Inteligencia Emocional, una cualidad de AIESEC

Desde el primer assessment que realizamos para poder formar parte de la organización hasta aquel que va enfocado a medir nuestras cualidades y determinar si estamos preparados para asumir un nuevo reto, somos propensos a ser atacados por esos sentimientos que pueden resultar en un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos. En ese momento surge la vena AIESECa que bombea confianza y seguridad, y que nos recuerda que lo más importante es saber cómo enfrentar esas situaciones y no dejarnos manejar por ellas. Creemos en nuestra capacidad para crear soluciones y tomar buenas decisiones, pero ¿cómo lo hacemos?.

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En la primera charla informativa que recibimos sobre qué es AIESEC, oímos que una de las cualidades de un AIESECo es la “Inteligencia Emocional”: esta forma parte de nuestras competencias y del perfil ideal para desempeñarnos como líderes y jóvenes emprendedores. ¿Acaso esto es un tipo de inteligencia que creó la organización para hacernos más atractiva la experiencia? No, la organización no la inventó; la inteligencia emocional es el resultado de la evolución de nuestro poder de razonamiento y de la capacidad que poseemos los seres humanos para controlarnos ante situaciones específicas. La inteligencia emocional demuestra que no siempre es bueno “dejarse llevar”.

Muchas personas ignoran que poseen dos amígdalas ubicadas en el tronco cerebral y que ellas son las encargadas de hacernos “perder la cabeza y desatar un torbellino de emociones” puesto que, en las amígdalas yace nuestra memoria emocional y se encuentra el instinto que surge en un momento de presión. Todos poseemos esas amígdalas, por eso es normal sentir pánico, miedo o terror. También es común que muchos de nosotros nos asustemos cuando recibimos un correo de aprobación por el assessment que realizamos y que el siguiente paso será la entrevista o cuando se abre la aplicación para un nuevo rol.

Tan normal resultan esos sentimientos que es posible que algunos abandonen sus metas y sueños por temor al fracaso. Por otro lado, están aquellos que se enfrentan a ese miedo y se apropian de él porque saben que el temor en sí puede ser el impulso que necesitan para alcanzar la excelencia. Los AIESECos nos convertimos en gerentes de las emociones: sabemos que el miedo existe y que puede aparecer en cualquier momento, pero no nos dejamos manejar por él. Esto es clave en el recorrido que decidimos emprender dentro de la organización: ningún miedo puede ser más grande que nuestra capacidad de encontrar una solución a un problema inesperado.

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La importancia de esta inteligencia reside en el saber qué decir y cuándo decirlo, encontrar soluciones distintas, no alterarnos cuando algún problema se presente y amenace con romper el orden que ya habíamos establecido e incluso nos ayuda a asumir nuestros roles de liderazgo. Un líder sabe cómo manejar a los miembros de su equipo y a la vez sabe mantener bajo control emociones básicas como la ira, tristeza o disgusto y cuándo expresar sorpresa, amor o alegría.

Esto no es fácil, por eso se convierte en otro de los retos que nos fijamos como jóvenes, para esto nos preparamos. No para borrar las emociones u ocultarlas, sino para vivir con ellas pero sin dejar que nos dominen porque nosotros tenemos el poder de enfrentarlas.

Arantxa López

2 replies
  1. Waleska
    Waleska says:

    Cuando manejamos nuestras emociones de forma objetiva hemos hecho la mitad del trabajo.

  2. Sarahi
    Sarahi says:

    Tal cual, dentro de la organización he adquirido esa cualidad, tener inteligencia emocional es algo que se gana a través de la práctica y es esencial para trabajar eficazmente en equipo.

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