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Productividad para flojos

Aquellas personas que me conocen saben que suelo ser alguien que nunca está al día, a veces es como si el mundo va corriendo y yo trotando, viendo el paisaje y cantando lo que sea que este sonando en mis audífonos. No tienes ni idea la cantidad de veces que me he tenido que quitar los audífonos y correr hasta quedarme sin aliento detrás de todas mis tareas pendientes. Son muchas las veces que dejar todo para última hora es tentador, más que eso es algo en lo que podemos caer casi sin darnos cuenta. Llamarme una experta en estas carreras no sería uno de mis mejores atributos de no ser porque casi siempre logro cruzar la meta y te diré que no hay mejor sensación de llegar a tiempo.

En este artículo me gustaría hablarte desde lo que yo suelo hacer, como la floja número 1, para ponerme al día con todo lo que se me va acumulando con el tiempo. Te advierto que seré lo más honesta posible, no pretendo que hagas esto mañana y te conviertas una de esas personas que aparenta tener su vida en orden cuando todos les vemos las costuras. Lo que quiero con todo esto es decirte lo que me funciona a mí y quizás pueda ayudarte a ti en el futuro, las enumeré sólo para hacerlo más fácil, espero que te sirvan de algo.

  1. LISTAS DE TODO: sé que no soy la única persona que le ha pasado esto, vas muy feliz por la vida, al día con el par de cosas que tienes sobre la mesa y ¡BOOM! Como por arte de magia aparecen 357 asignaciones que no esperabas, ya sea una semana de parciales en la universidad de la cual estabas convencido que “todavía quedaba tiempo” para estudiar o la boda de tu hermano que pensabas que era para el mes siguiente y eres dama de honor, ambas historias reales. El hecho es que los improvistos pasan y la tarea principal siempre será reducir las cargas sobre los hombros a un buen ritmo. Date un tiempo de anotar en alguna parte todas, repito TODAS las cosas que debas hacer esa semana lo más detallado posible, créeme que es mucho mejor verlas en un papel que tenerlas sólo en tu mente y que como suele pasarme a mí el 76.3% de las veces, que se te olviden fácilmente. En mi caso anotarlas nunca es suficiente, suelo pegarlas en algún sitio que sé que siempre veré durante esa semana como en la puerta de mi cuarto o en la pared detrás de mi escritorio, de manera de que me persiga en cualquier momento. Lo que viene después de eso es cumplir con todo lo de la lista, glorioso no empieza a explicar la sensación de tachar hasta la última meta que tenías.
  2. ORDENAR METAS: esta va un poco de la mano con las listas de arriba. Como te dije son muchas las veces que tienes la lista repleta, pero lo mejor que puedes hacer es decidir que es lo más importante. Un truco que suelo hacer es que en el momento que he terminado con alguna de mis metas y debo decidir cuál es la siguiente, siempre alterno entre aquellas que son muy importantes y las que puedo hacer rápidamente. Me explico un poco mejor, si haces todas las metas pequeñas primero luego te viene la carga más pesada sin descanso y honestamente ese es el momento en el que puede que me rinda y no me provoque hacer nada. También pasa cuando haces todas las metas grandes pensando que luego tendrás tiempo para hacer las que consideras insignificantes y ahí es cuando te llevas las peores sorpresas. Barajear un poco las cosas te permite balancear las cargas al punto que algunas tareas puedan ser el escape de otras.
  3. ELIGE TUS DISTRACCIONES: en un mundo paralelo en el que todos somos seres superiores, ordenados y siempre al tope de todo, te diría que eliminaras todas tus distracciones pero de nuevo, decirte eso sería una de las mentiras más grandes que he dicho jamás. Despegarte de tu teléfono y todo lo que pueda estar pasando en el mundo mientras tú estás en tu casa en pijama estudiando, en mi opinión es uno de los mayores retos por los que puede pasar el ser humano y me atrevo a decir que no estoy exagerando. Sé que no todos somos adictos a nuestro teléfonos o que no todos se distraen fácilmente, pero la verdad es que todos odian esa sensación de “podría estar haciendo algo mejor” cuando estamos ocupados en algo que no nos llama la atención. Mi truco es elegir con que quiero distraerme, determinar el tiempo que puedo disfrutarlo y ofrecérmelo a mí misma en modo de recompensa cada vez que cumpla con una meta. Estos pequeños regalos pueden ser desde ir a comerme algo entre una tarea y otra hasta ver un capítulo de alguna de las series que tenga en la cabeza. La idea es cambiar las distracciones por momentos de descarga, que puedas respirar un poco de todo lo que has hecho y descansar.

Ser productivo no es para todos pero cuando debas aparentar que tu vida está en orden y que puedes lograrlo todo, espero que esto te sirva de algo. Y si no es así, al menos me sirvió a mí.

¿Por qué salir a conocer el mundo?

Quizás al leer la pregunta hayas pensado en salidas, vacaciones o viajes, sin embargo, esta vez quiero que veas más allá de lo que se nota a simple vista.

Muchas personas han visitado numerosos países sin haber conocido realmente al entorno en el que estaban ¿Qué es conocer el mundo? No es sólo salir de tu país, no es sólo visitar sitios nuevos, no es sólo quedarte unos días en una ciudad extranjera. Conocer el mundo es estar en constante contacto con la nueva cultura que encuentras, es experimentar de primera mano lo bueno y lo no tan bueno que ofrece el sitio al que llegaste, ya sea la gastronomía, las tradiciones, las religiones, etc.

Menciono lo no tan bueno, ya que cada sociedad tiene distintas problemáticas, es un hecho del que no se puede hacer la vista gorda, y para realmente conocer el mundo debes conocerlo con sus pros y sus contras, porque al final, es la unión de todos estos factores lo que definen la cultura y la sociedad. Incluso, puedes tomar parte en la solución de dichas problemáticas y así formar parte de una red global de voluntarios que son agentes de cambio.

Ahora bien, ya sabiendo el cómo se conoce el mundo, podemos dar paso a la respuesta de la pregunta principal que está como título de este artículo.

Al salir a conocer el mundo te das la oportunidad de expandir tus conocimientos, de salir de tu zona de confort, de experimentar nuevos estilos de vida, pero más aún que todo ello, te estarás redescubriendo, porque conocerás aspectos de ti que quizás nunca pudiste observar o no tan profundamente cuando estabas en tu hogar.

Así, como bien he explicado, razones para salir a conocer el mundo sobran, razones que van desde lo externo hasta lo interno, desde conocer nuevos estilos de vida hasta hacer un voluntariado. Atrévete a crecer, a descubrir, a experimentar. Atrévete a conocer el mundo.

¿Adicto a las redes sociales?

Piensa en tu día a día, te despiertas, das unas vueltas en la cama y luego vas directo a tu teléfono, a revisar tus mensajes y todas tus redes sociales, muchos dirían que eres adicto, yo diría que se equivocan. Vivimos en un mundo en línea, siempre conectado y siempre actualizado. Somos la generación de costumbres como revisar tu teléfono cada vez que te sientas aburrido y de resolver todas tus dudas al alcance de un click.

Desde muy pequeña he tenido acceso a internet, recuerdo mi primer MSN Messenger a los 10 años o quizás menos, cuando creía que mi apodo me definía del todo y cuando sentía que mi súper poder era decir cómo me sentía con tan sólo compartir la música que escuchaba a todos, lo cierto es que las cosas no han cambiado mucho.

Jamás olvidaré mi etapa de MySpace en la que cada vez que se abría mi perfil sonaba Dance, Dance de Fall Out Boy, la misma etapa en la que descubrí que serían mi banda favorita hasta el fin de los tiempos, capaz porque siempre me recuerdan quién era antes y todo lo que he logrado hasta ahora. Y está prohibido olvidar cuando empecé a usar redes como Facebook o Twitter, cuando entendí que podría importarme muchísimo lo que los demás pensaran, pero también me importaba compartir mi opinión. Es definitivo, las cosas no han cambiado del todo.

Las redes sociales lentamente se han convertido en parte de nuestras venas, nos han moldeado a ser quienes somos actualmente y te voy a decir lo más maravilloso de todo esto. Estamos en una era en la que compartir tu día desde que amanece hasta que oscurece es normal, que siempre quedará un recuerdo de cualquier vivencia y que en unos años ser olvidados por todos no es una opción. Escribo hoy sobre esto porque sé lo bonito que se siente ver fotos que consideras viejas y acordarte de cada detalle que pasaba mientras estas eran tomadas, porque sé que cuando sonrío frente a una cámara es para recordarme en unos años de que fui feliz.

A veces pienso en todos los sentimientos que se perdieron en el tiempo, todas esas personas que en su época no fueron capaces de colaborar en este mundo como nosotros lo somos capaces. Todo esto lo que me provoca es crear más, aprovechar el súper poder que tengo de compartir quien soy a otros y en el camino conocer al mayor número de personas posible.

En estos últimos años me he dado cuenta que el internet no es más que una gran conexión, las páginas web son los libros de historia del futuro y algunas fotografías en Instagram las nuevas expresiones de arte que nos diferenciarán de otras generaciones. Porque para mí todo esto convierte al mundo virtual en una Pangea versión 2.0, un gran continente unido por infinitos sentimientos, millones de cerebros funcionando al mismo tiempo y muchísimas más cosas que te relacionen con quienes estén del otro lado de la pantalla.

Lo cierto es que no hay límites y si eso no te inspira a crear nuevos territorios, no sé qué lo hará. Porque puede que no seas realmente adicto a las redes, a los me gusta y la aceptación social, puede que quizás sólo te guste ser parte esencial de este mundo, vivir y recordar, ser esa parte buena que aun flota en el mundo. Si todo esto es así, me parece que vale la pena que sigas compartiendo.

Las mejores experiencias son las nuevas

¿Alguna vez te ha pasado que tienes una experiencia que nunca antes pensaste tener y te abre la mente más allá de lo que esperabas? Déjame explicarme un poco mejor. Lo que pasa es que últimamente he sentido que muchos de nosotros limitamos nuestras posibilidades a vivir lo que debemos vivir, lo que es normal que personas de nuestra edad vivan y no exactamente lo que nos provoca en algún momento vivir.

Hace unas semanas hablaba con un amigo de esto y él me llegó a decir algo que siempre tendré grabado en la mente “…es que no es la experiencia en sí, es el hecho de que es nueva para ti lo que la hace maravillosa, es descubrirla a ella y descubrirte a ti mismo.” Hablábamos de que son muchas las veces que hacemos algunas cosas por impulso y suelen salir mejor de lo que algo planeado pueda salir jamás. Nos reíamos de lo fácil que se pueden ver algunas cosas por fuera y lo complicado que pueden llegar a ser cuando nos toca afrontarlas, pero ahí está la magia.

He llegado a aprender, en mis cortos 23 años de vida, que las nuevas experiencias siempre serán una oportunidad de retarte a ti mismo, de ver hasta donde puedes llegar. El año pasado lo comencé con un montón de retos en los bolsillos, la mayoría sin saber que estaban ahí guardados, esperando el momento perfecto para ocurrir.

Quiero intentar esto contigo, quien lee. Piensa en un momento de tu vida que has hecho algo nuevo y que has aprendido de eso. Ahora piensa lo maravilloso que sería tener más experiencias así.

Una nueva experiencia puede ser cualquier cosa, puede ser desde probar un platillo que nunca has probado o besar a alguien por primera vez, hasta aprender un nuevo idioma o viajar a algún sitio que sólo has visto por Google (y quizás hacer un voluntariado con AIESEC en el proceso *tose*). Lo importante es que podrías aprender de todo eso, es muy probable que termines descubriendo tu nuevo platillo favorito o inclusive hasta como decirlo en alemán.

Sé que si aún lees también pasa por tu mente todas las cosas nuevas que podrías estar haciendo en este momento, te reto a que empieces ahora mismo.

Las nuevas experiencias sólo pasan si tú las llevas a cabo, yo te aconsejaría empezar de una vez. Poco a poco puedes llegar a vivir como realmente te provoque cuando te provoque. Puedes empezar hoy cambiando algo en tu rutina diaria y poniéndole un poco más de sazón a la vida, quien sabe si te enteras que realmente eres alguien de té más que de café como siempre lo has sido.

Y si en el camino tienes alguna nueva experiencia que no funciona recuerda que:

“Los errores son los umbrales del descubrimiento.” – James Joyce.

Crece

“Crecer” es una palabra que tenemos bien presente a lo largo de nuestras vidas, ya sea porque la escuchamos, la dijimos, o pensamos. Básicamente desde que nacimos, incluso desde antes de nacer ya estábamos en un constante e indetenible crecimiento, realmente en la vida siempre se está en crecimiento de muchas formas, sin embargo, quiero enfocarme en un único tipo de crecimiento, y ese es el Crecimiento personal.

La definición para el crecimiento personal es:

Tomar mayor autoridad, importancia o crecimiento.

Ahora bien, ¿Cómo se logra eso? Lo principal es que debe haber un descubrimiento, hay que salir de la cotidianidad, de la rutina, de la zona de confort, y una vez que esto sucede, automáticamente se entra en un estado de crecimiento, porque se estarán observando nuevas facetas, entornos y realidades que no se habían percibido antes, pero eso no es todo, porque el nivel de crecimiento que tengamos dependerá de la disposición que tengamos a crecer, bien dijo el famoso escritor John Maxwell:

“Crecer es una decisión que puede hacer realmente la diferencia”.

Y es así, creceremos tanto como lo decidamos, porque el ser humano no tiene límites más que los que el mismo se impone, si ya tomaste el primer paso descubriendo ¿Qué esperas para crecer? Te reto a que salgas de tu ciudad, de tu país, conozcas nuevos sitios, nuevas culturas y compartas mano a mano con ellas. Te reto a que seas la mejor versión de ti, a que te atrevas a tocar tu cima, a que labres tu nombre al lado de las figuras más grandes que han pisado este mundo ¿Por qué no? La única diferencia entre ellos y tú, es que ellos se atrevieron a descubrir, ellos se atrevieron a crecer.

Duna Manent, una española en Venezuela

Esta es la historia, desde mis ojos, de Duna Manent, una catalana de 23 años de edad que vino a mi cuidad a cambiar vidas. Llegó a Venezuela el 5 de enero del 2017, para ese entonces yo tenía algo menos de 2 meses en AIESEC pero muchísimas ideas en la mente y expectativas al máximo, eso sin contar que no era la única que estaba en la misma posición.

Los días previos a que llegara Duna ya podías ver lo invertidos que estaban todos los que la recibiríamos. Recuerdo cómo días antes Albani Jaimes, quien, para ponérselo más fácil al que lee, era la encargada número 1 de que la experiencia de Duna fuese inolvidable, me escribió para vernos y terminar de pulir los últimos detalles de su estadía.

La española” como naturalmente la habíamos apodado antes de que llegara, se quedaría en mi casa en el oeste de Caracas las primeras 3 noches y luego pasaría a mudarse al este de la ciudad en donde estaría el resto de las 6 semanas que incluía el proyecto para el que había venido a Venezuela. La idea de que Albani y yo nos viéramos ese día, incluía hablar sobre el proyecto, que en su caso era “Trazando Metas” y se trataba de discutir con niños sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, mediante dinámicas que ellos pudieran disfrutar y entender. Además, también aprovecharíamos el día para hacer el recorrido que Duna haría: desde donde viviría hasta el lugar donde la recogerían, para llevarla al barrio La Bombilla en Petare donde está ubicada la Fundación María Luisa Casar y los niños con quien ella trabajaría.

Honestamente saber que alguien vendría a mi país a hablar con niños, el futuro en miniatura, sobre temas como acabar la hambruna o la pobreza para el 2030, me emocionaba más de lo que soy capaz de escribir. Siempre he pensado que una sola persona no es capaz de cambiar el mundo, de acabar con todas las guerras y destruir todo lo que podamos considerar malo de la actualidad, pero sí veo la posibilidad de muchísimas personas como Duna regadas por el mundo contagiando a otros con la esperanza de un mundo mejor, y estoy segura que es desde esas esperanzas que comienzan las buenas ideas.

Duna llegó ese jueves y en los pocos días que estuvo en mi casa tuvo la oportunidad de conocer a mis padres y todo lo que eso implica. Ellos son fieles amantes de Venezuela, conocen el país como las palmas de sus manos. Verlos mostrándole desde videos de la Gran Sabana el primer día con tan sólo horas de haber llegado, hasta como comerse unos tostones la última noche que estuvo en mi casa me hizo darme cuenta de un montón de cosas. Este país, como cualquier otro en el mundo, puede tener sus fallas, sus malos ratos y sus defectos, pero son esos fieles amantes del país los que realmente lo curan de todo mal y Venezuela tiene gente de sobra así.

Después de que se mudara con Vanessa Da Silva, quien sería su alojamiento y algo así como su hermana en la ciudad -me atrevería a decir-, trate de ver a Duna durante los fines de semana que me permitía mi rutina. Las veces que nos veíamos también venían varias personas que al igual que yo querían hacer de sus días aquí los más inolvidables posibles.

En el camino vi personas como Vanessa que se enfocó en mostrarle hasta el último rinconcito del Ávila, lo más bonito que tiene Caracas, y a cambio Duna le enseño muchas otras experiencias que sé que ella valorara por siempre. También puedo hablar de otros quienes siempre estuvieron alerta de que Duna no pasara ni un solo día sin salir de casa desde el primer viernes con Leonardo, los demás días con Katherine, José, Ayimi, María Fernanda, Diveana, Sofía, María Carolina y pare usted de contar, hasta el último con Jesús y Alejandra. Siendo esta última una de las que más se enfocó en mostrarle al máximo cuan divertido puede llegar a ser venezolano o latino en general y quien sé que aprendió mucho de todo el tiempo que pasó Duna aquí.

Porque de eso se trataron estas 6 semanas, de esto se trata toda la experiencia de los voluntariados en AIESEC, de aprender. Esta organización se enfoca en crear líderes y Duna vino a este país a demostrarle a un montón de niños que por más grande que este mundo sea, las diferencias jamás deberán intimidarnos. A medida que pasó el tiempo pude ver como ella fue tocando a varios con su personalidad, fue cambiando vidas, y aunque no lo vi venir, también noté como otros la tocaron y cambiaron a ella. Vi personas como Albani cambiar hasta su manera de pensar en sí misma, la confianza que todas estas semanas creó en ella es algo que jamás va a olvidar.

Que estas experiencias se repitan será, de ahora en adelante, una de mis grandes metas en esta organización. Que más personas como ella vengan a mi país y se enamoren de él, será solo el comienzo. Y que tú te inspires luego de haber leído todo esto, es sólo parte del primer paso.

Gracias Duna por todo, espero volverte a ver.

Descubre

Al leer “Descubre” lo primero que se me viene a la mente es ¿Qué voy a descubrir?, antes de responder dicha pregunta hay que saber de antemano qué significa “descubrir”, y de entre tantos significados que se encuentran en la red, el que más me causa ruido es el siguiente:

Hallar lo que estaba ignorado o escondido.

Ya sabiendo que para descubrir hay que hallar lo que se ignora o esconde, nace otra pregunta ¿Qué se ignora o esconde?.

Bien dijo Albert Einstein alguna vez:

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.”

Eso lo creo muy cierto, muchos conocimientos que tú tienes yo no los tengo, del mismo modo pasa al contrario, y es que cada persona vive una realidad distinta,  realidad que puede ser dada por distintos factores; como por el ejemplo, el ambiente o la sociedad. Entonces, conociendo ya eso, nace una tercera y última pregunta ¿Cómo hago para descubrir realidades distintas a la mía?

La respuesta no es difícil, para descubrir otras realidades tienes que salir de tu entorno, explorar sitios a los que no has llegado, conocer personas nuevas, visitar lugares remotos a tu hogar, en fin, hay un sin fin de oportunidades allá afuera para ello.

Tal vez al principio no sea fácil aceptar estas nuevas realidades, sin embargo, una vez que las conozcas podrás decir y sentir fervientemente el cambio que se habrá producido en ti, porque ya no sólo tendrás una visión de tu entorno, sino que tendrás una visión más globalizada de lo que sucede alrededor, y poco a poco te convertirás en un voluntario global.

Así que sal de tu entorno y explora nuevos sitios, viaja por nuevos caminos, pero sobre todas las cosas, descubre el mundo que existe allá afuera para ti.

5 consejos para mostrar tu ciudad y no morir en el intento

Esto va más o menos de la siguiente manera, yo suelo escribir desde mis experiencias, en base a lo que siento y cómo lo siento. El artículo de hoy comienza desde mi necesidad de mostrarle a alguien querido mi ciudad desde mis ojos y mis ganas de llevarte a ti lector, conmigo. Lo que escribiré más abajo es en mi opinión, la mejor manera de presentar a cualquiera mi ciudad y dejarlos amarla tanto como yo la amo a ella. Lo último que aclararé es que muchos de estos ejemplos los aplicaré a Caracas, porque es donde vivo. Así que empecemos:

  1. Presenta lo que conozcas: siempre vas a querer que esa persona disfrute todo lo que le enseñes, sorprenderlo con lugares que no conozcas puede sorprenderte a ti también, lo que quiero decir es que puede que no sea lo que tú esperabas. Mi consejo, ve por lo seguro, piensa en lugares que se ajusten a los gustos de esa persona y a tus buenas experiencias, las que luego puedes contarle y que ellos pueden recordar por siempre. Un ejemplo, mi amigo es músico, yo lo llevaría a cualquiera de estos conciertos que a veces se hacen en Caracas al aire libre, que siempre han sido para mí un buen rato y sé que él disfrutaría.
  2. Sé consiente de tú alrededor: seamos honestos, serás responsable de alguien que no conoce el lugar y es importante que sepas que puede que esa persona no esté siempre contigo y tenga que valerse por sí mismo. Mi consejo, sé lo mas sincero posible con quien venga a tu ciudad en lo que puede encontrarse al llegar, ya sea tráfico a una hora específica o los lugares que puedan ser inseguros y no debería visitar. Un ejemplo, hace poco tuve la oportunidad de recibir a una española maravillosa en mi casa y con otra amiga, llevarla al metro de Caracas por primera vez, la ruta fue larga pero la experiencia increíble, poco a poco y gracias a las indicaciones de mi amiga ahora ella puede moverse sola en el metro como toda una caraqueña.
  3. Planea pero no enloquezcas: todos sabemos que un itinerario tan cerrado en nuestras vidas cambia totalmente con el tiempo y las circunstancias, son muchas las veces que los planes no salen como lo queremos y hasta los planes “Z” pueden sacarnos de cualquier aprieto. Mi consejo, planea qué lugares quieres mostrar sin enfocarte tanto en el día, recalca cuales son los que realmente necesitan tener fecha y lugar y los demás simplemente déjalos fluir directo a tu calendario. Un ejemplo, el año pasado viajé y como buena estudiante de arquitectura mi plan era ver 300 edificios en un día y detallarlos TODOS, tuve la fortuna de estar con personas que quisieron tomar el reto conmigo y lo suficientemente ambiciosas como para turistear a las 2 a.m. si era necesario. En resumen, todo se va dando si lo dejas fluir y disfrutas del camino.
  4. La cuidad es tuya y el tour del turista: la idea es que ambos disfruten pero recuerda que tú puedes ver la ciudad cuando quieras, el visitante no tanto. Un consejo, darle oportunidad de elegir que lugares quiere visitar, bien sea que lo investigue por sí mismo o que tú le des opciones. Un ejemplo, en este viaje del año pasado no sólo vi esos 300 edificios que tenía en mi lista, también quienes estaban conmigo decidieron presentarme otros de los cuales no sabia absolutamente nada. ¿Mis lugares favoritos de ese viaje? Una combinación entre los que había soñado en el avión y los que jamás pensé ver.
  5. Ten en cuenta tu bolsillo: son muchos los lugares que puedes ver en tu ciudad sin la necesidad de gastar mucho dinero y otros en los que quizás debas ajustar tus cuentas. Recuerda que es muy probable que quien este contigo no tendrá mucha idea de cómo funciona tu moneda, así que tendrás dos bolsillos que cuidar. Mi consejo, planear cuales son los que realmente merecen tu dinero y buscar planes en la ciudad que sean gratis, en Caracas hay muchísimos. Un ejemplo, una vez salí con un amigo sin ningún plan y ninguna hora de llegada, ambos estábamos en ese punto del mes en el que no teníamos más dinero del necesario y honestamente gastarlo no era opción, nuestra solución fue pensar en lugares al aire libre que no habíamos visitado nunca y el resultado fue unos de los mejores días que he tenido.

Entonces ahí lo tienes, son sólo cinco de las cosas que me vinieron a la mente pensando en lo maravillosa que puede llegar a ser Caracas y lo mucho que quisiera presentársela a esa persona. Si leíste hasta aquí me gustaría leer tus consejos y tus ejemplos o experiencias, el espacio de comentarios abajo es todo tuyo.

Somos el cambio

Comenzando a escribir este artículo, me surgieron muchas dudas sobre qué tema abordar en el mismo, ¿Qué de nuevo puedo decir que ya no se haya dicho en los centenares de miles de artículos que hay en la internet?, ¿Qué punto de innovación puedo traer a esta plataforma?, en ese sentido, reflexioné sobre las personas que ya habían estado en mi lugar, si habían pasado por esta situación, y muy probablemente la respuesta sea afirmativa, incluso yendo más allá, no creo que esto ocurra sólo con la redacción de artículos, sino que ocurre con cada nueva experiencia que tomamos en nuestra vida.

Entonces, surgió una pregunta que englobaba todas mis dudas: ¿Quién soy para hacer un cambio?

Y la respuesta a dicha pregunta no me fue difícil de encontrar, es tan simple como: Yo soy el cambio.

Bien dijo José Feliciano en su famosa canción “La balada del pianista”:

“Se repite la historia, sólo cambia el actor”.

Creo firmemente que por más que se repita la historia, no será la misma, porque cada actor le añade su esencia propia, cada actor moldea el guión para su ser, y de esa forma, el resultado final de la obra no será el mismo que el de antes.

Así, como sucede con los actores y sus papeles, también sucede con nuestras vidas, muchas veces nos frustramos por no encontrar esa idea que cambie notablemente nuestra trayectoria en comparación con nuestros antecesores, sin saber, que con el simple hecho de estar, ya estamos haciendo un gran cambio.

De ese modo, para este 2017 en el que parece cada vez más difícil innovar ante un mercado tan grande de emprendedores, no consumamos tiempo buscando ideas nuevas, tarde o temprana ellas llegarán, pero mientras llegue ese punto de innovación recorramos caminos, visitemos otro país, tomemos un voluntariado, sigamos impactando el mundo de la manera en que lo hacemos, porque recuerda que ya con ese hecho, nosotros somos el cambio.

Humanidad

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.

– Gustave Flaubert.

Tenía ya bastante tiempo dándole vueltas a esa cita en la cabeza, sin saber cómo expresar lo que me hacía sentir, hasta hace poco que me di cuenta que el reto más que darme escalofríos, me emociona. Al punto de que no he parado de darle vueltas a las mil y una cosas que quiero hablar de esta organización.

Comienzo hablando de humanidad porque creo que es una de las cualidades que más he visto desde que entré a AIESEC y una de las cosas que más he tenido presente desde entonces. Me he topado con un montón de extraños que no han hecho más que abrirme sus brazos y enseñarme cosas que sé que valoraré por siempre, todo esto lo digo teniendo en cuenta que apenas entré en noviembre del año pasado. Personas que no paran de creer en que ser humanos es lo mejor que podemos ser y que me han demostrado que de eso se trata ser parte de AIESEC.

Este párrafo va para ti, quien lees. Quiero que entiendas, antes de leer todo lo que escriba más abajo, que desde que tengo recuerdos siempre me he visto enamorada del mundo en el que habito. Con sus altos y bajos, este siempre ha sido mi musa más preciada, escribir de él solo es mi manera de demostrarlo.

Sé que no soy la única persona que ha pasado por ese momento, en el que vas caminando por la calle pensando en tus cosas y algo que te llama la atención, te cambia el día por completo. Que vas pendiente de tus preocupaciones más inmediatas, ya sea el próximo examen que tienes de la universidad, ese mensaje que está en tu Whatsapp que todavía no sabes cómo responder o algún recuerdo que no te sacas de la cabeza, pero en un segundo todo cambia y te das cuenta de tus alrededores.

Todos los días estamos rodeados de personas, de sentimientos e ideas que quizás nunca conoceremos del todo. Así como sé que no soy la única qué ha sentido lo que nombré arriba, sé que no estoy sola cuando es justo en ese momento que te das cuenta de que tan grande es este mundo.

Hasta el momento, basado en lo que acabo de buscar en Google, somos 7.481.348.867 personas en el mundo, regados en más de 5 continentes y con al menos 7.000 idiomas. Dependiendo de cómo lo quieras ver puedes pensar que esos números son demasiado grandes, pero a mí en lo personal toda esta información me da ganas de saber más sobre lo que esto implica.

¿Puedes tan sólo pensar en la cantidad de culturas que hay en el mundo? Todas las memorias que quedan en los años, las palabras dichas y no registradas, todo lo bueno y todo lo malo. Imagínate por un segundo como sería saberlo todo, como sería estar siempre al tanto del último descubrimiento de la ciencia, de quien acaba de nacer y de quien acaba de morir, de la respuesta a cualquier mínima duda.

Estoy consciente de que son pensamientos bastante soñadores, por así decirlo. Pero si te soy sincera desde que entré a AIESEC lo veo más posible que nunca. Puede que no a la extensión de convertirnos en un planeta lleno de genios, pero si veo más humanidad en el futuro.

No se trata de cambiar al mundo, se trata de conocerlo. Se trata de dejar a un lado los prejuicios y abrirnos a cualquier nueva experiencia que nos pueda dar el mañana. Es simplemente escuchar a los demás, lo que tienen para decirnos y lo que pueden enseñarnos. Se trata de saber que las opiniones nunca serán correctas o incorrectas, que las perspectivas de otros son las mejores oportunidades de entrar a nuevos mundos. Y finalmente para mí, se trata de unirme a AIESEC descubrir que quiero ser tan humana como pueda, para dejarlos bien en alto.