Protagonistas anónimos: Francisco Criollo

Francisco Criollo entró a AIESEC en Mérida en el año 2015. En ese tiempo, él estaba en un curso de portugués (Understand Me) desarrollado por AIESEC y se sentía atraído por las actividades multiculturales que realizaba la organización.

Decidió ir a una charla de oportunidades con la intención de realizar un Voluntariado Social pero no tenía suficiente dinero así que eligió pertenecer a la organización. Le dieron la fecha de su “primera entrevista de trabajo”. A los tres días fue aceptado en la organización que le cambiaría la vida.

Al entrar en AIESEC si bien sabía que quería aprender no tenía idea de lo que podía llegar a ser.

Ganando experiencias

El inicio de su carrera en AIESEC se convirtió en un viaje retador para Francisco. Comenzó trabajando en su comité local en el área de Marketing. Desarrolló destrezas de gestión de medios digitales, relaciones públicas y ventas.

Para él, ofrecer intercambios en un país como Venezuela y con el contexto socio-económico que implica es un reto. Pero “es genial encontrar motivación para alcanzar metas y seguir creciendo junto a un equipo”.

Seis meses después de entrar en AIESEC, Francisco asistió a su primera conferencia nacional. En ese momento se conectó con la organización y percibió lo que era el desarrollo de liderazgo.

“Ver un centenar de jóvenes de mi edad, con una visión tan amplia del mundo y enfocados en la resolución de problemas que aquejan al país es sin duda inspirador. Tanto que me impulsó a aplicar a ser Coordinador Nacional de Mercadeo para los intercambios entrantes”, dice Francisco. Para él, un estudiante de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Los Andes –con tan solo 18 años–, su experiencia en Mercadeo era nula.

Aun así decidió asumir el reto porque sabía que ahí se encontraba el verdadero impacto de los programas de AIESEC en Venezuela. Era una oportunidad de dar a conocer lo bueno de nuestro país y ayudar a construirlo.

Venezuela para Francisco

Venezuela tiene mala imagen internacionalmente gracias a lo extremadamente amarillista que son algunos medios, afirma Francisco.

Su trabajo consiste en ofrecer las oportunidades que tiene Venezuela y que jóvenes de todo el mundo se interesen en venir al país. Él sabía que se necesitaba un mensaje claro, optimista y contundente y fue allí donde surgió la marca “I bet on Venezuela” o Yo Apuesto por Venezuela.

Francisco sabe que una pregunta frecuente entre los venezolanos es “¿cómo salir adelante y cómo aportarle al país?”. Para Francisco, AIESEC en Venezuela está realmente comprometida con el desarrollo del país. Más allá de un diseño o una campaña, cuando ves a cientos de jóvenes que se esfuerzan por superarse es fácil llenarse de esperanzas.

Él afirma que estar en contacto con esos chicos que vienen a Venezuela por un voluntariado o a tomar prácticas profesionales lo ha conectado con el país de una forma indescriptible.

Ver como ellos convierten a Venezuela en su país es totalmente satisfactorio.

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Recientemente fue parte del comité organizador de la última conferencia anual de la organización. Trabajó durante un par de meses intensamente para brindarles una experiencia  única a los delegados, así como herramientas y motivación. Para él fue un momento único. “Sabes que valió la pena cuando te agradecen porque fue una de las mejores experiencias de sus vidas. AIESEC es sobre eso, conocerte a ti mismo, conocer de lo que eres capaz, establecer conexiones y empoderar a otros. Lo más importante es crecer como equipo, como familia”, dice Francisco.

A nivel nacional

Francisco no se limitó al trabajo con su comité local (Mérida). Este año decidió formar parte del Equipo de Soporte Nacional de Mercadeo. Esto fue un antes y después en su vida.

Esta experiencia lo hizo más ambicioso en cuanto a los resultados que aspira en lo que hace. Además, se dio cuenta de que experimentar con un equipo multicultural y comprometido puede resultar divertido. Se han convertido en su familia. Y, a través de esta experiencia ha aprendido a romper las barreras culturales y saber que son muchos los que apuestan por este país.

Francisco no logra resumir su experiencia –porque habla mucho– pero ha sido como una universidad para él. Ha aprendido, ha construido confianza en sí mismo y sobre todo, ha entendido que todo es posible si se hace con ganas.

Me he dado cuenta que cada persona tiene su esencia, ese algo que te puede impactar. Mi experiencia ha sido crecimiento y más crecimiento.

Planes a futuro

Su próximo reto dentro de AIESEC es ser Vicepresidente del programa Voluntario Global Entrante –en Mérida. De momento continuará explorando sus pasiones dentro de la organización para emprender algo propio en futuro.

Francisco ve a la organización como una oportunidad para cambiar la mentalidad de esperar a que alguien más arregle las cosas por nosotros. Cree que el país necesita líderes conscientes, íntegros y que vayan más allá de los intereses personales de algunos. “El impacto que causa AIESEC en  la vida de cada uno de los jóvenes que son parte de alguno de nuestros programas está cambiando vidas. Está transformándonos en lo que queremos ser, en lograr la paz mundial y el pleno desarrollo del potencial humano”, afirma Francisco.

Él piensa que es necesario confiar en uno mismo y actuar. Es necesario salir de la zona de confort y atreverse a descubrir el mundo dejando una huella.

Algo que aprendí dentro de AIESEC y que he convertido en filosofía de vida es que el miedo es el mejor de los sentimientos. Es el motor que impulsa descubrirte a ti mismo.