Esperanza antes del fin de una época

Ernesto Sábato –físico, filósofo y escritor argentino– publicó en 1998 un libro de ensayos llamado Antes del fin. Es una recopilación de memorias tristes que terminan dándonos esperanza. ¿A quiénes?  A los jóvenes de esta época. Nos escribió hace años y no lo sabíamos.

Uno de sus escritos parece ir más allá del momento en que los escribió. Parece estar dedicado a nosotros. Miembros de AIESEC que apuestan por el cambio. También a los jóvenes que quieren pero aún no se animan a dar un paso lejos de su zona de seguridad.

Búsqueda de esperanza

De 1998 a 2016, estas palabras permanecen latentes y nos impulsan a seguir con lo que hacemos. O, en tal caso, animarnos a dejar atrás los miedos y movernos por el mundo –porque nos necesita. De Sábato para nosotros:

“Tengo fe en ustedes. Les he escrito hechos muy duros, durante largo tiempo no sabía si volverles a hablar de lo que está pasando en el mundo, el peligro en que nos encontramos todos los hombres, ricos y pobres.

Esto es lo que ellos no saben, los hombres del poder. No saben que sus hijos también están en esta pobre situación.

No podemos hundirnos en la depresión, porque es de alguna manera un lujo que no pueden darse los padres de los chiquitos que se mueren de hambre. Y no es posible que nos encerremos cada vez con más seguridades en nuestros hogares.

Tenemos que abrirnos al mundo

No considerar que el desastre está afuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro.

Les escribo un verso de Hölderlin:

El fuego mismo de los dioses día y noche nos empuja a seguir adelante. ¡Ven! Miremos los espacios abiertos, busquemos lo que nos pertenece, por lejano que esté.

Sí, muchachos, la vida del mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla. Es nuestra misión.

No cabe pensar que los gobiernos se van a ocupar. Los gobiernos han olvidado, casi podría decirse que en el mundo entero, que su fin es promover el bien común.

La solidaridad adquiere entonces un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia.

Pero antes habremos de aceptar que hemos fracasado.”

El mundo nos pide empatía. El mundo nos pide abrir las alas y hacer lo que es necesario, defender la vida. Y mantener siempre viva la esperanza.


Me pareció que esta reflexión era oportuna, sobre todo porque nos damos cuenta de que la motivación está en todas partes. Debemos fijarnos más en las pequeñas pistas que el Universo parece darnos a los que tenemos como meta crear un cambio positivo.

Leamos entre líneas y observemos todo lo que nos rodea. Las respuestas están ahí, al alcance de nuestras manos. La esperanza también forma parte de las respuestas.