Diseñando tu propio camino

A medida que vas creciendo, van pasando los años y vas adquiriendo muchísimas más responsabilidades. De repente, tu vida sencillamente pasa a ser una rutina más, dejando de vivir tus sueños y crear tu propio camino por ser alguien que va acorde a la corriente social.

Sin embargo, llega un momento en el que te preguntas ¿qué voy a hacer con mi vida? esto no es lo que yo me había imaginado para ella, y sabes que con esta vida que estas llevando no conseguirás el futuro que quieres.

Personalmente considero que, a los 21 años las personas aún no están claras de lo que quieren para su futuro, pero de lo que sí estoy segura es que quiero vivir.

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Eso es lo que hizo AIESEC por mí, puso color a mi vida, me enseñó a vivir cada cosa que hago, a respetar mis ideas, a seguir mis ideales, a luchar por lo que quiero. Aprendí a valorar mi trabajo y sobre todo a amar lo que hago. Cuando amas lo que haces, no hay sueño, excusas, y mucho menos obligación;  automáticamente te sientes responsable de esas acciones e inconscientemente sabes que debes hacerlas.

Desmintiendo mitos, no todos los diseñadores gráficos saben dibujar, así que AIESEC es ese alguien que te lleva la mano para poder hacer que las líneas te queden rectas. AIESEC me enseñó a trazar líneas pero a decidir mi propia dirección, también a borrarlas si era necesario.

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Uno de los retos más grandes que he tenido, ha sido diseñar la identidad de un evento nacional. El hecho de que más de 190 jóvenes se llevaron una pequeña parte de lo que diseñé, significa una gran satisfacción por todo el esfuerzo invertido.  Ser parte de esta organización, ha sido una experiencia muy enriquecedora, no solo por mi desarrollo profesional, sino, por las personas que he conocido a lo largo de mi trayectoria dentro de la misma, con los cuales conformamos una nueva familia. Por lo tanto, es por esto que puedo decir que he diseñado mi propio camino. AIESEC hizo el boceto de mi vida, y yo continúo el arte.