La gran pregunta

Pienso que querer cambiar al mundo es una idea de locos, pero conformar un equipo que crezca a nivel mundial para poder cambiarlo es mucho más que una locura… ¡es una obra de arte! Un logro humanístico tan grande que tengo fe dejará huellas imborrables. Ahora, se preguntarán por qué digo todo esto.

Hace años, antes de comenzar a estudiar mi carrera en la universidad, solía investigar sobre organizaciones juveniles, grupos estudiantiles, modelos internacionales, etc; para algún día -llegado el momento- poder formar parte de alguna y crear algo genial. Y entonces, no recuerdo cómo, encontré a AIESEC. Me interesó su causa, su porqué, la manera en la que todo funcionaba, que fuese manejada por estudiantes menores a 29 años en más de 126 países. Y apenas ingresé a la universidad, entré a esta ONG. Siempre digo que no fue una casualidad, tenía que pasar, porque si no, no sería la persona que soy hoy en día.

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AIESEC Venezuela - La Pregunta

“No hubiese asumido la responsabilidad con 17 años de comprometerme con el manejo del talento de mi equipo, ni con el desarrollo de programas o proyectos que generaron un increíble impacto social”

No hubiese asumido la responsabilidad con 17 años de comprometerme con el manejo del talento de mi equipo, ni con el desarrollo de programas o proyectos que generaron un increíble impacto social en la población más necesitada de mi ciudad, ni con la difusión internacional de estos proyectos para invitar a increíbles chicos extranjeros a hacer un trabajo invaluable en mi país.

Pero eso es solo lo laboral, ¿qué he ganado en lo personal? Conocer a personas increíblemente talentosas, bondadosas, inteligentes, trabajadoras y creativas. Conocer a los diferentes, los que no tienen miedo de arriesgarse para lograr sus objetivos, los creadores. Aquellos que ven las oportunidades y soluciones donde el resto solo ve problemas.

También he aprendido costumbres de otras culturas, he compartido mis propias costumbres y cultura, he ganado amigos de Polonia, Egipto, Brasil, Chile, Argentina, Irlanda, Francia, etc. Y todo esto sin salir Venezuela. Imaginen cómo sería irse de intercambio, vivir y trabajar un tiempo en otro país, con una increíble empresa u ONG, generar un cambio positivo y conocer a gente maravillosa.

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Después de todo esto, del gran cambio y crecimiento que he podido lograr y del que me he nutrido durante mi vida AIESECa, la pregunta que al comienzo de este artículo me planteé ha cambiado completamente. Ya no es necesario que sepan “¿por qué AIESEC?”, ahora es necesario que respondan “¿por qué no?”.