Buenas y mejores acciones para una Venezuela grande:

Todos los días escucho en las calles, múltiples quejas sobre la situación del país, en contra de la corrupción, y como todo esto acabará con lo que queda de esa Venezuela que conocí hace algún tiempo atrás, la de mi infancia. Estas mismas personas son las que piden constantemente un cambio en el ambiente, pero no dan el primer paso hacia este, con el ejemplo de ellos mismos.

Muchos esperan y confían en un hombre, o un grupo, que si bien tiene el poder, creo firmemente que “un castillo es menos castillo por tan solo un ladrillo menos, pues, ningún castillo aparece de la nada, sino que se construye ladrillo tras ladrillo”.

El cambio no es algo en lo cual debemos dejar en las manos ajenas, sino, ponerlo en práctica desde lo más pequeño, puede ser difícil pues, como Venezolanos podemos ser objeto de bromas o incluso criticados, por hacer las cosas como deberían ser aun cuando de estas manera sean un poco más difícil o trabajado, pues sin prácticas la famosa “viveza criolla” eres un “tonto”. He aquí donde radica el problema, sino hacemos nosotros mismo las cosas como deben ser, no podemos exigirle a los demás que lo hagan.

“Seamos ese rayito luz en medio de la oscuridad”

Matemos esa “viveza criolla” que algunos dicen que parece adherida en nuestro ADN, como AIESECos vivamos nuestros valores, demostremos integridad, y premiemos al que hace bien, para que lo siga haciendo, porque pequeñas acciones como esta, serán costumbre y formarán parte de nuestras futuras generaciones.

Antes de cerrar este artículo, les quiero dejar como ejemplo el de mi amiga Sonia, quién enseño a todo su equipo de trabajo en AIESEC, por medio del ejemplo, a usar el paso peatonal. Podría parecer tonto, pero muchas personas no lo hacen. Yo misma no hacía uso del paso peatonal, pero ahora, al cruzar la calle siempre recuerdo a Sonia.

Pongámonos en los zapatos de los demás, y busquemos siempre la excelencia.