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4 mitos sobre voluntariado internacional que debes eliminar

Muchas personas a la largo de su vida se han planteado hacer un voluntariado internacional, ya sea porque se alinea con su carrera, por vocación, o por probar una nueva experiencia en su vida.

Probablemente tú también te has imaginado haciendo un voluntariado con niños de bajos recursos en África, con personas con enfermedades terminales en hospitales, con elefantes en algún santuario de Tailandia, etc., y es que hay una cantidad casi interminable de voluntariados que hacer alrededor del mundo. Sin embargo, muchas veces se ve frustrado este sueño por ciertos mitos que recorren las calles de boca en boca y que a pesar de que no van acorde a la realidad, frenan bastante esas ganas de tomar el voluntariado.

Aquí te traigo 4 mitos sobre voluntariado internacional que debes olvidar, para que puedas tomar con la mayor certeza tu voluntariado y así cambiar tanto tu vida como la de los seres involucrados con tu proyecto.

  1.  Es muy costoso de realizar: A pesar de que sí existe un gasto en cuánto a traslado y manutención, la mayoría de los proyectos te ofrecen beneficios que te reducen considerablemente los gastos que puedas tener, aparte de que con todo el aprendizaje y crecimiento que tendrás con tu voluntariado siempre será mayor la ganancia que la pérdida.
  2.  No cualquiera puede realizar un voluntariado: Si bien hay proyectos que necesitan perfiles y habilidades muy específicas, la mayoría tiene requisitos muy mínimos, además de que con la decenas de miles de proyectos que hay alrededor del mundo, te aseguro que siempre habrá siquiera uno en el que te adaptes completamente.
  3.  No se cambia al mundo con tu proyecto: Hay que estar conscientes de que por más que estarías solucionando una problemática con tu proyecto, esto por sí solo no significaría un cambio considerable a nivel mundial. Ahora velo de este modo, así como tú habrán miles de personas realizando proyectos para solucionar todas estas problemáticas, conformando todos una red mucho más grande que sí está realizando un cambio positivo considerable en el mundo, por lo que sí, con tu ayuda estarías aportando a ese gran cambio para bien que necesita nuestro planeta.
  4.  Es muy difícil conseguir un voluntariado internacional: Este es el mito más grande de todos, porque actualmente no es para nada difícil poder conseguir y tomar un voluntariado internacional. AIESEC tiene una plataforma internacional que te permite escoger entre miles de proyectos en más 126 países, donde podrás obtener información de primera mano sobre el proyecto que te gusta, además de contar con un sin fin de beneficios que harán de tu voluntariado la mejor experiencia de tu vida.

 

Ya sabiendo todo esto, ¿qué esperas para tomar el reto de hacer un voluntariado internacional?, te invito a que desde ya seas un agente de cambio, te invito a que seas un Voluntario Global.

Los engranajes del Reloj

En clase, la profesora Empresa les pidió a sus alumnos formar equipos para hacer el proyecto de fin de año. Uno de los equipos estaba conformado por Tecnología, Educación, Marketing y Administración, los cuales no se agradaban entre sí. Estando cerca la fecha de entrega, se reunieron en un recreo para definir qué harían.

Educación fue la que saltó primero, “¡Hagamos una escuela! Se llamará Reloj, porque será un fino y simple instrumento que todos deberían tener”, dijo.

Tecnología río con sarcasmo mientras Administración fruncía el ceño, pensando en lo tedioso que sería. Pero Marketing sintió curiosidad y preguntó:

“¿Qué es lo que la haría especial?”

“Una escuela preescolar, donde los niños aprendan de forma distinta y puedan explorar todas sus habilidades”, respondió con seguridad.

El rostro de Marketing se iluminó y comenzó a hacer bocetos en su pequeño libro de ideas de los posibles logos y del método de enseñanza a utilizar. Tecnología, que tenía un hermano pequeño llamado Software y una madre ocupada, de nombre Redes, vio en su mente como eso podría mejorar sus vidas. No se detuvo ahí y agregó:

“¿Qué les parece si esos padres pudieran registrarse en la web de la escuela y poder estar al corriente de las lecciones que sus hijos aprenderán? También me parece importante que los padres pudieran encontrar información relevante para fomentar la educación de los hijos en casa”.

Marketing y Educación saltaron de alegría al ver que el proyecto tomaba una nueva forma. Pero aún faltaba Administración, que no le agarraba el gusto al asunto, pues su padre Finanzas había sido profesor y se quejaba constantemente de que no se sentía valorado.

“Tendré las tareas más aburridas”, se quejó.

“¿No te das cuenta que sin tus conocimientos la escuela no podrá efectuarse? No es sólo sacar cuentas, sino poder aprovechar todos los recursos disponibles al máximo, para poder ofrecer el mejor servicio con las mejores herramientas y que, a su vez, todos los trabajadores reciban lo que se merecen”.

Los cuatro se miraron con orgullo y se pusieron en marcha, pues no había tiempo que perder. El futuro les esperaba.

Duna Manent, una española en Venezuela

Esta es la historia, desde mis ojos, de Duna Manent, una catalana de 23 años de edad que vino a mi cuidad a cambiar vidas. Llegó a Venezuela el 5 de enero del 2017, para ese entonces yo tenía algo menos de 2 meses en AIESEC pero muchísimas ideas en la mente y expectativas al máximo, eso sin contar que no era la única que estaba en la misma posición.

Los días previos a que llegara Duna ya podías ver lo invertidos que estaban todos los que la recibiríamos. Recuerdo cómo días antes Albani Jaimes, quien, para ponérselo más fácil al que lee, era la encargada número 1 de que la experiencia de Duna fuese inolvidable, me escribió para vernos y terminar de pulir los últimos detalles de su estadía.

La española” como naturalmente la habíamos apodado antes de que llegara, se quedaría en mi casa en el oeste de Caracas las primeras 3 noches y luego pasaría a mudarse al este de la ciudad en donde estaría el resto de las 6 semanas que incluía el proyecto para el que había venido a Venezuela. La idea de que Albani y yo nos viéramos ese día, incluía hablar sobre el proyecto, que en su caso era “Trazando Metas” y se trataba de discutir con niños sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, mediante dinámicas que ellos pudieran disfrutar y entender. Además, también aprovecharíamos el día para hacer el recorrido que Duna haría: desde donde viviría hasta el lugar donde la recogerían, para llevarla al barrio La Bombilla en Petare donde está ubicada la Fundación María Luisa Casar y los niños con quien ella trabajaría.

Honestamente saber que alguien vendría a mi país a hablar con niños, el futuro en miniatura, sobre temas como acabar la hambruna o la pobreza para el 2030, me emocionaba más de lo que soy capaz de escribir. Siempre he pensado que una sola persona no es capaz de cambiar el mundo, de acabar con todas las guerras y destruir todo lo que podamos considerar malo de la actualidad, pero sí veo la posibilidad de muchísimas personas como Duna regadas por el mundo contagiando a otros con la esperanza de un mundo mejor, y estoy segura que es desde esas esperanzas que comienzan las buenas ideas.

Duna llegó ese jueves y en los pocos días que estuvo en mi casa tuvo la oportunidad de conocer a mis padres y todo lo que eso implica. Ellos son fieles amantes de Venezuela, conocen el país como las palmas de sus manos. Verlos mostrándole desde videos de la Gran Sabana el primer día con tan sólo horas de haber llegado, hasta como comerse unos tostones la última noche que estuvo en mi casa me hizo darme cuenta de un montón de cosas. Este país, como cualquier otro en el mundo, puede tener sus fallas, sus malos ratos y sus defectos, pero son esos fieles amantes del país los que realmente lo curan de todo mal y Venezuela tiene gente de sobra así.

Después de que se mudara con Vanessa Da Silva, quien sería su alojamiento y algo así como su hermana en la ciudad -me atrevería a decir-, trate de ver a Duna durante los fines de semana que me permitía mi rutina. Las veces que nos veíamos también venían varias personas que al igual que yo querían hacer de sus días aquí los más inolvidables posibles.

En el camino vi personas como Vanessa que se enfocó en mostrarle hasta el último rinconcito del Ávila, lo más bonito que tiene Caracas, y a cambio Duna le enseño muchas otras experiencias que sé que ella valorara por siempre. También puedo hablar de otros quienes siempre estuvieron alerta de que Duna no pasara ni un solo día sin salir de casa desde el primer viernes con Leonardo, los demás días con Katherine, José, Ayimi, María Fernanda, Diveana, Sofía, María Carolina y pare usted de contar, hasta el último con Jesús y Alejandra. Siendo esta última una de las que más se enfocó en mostrarle al máximo cuan divertido puede llegar a ser venezolano o latino en general y quien sé que aprendió mucho de todo el tiempo que pasó Duna aquí.

Porque de eso se trataron estas 6 semanas, de esto se trata toda la experiencia de los voluntariados en AIESEC, de aprender. Esta organización se enfoca en crear líderes y Duna vino a este país a demostrarle a un montón de niños que por más grande que este mundo sea, las diferencias jamás deberán intimidarnos. A medida que pasó el tiempo pude ver como ella fue tocando a varios con su personalidad, fue cambiando vidas, y aunque no lo vi venir, también noté como otros la tocaron y cambiaron a ella. Vi personas como Albani cambiar hasta su manera de pensar en sí misma, la confianza que todas estas semanas creó en ella es algo que jamás va a olvidar.

Que estas experiencias se repitan será, de ahora en adelante, una de mis grandes metas en esta organización. Que más personas como ella vengan a mi país y se enamoren de él, será solo el comienzo. Y que tú te inspires luego de haber leído todo esto, es sólo parte del primer paso.

Gracias Duna por todo, espero volverte a ver.

Humanidad

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.

– Gustave Flaubert.

Tenía ya bastante tiempo dándole vueltas a esa cita en la cabeza, sin saber cómo expresar lo que me hacía sentir, hasta hace poco que me di cuenta que el reto más que darme escalofríos, me emociona. Al punto de que no he parado de darle vueltas a las mil y una cosas que quiero hablar de esta organización.

Comienzo hablando de humanidad porque creo que es una de las cualidades que más he visto desde que entré a AIESEC y una de las cosas que más he tenido presente desde entonces. Me he topado con un montón de extraños que no han hecho más que abrirme sus brazos y enseñarme cosas que sé que valoraré por siempre, todo esto lo digo teniendo en cuenta que apenas entré en noviembre del año pasado. Personas que no paran de creer en que ser humanos es lo mejor que podemos ser y que me han demostrado que de eso se trata ser parte de AIESEC.

Este párrafo va para ti, quien lees. Quiero que entiendas, antes de leer todo lo que escriba más abajo, que desde que tengo recuerdos siempre me he visto enamorada del mundo en el que habito. Con sus altos y bajos, este siempre ha sido mi musa más preciada, escribir de él solo es mi manera de demostrarlo.

Sé que no soy la única persona que ha pasado por ese momento, en el que vas caminando por la calle pensando en tus cosas y algo que te llama la atención, te cambia el día por completo. Que vas pendiente de tus preocupaciones más inmediatas, ya sea el próximo examen que tienes de la universidad, ese mensaje que está en tu Whatsapp que todavía no sabes cómo responder o algún recuerdo que no te sacas de la cabeza, pero en un segundo todo cambia y te das cuenta de tus alrededores.

Todos los días estamos rodeados de personas, de sentimientos e ideas que quizás nunca conoceremos del todo. Así como sé que no soy la única qué ha sentido lo que nombré arriba, sé que no estoy sola cuando es justo en ese momento que te das cuenta de que tan grande es este mundo.

Hasta el momento, basado en lo que acabo de buscar en Google, somos 7.481.348.867 personas en el mundo, regados en más de 5 continentes y con al menos 7.000 idiomas. Dependiendo de cómo lo quieras ver puedes pensar que esos números son demasiado grandes, pero a mí en lo personal toda esta información me da ganas de saber más sobre lo que esto implica.

¿Puedes tan sólo pensar en la cantidad de culturas que hay en el mundo? Todas las memorias que quedan en los años, las palabras dichas y no registradas, todo lo bueno y todo lo malo. Imagínate por un segundo como sería saberlo todo, como sería estar siempre al tanto del último descubrimiento de la ciencia, de quien acaba de nacer y de quien acaba de morir, de la respuesta a cualquier mínima duda.

Estoy consciente de que son pensamientos bastante soñadores, por así decirlo. Pero si te soy sincera desde que entré a AIESEC lo veo más posible que nunca. Puede que no a la extensión de convertirnos en un planeta lleno de genios, pero si veo más humanidad en el futuro.

No se trata de cambiar al mundo, se trata de conocerlo. Se trata de dejar a un lado los prejuicios y abrirnos a cualquier nueva experiencia que nos pueda dar el mañana. Es simplemente escuchar a los demás, lo que tienen para decirnos y lo que pueden enseñarnos. Se trata de saber que las opiniones nunca serán correctas o incorrectas, que las perspectivas de otros son las mejores oportunidades de entrar a nuevos mundos. Y finalmente para mí, se trata de unirme a AIESEC descubrir que quiero ser tan humana como pueda, para dejarlos bien en alto.

Esta entrevista es mi oportunidad. Serie 4/4

A mi vida llegó la oportunidad de tener un trabajo. Ese trabajo necesitaba de una entrevista y aunque me sentí preparada, igual me puse nerviosa. Ya había dicho que no debía tener nervios porque ya había pasado por eso. Pero si era una primera vez porque no involucraba a nadie de AIESEC. Eso ya la convertía en algo totalmente diferente.

Ya estaba familiarizada con la forma de preguntar en AIESEC. Qué debía decir, cuál era la experiencia requerida, cuánto debía conocerme. Aun con los nervios, eso me ayudó bastante.

“Yo sé más de mí de lo que ellos posiblemente llegarán a conocer”, me dije.

Esta vez hice un repaso de las entrevistas anteriores e investigué sobre la organización para la cual aplicaría. Recurrí a la dosis de seguridad que puede aportar un espejo y traté de ensayar. Claro, sin perder la espontaneidad ni imaginarme que era un guión. Hablé con mis papás y mi hermana para tenerlos como “soportes motivacionales”. Y ahí estaba, lista para tomar esa oportunidad de salir del cascarón.

Respóndele a la oportunidad

Me fui bien arreglada, llegué puntual, cuidé mi postura. Traté de sonreír y estaba llena de optimismo. Me sentía calmada y tranquila. “No te asustes”, repetía mentalmente mientras caminaba a la oficina donde me entrevistarían. ¿Cuál fue mi sorpresa? Darme cuenta de que la mayoría de las preguntas ya las había respondido en otra oportunidad -o en varias.

Me provocó sonreír con más ganas y de mí brotó un discurso lleno de sinceridad, seguridad y confianza. No iba a responder para ellos sino para mí. Algo me decía que el independientemente de si quedaba o no no debía alegrarme -solo- por ese resultado. Debía sentirme orgullosa de haber tenido a AIESEC como práctica para ese momento y haber superado todos los obstáculos. Debía sentirme feliz de haber llegado lejos, de tener las respuestas en la mente.

Era mi oportunidad de demostrar que ya no tenía problemas en ser entrevistada porque ya sabía qué responder. Aunque también debo decir que me fue realmente bien y obtuve el resultado esperado. Fue doblemente satisfactorio.

Ahora no le tengo -tanto- miedo a ninguna oportunidad que se me presente. Sé que puedo lograr superarla porque mi vida se ha ido llenando de buenas experiencias.


Fin de las experiencias sobre entrevistas.

Experiencia de una entrevistada. Serie 3/4

Nunca me habían entrevistado. No tenía ningún tipo de experiencia en el tema. Hasta que hice la prueba de selección para formar parte de AIESEC y me mandaron un correo. En el correo me felicitaban por el desempeño y me asignaron una fecha y hora para ser entrevistada. Entré en pánico. ¿Qué iba a saber yo lo que era una entrevista? ¿Qué iba a responder? Sólo puedo decir que el miedo no sirve de nada.

Realmente no sabía qué me podían preguntar así que no me preparé (¿error?). Fui puntual y llegué 10 minutos antes de la hora pautada. Aunque mi entrevistadora llegó 20 minutos después. Tomé aire y traté de hablar sin que me temblara la voz. Nos sentamos y empezó todo.

Mente en blanco

Quien me entrevistaba no me veía a la cara, estaba mandando mensajes con su teléfono y dijo que estaba apurada. Sentí que no le importaba lo que yo decía. Además me planteé dos escenarios y ninguno me gustaba: o no me aceptarían porque tenían a alguien más y por cortesía me entrevistaron. O me aceptarían porque les daba igual lo que yo dijera, eso me hizo pensar que no tomaban en cuenta mis habilidades y me desilusionó.

Por unos minutos ella abandonó su teléfono y ahí no supe qué hacer. Se acabaron las preguntas por cortesía y lanzó un: dime tres fortalezas y tres debilidades de Arantxa.

¿Debilidades? ¿Fortalezas? ¿Acaso yo tengo eso? Mi mente quedó en blanco y no recordaba ni mi nombre. Pensé por un rato y se me vinieron a la mente seis palabras que parecían coherentes. No recuerdo muy bien lo que dije pero en toda la entrevista, pero salió bien.

Estar en AIESEC no significa decirle adiós a tu rol como entrevistada. Al contrario, ahí comienza todo. Cada vez con mayor nivel -de dificultad, tal vez. La diferencia es que aprendes más del Modelo de Desarrollo de Liderazgo de AIESEC y su “autoconocimiento”. Debemos encontrar nuestras cualidades. Conocernos para poder darnos a conocer.

Cada vez más entrevistada

El siguiente paso fue sobrevivir a la entrevista para ser coordinadora de mi comité local. Creo que después de pasar por la fase de ser “quien entrevista” ésta parte se hizo menos difícil. Tanto así que conseguí mi puesto. Y salí orgullosa porque ya decía cuatro cualidades sin llorar, sólo quedaban dos más.

No pude detenerme ahí y más adelante apliqué a un puesto nacional, este puesto.  La diferencia entre una entrevista y otra es que antes conocía a los que me entrevistarían, ya no. Además que era por Skype y debía lidiar con el Internet, la conexión, el audio… Puntos que podían volverse negativos y hacerme sufrir más de lo necesario, pero nuevamente sobreviví.

No fue simple entrevista, la disfruté. Me sentí feliz por quedar en el puesto y por aprender a controlar. Por saber ser entrevistada. O por lo menos a aguantar los nervios en una entrevista para AIESEC, pero cuando ya no te entrevistan para un puesto de la organización…

Un reto más en nuestras vidas.


Continúa la experiencia de las entrevistas

http://aiesec.org.ve/venezuela/esta-entrevista-…tunidad-serie-44/

El ojo de quien entrevista. Serie 1/4

En AIESEC he aprendido a realizar una entrevista y a ser entrevistada. Ha sido un proceso que ha involucrado a varias personas y también una experiencia de varias partes.

No lo aprendí todo a la vez, todo fue dependiendo de las circunstancias. Tampoco resultó ser una experiencia -exclusiva- de mi carrera dentro de la organización. Involucró mi crecimiento dentro de mi comité y fuera de él. Es otra manera de demostrar cuánto me marcaron AIESEC y los miembros con los que compartí.

Es por ello que creo necesario ir a través de mis etapas. Que sea un recorrido que permita revivir esos momentos y tal vez acompañar a alguien más desde la distancia. Así puedo sentir que ayudo a alguien a prepararse -y asumir el reto- o simplemente compartir lo que sé y he vivido.

Debo acotar que mis experiencias no irán en el orden en el que ocurrieron, creo que es más por la forma en que me impactaron.

Quien entrevista observa

Hace unos meses tenía una reunión con los Vicepresidentes de AIESEC en UCV. Quedamos en encontrarnos en un café de Caracas a las 5:00 p.m. Yo llegué a las 4:50 pero antes de entrar me fijé que afuera del lugar estaba un hombre pidiendo dinero. Traté de evitarlo porque no tenía sencillo pero también noté que desde adentro del local, en una mesa junto al vidrio -ubicación que permitía ver toda la calle-, se encontraba uno de los vicepresidentes.

Ella estaba, con su café en las manos, viendo fijamente al hombre. Pero no lo veía sólo a él, me veía mí. Veía a todos los que cruzaban la calle, veía al cajero, a los que estaban cerca de ella. Veía. Ella era la única que había llegado -hasta el momento.

“Te noto un poco preocupada”, fue lo primero que me dijo al verme y estaba en lo cierto. Mi rostro seguramente se tornó un poco confundido ante su pregunta por ella de una vez respondió:

-No es porque te haya visto ahorita. Es porque siempre te he visto y ya me doy cuenta de tus cambios de ánimo. Por eso me gusta hacer una entrevista, porque observo. Desde el primer momento en el que veo a quien debo hacerle la entrevista hasta que lo veo por los pasillos de la universidad o en la calle. No basta con oírlos hablar de sus cualidades o leer su currículo, hay que observar. Eso me gusta. Fijarme en sus expresiones, en cómo reaccionan ante las situaciones cotidianas, los gestos que hacen con sus manos, con sus ojos. Cómo se mueven y caminan, todo habla de ellos.

La obra de Bárbara

No sé si es necesario agregar que ella era mi ex Vicepresidenta de Talento Humano, la encargada directa de cada entrevista. Bárbara se llama. Ella estudia Artes, hace Teatro y observa. Yo ya me había dado cuenta de su interés por ver detalladamente a las personas pero no sabía que le servía para las entrevistas. Ni que en toda ella había poesía.

En ese Café me di cuenta de que observar podía ser construir una obra de teatro. El momento de la entrevista sería una simple escena. Y en ella se seleccionaría a los actores principales para poder crear la obra maestra: mantener en pie a un comité. Bárbara ha sido la directora de Casting por mucho tiempo y creo, al igual que una obra o una película, tiene un gran peso.

¿Qué sería de una buena película sin un buen reparto? Dudo mucho de su éxito. Por eso confío plenamente en el ojo de Bárbara y su poder de observación. Sé que ella observa para crear arte, conocer a las personas, elegir bien los perfiles y cambiar el mundo.

Lo sé porque yo también la he observado, es parte de su legado como vicepresidenta. Sin su ayuda yo nunca hubiese podido realizar una buena entrevista.


Continúa la experiencia de las entrevistas.

http://aiesec.org.ve/venezuela/errores-de-una-p…revista-serie-24/

 

7 cosas que te pasarán cuando llegues a Venezuela

Durante los últimos posts hemos escrito sobre por qué deberías visitar nuestro país. Venezuela es el país que ofrece the AIESEC Experience en su máximo nivel, porque todos nuestros intercambistas sin duda vuelven a sus países como agentes de cambio. Es por ello que si decidiste atreverte a apostar por Venezuela, y realizar tu intercambio con nosotros te dejamos una lista de las 7 cosas que te sucederán una vez llegues a nuestro país.

  1. Recibir abrazos y beso de desconocidos: Los miembros de AIESEC en Venezuela se caracterizan por su simpatía, y es un rasgo natural del venezolano ser una persona cálida. Por eso, sin importar en qué Comité te reciban van a adoptarte como un miembro más de esa familia; además es la manera regular de saludar en nuestro país.
  2. ¡El calor!: Aún cuando el clima en Venezuela es generalmente fresco, mientras te adaptas, vas a sentir que llegaste a El Cairo en lugar de nuestro país tropical; sin embargo existen variedad de bebidas refrescante que harán más llevadera tu estadía en este país caribeño.
  3. Nueva ruta de sabores: A pesar de las limitaciones por el tema de la escasez, todavía existen muchas cosas típicas de la gastronomía venezolana que se le ofrecen a nuestros intercambistas; durante toda tu estadía en el país acostúmbrate a escuchar de repente “¡Ya va! Tienes que probar esto”, para el final de tu intercambio probablemente estés pensando inscribirte en el gimnasio de tu ciudad.
  4. Solution Oriented: Venezuela es un país donde el concepto de puntualidad es tan relativo como tratar de definir el amor, por ende su transporte público, horas para comer e inicio de actividades siempre estará sujeto a cambios de última hora. Por lo que si debes tomar el transporte público te recomendamos lo hagas con al menos 1 hora de anticipación, y dependiendo de tu destino.
  5. No entender la mitad de las oraciones: Los venezolanos usamos palabras que sustituyen a los nombres generales, en lugar de amigo decimos pana, en vez de “Tengo hambre” es “Tengo un filo”, o simplemente usamos “Vaina” para definir cualquier cosa; por ende es muy importante preguntar cuando no entiendas alguno de estos modismos.
  6. Al menos 100 nuevos amigos en Facebook: Para nosotros lo más importante es la integración de los intercambistas con las personas en nuestro país, por lo que es muy común que apenas llegues comiences a tener un montón de invitaciones de amistad en las Redes Sociales, y así los invitan a actividades de todo tipo durante su estadía.
  7. Darte cuenta que tomaste la mejor decisión: Sin importar las circunstancias, los venezolanos valoramos mucho que venga alguien de afuera a aportar a nuestro país, porque son estas personas que nos recuerdan lo bonito de ser venezolanos; enamorándose de nuestra cultura y sorprendiéndose con cosas que nosotros vemos rutinarias.

Venir a Venezuela es una de las mejores decisiones que puede tomar un intercambista de AIESEC, en este lugar desarrollarás las 4 habilidades de liderazgo que profesa nuestra organización, y además vivirás una experiencia integral de liderazgo, crecimiento personal y desarrollo en todo sentido. Anímate a experimentarlo por tí mismo y decir “Yo apuesto por Venezuela”.

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¡Los miembros de AIESEC en Venezuela esperan por ti!

Líderes venezolanos: Yulimar Rojas

Los deportistas son – la mayoría de las veces – líderes natos a quienes admirar, son personas disciplinadas, constantes, preocupadas por su salud y enfocadas en un crecimiento personal día a día. Existen numerosas disciplinas dentro de las cuales pueden destacar, y es tanta la variedad que se desarrollan eventos mundiales de cada disciplina, en el caso de las olimpiadas son competencias entre distintas disciplinas desarrolladas simultáneamente; y una de ellas es el triple salto, categoría en la cual nuestra líder de hoy obtuvo medalla de plata durante los juegos “Río 2016”, Yulimar Rojas.

Esta subcampeona nació en nuestra ciudad capital, sin embargo desde muy pequeña vivió en la ciudad costera de Puerto La Cruz, durante sus inicios se dedicó a jugar voleibol, disciplina que le permitió representar a Venezuela en los juegos olímpicos Pekín 2008. Yulimar deseaba entrenar en un polideportivo cercano a su hogar, sin embargo no habían instructores para su área en ese momento, pero tras un par de entrenamientos el equipo de atletismo fijó su vista en ella. Su primer éxito fue en el 2011 Campeonato Sudamericano Juvenil de Atletismo, donde ganó el salto de altura, con 1.78 metros.

Actualmente Yulimar ha cosechado un sinfín de reconocimientos nacionales, regionales y mundiales; su humildad se ha mantenido desde el día 1 de su carrera y se encuentra próxima a firmar contrato con Barcelona. Con tan solo 21 años esta venezolana nos demuestra día a día de lo que somos capaces los venezolanos; a pesar de la poca inversión en su formación, Yulimar es motivo de orgullo dentro y fuera de nuestras fronteras, es sin duda una líder venezolana.

Contra todo pronóstico, seguimos aquí

La publicidad es el medio de difusión a través del cual se da a conocer un producto, este a su vez tiene cualidades que le permitirá subsanar una necesidad o carencia del individuo; en el caso de nuestros voluntariados el producto es Venezuela y la necesidad es ser un líder global. Puede sonar sencillo, como sumar 2+2 y obtener el 4, pero no todo es tan simple como la matemática; existen reportajes y denuncias en los medios internacionales que han agudizado la crisis que vive actualmente nuestro país, volviéndolo un destino poco atractivo para aquellos jóvenes que deseen experimentar una experiencia de intercambio con AIESEC.

En las sociedades desarrolladas, AIESEC tiene una fórmula estipulada para funcionar. Sus miembros trabajan en pro de realizar campañas de atracción para posibles intercambistas, encontrar patrocinios, abaratar costos de viaje y ofrecer mejor servicio; pero en una sociedad donde se te raciona la comida por número de cédula el panorama se complica un poco más. Pocas son las empresas en capacidad de brindar patrocinios a jóvenes voluntarios, la inflación nos ha vuelto uno de los destinos más costosos a nivel mundial y la mala publicidad en medios de comunicación no nos ayuda.

A pesar de todo lo anterior, existen más de 400 jóvenes venezolanos, divididos en 10 comités locales, enfocados en brindar un servicio personalizado a nuestros jóvenes intercambistas. Creando proyectos para garantizar que dejen su huella en nuestro país, fomentando el liderazgo de la siguiente generación que dará grandes cosas a nuestra tierra y el mundo. Control cambiario, menos aerolíneas, restricciones por parte del gobierno para realizar actividades e hiperinflación son solo algunos de los elementos que tienen en contra AIESEC en Venezuela; y a pesar de todo, contra todo pronóstico, seguimos aquí: formando líderes globales.