La asertividad como discurso

El punto medio entre la agresividad y la pasividad sí existe. Se llama asertividad y es una manera de comunicarnos sin herir a los demás, pero tampoco dejándonos intimidar.

Desde la Psicología, la asertividad es una manera de comunicar nuestras opiniones y defender nuestros derechos comunicacionalmente. Implica un estado de autoconfianza y por consiguiente un manejo de la Inteligencia Emocional.

Podemos comunicar nuestras ideas o sentimientos de manera directa, consciente, decidida. Podemos decir que es una manera de proyectarnos de manera positiva.

La asertividad en la vida

Imaginemos que estamos en una clase y un profesor te entrega tu evaluación corregida -con baja nota. Después de que revisas la prueba te das cuenta de que tu profesor calculó mal y la nota que tienes no es correcta, debería ser más. Para muchos hay sólo dos opciones: te quedas callado y no dices nada o le gritas al profesor y le dices que te suba la nota.

Entre el negro (agresividad) y el blanco (pasividad) podemos llegar al gris.

Pero podemos defender nuestra nota sin ofender al profesor. Para eso es necesario ser asertivos. Porque nos permite ir al escritorio del profesor y comentarle que después de revisar la evaluación nos dimos cuenta de que la suma no era la correcta.

No debemos imponer nuestras decisiones o querer pasar por encima de los demás para que nos respeten. Tampoco podemos vivir como una sombra: detrás de una persona que quiera hablar por nosotros. Nosotros mismos podemos expresar lo que sentimos, pero siendo conscientes de que nuestras palabras pueden herir a los demás.

Todas las situaciones de la vida necesitan de asertividad, no sólo la de la nota incorrecta.

Un buen discurso

La asertividad es justamente eso, preparar un discurso para que sea oído y entendido. Un discurso confiable -y lleno de confianza. Es una manera de reafirmar nuestra personalidad y demostrar seguridad. A través de nuestra autoestima podemos comunicar e incluso influir positivamente a las personas.

Haz que cada palabra cuente y las personas se ganen tú respeto con una habilidad: la asertividad.