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Experiencia de una entrevistada. Serie 3/4

Nunca me habían entrevistado. No tenía ningún tipo de experiencia en el tema. Hasta que hice la prueba de selección para formar parte de AIESEC y me mandaron un correo. En el correo me felicitaban por el desempeño y me asignaron una fecha y hora para ser entrevistada. Entré en pánico. ¿Qué iba a saber yo lo que era una entrevista? ¿Qué iba a responder? Sólo puedo decir que el miedo no sirve de nada.

Realmente no sabía qué me podían preguntar así que no me preparé (¿error?). Fui puntual y llegué 10 minutos antes de la hora pautada. Aunque mi entrevistadora llegó 20 minutos después. Tomé aire y traté de hablar sin que me temblara la voz. Nos sentamos y empezó todo.

Mente en blanco

Quien me entrevistaba no me veía a la cara, estaba mandando mensajes con su teléfono y dijo que estaba apurada. Sentí que no le importaba lo que yo decía. Además me planteé dos escenarios y ninguno me gustaba: o no me aceptarían porque tenían a alguien más y por cortesía me entrevistaron. O me aceptarían porque les daba igual lo que yo dijera, eso me hizo pensar que no tomaban en cuenta mis habilidades y me desilusionó.

Por unos minutos ella abandonó su teléfono y ahí no supe qué hacer. Se acabaron las preguntas por cortesía y lanzó un: dime tres fortalezas y tres debilidades de Arantxa.

¿Debilidades? ¿Fortalezas? ¿Acaso yo tengo eso? Mi mente quedó en blanco y no recordaba ni mi nombre. Pensé por un rato y se me vinieron a la mente seis palabras que parecían coherentes. No recuerdo muy bien lo que dije pero en toda la entrevista, pero salió bien.

Estar en AIESEC no significa decirle adiós a tu rol como entrevistada. Al contrario, ahí comienza todo. Cada vez con mayor nivel -de dificultad, tal vez. La diferencia es que aprendes más del Modelo de Desarrollo de Liderazgo de AIESEC y su “autoconocimiento”. Debemos encontrar nuestras cualidades. Conocernos para poder darnos a conocer.

Cada vez más entrevistada

El siguiente paso fue sobrevivir a la entrevista para ser coordinadora de mi comité local. Creo que después de pasar por la fase de ser “quien entrevista” ésta parte se hizo menos difícil. Tanto así que conseguí mi puesto. Y salí orgullosa porque ya decía cuatro cualidades sin llorar, sólo quedaban dos más.

No pude detenerme ahí y más adelante apliqué a un puesto nacional, este puesto.  La diferencia entre una entrevista y otra es que antes conocía a los que me entrevistarían, ya no. Además que era por Skype y debía lidiar con el Internet, la conexión, el audio… Puntos que podían volverse negativos y hacerme sufrir más de lo necesario, pero nuevamente sobreviví.

No fue simple entrevista, la disfruté. Me sentí feliz por quedar en el puesto y por aprender a controlar. Por saber ser entrevistada. O por lo menos a aguantar los nervios en una entrevista para AIESEC, pero cuando ya no te entrevistan para un puesto de la organización…

Un reto más en nuestras vidas.


Continúa la experiencia de las entrevistas

http://aiesec.org.ve/venezuela/esta-entrevista-…tunidad-serie-44/

Errores de una primera entrevista. Serie 2/4

La primera vez que me tocó realizar una entrevista me pareció que no sólo evaluaba al entrevistado sino a mi compañera de equipo. Realmente no estaba acostumbrada a pautar una entrevista y tener que hacerle preguntas a otra persona para evaluar sus respuestas. En ese entonces era una especie de “chica de escritorio”, lo mío no era salir al campo.

Estaba nerviosa, lo admito. Muchos no saben lo que implica conocer a una persona y saber si es la indicada para un puesto. Además de que eres la responsable de decirle -si es el caso- que no fue aceptado. Para mí es un poco difícil la parte del “no” y la despedida. Tienes espacio de ser motivadora y decirle que puede volver a intentarlo, que quizás no es su momento pero no deja de ser duro. Es como si tú lo rechazaras. Y en partes es así lo rechazas…

En todo caso, ese día mis nervios estaban presentes. Ya me había leído el manual. Mi vicepresidenta me había instruido. Tenía una herramienta de evaluación con las preguntas. Aún así no me sentía preparada. Pero como uno de los objetivos de AIESEC es ayudarte a “salir de tu zona de confort“, ahí estaba yo. Tratando de hacer lo mejor.

Entrevista con una serie de errores

No sé si fue porque me metí en el papel de entrevistadora pero aun con mi experiencia prácticamente nula supe que no lo estábamos haciendo bien.

Un entrevistado debe tener tanta seguridad de lo que hace como aquél que entrevista. Pero de ninguna manera -desde mi punto de vista- el entrevistador debe sentir un Dios. No somos superiores por estar de un lado de la mesa, ni por tener el lapicero rojo evaluador en la mano. No puede parecer que queremos pisotear al otro ni preguntarle hasta que nos cuente su secreto más profundo. Aún así mi compañera de equipo, la que sería mi apoyo a la hora de entrevistar, se convirtió en el coronel Hans Landa de Inglourious Basterds. Sólo quería intimidar y demostrar “poder” hasta el punto de preguntar de un modo un tanto prepotente que resultaba realmente.

La manera como se sentaba hacía creer que no estaba interesada en oír lo que el otro decía. Y es que la postura también requiere atención. Su mirada era acusadora cuando contestaban algo que no era lo que ella pensaba correcto. Leímos las preguntas hasta el punto de quitarles espontaneidad, frescura, sinceridad. Simplemente leíamos y repetimos como en un guión, sin permitir que todo fluyera de acuerdo a la situación.

De los errores también se aprende

Creo que uno de mis mayores errores fue, notar tantas equivocaciones y no evitarlas al momento. Claro, sin necesidad de interrumpir o predisponer a mi compañera ni quitarle cierto rasgo de autoridad. Pero recordarle que el liderazgo no es una línea vertical y que entre más confianza creemos más posibilidades de conseguir respuestas sinceras tendremos.

Es necesario oír tanto como observar y no imponernos. Tampoco creernos que somos superiores por el simple hecho de ser quien evalúa. Ese día supe lo que no se debía hacer porque la primera vez -casi- siempre se falla.

Seguramente tuvimos más errores que ahora se me escapan. En todo caso, espero no llegar a repetirlos.


Continúa la experiencia de las entrevistas

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El ojo de quien entrevista. Serie 1/4

En AIESEC he aprendido a realizar una entrevista y a ser entrevistada. Ha sido un proceso que ha involucrado a varias personas y también una experiencia de varias partes.

No lo aprendí todo a la vez, todo fue dependiendo de las circunstancias. Tampoco resultó ser una experiencia -exclusiva- de mi carrera dentro de la organización. Involucró mi crecimiento dentro de mi comité y fuera de él. Es otra manera de demostrar cuánto me marcaron AIESEC y los miembros con los que compartí.

Es por ello que creo necesario ir a través de mis etapas. Que sea un recorrido que permita revivir esos momentos y tal vez acompañar a alguien más desde la distancia. Así puedo sentir que ayudo a alguien a prepararse -y asumir el reto- o simplemente compartir lo que sé y he vivido.

Debo acotar que mis experiencias no irán en el orden en el que ocurrieron, creo que es más por la forma en que me impactaron.

Quien entrevista observa

Hace unos meses tenía una reunión con los Vicepresidentes de AIESEC en UCV. Quedamos en encontrarnos en un café de Caracas a las 5:00 p.m. Yo llegué a las 4:50 pero antes de entrar me fijé que afuera del lugar estaba un hombre pidiendo dinero. Traté de evitarlo porque no tenía sencillo pero también noté que desde adentro del local, en una mesa junto al vidrio -ubicación que permitía ver toda la calle-, se encontraba uno de los vicepresidentes.

Ella estaba, con su café en las manos, viendo fijamente al hombre. Pero no lo veía sólo a él, me veía mí. Veía a todos los que cruzaban la calle, veía al cajero, a los que estaban cerca de ella. Veía. Ella era la única que había llegado -hasta el momento.

“Te noto un poco preocupada”, fue lo primero que me dijo al verme y estaba en lo cierto. Mi rostro seguramente se tornó un poco confundido ante su pregunta por ella de una vez respondió:

-No es porque te haya visto ahorita. Es porque siempre te he visto y ya me doy cuenta de tus cambios de ánimo. Por eso me gusta hacer una entrevista, porque observo. Desde el primer momento en el que veo a quien debo hacerle la entrevista hasta que lo veo por los pasillos de la universidad o en la calle. No basta con oírlos hablar de sus cualidades o leer su currículo, hay que observar. Eso me gusta. Fijarme en sus expresiones, en cómo reaccionan ante las situaciones cotidianas, los gestos que hacen con sus manos, con sus ojos. Cómo se mueven y caminan, todo habla de ellos.

La obra de Bárbara

No sé si es necesario agregar que ella era mi ex Vicepresidenta de Talento Humano, la encargada directa de cada entrevista. Bárbara se llama. Ella estudia Artes, hace Teatro y observa. Yo ya me había dado cuenta de su interés por ver detalladamente a las personas pero no sabía que le servía para las entrevistas. Ni que en toda ella había poesía.

En ese Café me di cuenta de que observar podía ser construir una obra de teatro. El momento de la entrevista sería una simple escena. Y en ella se seleccionaría a los actores principales para poder crear la obra maestra: mantener en pie a un comité. Bárbara ha sido la directora de Casting por mucho tiempo y creo, al igual que una obra o una película, tiene un gran peso.

¿Qué sería de una buena película sin un buen reparto? Dudo mucho de su éxito. Por eso confío plenamente en el ojo de Bárbara y su poder de observación. Sé que ella observa para crear arte, conocer a las personas, elegir bien los perfiles y cambiar el mundo.

Lo sé porque yo también la he observado, es parte de su legado como vicepresidenta. Sin su ayuda yo nunca hubiese podido realizar una buena entrevista.


Continúa la experiencia de las entrevistas.

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No quiero estar entretenido con agua

Hace poco vi una imagen de un niño pintando una cerca de madera con agua. Era un estrategia que habían usado sus padres para mantener al niño entretenido por horas. Y claro, hacerle creer que hacían algo. Pero me quedó la imagen en la mente. Después de verla imaginé que así nos debemos sentir nosotros cuando hacemos algo que no queremos.  O cuando nuestros trabajos no nos gustan.

Simplemente estamos ahí matando nuestro tiempo pero no lo vivimos. Nos esforzamos y nuestros logros no los vemos, no nos llenan. Es como si no tuviésemos nada frente a nosotros. Como si fuera un éxito invisible.

Solo estamos por estar pero no vivimos plenamente. Mientras pintamos esa cerca, la madera absorbe el agua o el sol ayuda a secarla. Después de todo el tiempo perdido ¿qué nos queda?

No tan entretenido

Creo que por un momento -o toda la vida- deberíamos dejar ese niño. Dejar atrás al niño que está entretenido con la cerca de madera. Porque él está ahí gracias a sus padres, no porque realmente quiso estar ahí. A él lo mandaron, lo engañaron para que hiciera, tomaron la decisión por él. Le dijeron “esto seguro será entretenido, te va a gustar”. Pero ¿si no hubiese estado ahí el pote de agua qué estaría haciendo?

Tomemos nuestras propias decisiones y hagamos lo que realmente queremos hacer, no lo que nos mandan. Tampoco las cosas están ahí porque “no queda de otra”. Puede que tu vida sea muy corta como para malgastar pintando sin pintura.

Vamos a ensuciarnos con pintura. Hagamos  regueros y que después nos toque limpiarlo todo.  Recibamos el regaño de nuestros padres con una sonrisa que nos cubra la cara. Lloremos de miedo o ríamos desafiando al aburrimiento.

Hagamos lo que sea necesario para sentirnos felices. Puedes estar entretenido -por supuesto. Pero entretenido porque tú mismo buscaste una manera de divertirte. No porque alguien más vino a imponerla.

Dejemos atrás a ese niño que está entretenido con la cerca de madera. Es momento de cambiar el agua por un pote de pintura.

Líderes venezolanos: Joanna Hausmann

El mundo de la comedia requiere más que talento, es una combinación de ingenio y análisis; quien crea que desempeñarse en este ámbito es fácil es porque jamás ha intentado hacerlo, pero ese no es el caso de nuestra joven líder de hoy. La siguiente comediante es un orgullo para nuestro país, nacida en Caracas y actualmente residenciada en Estados Unidos, fue pionera en un estilo de comedia que innovó la manera de vernos entre norteamericanos y latinos. Joanna Hausmann realiza rutinas comparando las tradiciones de los latinos con las de los americanos, demostrándonos las diferencias entre ambas sociedades, pero al mismo tiempo haciendo un puente que mejora la comunicación y el entendimiento entre ambas culturas.

Joanna tiene 27 años de edad, cursó estudios en la ciudad de New York y los Ángeles, mudándose posteriormente a Chicago, donde dio forma a su proyecto “Fiama”, un canal de YouTube donde grababa videos para explicar las tradiciones latinas de forma que fueran entendidas por los norteamericanos. Logró el reconocimiento de “Best Comedian” y “Creator of the Year” en los Hispanicize’s 2016 Tecla Awards. Además de sumar más de 15 millones de visitas, ha trabajado en grandes cadenas norteamericanas como: CNN, The Huffington Post, BuzzFeed, NPR y the BBC.

Joanna es la prueba ferviente que sin importar dónde estés, puedes dejar el nombre de tu país en alto; se convirtió en una ciudadana global al tomar en cuenta todas nuestras tradiciones como latinos y volverlas su principal inspiración. A pesar de ser residente americana, Joanna no olvida Venezuela, y se encarga de propagar nuestra situación a todo su público, sin importar las fronteras. Sin duda son jóvenes como ella los que nos hacen decir con orgullo: Venezuela forma líderes.

7 cosas que te pasarán cuando llegues a Venezuela

Durante los últimos posts hemos escrito sobre por qué deberías visitar nuestro país. Venezuela es el país que ofrece the AIESEC Experience en su máximo nivel, porque todos nuestros intercambistas sin duda vuelven a sus países como agentes de cambio. Es por ello que si decidiste atreverte a apostar por Venezuela, y realizar tu intercambio con nosotros te dejamos una lista de las 7 cosas que te sucederán una vez llegues a nuestro país.

  1. Recibir abrazos y beso de desconocidos: Los miembros de AIESEC en Venezuela se caracterizan por su simpatía, y es un rasgo natural del venezolano ser una persona cálida. Por eso, sin importar en qué Comité te reciban van a adoptarte como un miembro más de esa familia; además es la manera regular de saludar en nuestro país.
  2. ¡El calor!: Aún cuando el clima en Venezuela es generalmente fresco, mientras te adaptas, vas a sentir que llegaste a El Cairo en lugar de nuestro país tropical; sin embargo existen variedad de bebidas refrescante que harán más llevadera tu estadía en este país caribeño.
  3. Nueva ruta de sabores: A pesar de las limitaciones por el tema de la escasez, todavía existen muchas cosas típicas de la gastronomía venezolana que se le ofrecen a nuestros intercambistas; durante toda tu estadía en el país acostúmbrate a escuchar de repente “¡Ya va! Tienes que probar esto”, para el final de tu intercambio probablemente estés pensando inscribirte en el gimnasio de tu ciudad.
  4. Solution Oriented: Venezuela es un país donde el concepto de puntualidad es tan relativo como tratar de definir el amor, por ende su transporte público, horas para comer e inicio de actividades siempre estará sujeto a cambios de última hora. Por lo que si debes tomar el transporte público te recomendamos lo hagas con al menos 1 hora de anticipación, y dependiendo de tu destino.
  5. No entender la mitad de las oraciones: Los venezolanos usamos palabras que sustituyen a los nombres generales, en lugar de amigo decimos pana, en vez de “Tengo hambre” es “Tengo un filo”, o simplemente usamos “Vaina” para definir cualquier cosa; por ende es muy importante preguntar cuando no entiendas alguno de estos modismos.
  6. Al menos 100 nuevos amigos en Facebook: Para nosotros lo más importante es la integración de los intercambistas con las personas en nuestro país, por lo que es muy común que apenas llegues comiences a tener un montón de invitaciones de amistad en las Redes Sociales, y así los invitan a actividades de todo tipo durante su estadía.
  7. Darte cuenta que tomaste la mejor decisión: Sin importar las circunstancias, los venezolanos valoramos mucho que venga alguien de afuera a aportar a nuestro país, porque son estas personas que nos recuerdan lo bonito de ser venezolanos; enamorándose de nuestra cultura y sorprendiéndose con cosas que nosotros vemos rutinarias.

Venir a Venezuela es una de las mejores decisiones que puede tomar un intercambista de AIESEC, en este lugar desarrollarás las 4 habilidades de liderazgo que profesa nuestra organización, y además vivirás una experiencia integral de liderazgo, crecimiento personal y desarrollo en todo sentido. Anímate a experimentarlo por tí mismo y decir “Yo apuesto por Venezuela”.

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¡Los miembros de AIESEC en Venezuela esperan por ti!

La vida de los vigilantes

Aunque escribí en un artículo que debemos despojarnos de los prejuicios debo admitir que caí en ellos hace poco. Y darme cuenta de que las cosas no eran como las percibía fue una de las mejores experiencias. Todo gracias a la vida de varios vigilantes.

En julio, cuando recorría con mi papá una universidad -un domingo a las 3:00p.m.- me noté algo. Estaba llena de vigilantes que veían hacia el horizonte porque no había nadie ni nada que hacer -aparentemente.

Sin pensarlo terminé exclamando un “¡qué aburrido el trabajo de los vigilantes!”. Mi papá inmediatamente contestó: “uff… demasiado”.

Desde ese momento me quedé pensando en cuáles podrían ser sus motivos para estar en un trabajo tan aburrido. Estar sentados viendo su vida pasar, siempre sumergidos en la rutina.

La motivación de los vigilantes

Abandoné el tema por un tiempo hasta que mi profesora de Periodismo le mandó a mi clase a realizar una crónica. Podía ser sobre todo porque cualquier cosa era digna de ser contada, pero a mi mente vino “lo más aburrido del mundo”: la vida de un vigilante.

Me reté a mi misma. Mi intención era tratar de escribir algo entretenido a través del aburrimiento y no sabía lo engañada que estaba.

Decidí pasar todo un día viendo el trabajo de un vigilante, para ello escogí el de un banco. Pensé que sería una especie de tortura, pero se volvió emocionante. Pronto obtuve un nombre que se convirtió en mi protagonista -y a los pocos días en un amigo.

Descubrí una perspectiva que desconocía: un trabajo lleno de cualidades. En cada respuesta que recibía por parte de mi protagonista, iba desmintiendo mis creencias. Iba formando nuevas opiniones. Aprendía a ver el mundo de otra forma.

Esto no sólo me ayudó a darme cuenta de que quien realiza su trabajo puede sentir pasión por él desmentir los mitos. También me di cuenta de que debía dejar a un lado todos esos prejuicios y estereotipos que tenía de los demás trabajos y personas.

Mis nuevos lentes

Todas las vidas pueden ser interesantes. El que a ti no te parezca entretenido está bien, porque simplemente no es tu pasión. Pero eso no quiere decir que no sea importante para alguien más. Nuestras vidas pueden ser todo un libro de suspenso para alguien más. El mundo en sí ya es una historia que quiere ser leída por diferentes personas y que con cada día esperan un nuevo capítulo. Debemos dejar de menospreciar aquello que no conocemos, a lo que no estamos acostumbrados o simplemente no nos gusta.

No es cuestión de estar todo un día con uno o varios vigilantes, es aventurarnos a lo desconocido. Se trata de cruzar la línea que nos trazamos para no explorar mundos desconocidos.

Para ser aún más poética y sentimental: el mundo está lleno de flores porque a todos no nos puede gustar la misma. He ahí lo interesante de la vida. Es momento de hacer por un día lo que hemos ignorado o no nos hemos atrevido. Es hora de acercarnos a esa persona que siempre hemos mirado feo y saber qué quiere decir.

Puede que la situación nos decepcione o nos sorprenda pero será una experiencia nueva.


Aprovecho de dejarles la crónica que escribí y puedan leer sobre la vida de Julio Romero Viloria. Ese señor que me hizo darme cuenta de lo equivocada que estaba acerca de aquello que creía.

El arma de un vigilante

 

El crayón de los prejuicios

Hace unos días vi un episodio de Los Simpsons que -además de hacerme reír- me pareció que tenía razón. En ese episodio a Homero Simpson le hicieron una radiografía y vieron que tenía un crayón en el cerebro. Así descubrieron que  esa era la razón por la cual era tan tonto. Lo que me pareció interesante fue una reflexión que hizo el propio Homero en la escuela de sus hijos. Él se levantó y le dijo a todos los niños: “He venido a ofrecer esperanza a los menos porque todos tenemos un crayón en la nariz. Tal vez no sea un crayón de cera, tal vez sea un crayón hecho de prejuicios”.

El episodio no trataba el tema de los prejuicios y aun así esa frase es tan cierta. Lo que quiso dar a entender es que los prejuicios se pueden alojar en nuestro cerebro desde que somos pequeños y cambiar por completo nuestra manera de ver la vida. Nos pueden hacer tontos, nos pueden cegar, nos pueden hacer quedar mal ante los demás. Todos podemos tener prejuicios -algunas veces no lo sabemos- pero muy pocos están dispuestos a despojarse de ellos.

Del estereotipo vienen los prejuicios

Para empezar, la Psicología Social nos dice que todos -sí, todos- tenemos estereotipos. Los estereotipos son las impresiones que tenemos de una persona y que formamos a través de nuestras creencias y las de los demás. De acuerdo a sus comportamientos y la información que poseamos sobre culturas, profesiones o grupos sociales, podemos categorizar a las personas.

Debo resaltar que en primera instancia esto no es “malo”. Nuestro cerebro lo puede hacer de manera automática como un mecanismo de ahorro de energía. Es decir, ahorramos tiempo en un proceso que involucra estudiar a la personas. Y claro, detallar sus características tanto físicas como conductuales para poder formar opiniones.

Puede parecer complicado al principio, pero confieso que es sumamente apasionante el tema. En fin, algo importante que debemos saber es que así como todos tenemos estereotipos, también podemos tener prejuicios.

Llegando al punto

Tengamos claro algo: el estereotipo parte de lo cognitivo, el prejuicio de lo afectivo. Pero hay otro detalle, el prejuicio es un estereotipo con carga negativa que se puede evidenciar en nuestro comportamiento (discriminación).

A veces dejamos que la sociedad y lo que ella cree correcto se interponga en lo que nosotros pensamos. Nos condiciona a emitir opiniones negativas de los demás. Juzgamos antes de conocer a una persona y con eso sólo nos estamos impidiendo tener nuevas experiencias.

Es posible que al final nos dejemos llevar por actitudes que realiza la persona para ocultar su verdadera forma de ser. Todos tenemos mecanismos de autodefensa y no es tan fácil identificarlos cuando nos limitamos a hablar de ellos a lo lejos.

El prejuicio es hablar sin saber. Es guiarte por lo que ves y aunque las acciones pueden hablar por sí solas, de vez en cuando hay que darle la oportunidad a las demás personas.

Con prejuicios no se disfruta un viaje, no se conocen amigos, ni tampoco disfrutamos de la vida a plenitud. Es dejar que se atore un crayón en el cerebro. No es necesario una radiografía, podemos notarlo de acuerdo a la manera en la que nos alejamos o hablamos de los demás. Costará mucho evitarlo porque pueden ser respuestas inconscientes, pero podemos tratar de no recurrir a ellos.

La tolerancia y la empatía siempre son buenos aliados. Y las ganas de llenar nuestra vida de buenos recuerdos es la mejor manera de usar el crayón para colorear nuestras experiencias.

Procura que el crayón está en la mano porque de seguro en la cabeza estorba.

Líderes venezolanos: Verónica Osorio

En el mundo de la actuación existen diversos factores que hacen la carrera cuesta arriba, la división de culturas y el impresionar a diferentes públicos con tu talento no es tarea fácil; en especial el mercado norteamericano el cual es sumamente hermético y celoso con sus actores. A pesar de todas las dificultades, Venezuela ha tenido buenos actores con calidad de exportación, en la actualidad se habla mucho de Edgar Ramírez, quien ha realizado materiales audiovisuales junto a grandes estrellas como Robert de Niro y Jennifer Lawrence; pero no solo Edgar ha introducido a los venezolanos en el competitivo mundo de Hollywood, es tiempo de conocer a Verónica Osorio.

Esta actriz venezolana tuvo sus inicios artísticos en nuestro país realizando teatro, específicamente en el grupo teatral Skena, donde se presentó en obras como El Sueño de una Noche de Verano, El Traje Nuevo del Emperador o La Princesa y el Dragón. También estuvo dos veces en el Festival Internacional de Teatro de Caracas, labor que le valió varios premios y reconocimientos. En el 2008 se muda a New York, 6 meses después era parte de un grupo de improvisación y comedia Upright Citizens Brigade, de donde han salido personajes como: Adam McKay, Horatio Sanz, Amy Poehler, Tina Fey, Rachel Dratch, Will Arnett, Ed Helms y más.

Verónica es una artista polifacética que expresa no querer quedarse en un solo género, a pesar que su fuerte es la comedia también le gustaría apostar por el drama, tuvo apariciones especiales en programas de TV como Friends of The People o Comedy Bang! Bang!, y un comercial de American Express con Tina Fey. Su más reciente proyecto es un largometraje donde comparte pantalla con estrellas como Josh Brolin, George Clooney, Channing Tatum, Tilda Swinton, Alden Ehrenreich y Ralph Fiennes. Es sin duda una venezolana digna de admirar, y una joven líder de nuestra generación.

Líderes venezolanos: Hensli Rahn Solórzano

La lectura es un hábito que se nos inculca desde que estamos pequeños, sin embargo a medida que vamos creciendo tenemos otros intereses y comenzamos a dejarla de lado. Atrás quedaron los tiempos de jóvenes escritores compitiendo para crear realismo mágico en Latinoamérica; es por ello que casos como el de Hensli son dignos de mención. Este joven caraqueño pensaba destinar su vida a la música, pero en un viaje realizado a la Guayana Francesa hace 4-5 años, donde perdió las cuerdas de su guitarra, dedicó su tiempo a la creación de su primera obra literaria: Dinero Fácil.

Ha sido merecedor de los premios otorgados en el Concurso de Cuentos de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Savcen) 2013 y el Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores 2010. Su estilo de escritura consiste en un montón de cuentos separados, que juntos en su obra transmiten un mensaje único y especial. Hensli también es colaborador del portal web prodavinci.com, y se posicionó dentro de la élite literaria caraqueña con su segundo libro. Su primera obra “Crónicamente Caracas” es un trabajo también digno de mención. Argumenta que no se apega a un solo género literario, sin embargo le gusta rendir tributo a su favorito, la poesía.

Los estereotipos sociales casi siempre son un obstáculo para los jóvenes, y la carrera de escritor, músico, artista o similar aún tienen muchas dificultades que superar; pero con la ayuda de jóvenes como Hensli podemos ver que no todos los millenials enfocan su energía, tiempo y talento en la tecnología. Dedicarse a la música y la escritura no es una decisión fácil, pero es igual de valioso el legado que se deja para futuras generaciones. Hensli Rahn es un líder venezolano.