Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela

Para iniciar esta serie, me gustaría comenzar con este hashtag

#EsTiempoDeSerRealistasYContribuirConSoluciones 

Difícilmente podemos hablar de paz en Venezuela hoy, si en este hermoso país no respetan los derechos humanos, si no hay estabilidad legislativa, sin libertad de expresión, sin seguridad social y económica y por último pero no menos importante, no hay paz si el pueblo no tiene confianza plena en sus gobernantes y dirigentes políticos. Estos factores afectan el pleno desarrollo de un Estado.

No te sientas culpable por estar enojado. Siéntete culpable por ser cruel.

Hablar actualmente de Venezuela, es hablar de la crisis causada por una ideología mal implementada y la pérdida de valores y fe, y que ha generado el aumento de violencia armada, inseguridad, un continuo decrecimiento económico y la dificultad de emprendimientos nacionales, resentimiento, frustración, corrupción, violencia sexual, censura, homicidios, robos, hurtos, hambre y falta de medicinas, desmejoras en infraestructuras y servicios públicos, esta ola ha arrastrado todo el territorio nacional, razón por la cual se imposibilita la protección de la sociedad, ya que una gran parte de la misma se encuentra inmersa en estos hechos.

Pero, aun así, hablar de Venezuela es hablar de un pueblo valiente y bravo, ya que, en medio de esta situación existen jóvenes con anhelo en su corazón y fe en Venezuela, que lucha por el cambio de mente a través de la educación e información, y proponen para la construcción de Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela:

  1. Libertad de desarrollo, invertir en la educación y el deporte, con el fin cultivar la mente y disminuir la ignorancia y pobreza, reduciendo de a poco los índices delictivos
  2. Libertad de participación, tomar parte en la dirección de los asuntos públicos, votar, consentir procesos, asociación y reuniones pacificas
  3. Libertad del miedo, desarme masivo de las bandas organizadas para delinquir, educación y entrenamiento a político y ético-moral a los organismos de protección del estado, políticas económicas liberales, castigo a la corrupción
  4. Libertad de credo y pensamiento, tolerancia a la fe, valores, principios y ideologías propias de una comunidad u persona
  5. Libertad de expresión, dialogar con las comunidades y pueblos para encontrar soluciones duraderas a los conflictos e inseguridad, reconciliarnos, así como, dar a conocer y manifestar su postura u criterio propio
  6. Libertad de soñar, anhelar la libertad, desarrollo y mejora de nuestra calidad de vida y entorno, garantizando el pleno uso y goce de nuestros derechos y estabilidad social-económica, ser nuestra mejor versión todos los días
  7. Libertad para vivir, experimentar la paz, felicidad, prosperidad y unión que podemos llegar a tener si todos trabajamos para la construcción de un mejor país.

Estas libertades promueven el desarrollo sustentable de un país, concientizando al ciudadano común, funcionario público y políticos, sobre la importancia de tenernos los unos a los otros presentes en nuestras decisiones, dejando atrás el egoísmo y los intereses personales, para buscar el bien común.

La estabilidad y bienestar social es posible a través de la evolución, aceptación y dialogo entre las partes y el respeto al derecho ajeno.

Nunca mientas, ni siquiera una mentira piadosa. Sé honesto, sé real y di la verdad. Este compromiso te obliga a tomar mejores decisiones y a ser una persona más fuerte.

Cada persona debe comprometerse a garantizar el pleno derecho del otro, solidarizarse con las vivencias del mismos, y colocándose en los zapatos del otro, con el fin de actuar desde donde estemos, desde los más pequeños, como los mejores ciudadanos, dejando atrás la violencia, el conflicto. Siendo así la esperanza de una nueva y mejor Venezuela.

Consolidemos nuestro desarrollo, por medio de nuestras acciones apliquemos justicia honesta, equitativa, ¡creemos conciencia!