No quiero estar entretenido con agua

Hace poco vi una imagen de un niño pintando una cerca de madera con agua. Era un estrategia que habían usado sus padres para mantener al niño entretenido por horas. Y claro, hacerle creer que hacían algo. Pero me quedó la imagen en la mente. Después de verla imaginé que así nos debemos sentir nosotros cuando hacemos algo que no queremos.  O cuando nuestros trabajos no nos gustan.

Simplemente estamos ahí matando nuestro tiempo pero no lo vivimos. Nos esforzamos y nuestros logros no los vemos, no nos llenan. Es como si no tuviésemos nada frente a nosotros. Como si fuera un éxito invisible.

Solo estamos por estar pero no vivimos plenamente. Mientras pintamos esa cerca, la madera absorbe el agua o el sol ayuda a secarla. Después de todo el tiempo perdido ¿qué nos queda?

No tan entretenido

Creo que por un momento -o toda la vida- deberíamos dejar ese niño. Dejar atrás al niño que está entretenido con la cerca de madera. Porque él está ahí gracias a sus padres, no porque realmente quiso estar ahí. A él lo mandaron, lo engañaron para que hiciera, tomaron la decisión por él. Le dijeron “esto seguro será entretenido, te va a gustar”. Pero ¿si no hubiese estado ahí el pote de agua qué estaría haciendo?

Tomemos nuestras propias decisiones y hagamos lo que realmente queremos hacer, no lo que nos mandan. Tampoco las cosas están ahí porque “no queda de otra”. Puede que tu vida sea muy corta como para malgastar pintando sin pintura.

Vamos a ensuciarnos con pintura. Hagamos  regueros y que después nos toque limpiarlo todo.  Recibamos el regaño de nuestros padres con una sonrisa que nos cubra la cara. Lloremos de miedo o ríamos desafiando al aburrimiento.

Hagamos lo que sea necesario para sentirnos felices. Puedes estar entretenido -por supuesto. Pero entretenido porque tú mismo buscaste una manera de divertirte. No porque alguien más vino a imponerla.

Dejemos atrás a ese niño que está entretenido con la cerca de madera. Es momento de cambiar el agua por un pote de pintura.