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Generación de valientes

Venezuela nos hace preguntarnos hoy día cómo es posible soportar la frustración, la desmotivación y la apatía en medio de una profunda crisis económica, política y social. Muchos de nosotros, jóvenes nacidos bajo el amarillo, el azul y el rojo, vivimos incesantemente vadeando entre ríos de conflicto, representados, entre otros, con la rebosada delincuencia, el alto costo de la vida, y la reducción de oportunidades: y es justamente aquí donde vacilamos, donde nuestro concepto sobre progreso y mejora se nubla, y dudamos del por qué de lo que hacemos.

Pero la realidad parece no ser tan dramática, ¿o sí? Aún compartimos experiencias vivaces junto a los nuestros. Disfrutamos de una arepa con café para desayunar. Todavía vamos al cine, a comer una torta o tomarnos unas birras con los panas. Aunque, admitimos que lo anterior no aplica para todos, Venezuela sigue en pie y es por el arduo trabajo de aquellos que no lo dejan caer, porque aún existen individuos que creen en el país que los vio nacer; el país en el que viven.

El trabajo en AIESEC

Luchando de maneras muy distintas, cada venezolano representa una pieza de ese rompecabezas que es la solución a los problemas más profundos de la sociedad. Habrá quienes decidan asistir a las marchas, quienes ayuden a los manifestantes durante la represión, quienes salgan día tras día a protestar pacíficamente, pero también habrá quienes decidan tomar el brío de formarse, liderar a los demás e impactar sus vidas. En ese último está AIESEC.

Cuando me preguntan ¿para qué AIESEC hace lo que hace? Me es muy fácil pensar en que una persona ajena a la organización quizás no sienta el impacto que percibimos como AIESECos. Pero les diré algo que sí se siente: nuestro positivismo y ganas de seguir trabajando para lograr esas metas que nos proponemos, para cambiar y empoderar a los demás, así como sucedió, sucede y sucederá con nosotros mismos.

Lo que todos ganamos

AIESEC toma lo mejor de las capacidades y habilidades de los jóvenes para desarrollar ese potencial que necesitamos como sociedad, y que servirá para forjar la próxima generación de líderes, una generación de valientes que le dará forma de nuevo a este país. Más temprano que tarde, todos llegamos a creer en la importancia de cómo nos beneficia impactar las vidas de otras personas, y es que, en realidad, junto con los demás, todos estamos mejorando constantemente.

Una vez dentro de la organización, mientras la vida continúa y tratamos de disfrutar de los pequeños momentos que tenemos, te das cuenta que el por qué de lo que hacemos en AIESEC somos nosotros mismos.

Liderazgo en tiempos de crisis

El liderazgo entre tantas cosas siempre ha sido clave importante para la resolución de conflictos, justo por ello es que en los tiempos de crisis es cuando más se necesita de un líder o líderes que guíen eficientemente a las multitudes hacia el sendero correcto del crecimiento y la reestructuración de la sociedad. Ahora bien, pueden surgir varias interrogantes con respecto a lo que acabo de decir, por ejemplo: ¿Cómo se crea este liderazgo?; ¿cualquiera puede ser líder?; ¿es realmente necesario el liderazgo para salir de una crisis?, estas y otras preguntas las responderé a continuación.

Para empezar, el liderazgo nace debido a la necesidad de direccionamiento que pueda tener un grupo, esto se debe a que no se puede alcanzar efectivamente una meta si no existe una organización o planificación para conseguirla. Seguidamente, a un buen líder se le reconoce más por sus habilidades cualitativas que cuantitativas, no necesariamente el líder o los líderes requieren ser obligatoriamente los que tengan más edad o experiencia, sino que se les reconocerá por su capacidad para resolución de conflictos, delegación de tareas, organización de equipo, entre otras. Además, un buen liderazgo viene acompañado de cualidades como empatía, honestidad y empoderamiento, por mencionar algunas. Como se puede observar, las cualidades que debería de tener un líder no son innatas, por lo que cualquier persona tiene la capacidad para desarrollar su liderazgo.

Una vez ya mencionado todo con respecto al liderazgo, todavía queda una pregunta latente: ¿es realmente necesario el liderazgo para salir de una crisis?, la respuesta quizás ya la sepas, y es que sí, es totalmente necesario debido a que toda crisis requiere de 3 factores para resolverse:

  1. Identificar la problemática.
  2. Planificar o idear la solución de dicha problemática.
  3. Ejecutar la resolución de la problemática.

Y estos 3 factores son sólo viables a través de un buen liderazgo que sepa dirigir etapa por etapa al grupo para que al final logren alcanzar de la manera más eficiente su meta.

Mi invitación para ti es que te desarrolles día a día como líder, para que seas un agente de cambio en este mundo que tanto lo necesita.

El poder de las personas

Hablemos de otros, hoy quiero hablar de los demás. De esto he escrito antes pero nunca tan inspirada como lo estoy hoy.

Hace unos días fui a la un evento de AIESEC que tan sólo de acordarme me saca una sonrisa en la cara. Para quien esté leyendo esto y no sepa mucho sobre la organización, ésta cuenta con un montón de personas con metas, tanto dentro como fuera de la organización, que se ayudan entre todos para lograrlas en un tiempo determinado. En mi opinión ver a personas ayudándose entre sí siempre será lo más cercano que pueda estar de la magia.

El evento se basó en reunir en Caracas a los comités de la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad Católica Andrés Bello, para pasar la mañana hablando de temas que pudiesen ayudarnos a mejorar nuestro potencial y conocernos un poco mejor. En resumen, quiero que lo veas de la siguiente manera, estas reuniendo al menos a unas 50 personas que son parte de una organización que se basa en crear líderes. En cuestión de minutos tienes esa magia de la que te estoy hablando, tienes intercambio de ideas y de perspectivas que jamás pensaste compartir con otras personas y mucho menos con desconocidos.

Así como dije arriba esto ocurrió en la mañana, para ser más específicos un domingo a las 8:30 a.m. Tienes que considerar el poder que pueden tener estas personas, que no pasan de los 30 años de edad, y que podrían haber pasado su domingo en casa durmiendo o haber salido la noche anterior pero prefirieron dar un poco de sí mismos y buscar un mundo mejor. Personas como Fadia Frangie, Felipe Laucho o Diveana Rodriguez, que como líderes de cada uno de los comités que antes nombré, te hacen darte cuenta que vale la pena apostar por organizaciones como estas que les permiten a personas tan jóvenes como ellos impactar tan positivamente en el mundo.

Porque de eso se tratan todos estos poderes y toda esta magia. Se trata de unir ideas, de apoyarse entre todos y de conseguir soluciones hasta para el más mínimo problema. Se trata de saber que no estás solo cuando sueñas en que las cosas pueden estar mejor en tu país, porque quizás hay otros que en este momento están intentando hacer tu sueño realidad.

Y es que dime si no te ha pasado antes, que ves como alguien puede hacer algo y automáticamente piensas que tú también puedes hacerlo. Que ves a alguno de tus amigos lograr algo que te llena de orgullo y quieres apoyarlo a que te siga sorprendiendo. O que ves que alguien dice algo que tú siempre has pensado, pero nunca has tenido la valentía de decir, y lo único que te provoca ahora es gritarlo a los 4 vientos y aplaudir a quien te provocó ese sentimiento.

Este tipo de eventos son los que impulsan los buenos cambios, este tipo de días son los que me hacen querer escribir sobre todo lo bueno que este mundo tiene para ofrecer. Son mañanas como estas las que me hacen sentir mejor si tengo sueño, porque al menos sé que tuve la oportunidad de ver magia materializarse ante mis ojos, con trucos tan simples como decir “…soy parte de un Todo ahora” y hacer que todos aplaudan. Es escribir sobre haber vivido esto lo que me da esperanzas en el mañana y lo que me hace saber que no estoy sola cuando pienso que la paz es posible, si hay personas como estas a tu lado.

Haz lo que “no puedes” – Casey Neistat.

Este es uno de los mejores momentos en la historia del mundo para ser creativos. Podrías dejar de leer hasta ahí y tendrías todo el mensaje de lo que quiero decir en este artículo o podrías seguir leyéndolo y unirte al nuevo movimiento.

Esta semana vi un vídeo que me inspiro a escribir todo esto, es de un cineasta estadounidense llamado Casey Neistat que tiene como título DO WHAT YOU CAN’T que significa haz lo que “no puedes” en español. Resumiendo un poco la carrera de Casey, a la cual admitiré ser un poco adicta, él podría ser la historia real de esa película que quizás hayas visto de Will Smith llamada En Busca de la Felicidad.

Neistat tuvo un hijo a los 16 años de edad teniendo que dejar de estudiar y enfocándose únicamente en trabajar para poder mantenerse a flote, con varias personas diciéndole que no sería capaz de lograrlo. Años después sin mucho dinero más que el suficiente se mudó a Nueva York con el sueño de ser cineasta, compró una cámara y con su hermano grabó algunos vídeos caseros, incluyendo uno que luego le permitiría realizar una serie en HBO que se llamó The Neistat Brothers y no triunfó ni un poco. Ah perdón, ¿esperabas que te dijera que fue el gran éxito de su vida? Pues la verdad es que no, pero aquí lo importante es lo que vino después, luego de que su serie no triunfara y de todas las veces que su padre le dijera que su sueño no iba a funcionar y que Nueva York era muy grande para él.

Casey se hizo famoso con uno de estos vídeos caseros grabado con una videocámara de mala calidad y publicado en internet mucho antes de que existiera YouTube, cuando para que un vídeo se hiciera viral debía compartirse por correo con un mensaje amenazador como “comparte esto o todas tus pesadillas se harán realidad”. Él simplemente publico un vídeo enviándole un mensaje al mundo de la mejor manera que pudo, compartiendo una historia con otros y el mundo decidió oírle. Hoy en día tiene uno de los canales de YouTube más importantes de la plataforma, con casi 7 millones de seguidores y con más de 2 millones de vistas sólo en este vídeo que me inspiró.

Como él hay millones de personas que tienen cosas que decir, mensajes que todavía no han llegado a nuestros oídos pero que a alguien le dan vueltas en la cabeza todos los días. Sólo aquellos que se atreven a crear en este mundo son los que son capaces de ayudarlo a dar vueltas. Son personas como él, los que prefieren no frenarse por los no y crearse caminos llenos de si propios, los que no sólo le dan vuelta al mundo sino que además tienen el poder de decidir a qué velocidad va este.

Lo que debes saber ahora es que realmente no hay una fórmula secreta para lograr lo que él logró y que los vídeos no son las únicas maneras que hay en el mundo para hacerte oír. Tienes la ventaja de vivir en la época del internet, de las mil y un oportunidades de expresarte y encontrar a alguien que te entienda, así no esté en tu mismo país. Porque te prometo que no será la primera vez que alguien a tu alrededor te diga que no le gusta lo que haces, pero queda de tu parte escucharlo o buscar mejores opiniones.

Hoy me despido inspirada, con ganas de comerme al mundo, o siguiendo la metáfora de darle vueltas, simplemente de hacer todo lo que me han dicho que no puedo. Desde ahora te invito a venir conmigo.

Productividad para flojos

Aquellas personas que me conocen saben que suelo ser alguien que nunca está al día, a veces es como si el mundo va corriendo y yo trotando, viendo el paisaje y cantando lo que sea que este sonando en mis audífonos. No tienes ni idea la cantidad de veces que me he tenido que quitar los audífonos y correr hasta quedarme sin aliento detrás de todas mis tareas pendientes. Son muchas las veces que dejar todo para última hora es tentador, más que eso es algo en lo que podemos caer casi sin darnos cuenta. Llamarme una experta en estas carreras no sería uno de mis mejores atributos de no ser porque casi siempre logro cruzar la meta y te diré que no hay mejor sensación de llegar a tiempo.

En este artículo me gustaría hablarte desde lo que yo suelo hacer, como la floja número 1, para ponerme al día con todo lo que se me va acumulando con el tiempo. Te advierto que seré lo más honesta posible, no pretendo que hagas esto mañana y te conviertas una de esas personas que aparenta tener su vida en orden cuando todos les vemos las costuras. Lo que quiero con todo esto es decirte lo que me funciona a mí y quizás pueda ayudarte a ti en el futuro, las enumeré sólo para hacerlo más fácil, espero que te sirvan de algo.

  1. LISTAS DE TODO: sé que no soy la única persona que le ha pasado esto, vas muy feliz por la vida, al día con el par de cosas que tienes sobre la mesa y ¡BOOM! Como por arte de magia aparecen 357 asignaciones que no esperabas, ya sea una semana de parciales en la universidad de la cual estabas convencido que “todavía quedaba tiempo” para estudiar o la boda de tu hermano que pensabas que era para el mes siguiente y eres dama de honor, ambas historias reales. El hecho es que los improvistos pasan y la tarea principal siempre será reducir las cargas sobre los hombros a un buen ritmo. Date un tiempo de anotar en alguna parte todas, repito TODAS las cosas que debas hacer esa semana lo más detallado posible, créeme que es mucho mejor verlas en un papel que tenerlas sólo en tu mente y que como suele pasarme a mí el 76.3% de las veces, que se te olviden fácilmente. En mi caso anotarlas nunca es suficiente, suelo pegarlas en algún sitio que sé que siempre veré durante esa semana como en la puerta de mi cuarto o en la pared detrás de mi escritorio, de manera de que me persiga en cualquier momento. Lo que viene después de eso es cumplir con todo lo de la lista, glorioso no empieza a explicar la sensación de tachar hasta la última meta que tenías.
  2. ORDENAR METAS: esta va un poco de la mano con las listas de arriba. Como te dije son muchas las veces que tienes la lista repleta, pero lo mejor que puedes hacer es decidir que es lo más importante. Un truco que suelo hacer es que en el momento que he terminado con alguna de mis metas y debo decidir cuál es la siguiente, siempre alterno entre aquellas que son muy importantes y las que puedo hacer rápidamente. Me explico un poco mejor, si haces todas las metas pequeñas primero luego te viene la carga más pesada sin descanso y honestamente ese es el momento en el que puede que me rinda y no me provoque hacer nada. También pasa cuando haces todas las metas grandes pensando que luego tendrás tiempo para hacer las que consideras insignificantes y ahí es cuando te llevas las peores sorpresas. Barajear un poco las cosas te permite balancear las cargas al punto que algunas tareas puedan ser el escape de otras.
  3. ELIGE TUS DISTRACCIONES: en un mundo paralelo en el que todos somos seres superiores, ordenados y siempre al tope de todo, te diría que eliminaras todas tus distracciones pero de nuevo, decirte eso sería una de las mentiras más grandes que he dicho jamás. Despegarte de tu teléfono y todo lo que pueda estar pasando en el mundo mientras tú estás en tu casa en pijama estudiando, en mi opinión es uno de los mayores retos por los que puede pasar el ser humano y me atrevo a decir que no estoy exagerando. Sé que no todos somos adictos a nuestro teléfonos o que no todos se distraen fácilmente, pero la verdad es que todos odian esa sensación de “podría estar haciendo algo mejor” cuando estamos ocupados en algo que no nos llama la atención. Mi truco es elegir con que quiero distraerme, determinar el tiempo que puedo disfrutarlo y ofrecérmelo a mí misma en modo de recompensa cada vez que cumpla con una meta. Estos pequeños regalos pueden ser desde ir a comerme algo entre una tarea y otra hasta ver un capítulo de alguna de las series que tenga en la cabeza. La idea es cambiar las distracciones por momentos de descarga, que puedas respirar un poco de todo lo que has hecho y descansar.

Ser productivo no es para todos pero cuando debas aparentar que tu vida está en orden y que puedes lograrlo todo, espero que esto te sirva de algo. Y si no es así, al menos me sirvió a mí.

Los engranajes del Reloj

En clase, la profesora Empresa les pidió a sus alumnos formar equipos para hacer el proyecto de fin de año. Uno de los equipos estaba conformado por Tecnología, Educación, Marketing y Administración, los cuales no se agradaban entre sí. Estando cerca la fecha de entrega, se reunieron en un recreo para definir qué harían.

Educación fue la que saltó primero, “¡Hagamos una escuela! Se llamará Reloj, porque será un fino y simple instrumento que todos deberían tener”, dijo.

Tecnología río con sarcasmo mientras Administración fruncía el ceño, pensando en lo tedioso que sería. Pero Marketing sintió curiosidad y preguntó:

“¿Qué es lo que la haría especial?”

“Una escuela preescolar, donde los niños aprendan de forma distinta y puedan explorar todas sus habilidades”, respondió con seguridad.

El rostro de Marketing se iluminó y comenzó a hacer bocetos en su pequeño libro de ideas de los posibles logos y del método de enseñanza a utilizar. Tecnología, que tenía un hermano pequeño llamado Software y una madre ocupada, de nombre Redes, vio en su mente como eso podría mejorar sus vidas. No se detuvo ahí y agregó:

“¿Qué les parece si esos padres pudieran registrarse en la web de la escuela y poder estar al corriente de las lecciones que sus hijos aprenderán? También me parece importante que los padres pudieran encontrar información relevante para fomentar la educación de los hijos en casa”.

Marketing y Educación saltaron de alegría al ver que el proyecto tomaba una nueva forma. Pero aún faltaba Administración, que no le agarraba el gusto al asunto, pues su padre Finanzas había sido profesor y se quejaba constantemente de que no se sentía valorado.

“Tendré las tareas más aburridas”, se quejó.

“¿No te das cuenta que sin tus conocimientos la escuela no podrá efectuarse? No es sólo sacar cuentas, sino poder aprovechar todos los recursos disponibles al máximo, para poder ofrecer el mejor servicio con las mejores herramientas y que, a su vez, todos los trabajadores reciban lo que se merecen”.

Los cuatro se miraron con orgullo y se pusieron en marcha, pues no había tiempo que perder. El futuro les esperaba.

Las mejores experiencias son las nuevas

¿Alguna vez te ha pasado que tienes una experiencia que nunca antes pensaste tener y te abre la mente más allá de lo que esperabas? Déjame explicarme un poco mejor. Lo que pasa es que últimamente he sentido que muchos de nosotros limitamos nuestras posibilidades a vivir lo que debemos vivir, lo que es normal que personas de nuestra edad vivan y no exactamente lo que nos provoca en algún momento vivir.

Hace unas semanas hablaba con un amigo de esto y él me llegó a decir algo que siempre tendré grabado en la mente “…es que no es la experiencia en sí, es el hecho de que es nueva para ti lo que la hace maravillosa, es descubrirla a ella y descubrirte a ti mismo.” Hablábamos de que son muchas las veces que hacemos algunas cosas por impulso y suelen salir mejor de lo que algo planeado pueda salir jamás. Nos reíamos de lo fácil que se pueden ver algunas cosas por fuera y lo complicado que pueden llegar a ser cuando nos toca afrontarlas, pero ahí está la magia.

He llegado a aprender, en mis cortos 23 años de vida, que las nuevas experiencias siempre serán una oportunidad de retarte a ti mismo, de ver hasta donde puedes llegar. El año pasado lo comencé con un montón de retos en los bolsillos, la mayoría sin saber que estaban ahí guardados, esperando el momento perfecto para ocurrir.

Quiero intentar esto contigo, quien lee. Piensa en un momento de tu vida que has hecho algo nuevo y que has aprendido de eso. Ahora piensa lo maravilloso que sería tener más experiencias así.

Una nueva experiencia puede ser cualquier cosa, puede ser desde probar un platillo que nunca has probado o besar a alguien por primera vez, hasta aprender un nuevo idioma o viajar a algún sitio que sólo has visto por Google (y quizás hacer un voluntariado con AIESEC en el proceso *tose*). Lo importante es que podrías aprender de todo eso, es muy probable que termines descubriendo tu nuevo platillo favorito o inclusive hasta como decirlo en alemán.

Sé que si aún lees también pasa por tu mente todas las cosas nuevas que podrías estar haciendo en este momento, te reto a que empieces ahora mismo.

Las nuevas experiencias sólo pasan si tú las llevas a cabo, yo te aconsejaría empezar de una vez. Poco a poco puedes llegar a vivir como realmente te provoque cuando te provoque. Puedes empezar hoy cambiando algo en tu rutina diaria y poniéndole un poco más de sazón a la vida, quien sabe si te enteras que realmente eres alguien de té más que de café como siempre lo has sido.

Y si en el camino tienes alguna nueva experiencia que no funciona recuerda que:

“Los errores son los umbrales del descubrimiento.” – James Joyce.

Comienza tu vida laboral

Caminé por el pasillo con unos nervios impulsados por el frío y la pulcritud de ese lugar. Todos se movían en perfecta sincronización, como si el estrés no existiese. Supongo que es lo que pasa cuando amas lo que haces y haces lo que amas.

Es aquí donde quiero estar.

-Buenos días, vengo para la entrevista de trabajo.

Estreché su mano y me senté para entregarle mi CV. Mi vida, mi pasión y mi experiencia resumida en una página, completamente apartada hacia un lado en menos de cinco segundos. Viendo mi cara horrorizada me dijo:

-Verás… lo que diga el papel no sirve de nada si la persona no puede aplicarlo en su ambiente. Así que dime, ¿Por qué debería contratarte?

La pregunta del millón, la que tantas veces yo misma me había hecho, cayó sobre mí como un gran balde de realidad. De esos que te hacen evaluar tu pasado y presente y te abre las puertas al futuro.

–Me gusta hacer las cosas diferentes, pero no del tipo descabellado e irreal. Me gustan los retos, lo que no entra en el molde, corro riesgos porque tengo la certeza de que funcionará y si al final resulta que no, sé que eso me hará aprender también. –solté casi sin respirar, como una verdad dentro de mí que solo quería ver luz– Por eso decidí hacer distintos intercambios a otros países, para ampliar mi mente, para entender cómo vive la gente, cuáles son sus problemas y cómo los resuelven. Su manera de entender las relaciones empresariales, los mercados, me hizo ver las cosas desde distintos ángulos. Me hizo cuestionar si lo que yo estaba haciendo era lo correcto. Al mismo tiempo que podía ser yo, ser creativa y audaz a la vez que dar una ayuda, aprovechando al máximo los recursos, ofreciendo una solución real a un problema real que hará la vida de las personas sea mejor. Fue como ver el mundo con otros ojos.

–¿Cómo hiciste eso?– me preguntó con gran curiosidad.

–Contacte a un grupo de mi localidad, AIESEC, se llama. Ellos fueron los que me abrieron las puertas y me dieron la oportunidad de trabajar con empresas que nunca creí posibles. Definitivamente, cambió mi vida.

***

Una entrevista de trabajo probablemente sea uno de los desafíos más grandes a enfrentar. Realmente te hace pensar y valorar todo el trabajo que haz realizado durante tu vida, al mismo tiempo que te permite analizar y plantear cuáles son las metas cumplidas y por cumplir y sobre todo cómo alcanzarlas. No es tanto lo que diga el papel, sino lo que puedas hacer con tus conocimientos y experiencias.  No tengas miedo y prepárate con nosotros.

 

Esta entrevista es mi oportunidad. Serie 4/4

A mi vida llegó la oportunidad de tener un trabajo. Ese trabajo necesitaba de una entrevista y aunque me sentí preparada, igual me puse nerviosa. Ya había dicho que no debía tener nervios porque ya había pasado por eso. Pero si era una primera vez porque no involucraba a nadie de AIESEC. Eso ya la convertía en algo totalmente diferente.

Ya estaba familiarizada con la forma de preguntar en AIESEC. Qué debía decir, cuál era la experiencia requerida, cuánto debía conocerme. Aun con los nervios, eso me ayudó bastante.

“Yo sé más de mí de lo que ellos posiblemente llegarán a conocer”, me dije.

Esta vez hice un repaso de las entrevistas anteriores e investigué sobre la organización para la cual aplicaría. Recurrí a la dosis de seguridad que puede aportar un espejo y traté de ensayar. Claro, sin perder la espontaneidad ni imaginarme que era un guión. Hablé con mis papás y mi hermana para tenerlos como “soportes motivacionales”. Y ahí estaba, lista para tomar esa oportunidad de salir del cascarón.

Respóndele a la oportunidad

Me fui bien arreglada, llegué puntual, cuidé mi postura. Traté de sonreír y estaba llena de optimismo. Me sentía calmada y tranquila. “No te asustes”, repetía mentalmente mientras caminaba a la oficina donde me entrevistarían. ¿Cuál fue mi sorpresa? Darme cuenta de que la mayoría de las preguntas ya las había respondido en otra oportunidad -o en varias.

Me provocó sonreír con más ganas y de mí brotó un discurso lleno de sinceridad, seguridad y confianza. No iba a responder para ellos sino para mí. Algo me decía que el independientemente de si quedaba o no no debía alegrarme -solo- por ese resultado. Debía sentirme orgullosa de haber tenido a AIESEC como práctica para ese momento y haber superado todos los obstáculos. Debía sentirme feliz de haber llegado lejos, de tener las respuestas en la mente.

Era mi oportunidad de demostrar que ya no tenía problemas en ser entrevistada porque ya sabía qué responder. Aunque también debo decir que me fue realmente bien y obtuve el resultado esperado. Fue doblemente satisfactorio.

Ahora no le tengo -tanto- miedo a ninguna oportunidad que se me presente. Sé que puedo lograr superarla porque mi vida se ha ido llenando de buenas experiencias.


Fin de las experiencias sobre entrevistas.

Experiencia de una entrevistada. Serie 3/4

Nunca me habían entrevistado. No tenía ningún tipo de experiencia en el tema. Hasta que hice la prueba de selección para formar parte de AIESEC y me mandaron un correo. En el correo me felicitaban por el desempeño y me asignaron una fecha y hora para ser entrevistada. Entré en pánico. ¿Qué iba a saber yo lo que era una entrevista? ¿Qué iba a responder? Sólo puedo decir que el miedo no sirve de nada.

Realmente no sabía qué me podían preguntar así que no me preparé (¿error?). Fui puntual y llegué 10 minutos antes de la hora pautada. Aunque mi entrevistadora llegó 20 minutos después. Tomé aire y traté de hablar sin que me temblara la voz. Nos sentamos y empezó todo.

Mente en blanco

Quien me entrevistaba no me veía a la cara, estaba mandando mensajes con su teléfono y dijo que estaba apurada. Sentí que no le importaba lo que yo decía. Además me planteé dos escenarios y ninguno me gustaba: o no me aceptarían porque tenían a alguien más y por cortesía me entrevistaron. O me aceptarían porque les daba igual lo que yo dijera, eso me hizo pensar que no tomaban en cuenta mis habilidades y me desilusionó.

Por unos minutos ella abandonó su teléfono y ahí no supe qué hacer. Se acabaron las preguntas por cortesía y lanzó un: dime tres fortalezas y tres debilidades de Arantxa.

¿Debilidades? ¿Fortalezas? ¿Acaso yo tengo eso? Mi mente quedó en blanco y no recordaba ni mi nombre. Pensé por un rato y se me vinieron a la mente seis palabras que parecían coherentes. No recuerdo muy bien lo que dije pero en toda la entrevista, pero salió bien.

Estar en AIESEC no significa decirle adiós a tu rol como entrevistada. Al contrario, ahí comienza todo. Cada vez con mayor nivel -de dificultad, tal vez. La diferencia es que aprendes más del Modelo de Desarrollo de Liderazgo de AIESEC y su “autoconocimiento”. Debemos encontrar nuestras cualidades. Conocernos para poder darnos a conocer.

Cada vez más entrevistada

El siguiente paso fue sobrevivir a la entrevista para ser coordinadora de mi comité local. Creo que después de pasar por la fase de ser “quien entrevista” ésta parte se hizo menos difícil. Tanto así que conseguí mi puesto. Y salí orgullosa porque ya decía cuatro cualidades sin llorar, sólo quedaban dos más.

No pude detenerme ahí y más adelante apliqué a un puesto nacional, este puesto.  La diferencia entre una entrevista y otra es que antes conocía a los que me entrevistarían, ya no. Además que era por Skype y debía lidiar con el Internet, la conexión, el audio… Puntos que podían volverse negativos y hacerme sufrir más de lo necesario, pero nuevamente sobreviví.

No fue simple entrevista, la disfruté. Me sentí feliz por quedar en el puesto y por aprender a controlar. Por saber ser entrevistada. O por lo menos a aguantar los nervios en una entrevista para AIESEC, pero cuando ya no te entrevistan para un puesto de la organización…

Un reto más en nuestras vidas.


Continúa la experiencia de las entrevistas

http://aiesec.org.ve/venezuela/esta-entrevista-…tunidad-serie-44/