ¿Qué es y cómo nos beneficia?

¿No sé si les paso como a mi? ¡En mi vida había leído u oído sobre este tema! Pero era algo en lo cual he estado interesada en experimentar desde siempre incluso sin saber cómo llamarlo, aun así, buscando sobre qué escribir descubrí su nombre, todos los días aprendemos algo nuevo, así que… ¡Henos aquí!

Como venezolana puedo decir que, a pesar de todo, amo a mi país, pero nunca me he sentido plenamente suya, sino del mundo, una ciudadana global, porque siempre me atrajo la vida y cultura de otros países, siempre he leído un poco sobre diferentes países…

Con el conocimiento de estas diferencias, tendría cuidado al: Asentir con la cabeza de arriba a abajo para indicar “no” o moverla de lado a lado indicando “sí”, lo cual es lo normal en el Norte de la India y en Bulgaria, mientras que acá y en el resto del continente es todo lo contrario, otro ejemplo, el de hacer el signo de “Okey” con la mano para hacer énfasis en que algo está bien, mientras que en Turquía seria llamar “homosexual” a un hombre; o que, en Tailandia, cruzar las piernas en público es de muy mala educación, mientras que en otros países podría ser considerado un signo de elegancia; o que en Japón, se quitan los zapatos antes de entrar en la casa de alguien, y en otros simplemente se limpia un poco la suela para no ensuciar la casa ajena.

Ahora bien, ¿Qué tiene que ver todo esto?

Conocer estos pequeños detalles te impulsan a alcanzar cierta competencia cultural, que puede ayudarte a tener una carrera internacional más tranquila y exitosa, y convertirte así, en un ciudadano global con más conocimiento y una perspectiva más amplia que te permite tomar mejores decisiones y evitar algunos fracasos o errores, aunque bien es cierto que “nadie aprende en cabeza ajena”, sí, nos da, como se diría en derecho, una “máxima experiencia” que nos lleva a ser mejores líderes y ganadores.

Con esta nueva era, la tecnología, la globalización, las relaciones interculturales son casa vez más frecuentes en los distintos ambientes (llámese trabajo, estudios, sociedad), lo que ha permitido el aumento de la tolerancia y comprensión de las distintas culturas, creencias y pensamientos, lo cual encuentro muy enriquecedor, porque podemos tener este contacto incluso con un click, y hablar con la gente de otros países, las culturas vivas y las realidades, a veces muy diferentes de la nuestra. ¡Es realmente impresionante!

Esto nos beneficia en las relaciones interpersonales, al adaptar nuestras acciones y discursos, con el objeto de tener éxito, especialmente en el área empresarial, pues, no solo es el conocimiento adquirido a través de los estudios y especializaciones en ciertas materias, o, las experiencias profesionales que dan forma a nuestro perfil profesional.

También, es crucial para tomar buenas decisiones y lograr el éxito en un mundo sin fronteras, dándole versatilidad a nuestro perfil profesional, adaptándose a diferentes ambientes y culturas. Asimismo, nos hace más atractivos a la hora de optar un cargo en las empresas, pues las misma, ahora no solo buscan conocimiento en un área, sino también, la capacidad de hablar otros idiomas, liderazgo y la simpatía social a los fines de venderse mejor como marca.

La inteligencia cultural, nos permite ser mas competentes al hacer frente a los problemas que se han presentado a lo largo de los años, dándonos sensibilidad cultural frente al racismo, y nos permite buscar la equidad entre naciones y mejores decisiones.

Una de las tantas cosas que le puedo agradecer a AIESEC es el permitirme desarrollar aún más esta inteligencia, incluso desde la comodidad de mi casa y perderme en un nuevo mundo sin fronteras. Entonces, ¿Consideras que el programa líder global es un desperdicio de tiempo? ¡Como yo lo veo, no! Pues, poder crecer y poner en practica esta inteligencia, te hace mejor, te motiva a la excelencia y comprensión, que es lo que necesitamos para ser una mejor sociedad.

¡Anímate a ser un Líder global! Y en consecuencia, un ciudadano del mundo, sin olvidar que eres venezolano, ante todo, “máxima experiencia” para aplicar lo que consideremos mejor para avanzar como país.

¿Por qué salir a conocer el mundo?

Quizás al leer la pregunta hayas pensado en salidas, vacaciones o viajes, sin embargo, esta vez quiero que veas más allá de lo que se nota a simple vista.

Muchas personas han visitado numerosos países sin haber conocido realmente al entorno en el que estaban ¿Qué es conocer el mundo? No es sólo salir de tu país, no es sólo visitar sitios nuevos, no es sólo quedarte unos días en una ciudad extranjera. Conocer el mundo es estar en constante contacto con la nueva cultura que encuentras, es experimentar de primera mano lo bueno y lo no tan bueno que ofrece el sitio al que llegaste, ya sea la gastronomía, las tradiciones, las religiones, etc.

Menciono lo no tan bueno, ya que cada sociedad tiene distintas problemáticas, es un hecho del que no se puede hacer la vista gorda, y para realmente conocer el mundo debes conocerlo con sus pros y sus contras, porque al final, es la unión de todos estos factores lo que definen la cultura y la sociedad. Incluso, puedes tomar parte en la solución de dichas problemáticas y así formar parte de una red global de voluntarios que son agentes de cambio.

Ahora bien, ya sabiendo el cómo se conoce el mundo, podemos dar paso a la respuesta de la pregunta principal que está como título de este artículo.

Al salir a conocer el mundo te das la oportunidad de expandir tus conocimientos, de salir de tu zona de confort, de experimentar nuevos estilos de vida, pero más aún que todo ello, te estarás redescubriendo, porque conocerás aspectos de ti que quizás nunca pudiste observar o no tan profundamente cuando estabas en tu hogar.

Así, como bien he explicado, razones para salir a conocer el mundo sobran, razones que van desde lo externo hasta lo interno, desde conocer nuevos estilos de vida hasta hacer un voluntariado. Atrévete a crecer, a descubrir, a experimentar. Atrévete a conocer el mundo.

4 mitos sobre voluntariado internacional que debes eliminar

Muchas personas a la largo de su vida se han planteado hacer un voluntariado internacional, ya sea porque se alinea con su carrera, por vocación, o por probar una nueva experiencia en su vida.

Probablemente tú también te has imaginado haciendo un voluntariado con niños de bajos recursos en África, con personas con enfermedades terminales en hospitales, con elefantes en algún santuario de Tailandia, etc., y es que hay una cantidad casi interminable de voluntariados que hacer alrededor del mundo. Sin embargo, muchas veces se ve frustrado este sueño por ciertos mitos que recorren las calles de boca en boca y que a pesar de que no van acorde a la realidad, frenan bastante esas ganas de tomar el voluntariado.

Aquí te traigo 4 mitos sobre voluntariado internacional que debes olvidar, para que puedas tomar con la mayor certeza tu voluntariado y así cambiar tanto tu vida como la de los seres involucrados con tu proyecto.

  1.  Es muy costoso de realizar: A pesar de que sí existe un gasto en cuánto a traslado y manutención, la mayoría de los proyectos te ofrecen beneficios que te reducen considerablemente los gastos que puedas tener, aparte de que con todo el aprendizaje y crecimiento que tendrás con tu voluntariado siempre será mayor la ganancia que la pérdida.
  2.  No cualquiera puede realizar un voluntariado: Si bien hay proyectos que necesitan perfiles y habilidades muy específicas, la mayoría tiene requisitos muy mínimos, además de que con la decenas de miles de proyectos que hay alrededor del mundo, te aseguro que siempre habrá siquiera uno en el que te adaptes completamente.
  3.  No se cambia al mundo con tu proyecto: Hay que estar conscientes de que por más que estarías solucionando una problemática con tu proyecto, esto por sí solo no significaría un cambio considerable a nivel mundial. Ahora velo de este modo, así como tú habrán miles de personas realizando proyectos para solucionar todas estas problemáticas, conformando todos una red mucho más grande que sí está realizando un cambio positivo considerable en el mundo, por lo que sí, con tu ayuda estarías aportando a ese gran cambio para bien que necesita nuestro planeta.
  4.  Es muy difícil conseguir un voluntariado internacional: Este es el mito más grande de todos, porque actualmente no es para nada difícil poder conseguir y tomar un voluntariado internacional. AIESEC tiene una plataforma internacional que te permite escoger entre miles de proyectos en más 126 países, donde podrás obtener información de primera mano sobre el proyecto que te gusta, además de contar con un sin fin de beneficios que harán de tu voluntariado la mejor experiencia de tu vida.

 

Ya sabiendo todo esto, ¿qué esperas para tomar el reto de hacer un voluntariado internacional?, te invito a que desde ya seas un agente de cambio, te invito a que seas un Voluntario Global.

¿Adicto a las redes sociales?

Piensa en tu día a día, te despiertas, das unas vueltas en la cama y luego vas directo a tu teléfono, a revisar tus mensajes y todas tus redes sociales, muchos dirían que eres adicto, yo diría que se equivocan. Vivimos en un mundo en línea, siempre conectado y siempre actualizado. Somos la generación de costumbres como revisar tu teléfono cada vez que te sientas aburrido y de resolver todas tus dudas al alcance de un click.

Desde muy pequeña he tenido acceso a internet, recuerdo mi primer MSN Messenger a los 10 años o quizás menos, cuando creía que mi apodo me definía del todo y cuando sentía que mi súper poder era decir cómo me sentía con tan sólo compartir la música que escuchaba a todos, lo cierto es que las cosas no han cambiado mucho.

Jamás olvidaré mi etapa de MySpace en la que cada vez que se abría mi perfil sonaba Dance, Dance de Fall Out Boy, la misma etapa en la que descubrí que serían mi banda favorita hasta el fin de los tiempos, capaz porque siempre me recuerdan quién era antes y todo lo que he logrado hasta ahora. Y está prohibido olvidar cuando empecé a usar redes como Facebook o Twitter, cuando entendí que podría importarme muchísimo lo que los demás pensaran, pero también me importaba compartir mi opinión. Es definitivo, las cosas no han cambiado del todo.

Las redes sociales lentamente se han convertido en parte de nuestras venas, nos han moldeado a ser quienes somos actualmente y te voy a decir lo más maravilloso de todo esto. Estamos en una era en la que compartir tu día desde que amanece hasta que oscurece es normal, que siempre quedará un recuerdo de cualquier vivencia y que en unos años ser olvidados por todos no es una opción. Escribo hoy sobre esto porque sé lo bonito que se siente ver fotos que consideras viejas y acordarte de cada detalle que pasaba mientras estas eran tomadas, porque sé que cuando sonrío frente a una cámara es para recordarme en unos años de que fui feliz.

A veces pienso en todos los sentimientos que se perdieron en el tiempo, todas esas personas que en su época no fueron capaces de colaborar en este mundo como nosotros lo somos capaces. Todo esto lo que me provoca es crear más, aprovechar el súper poder que tengo de compartir quien soy a otros y en el camino conocer al mayor número de personas posible.

En estos últimos años me he dado cuenta que el internet no es más que una gran conexión, las páginas web son los libros de historia del futuro y algunas fotografías en Instagram las nuevas expresiones de arte que nos diferenciarán de otras generaciones. Porque para mí todo esto convierte al mundo virtual en una Pangea versión 2.0, un gran continente unido por infinitos sentimientos, millones de cerebros funcionando al mismo tiempo y muchísimas más cosas que te relacionen con quienes estén del otro lado de la pantalla.

Lo cierto es que no hay límites y si eso no te inspira a crear nuevos territorios, no sé qué lo hará. Porque puede que no seas realmente adicto a las redes, a los me gusta y la aceptación social, puede que quizás sólo te guste ser parte esencial de este mundo, vivir y recordar, ser esa parte buena que aun flota en el mundo. Si todo esto es así, me parece que vale la pena que sigas compartiendo.

Las mejores experiencias son las nuevas

¿Alguna vez te ha pasado que tienes una experiencia que nunca antes pensaste tener y te abre la mente más allá de lo que esperabas? Déjame explicarme un poco mejor. Lo que pasa es que últimamente he sentido que muchos de nosotros limitamos nuestras posibilidades a vivir lo que debemos vivir, lo que es normal que personas de nuestra edad vivan y no exactamente lo que nos provoca en algún momento vivir.

Hace unas semanas hablaba con un amigo de esto y él me llegó a decir algo que siempre tendré grabado en la mente “…es que no es la experiencia en sí, es el hecho de que es nueva para ti lo que la hace maravillosa, es descubrirla a ella y descubrirte a ti mismo.” Hablábamos de que son muchas las veces que hacemos algunas cosas por impulso y suelen salir mejor de lo que algo planeado pueda salir jamás. Nos reíamos de lo fácil que se pueden ver algunas cosas por fuera y lo complicado que pueden llegar a ser cuando nos toca afrontarlas, pero ahí está la magia.

He llegado a aprender, en mis cortos 23 años de vida, que las nuevas experiencias siempre serán una oportunidad de retarte a ti mismo, de ver hasta donde puedes llegar. El año pasado lo comencé con un montón de retos en los bolsillos, la mayoría sin saber que estaban ahí guardados, esperando el momento perfecto para ocurrir.

Quiero intentar esto contigo, quien lee. Piensa en un momento de tu vida que has hecho algo nuevo y que has aprendido de eso. Ahora piensa lo maravilloso que sería tener más experiencias así.

Una nueva experiencia puede ser cualquier cosa, puede ser desde probar un platillo que nunca has probado o besar a alguien por primera vez, hasta aprender un nuevo idioma o viajar a algún sitio que sólo has visto por Google (y quizás hacer un voluntariado con AIESEC en el proceso *tose*). Lo importante es que podrías aprender de todo eso, es muy probable que termines descubriendo tu nuevo platillo favorito o inclusive hasta como decirlo en alemán.

Sé que si aún lees también pasa por tu mente todas las cosas nuevas que podrías estar haciendo en este momento, te reto a que empieces ahora mismo.

Las nuevas experiencias sólo pasan si tú las llevas a cabo, yo te aconsejaría empezar de una vez. Poco a poco puedes llegar a vivir como realmente te provoque cuando te provoque. Puedes empezar hoy cambiando algo en tu rutina diaria y poniéndole un poco más de sazón a la vida, quien sabe si te enteras que realmente eres alguien de té más que de café como siempre lo has sido.

Y si en el camino tienes alguna nueva experiencia que no funciona recuerda que:

“Los errores son los umbrales del descubrimiento.” – James Joyce.

Duna Manent, una española en Venezuela

Esta es la historia, desde mis ojos, de Duna Manent, una catalana de 23 años de edad que vino a mi cuidad a cambiar vidas. Llegó a Venezuela el 5 de enero del 2017, para ese entonces yo tenía algo menos de 2 meses en AIESEC pero muchísimas ideas en la mente y expectativas al máximo, eso sin contar que no era la única que estaba en la misma posición.

Los días previos a que llegara Duna ya podías ver lo invertidos que estaban todos los que la recibiríamos. Recuerdo cómo días antes Albani Jaimes, quien, para ponérselo más fácil al que lee, era la encargada número 1 de que la experiencia de Duna fuese inolvidable, me escribió para vernos y terminar de pulir los últimos detalles de su estadía.

La española” como naturalmente la habíamos apodado antes de que llegara, se quedaría en mi casa en el oeste de Caracas las primeras 3 noches y luego pasaría a mudarse al este de la ciudad en donde estaría el resto de las 6 semanas que incluía el proyecto para el que había venido a Venezuela. La idea de que Albani y yo nos viéramos ese día, incluía hablar sobre el proyecto, que en su caso era “Trazando Metas” y se trataba de discutir con niños sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, mediante dinámicas que ellos pudieran disfrutar y entender. Además, también aprovecharíamos el día para hacer el recorrido que Duna haría: desde donde viviría hasta el lugar donde la recogerían, para llevarla al barrio La Bombilla en Petare donde está ubicada la Fundación María Luisa Casar y los niños con quien ella trabajaría.

Honestamente saber que alguien vendría a mi país a hablar con niños, el futuro en miniatura, sobre temas como acabar la hambruna o la pobreza para el 2030, me emocionaba más de lo que soy capaz de escribir. Siempre he pensado que una sola persona no es capaz de cambiar el mundo, de acabar con todas las guerras y destruir todo lo que podamos considerar malo de la actualidad, pero sí veo la posibilidad de muchísimas personas como Duna regadas por el mundo contagiando a otros con la esperanza de un mundo mejor, y estoy segura que es desde esas esperanzas que comienzan las buenas ideas.

Duna llegó ese jueves y en los pocos días que estuvo en mi casa tuvo la oportunidad de conocer a mis padres y todo lo que eso implica. Ellos son fieles amantes de Venezuela, conocen el país como las palmas de sus manos. Verlos mostrándole desde videos de la Gran Sabana el primer día con tan sólo horas de haber llegado, hasta como comerse unos tostones la última noche que estuvo en mi casa me hizo darme cuenta de un montón de cosas. Este país, como cualquier otro en el mundo, puede tener sus fallas, sus malos ratos y sus defectos, pero son esos fieles amantes del país los que realmente lo curan de todo mal y Venezuela tiene gente de sobra así.

Después de que se mudara con Vanessa Da Silva, quien sería su alojamiento y algo así como su hermana en la ciudad -me atrevería a decir-, trate de ver a Duna durante los fines de semana que me permitía mi rutina. Las veces que nos veíamos también venían varias personas que al igual que yo querían hacer de sus días aquí los más inolvidables posibles.

En el camino vi personas como Vanessa que se enfocó en mostrarle hasta el último rinconcito del Ávila, lo más bonito que tiene Caracas, y a cambio Duna le enseño muchas otras experiencias que sé que ella valorara por siempre. También puedo hablar de otros quienes siempre estuvieron alerta de que Duna no pasara ni un solo día sin salir de casa desde el primer viernes con Leonardo, los demás días con Katherine, José, Ayimi, María Fernanda, Diveana, Sofía, María Carolina y pare usted de contar, hasta el último con Jesús y Alejandra. Siendo esta última una de las que más se enfocó en mostrarle al máximo cuan divertido puede llegar a ser venezolano o latino en general y quien sé que aprendió mucho de todo el tiempo que pasó Duna aquí.

Porque de eso se trataron estas 6 semanas, de esto se trata toda la experiencia de los voluntariados en AIESEC, de aprender. Esta organización se enfoca en crear líderes y Duna vino a este país a demostrarle a un montón de niños que por más grande que este mundo sea, las diferencias jamás deberán intimidarnos. A medida que pasó el tiempo pude ver como ella fue tocando a varios con su personalidad, fue cambiando vidas, y aunque no lo vi venir, también noté como otros la tocaron y cambiaron a ella. Vi personas como Albani cambiar hasta su manera de pensar en sí misma, la confianza que todas estas semanas creó en ella es algo que jamás va a olvidar.

Que estas experiencias se repitan será, de ahora en adelante, una de mis grandes metas en esta organización. Que más personas como ella vengan a mi país y se enamoren de él, será solo el comienzo. Y que tú te inspires luego de haber leído todo esto, es sólo parte del primer paso.

Gracias Duna por todo, espero volverte a ver.

Descubre

Al leer “Descubre” lo primero que se me viene a la mente es ¿Qué voy a descubrir?, antes de responder dicha pregunta hay que saber de antemano qué significa “descubrir”, y de entre tantos significados que se encuentran en la red, el que más me causa ruido es el siguiente:

Hallar lo que estaba ignorado o escondido.

Ya sabiendo que para descubrir hay que hallar lo que se ignora o esconde, nace otra pregunta ¿Qué se ignora o esconde?.

Bien dijo Albert Einstein alguna vez:

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.”

Eso lo creo muy cierto, muchos conocimientos que tú tienes yo no los tengo, del mismo modo pasa al contrario, y es que cada persona vive una realidad distinta,  realidad que puede ser dada por distintos factores; como por el ejemplo, el ambiente o la sociedad. Entonces, conociendo ya eso, nace una tercera y última pregunta ¿Cómo hago para descubrir realidades distintas a la mía?

La respuesta no es difícil, para descubrir otras realidades tienes que salir de tu entorno, explorar sitios a los que no has llegado, conocer personas nuevas, visitar lugares remotos a tu hogar, en fin, hay un sin fin de oportunidades allá afuera para ello.

Tal vez al principio no sea fácil aceptar estas nuevas realidades, sin embargo, una vez que las conozcas podrás decir y sentir fervientemente el cambio que se habrá producido en ti, porque ya no sólo tendrás una visión de tu entorno, sino que tendrás una visión más globalizada de lo que sucede alrededor, y poco a poco te convertirás en un voluntario global.

Así que sal de tu entorno y explora nuevos sitios, viaja por nuevos caminos, pero sobre todas las cosas, descubre el mundo que existe allá afuera para ti.