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Productividad para flojos

Aquellas personas que me conocen saben que suelo ser alguien que nunca está al día, a veces es como si el mundo va corriendo y yo trotando, viendo el paisaje y cantando lo que sea que este sonando en mis audífonos. No tienes ni idea la cantidad de veces que me he tenido que quitar los audífonos y correr hasta quedarme sin aliento detrás de todas mis tareas pendientes. Son muchas las veces que dejar todo para última hora es tentador, más que eso es algo en lo que podemos caer casi sin darnos cuenta. Llamarme una experta en estas carreras no sería uno de mis mejores atributos de no ser porque casi siempre logro cruzar la meta y te diré que no hay mejor sensación de llegar a tiempo.

En este artículo me gustaría hablarte desde lo que yo suelo hacer, como la floja número 1, para ponerme al día con todo lo que se me va acumulando con el tiempo. Te advierto que seré lo más honesta posible, no pretendo que hagas esto mañana y te conviertas una de esas personas que aparenta tener su vida en orden cuando todos les vemos las costuras. Lo que quiero con todo esto es decirte lo que me funciona a mí y quizás pueda ayudarte a ti en el futuro, las enumeré sólo para hacerlo más fácil, espero que te sirvan de algo.

  1. LISTAS DE TODO: sé que no soy la única persona que le ha pasado esto, vas muy feliz por la vida, al día con el par de cosas que tienes sobre la mesa y ¡BOOM! Como por arte de magia aparecen 357 asignaciones que no esperabas, ya sea una semana de parciales en la universidad de la cual estabas convencido que “todavía quedaba tiempo” para estudiar o la boda de tu hermano que pensabas que era para el mes siguiente y eres dama de honor, ambas historias reales. El hecho es que los improvistos pasan y la tarea principal siempre será reducir las cargas sobre los hombros a un buen ritmo. Date un tiempo de anotar en alguna parte todas, repito TODAS las cosas que debas hacer esa semana lo más detallado posible, créeme que es mucho mejor verlas en un papel que tenerlas sólo en tu mente y que como suele pasarme a mí el 76.3% de las veces, que se te olviden fácilmente. En mi caso anotarlas nunca es suficiente, suelo pegarlas en algún sitio que sé que siempre veré durante esa semana como en la puerta de mi cuarto o en la pared detrás de mi escritorio, de manera de que me persiga en cualquier momento. Lo que viene después de eso es cumplir con todo lo de la lista, glorioso no empieza a explicar la sensación de tachar hasta la última meta que tenías.
  2. ORDENAR METAS: esta va un poco de la mano con las listas de arriba. Como te dije son muchas las veces que tienes la lista repleta, pero lo mejor que puedes hacer es decidir que es lo más importante. Un truco que suelo hacer es que en el momento que he terminado con alguna de mis metas y debo decidir cuál es la siguiente, siempre alterno entre aquellas que son muy importantes y las que puedo hacer rápidamente. Me explico un poco mejor, si haces todas las metas pequeñas primero luego te viene la carga más pesada sin descanso y honestamente ese es el momento en el que puede que me rinda y no me provoque hacer nada. También pasa cuando haces todas las metas grandes pensando que luego tendrás tiempo para hacer las que consideras insignificantes y ahí es cuando te llevas las peores sorpresas. Barajear un poco las cosas te permite balancear las cargas al punto que algunas tareas puedan ser el escape de otras.
  3. ELIGE TUS DISTRACCIONES: en un mundo paralelo en el que todos somos seres superiores, ordenados y siempre al tope de todo, te diría que eliminaras todas tus distracciones pero de nuevo, decirte eso sería una de las mentiras más grandes que he dicho jamás. Despegarte de tu teléfono y todo lo que pueda estar pasando en el mundo mientras tú estás en tu casa en pijama estudiando, en mi opinión es uno de los mayores retos por los que puede pasar el ser humano y me atrevo a decir que no estoy exagerando. Sé que no todos somos adictos a nuestro teléfonos o que no todos se distraen fácilmente, pero la verdad es que todos odian esa sensación de “podría estar haciendo algo mejor” cuando estamos ocupados en algo que no nos llama la atención. Mi truco es elegir con que quiero distraerme, determinar el tiempo que puedo disfrutarlo y ofrecérmelo a mí misma en modo de recompensa cada vez que cumpla con una meta. Estos pequeños regalos pueden ser desde ir a comerme algo entre una tarea y otra hasta ver un capítulo de alguna de las series que tenga en la cabeza. La idea es cambiar las distracciones por momentos de descarga, que puedas respirar un poco de todo lo que has hecho y descansar.

Ser productivo no es para todos pero cuando debas aparentar que tu vida está en orden y que puedes lograrlo todo, espero que esto te sirva de algo. Y si no es así, al menos me sirvió a mí.

¿Por qué salir a conocer el mundo?

Quizás al leer la pregunta hayas pensado en salidas, vacaciones o viajes, sin embargo, esta vez quiero que veas más allá de lo que se nota a simple vista.

Muchas personas han visitado numerosos países sin haber conocido realmente al entorno en el que estaban ¿Qué es conocer el mundo? No es sólo salir de tu país, no es sólo visitar sitios nuevos, no es sólo quedarte unos días en una ciudad extranjera. Conocer el mundo es estar en constante contacto con la nueva cultura que encuentras, es experimentar de primera mano lo bueno y lo no tan bueno que ofrece el sitio al que llegaste, ya sea la gastronomía, las tradiciones, las religiones, etc.

Menciono lo no tan bueno, ya que cada sociedad tiene distintas problemáticas, es un hecho del que no se puede hacer la vista gorda, y para realmente conocer el mundo debes conocerlo con sus pros y sus contras, porque al final, es la unión de todos estos factores lo que definen la cultura y la sociedad. Incluso, puedes tomar parte en la solución de dichas problemáticas y así formar parte de una red global de voluntarios que son agentes de cambio.

Ahora bien, ya sabiendo el cómo se conoce el mundo, podemos dar paso a la respuesta de la pregunta principal que está como título de este artículo.

Al salir a conocer el mundo te das la oportunidad de expandir tus conocimientos, de salir de tu zona de confort, de experimentar nuevos estilos de vida, pero más aún que todo ello, te estarás redescubriendo, porque conocerás aspectos de ti que quizás nunca pudiste observar o no tan profundamente cuando estabas en tu hogar.

Así, como bien he explicado, razones para salir a conocer el mundo sobran, razones que van desde lo externo hasta lo interno, desde conocer nuevos estilos de vida hasta hacer un voluntariado. Atrévete a crecer, a descubrir, a experimentar. Atrévete a conocer el mundo.

4 mitos sobre voluntariado internacional que debes eliminar

Muchas personas a la largo de su vida se han planteado hacer un voluntariado internacional, ya sea porque se alinea con su carrera, por vocación, o por probar una nueva experiencia en su vida.

Probablemente tú también te has imaginado haciendo un voluntariado con niños de bajos recursos en África, con personas con enfermedades terminales en hospitales, con elefantes en algún santuario de Tailandia, etc., y es que hay una cantidad casi interminable de voluntariados que hacer alrededor del mundo. Sin embargo, muchas veces se ve frustrado este sueño por ciertos mitos que recorren las calles de boca en boca y que a pesar de que no van acorde a la realidad, frenan bastante esas ganas de tomar el voluntariado.

Aquí te traigo 4 mitos sobre voluntariado internacional que debes olvidar, para que puedas tomar con la mayor certeza tu voluntariado y así cambiar tanto tu vida como la de los seres involucrados con tu proyecto.

  1.  Es muy costoso de realizar: A pesar de que sí existe un gasto en cuánto a traslado y manutención, la mayoría de los proyectos te ofrecen beneficios que te reducen considerablemente los gastos que puedas tener, aparte de que con todo el aprendizaje y crecimiento que tendrás con tu voluntariado siempre será mayor la ganancia que la pérdida.
  2.  No cualquiera puede realizar un voluntariado: Si bien hay proyectos que necesitan perfiles y habilidades muy específicas, la mayoría tiene requisitos muy mínimos, además de que con la decenas de miles de proyectos que hay alrededor del mundo, te aseguro que siempre habrá siquiera uno en el que te adaptes completamente.
  3.  No se cambia al mundo con tu proyecto: Hay que estar conscientes de que por más que estarías solucionando una problemática con tu proyecto, esto por sí solo no significaría un cambio considerable a nivel mundial. Ahora velo de este modo, así como tú habrán miles de personas realizando proyectos para solucionar todas estas problemáticas, conformando todos una red mucho más grande que sí está realizando un cambio positivo considerable en el mundo, por lo que sí, con tu ayuda estarías aportando a ese gran cambio para bien que necesita nuestro planeta.
  4.  Es muy difícil conseguir un voluntariado internacional: Este es el mito más grande de todos, porque actualmente no es para nada difícil poder conseguir y tomar un voluntariado internacional. AIESEC tiene una plataforma internacional que te permite escoger entre miles de proyectos en más 126 países, donde podrás obtener información de primera mano sobre el proyecto que te gusta, además de contar con un sin fin de beneficios que harán de tu voluntariado la mejor experiencia de tu vida.

 

Ya sabiendo todo esto, ¿qué esperas para tomar el reto de hacer un voluntariado internacional?, te invito a que desde ya seas un agente de cambio, te invito a que seas un Voluntario Global.

¿Adicto a las redes sociales?

Piensa en tu día a día, te despiertas, das unas vueltas en la cama y luego vas directo a tu teléfono, a revisar tus mensajes y todas tus redes sociales, muchos dirían que eres adicto, yo diría que se equivocan. Vivimos en un mundo en línea, siempre conectado y siempre actualizado. Somos la generación de costumbres como revisar tu teléfono cada vez que te sientas aburrido y de resolver todas tus dudas al alcance de un click.

Desde muy pequeña he tenido acceso a internet, recuerdo mi primer MSN Messenger a los 10 años o quizás menos, cuando creía que mi apodo me definía del todo y cuando sentía que mi súper poder era decir cómo me sentía con tan sólo compartir la música que escuchaba a todos, lo cierto es que las cosas no han cambiado mucho.

Jamás olvidaré mi etapa de MySpace en la que cada vez que se abría mi perfil sonaba Dance, Dance de Fall Out Boy, la misma etapa en la que descubrí que serían mi banda favorita hasta el fin de los tiempos, capaz porque siempre me recuerdan quién era antes y todo lo que he logrado hasta ahora. Y está prohibido olvidar cuando empecé a usar redes como Facebook o Twitter, cuando entendí que podría importarme muchísimo lo que los demás pensaran, pero también me importaba compartir mi opinión. Es definitivo, las cosas no han cambiado del todo.

Las redes sociales lentamente se han convertido en parte de nuestras venas, nos han moldeado a ser quienes somos actualmente y te voy a decir lo más maravilloso de todo esto. Estamos en una era en la que compartir tu día desde que amanece hasta que oscurece es normal, que siempre quedará un recuerdo de cualquier vivencia y que en unos años ser olvidados por todos no es una opción. Escribo hoy sobre esto porque sé lo bonito que se siente ver fotos que consideras viejas y acordarte de cada detalle que pasaba mientras estas eran tomadas, porque sé que cuando sonrío frente a una cámara es para recordarme en unos años de que fui feliz.

A veces pienso en todos los sentimientos que se perdieron en el tiempo, todas esas personas que en su época no fueron capaces de colaborar en este mundo como nosotros lo somos capaces. Todo esto lo que me provoca es crear más, aprovechar el súper poder que tengo de compartir quien soy a otros y en el camino conocer al mayor número de personas posible.

En estos últimos años me he dado cuenta que el internet no es más que una gran conexión, las páginas web son los libros de historia del futuro y algunas fotografías en Instagram las nuevas expresiones de arte que nos diferenciarán de otras generaciones. Porque para mí todo esto convierte al mundo virtual en una Pangea versión 2.0, un gran continente unido por infinitos sentimientos, millones de cerebros funcionando al mismo tiempo y muchísimas más cosas que te relacionen con quienes estén del otro lado de la pantalla.

Lo cierto es que no hay límites y si eso no te inspira a crear nuevos territorios, no sé qué lo hará. Porque puede que no seas realmente adicto a las redes, a los me gusta y la aceptación social, puede que quizás sólo te guste ser parte esencial de este mundo, vivir y recordar, ser esa parte buena que aun flota en el mundo. Si todo esto es así, me parece que vale la pena que sigas compartiendo.

Trabajo: una palabra con mil acciones para mejorar la calidad de vida

El mercado laboral es el punto de encuentro donde personas y empresas se reúnen. También es allí donde se crean los puestos de trabajo y las nuevas estrategias para enfrentar los problemas de la sociedad.

Cuando una persona comete un error suele decirse que ocurrió porque no fue consciente de las consecuencias que trajo su decisión; o que no vio las cosas desde la perspectiva correcta. Tales motivos nos llevan a analizar nuestra propia formación.

¿En qué debo invertir mi tiempo, trabajo y dinero?

La vida se trata de tomar decisiones, de elegir una opción sobre la otra: gasto o compro, estudio o trabajo. Muchos dicen que la educación es el camino, otros dicen lo contrario. Situaciones similares pasan con el dinero y el tiempo, el último realmente no regresa.

Aristóteles dijo que todas las acciones están orientadas a un fin: la felicidad. Pero ésta no se alcanzaba a través de la riqueza, el honor o el placer. Para él lo importante era ser prudente, es decir, tomar el tiempo para pensar qué hacer o qué decir. Más importante aún, que eso te sirva para alcanzar la felicidad.

Por lo tanto, cada momento que se invierta en mejorarse uno mismo, será siempre beneficioso. Esto no se debe confundir con cosas superficiales, porque se trata de algo mucho más profundo. Se trata de que tus actos perduren aunque terminen en el presente.

Cuando las personas se desarrollan integralmente es que pueden acceder a las oportunidades que, posteriormente, mejoraran su calidad de vida. Esto, inevitablemente, traerá efectos positivos sobre sus alrededores.

¿Entonces hay que dejar de estudiar?

Por supuesto que no. Pero esta educación de la que hablo va más allá de una teoría, es  humano. Todos buscamos alcanzar una misma meta aunque distintos sean los caminos a ella. Pero primero, hay que establecer las reglas del juego. Pensarás que tal trabajo le corresponde a las instituciones públicas, cuando en verdad es cosa de todos.

¿Dónde se aprende? En la casa, la escuela, la universidad, en el ascensor, calle o en el carro. Toda interacción con la sociedad va dejando huella en nosotros, nos hace quienes somos. Y si mi entorno no es el más adecuado…

¿Cómo puedo cambiarlo?

Las oportunidades llegan a los hogares por medio de las empresas, ya que son ellas las que crean los productos y servicios. Por consiguiente, es a ellas a quienes buscamos a la hora de mejorar nuestra calidad de vida. Sumando estos elementos tenemos un lugar de encuentro, donde se realiza una actividad de doble beneficio. Todos ganamos si todos cooperamos.

Más allá de eso, recuerda que una empresa es un grupo de personas. Así, como tú, que empezaron con muy poco, pero que se unieron y están constantemente trabajando por sus metas. Ellos toman riesgos y los convierten en oportunidades.

Aunque son mentes individuales, que reciben una recompensa por su trabajo, trabajan para con todos y no sólo para sí. Puede que no lo sientas tan cercano, pero ahora mismo hay personas luchando por tu futuro, educación y salud. Son ellos los que hacen posible que hoy estemos donde estemos.

No lo pueden hacer solos, necesitan de ti. El mundo te espera, haz un intercambio profesional y sé parte del cambio.

Los engranajes del Reloj

En clase, la profesora Empresa les pidió a sus alumnos formar equipos para hacer el proyecto de fin de año. Uno de los equipos estaba conformado por Tecnología, Educación, Marketing y Administración, los cuales no se agradaban entre sí. Estando cerca la fecha de entrega, se reunieron en un recreo para definir qué harían.

Educación fue la que saltó primero, “¡Hagamos una escuela! Se llamará Reloj, porque será un fino y simple instrumento que todos deberían tener”, dijo.

Tecnología río con sarcasmo mientras Administración fruncía el ceño, pensando en lo tedioso que sería. Pero Marketing sintió curiosidad y preguntó:

“¿Qué es lo que la haría especial?”

“Una escuela preescolar, donde los niños aprendan de forma distinta y puedan explorar todas sus habilidades”, respondió con seguridad.

El rostro de Marketing se iluminó y comenzó a hacer bocetos en su pequeño libro de ideas de los posibles logos y del método de enseñanza a utilizar. Tecnología, que tenía un hermano pequeño llamado Software y una madre ocupada, de nombre Redes, vio en su mente como eso podría mejorar sus vidas. No se detuvo ahí y agregó:

“¿Qué les parece si esos padres pudieran registrarse en la web de la escuela y poder estar al corriente de las lecciones que sus hijos aprenderán? También me parece importante que los padres pudieran encontrar información relevante para fomentar la educación de los hijos en casa”.

Marketing y Educación saltaron de alegría al ver que el proyecto tomaba una nueva forma. Pero aún faltaba Administración, que no le agarraba el gusto al asunto, pues su padre Finanzas había sido profesor y se quejaba constantemente de que no se sentía valorado.

“Tendré las tareas más aburridas”, se quejó.

“¿No te das cuenta que sin tus conocimientos la escuela no podrá efectuarse? No es sólo sacar cuentas, sino poder aprovechar todos los recursos disponibles al máximo, para poder ofrecer el mejor servicio con las mejores herramientas y que, a su vez, todos los trabajadores reciban lo que se merecen”.

Los cuatro se miraron con orgullo y se pusieron en marcha, pues no había tiempo que perder. El futuro les esperaba.

Comienza tu vida laboral

Caminé por el pasillo con unos nervios impulsados por el frío y la pulcritud de ese lugar. Todos se movían en perfecta sincronización, como si el estrés no existiese. Supongo que es lo que pasa cuando amas lo que haces y haces lo que amas.

Es aquí donde quiero estar.

-Buenos días, vengo para la entrevista de trabajo.

Estreché su mano y me senté para entregarle mi CV. Mi vida, mi pasión y mi experiencia resumida en una página, completamente apartada hacia un lado en menos de cinco segundos. Viendo mi cara horrorizada me dijo:

-Verás… lo que diga el papel no sirve de nada si la persona no puede aplicarlo en su ambiente. Así que dime, ¿Por qué debería contratarte?

La pregunta del millón, la que tantas veces yo misma me había hecho, cayó sobre mí como un gran balde de realidad. De esos que te hacen evaluar tu pasado y presente y te abre las puertas al futuro.

–Me gusta hacer las cosas diferentes, pero no del tipo descabellado e irreal. Me gustan los retos, lo que no entra en el molde, corro riesgos porque tengo la certeza de que funcionará y si al final resulta que no, sé que eso me hará aprender también. –solté casi sin respirar, como una verdad dentro de mí que solo quería ver luz– Por eso decidí hacer distintos intercambios a otros países, para ampliar mi mente, para entender cómo vive la gente, cuáles son sus problemas y cómo los resuelven. Su manera de entender las relaciones empresariales, los mercados, me hizo ver las cosas desde distintos ángulos. Me hizo cuestionar si lo que yo estaba haciendo era lo correcto. Al mismo tiempo que podía ser yo, ser creativa y audaz a la vez que dar una ayuda, aprovechando al máximo los recursos, ofreciendo una solución real a un problema real que hará la vida de las personas sea mejor. Fue como ver el mundo con otros ojos.

–¿Cómo hiciste eso?– me preguntó con gran curiosidad.

–Contacte a un grupo de mi localidad, AIESEC, se llama. Ellos fueron los que me abrieron las puertas y me dieron la oportunidad de trabajar con empresas que nunca creí posibles. Definitivamente, cambió mi vida.

***

Una entrevista de trabajo probablemente sea uno de los desafíos más grandes a enfrentar. Realmente te hace pensar y valorar todo el trabajo que haz realizado durante tu vida, al mismo tiempo que te permite analizar y plantear cuáles son las metas cumplidas y por cumplir y sobre todo cómo alcanzarlas. No es tanto lo que diga el papel, sino lo que puedas hacer con tus conocimientos y experiencias.  No tengas miedo y prepárate con nosotros.

 

Duna Manent, una española en Venezuela

Esta es la historia, desde mis ojos, de Duna Manent, una catalana de 23 años de edad que vino a mi cuidad a cambiar vidas. Llegó a Venezuela el 5 de enero del 2017, para ese entonces yo tenía algo menos de 2 meses en AIESEC pero muchísimas ideas en la mente y expectativas al máximo, eso sin contar que no era la única que estaba en la misma posición.

Los días previos a que llegara Duna ya podías ver lo invertidos que estaban todos los que la recibiríamos. Recuerdo cómo días antes Albani Jaimes, quien, para ponérselo más fácil al que lee, era la encargada número 1 de que la experiencia de Duna fuese inolvidable, me escribió para vernos y terminar de pulir los últimos detalles de su estadía.

La española” como naturalmente la habíamos apodado antes de que llegara, se quedaría en mi casa en el oeste de Caracas las primeras 3 noches y luego pasaría a mudarse al este de la ciudad en donde estaría el resto de las 6 semanas que incluía el proyecto para el que había venido a Venezuela. La idea de que Albani y yo nos viéramos ese día, incluía hablar sobre el proyecto, que en su caso era “Trazando Metas” y se trataba de discutir con niños sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, mediante dinámicas que ellos pudieran disfrutar y entender. Además, también aprovecharíamos el día para hacer el recorrido que Duna haría: desde donde viviría hasta el lugar donde la recogerían, para llevarla al barrio La Bombilla en Petare donde está ubicada la Fundación María Luisa Casar y los niños con quien ella trabajaría.

Honestamente saber que alguien vendría a mi país a hablar con niños, el futuro en miniatura, sobre temas como acabar la hambruna o la pobreza para el 2030, me emocionaba más de lo que soy capaz de escribir. Siempre he pensado que una sola persona no es capaz de cambiar el mundo, de acabar con todas las guerras y destruir todo lo que podamos considerar malo de la actualidad, pero sí veo la posibilidad de muchísimas personas como Duna regadas por el mundo contagiando a otros con la esperanza de un mundo mejor, y estoy segura que es desde esas esperanzas que comienzan las buenas ideas.

Duna llegó ese jueves y en los pocos días que estuvo en mi casa tuvo la oportunidad de conocer a mis padres y todo lo que eso implica. Ellos son fieles amantes de Venezuela, conocen el país como las palmas de sus manos. Verlos mostrándole desde videos de la Gran Sabana el primer día con tan sólo horas de haber llegado, hasta como comerse unos tostones la última noche que estuvo en mi casa me hizo darme cuenta de un montón de cosas. Este país, como cualquier otro en el mundo, puede tener sus fallas, sus malos ratos y sus defectos, pero son esos fieles amantes del país los que realmente lo curan de todo mal y Venezuela tiene gente de sobra así.

Después de que se mudara con Vanessa Da Silva, quien sería su alojamiento y algo así como su hermana en la ciudad -me atrevería a decir-, trate de ver a Duna durante los fines de semana que me permitía mi rutina. Las veces que nos veíamos también venían varias personas que al igual que yo querían hacer de sus días aquí los más inolvidables posibles.

En el camino vi personas como Vanessa que se enfocó en mostrarle hasta el último rinconcito del Ávila, lo más bonito que tiene Caracas, y a cambio Duna le enseño muchas otras experiencias que sé que ella valorara por siempre. También puedo hablar de otros quienes siempre estuvieron alerta de que Duna no pasara ni un solo día sin salir de casa desde el primer viernes con Leonardo, los demás días con Katherine, José, Ayimi, María Fernanda, Diveana, Sofía, María Carolina y pare usted de contar, hasta el último con Jesús y Alejandra. Siendo esta última una de las que más se enfocó en mostrarle al máximo cuan divertido puede llegar a ser venezolano o latino en general y quien sé que aprendió mucho de todo el tiempo que pasó Duna aquí.

Porque de eso se trataron estas 6 semanas, de esto se trata toda la experiencia de los voluntariados en AIESEC, de aprender. Esta organización se enfoca en crear líderes y Duna vino a este país a demostrarle a un montón de niños que por más grande que este mundo sea, las diferencias jamás deberán intimidarnos. A medida que pasó el tiempo pude ver como ella fue tocando a varios con su personalidad, fue cambiando vidas, y aunque no lo vi venir, también noté como otros la tocaron y cambiaron a ella. Vi personas como Albani cambiar hasta su manera de pensar en sí misma, la confianza que todas estas semanas creó en ella es algo que jamás va a olvidar.

Que estas experiencias se repitan será, de ahora en adelante, una de mis grandes metas en esta organización. Que más personas como ella vengan a mi país y se enamoren de él, será solo el comienzo. Y que tú te inspires luego de haber leído todo esto, es sólo parte del primer paso.

Gracias Duna por todo, espero volverte a ver.

Descubre

Al leer “Descubre” lo primero que se me viene a la mente es ¿Qué voy a descubrir?, antes de responder dicha pregunta hay que saber de antemano qué significa “descubrir”, y de entre tantos significados que se encuentran en la red, el que más me causa ruido es el siguiente:

Hallar lo que estaba ignorado o escondido.

Ya sabiendo que para descubrir hay que hallar lo que se ignora o esconde, nace otra pregunta ¿Qué se ignora o esconde?.

Bien dijo Albert Einstein alguna vez:

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.”

Eso lo creo muy cierto, muchos conocimientos que tú tienes yo no los tengo, del mismo modo pasa al contrario, y es que cada persona vive una realidad distinta,  realidad que puede ser dada por distintos factores; como por el ejemplo, el ambiente o la sociedad. Entonces, conociendo ya eso, nace una tercera y última pregunta ¿Cómo hago para descubrir realidades distintas a la mía?

La respuesta no es difícil, para descubrir otras realidades tienes que salir de tu entorno, explorar sitios a los que no has llegado, conocer personas nuevas, visitar lugares remotos a tu hogar, en fin, hay un sin fin de oportunidades allá afuera para ello.

Tal vez al principio no sea fácil aceptar estas nuevas realidades, sin embargo, una vez que las conozcas podrás decir y sentir fervientemente el cambio que se habrá producido en ti, porque ya no sólo tendrás una visión de tu entorno, sino que tendrás una visión más globalizada de lo que sucede alrededor, y poco a poco te convertirás en un voluntario global.

Así que sal de tu entorno y explora nuevos sitios, viaja por nuevos caminos, pero sobre todas las cosas, descubre el mundo que existe allá afuera para ti.

Somos el cambio

Comenzando a escribir este artículo, me surgieron muchas dudas sobre qué tema abordar en el mismo, ¿Qué de nuevo puedo decir que ya no se haya dicho en los centenares de miles de artículos que hay en la internet?, ¿Qué punto de innovación puedo traer a esta plataforma?, en ese sentido, reflexioné sobre las personas que ya habían estado en mi lugar, si habían pasado por esta situación, y muy probablemente la respuesta sea afirmativa, incluso yendo más allá, no creo que esto ocurra sólo con la redacción de artículos, sino que ocurre con cada nueva experiencia que tomamos en nuestra vida.

Entonces, surgió una pregunta que englobaba todas mis dudas: ¿Quién soy para hacer un cambio?

Y la respuesta a dicha pregunta no me fue difícil de encontrar, es tan simple como: Yo soy el cambio.

Bien dijo José Feliciano en su famosa canción “La balada del pianista”:

“Se repite la historia, sólo cambia el actor”.

Creo firmemente que por más que se repita la historia, no será la misma, porque cada actor le añade su esencia propia, cada actor moldea el guión para su ser, y de esa forma, el resultado final de la obra no será el mismo que el de antes.

Así, como sucede con los actores y sus papeles, también sucede con nuestras vidas, muchas veces nos frustramos por no encontrar esa idea que cambie notablemente nuestra trayectoria en comparación con nuestros antecesores, sin saber, que con el simple hecho de estar, ya estamos haciendo un gran cambio.

De ese modo, para este 2017 en el que parece cada vez más difícil innovar ante un mercado tan grande de emprendedores, no consumamos tiempo buscando ideas nuevas, tarde o temprana ellas llegarán, pero mientras llegue ese punto de innovación recorramos caminos, visitemos otro país, tomemos un voluntariado, sigamos impactando el mundo de la manera en que lo hacemos, porque recuerda que ya con ese hecho, nosotros somos el cambio.