La vida de los vigilantes

Aunque escribí en un artículo que debemos despojarnos de los prejuicios debo admitir que caí en ellos hace poco. Y darme cuenta de que las cosas no eran como las percibía fue una de las mejores experiencias. Todo gracias a la vida de varios vigilantes.

En julio, cuando recorría con mi papá una universidad -un domingo a las 3:00p.m.- me noté algo. Estaba llena de vigilantes que veían hacia el horizonte porque no había nadie ni nada que hacer -aparentemente.

Sin pensarlo terminé exclamando un “¡qué aburrido el trabajo de los vigilantes!”. Mi papá inmediatamente contestó: “uff… demasiado”.

Desde ese momento me quedé pensando en cuáles podrían ser sus motivos para estar en un trabajo tan aburrido. Estar sentados viendo su vida pasar, siempre sumergidos en la rutina.

La motivación de los vigilantes

Abandoné el tema por un tiempo hasta que mi profesora de Periodismo le mandó a mi clase a realizar una crónica. Podía ser sobre todo porque cualquier cosa era digna de ser contada, pero a mi mente vino “lo más aburrido del mundo”: la vida de un vigilante.

Me reté a mi misma. Mi intención era tratar de escribir algo entretenido a través del aburrimiento y no sabía lo engañada que estaba.

Decidí pasar todo un día viendo el trabajo de un vigilante, para ello escogí el de un banco. Pensé que sería una especie de tortura, pero se volvió emocionante. Pronto obtuve un nombre que se convirtió en mi protagonista -y a los pocos días en un amigo.

Descubrí una perspectiva que desconocía: un trabajo lleno de cualidades. En cada respuesta que recibía por parte de mi protagonista, iba desmintiendo mis creencias. Iba formando nuevas opiniones. Aprendía a ver el mundo de otra forma.

Esto no sólo me ayudó a darme cuenta de que quien realiza su trabajo puede sentir pasión por él desmentir los mitos. También me di cuenta de que debía dejar a un lado todos esos prejuicios y estereotipos que tenía de los demás trabajos y personas.

Mis nuevos lentes

Todas las vidas pueden ser interesantes. El que a ti no te parezca entretenido está bien, porque simplemente no es tu pasión. Pero eso no quiere decir que no sea importante para alguien más. Nuestras vidas pueden ser todo un libro de suspenso para alguien más. El mundo en sí ya es una historia que quiere ser leída por diferentes personas y que con cada día esperan un nuevo capítulo. Debemos dejar de menospreciar aquello que no conocemos, a lo que no estamos acostumbrados o simplemente no nos gusta.

No es cuestión de estar todo un día con uno o varios vigilantes, es aventurarnos a lo desconocido. Se trata de cruzar la línea que nos trazamos para no explorar mundos desconocidos.

Para ser aún más poética y sentimental: el mundo está lleno de flores porque a todos no nos puede gustar la misma. He ahí lo interesante de la vida. Es momento de hacer por un día lo que hemos ignorado o no nos hemos atrevido. Es hora de acercarnos a esa persona que siempre hemos mirado feo y saber qué quiere decir.

Puede que la situación nos decepcione o nos sorprenda pero será una experiencia nueva.


Aprovecho de dejarles la crónica que escribí y puedan leer sobre la vida de Julio Romero Viloria. Ese señor que me hizo darme cuenta de lo equivocada que estaba acerca de aquello que creía.

El arma de un vigilante