Productividad para flojos

Aquellas personas que me conocen saben que suelo ser alguien que nunca está al día, a veces es como si el mundo va corriendo y yo trotando, viendo el paisaje y cantando lo que sea que este sonando en mis audífonos. No tienes ni idea la cantidad de veces que me he tenido que quitar los audífonos y correr hasta quedarme sin aliento detrás de todas mis tareas pendientes. Son muchas las veces que dejar todo para última hora es tentador, más que eso es algo en lo que podemos caer casi sin darnos cuenta. Llamarme una experta en estas carreras no sería uno de mis mejores atributos de no ser porque casi siempre logro cruzar la meta y te diré que no hay mejor sensación de llegar a tiempo.

En este artículo me gustaría hablarte desde lo que yo suelo hacer, como la floja número 1, para ponerme al día con todo lo que se me va acumulando con el tiempo. Te advierto que seré lo más honesta posible, no pretendo que hagas esto mañana y te conviertas una de esas personas que aparenta tener su vida en orden cuando todos les vemos las costuras. Lo que quiero con todo esto es decirte lo que me funciona a mí y quizás pueda ayudarte a ti en el futuro, las enumeré sólo para hacerlo más fácil, espero que te sirvan de algo.

  1. LISTAS DE TODO: sé que no soy la única persona que le ha pasado esto, vas muy feliz por la vida, al día con el par de cosas que tienes sobre la mesa y ¡BOOM! Como por arte de magia aparecen 357 asignaciones que no esperabas, ya sea una semana de parciales en la universidad de la cual estabas convencido que “todavía quedaba tiempo” para estudiar o la boda de tu hermano que pensabas que era para el mes siguiente y eres dama de honor, ambas historias reales. El hecho es que los improvistos pasan y la tarea principal siempre será reducir las cargas sobre los hombros a un buen ritmo. Date un tiempo de anotar en alguna parte todas, repito TODAS las cosas que debas hacer esa semana lo más detallado posible, créeme que es mucho mejor verlas en un papel que tenerlas sólo en tu mente y que como suele pasarme a mí el 76.3% de las veces, que se te olviden fácilmente. En mi caso anotarlas nunca es suficiente, suelo pegarlas en algún sitio que sé que siempre veré durante esa semana como en la puerta de mi cuarto o en la pared detrás de mi escritorio, de manera de que me persiga en cualquier momento. Lo que viene después de eso es cumplir con todo lo de la lista, glorioso no empieza a explicar la sensación de tachar hasta la última meta que tenías.
  2. ORDENAR METAS: esta va un poco de la mano con las listas de arriba. Como te dije son muchas las veces que tienes la lista repleta, pero lo mejor que puedes hacer es decidir que es lo más importante. Un truco que suelo hacer es que en el momento que he terminado con alguna de mis metas y debo decidir cuál es la siguiente, siempre alterno entre aquellas que son muy importantes y las que puedo hacer rápidamente. Me explico un poco mejor, si haces todas las metas pequeñas primero luego te viene la carga más pesada sin descanso y honestamente ese es el momento en el que puede que me rinda y no me provoque hacer nada. También pasa cuando haces todas las metas grandes pensando que luego tendrás tiempo para hacer las que consideras insignificantes y ahí es cuando te llevas las peores sorpresas. Barajear un poco las cosas te permite balancear las cargas al punto que algunas tareas puedan ser el escape de otras.
  3. ELIGE TUS DISTRACCIONES: en un mundo paralelo en el que todos somos seres superiores, ordenados y siempre al tope de todo, te diría que eliminaras todas tus distracciones pero de nuevo, decirte eso sería una de las mentiras más grandes que he dicho jamás. Despegarte de tu teléfono y todo lo que pueda estar pasando en el mundo mientras tú estás en tu casa en pijama estudiando, en mi opinión es uno de los mayores retos por los que puede pasar el ser humano y me atrevo a decir que no estoy exagerando. Sé que no todos somos adictos a nuestro teléfonos o que no todos se distraen fácilmente, pero la verdad es que todos odian esa sensación de “podría estar haciendo algo mejor” cuando estamos ocupados en algo que no nos llama la atención. Mi truco es elegir con que quiero distraerme, determinar el tiempo que puedo disfrutarlo y ofrecérmelo a mí misma en modo de recompensa cada vez que cumpla con una meta. Estos pequeños regalos pueden ser desde ir a comerme algo entre una tarea y otra hasta ver un capítulo de alguna de las series que tenga en la cabeza. La idea es cambiar las distracciones por momentos de descarga, que puedas respirar un poco de todo lo que has hecho y descansar.

Ser productivo no es para todos pero cuando debas aparentar que tu vida está en orden y que puedes lograrlo todo, espero que esto te sirva de algo. Y si no es así, al menos me sirvió a mí.