¿Qué es más verdadero que la verdad?

Como blogger me corresponde hacer llegar al público las pasiones descubiertas y explotadas en los intercambios, sociales y profesionales. Pasiones descubiertas por esos mismos venezolanos que una vez llegaron a pensar que no había más remedio para la situación de nuestro país y se atrevieron a apostar en otro, sin darse cuenta que al hacer esto se retaban a sí mismos, se retaban a una pequeña porción de lo que es Venezuela; ya que ellos mismos son Venezuela. ¿Qué es más verdadero que la verdad? Respuesta: la propia historia.

Todas las historias me causan cierta empatía e interés por lo que cada persona vive, pero hubo un intercambista que en particular me causó una cierta curiosidad. Viene acá Gustavo Vargas, de 26 años haciendo su intercambio social en la maravillosa capital de Chile, portadora de organizaciones como la OIT, CEPAL, entre otras. Gustavo se fue a trabajar con el proyecto Mi mundo, Tu mundo.

 

¿Por qué en particular la de Gustavo? Gustavo, quien es Ingeniero Mecánico y estudiante de Ingeniería Industrial apostó por ver el mundo de una manera distinta a la normal. Gustavo entendió el por qué de muchas cosas, incluyendo la situación en la que vivimos no sólo como Latinoamericanos sino como ciudadanos de este mundo. Su proyecto consistía en asesorar a mujeres en problemas financieros, de mercadeo, procesos financieros, para que ellas pudieran alcanzar sus metas personales.

Como otros, Gustavo resalta la satisfacción de hacer un voluntariado, una experiencia en donde le es emocionante ver la receptividad de su trabajo cambiando su vida y la de un grupo de personas en unas semanas.

“El poder compartir con personas de otros países  ayuda a desarrollar una mentalidad global, a buscarle solución a cada uno de los problemas que se nos presentan y ayudar a los demás aportando soluciones a sus problemas. El crecimiento personal es el mejor regalo que un voluntario puede recibir.”

Gustavo, agente de cambio de AIESEC, está viviendo tantas emociones y experiencias que no habían sido experimentadas por su cuerpo, y al mismo tiempo está conociendo la cultura arropada bajo el cielo chileno que espera ser descubierta por quienes se atrevan a visitar la tierra. Estos son los recuerdos que quedan abrazados en su corazón por si su cerebro decide dejar de guardarlos.