Cinco consejos para tener emociones más inteligentes

Algo que hay que entender es que todos podemos desarrollar  inteligencia emocional. Hay personas que nacen con esa capacidad de saber reaccionar ante cada situación de la vida, pero otras no. Al igual que aprender a sumar, tocar un instrumento o saber leer y escribir; es un ejercicio constante. Las emociones también requieren de atención y mantenimiento.

1. Conócete y repasa tu vida

Es importante saber qué nos aterra, a qué le tenemos miedo y qué nos produce felicidad.  Saber en qué momento nos hemos enfrentado a esos miedos y cómo hemos reaccionado. Evaluar la actitud que tuvimos ante cada situación y reconocer qué podríamos cambiar y/o mejorar.

2. Imagina respuestas

No es bueno andar por la vida pensando que nos van a ocurrir cosas malas y que siempre estaremos llenos de problema, pero es necesario plantear posibles soluciones.

“¿Qué haría yo si…?” “Si esto pasara, ¿cuál sería la mejor opción?”

Plantea escenarios, hazte preguntas y trata de conseguir respuestas asertivas para cada momento. Es un ejercicio mental que te puede ayudar en la práctica.

3. Observa y presta atención

Presta atención tanto al entorno, para prevenir situaciones de riesgo, como a las personas. Observa cómo se comportan las personas. Fíjate en la manera como tus amigos, familiares o conocidos enfrentan los obstáculos y pregúntate si es lo que tú harías o de qué manera te puede ayudar esa actitud.

Recuerda que las habilidades blandas también nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia y a fortalecer nuestras emociones.

4. Descubre qué sientes

¿Estás triste? ¿Estás feliz? ¿Te sientes confundido? Saber con exactitud cuáles son tus sentimientos -y emociones- en un momento determinado te puede ayudar a superarlos mejor.

5. Anímate a sonreír

No importa cuál sea la situación –no pido que andes como insensible– trata de encontrar algo positivo en tu día que te anime. Descubre nuevas cosas que te interesen. Y  que te ayuden a superar cualquier situación de tensión.

Empieza a ver el mundo con otra cara. No somos los únicos que pasamos por situaciones tristes, pero podemos ser de los pocos que sean de inspiración para que el día nos sonría así no salga el sol.