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¿Adicto a las redes sociales?

Piensa en tu día a día, te despiertas, das unas vueltas en la cama y luego vas directo a tu teléfono, a revisar tus mensajes y todas tus redes sociales, muchos dirían que eres adicto, yo diría que se equivocan. Vivimos en un mundo en línea, siempre conectado y siempre actualizado. Somos la generación de costumbres como revisar tu teléfono cada vez que te sientas aburrido y de resolver todas tus dudas al alcance de un click.

Desde muy pequeña he tenido acceso a internet, recuerdo mi primer MSN Messenger a los 10 años o quizás menos, cuando creía que mi apodo me definía del todo y cuando sentía que mi súper poder era decir cómo me sentía con tan sólo compartir la música que escuchaba a todos, lo cierto es que las cosas no han cambiado mucho.

Jamás olvidaré mi etapa de MySpace en la que cada vez que se abría mi perfil sonaba Dance, Dance de Fall Out Boy, la misma etapa en la que descubrí que serían mi banda favorita hasta el fin de los tiempos, capaz porque siempre me recuerdan quién era antes y todo lo que he logrado hasta ahora. Y está prohibido olvidar cuando empecé a usar redes como Facebook o Twitter, cuando entendí que podría importarme muchísimo lo que los demás pensaran, pero también me importaba compartir mi opinión. Es definitivo, las cosas no han cambiado del todo.

Las redes sociales lentamente se han convertido en parte de nuestras venas, nos han moldeado a ser quienes somos actualmente y te voy a decir lo más maravilloso de todo esto. Estamos en una era en la que compartir tu día desde que amanece hasta que oscurece es normal, que siempre quedará un recuerdo de cualquier vivencia y que en unos años ser olvidados por todos no es una opción. Escribo hoy sobre esto porque sé lo bonito que se siente ver fotos que consideras viejas y acordarte de cada detalle que pasaba mientras estas eran tomadas, porque sé que cuando sonrío frente a una cámara es para recordarme en unos años de que fui feliz.

A veces pienso en todos los sentimientos que se perdieron en el tiempo, todas esas personas que en su época no fueron capaces de colaborar en este mundo como nosotros lo somos capaces. Todo esto lo que me provoca es crear más, aprovechar el súper poder que tengo de compartir quien soy a otros y en el camino conocer al mayor número de personas posible.

En estos últimos años me he dado cuenta que el internet no es más que una gran conexión, las páginas web son los libros de historia del futuro y algunas fotografías en Instagram las nuevas expresiones de arte que nos diferenciarán de otras generaciones. Porque para mí todo esto convierte al mundo virtual en una Pangea versión 2.0, un gran continente unido por infinitos sentimientos, millones de cerebros funcionando al mismo tiempo y muchísimas más cosas que te relacionen con quienes estén del otro lado de la pantalla.

Lo cierto es que no hay límites y si eso no te inspira a crear nuevos territorios, no sé qué lo hará. Porque puede que no seas realmente adicto a las redes, a los me gusta y la aceptación social, puede que quizás sólo te guste ser parte esencial de este mundo, vivir y recordar, ser esa parte buena que aun flota en el mundo. Si todo esto es así, me parece que vale la pena que sigas compartiendo.

Trabajo: una palabra con mil acciones para mejorar la calidad de vida

El mercado laboral es el punto de encuentro donde personas y empresas se reúnen. También es allí donde se crean los puestos de trabajo y las nuevas estrategias para enfrentar los problemas de la sociedad.

Cuando una persona comete un error suele decirse que ocurrió porque no fue consciente de las consecuencias que trajo su decisión; o que no vio las cosas desde la perspectiva correcta. Tales motivos nos llevan a analizar nuestra propia formación.

¿En qué debo invertir mi tiempo, trabajo y dinero?

La vida se trata de tomar decisiones, de elegir una opción sobre la otra: gasto o compro, estudio o trabajo. Muchos dicen que la educación es el camino, otros dicen lo contrario. Situaciones similares pasan con el dinero y el tiempo, el último realmente no regresa.

Aristóteles dijo que todas las acciones están orientadas a un fin: la felicidad. Pero ésta no se alcanzaba a través de la riqueza, el honor o el placer. Para él lo importante era ser prudente, es decir, tomar el tiempo para pensar qué hacer o qué decir. Más importante aún, que eso te sirva para alcanzar la felicidad.

Por lo tanto, cada momento que se invierta en mejorarse uno mismo, será siempre beneficioso. Esto no se debe confundir con cosas superficiales, porque se trata de algo mucho más profundo. Se trata de que tus actos perduren aunque terminen en el presente.

Cuando las personas se desarrollan integralmente es que pueden acceder a las oportunidades que, posteriormente, mejoraran su calidad de vida. Esto, inevitablemente, traerá efectos positivos sobre sus alrededores.

¿Entonces hay que dejar de estudiar?

Por supuesto que no. Pero esta educación de la que hablo va más allá de una teoría, es  humano. Todos buscamos alcanzar una misma meta aunque distintos sean los caminos a ella. Pero primero, hay que establecer las reglas del juego. Pensarás que tal trabajo le corresponde a las instituciones públicas, cuando en verdad es cosa de todos.

¿Dónde se aprende? En la casa, la escuela, la universidad, en el ascensor, calle o en el carro. Toda interacción con la sociedad va dejando huella en nosotros, nos hace quienes somos. Y si mi entorno no es el más adecuado…

¿Cómo puedo cambiarlo?

Las oportunidades llegan a los hogares por medio de las empresas, ya que son ellas las que crean los productos y servicios. Por consiguiente, es a ellas a quienes buscamos a la hora de mejorar nuestra calidad de vida. Sumando estos elementos tenemos un lugar de encuentro, donde se realiza una actividad de doble beneficio. Todos ganamos si todos cooperamos.

Más allá de eso, recuerda que una empresa es un grupo de personas. Así, como tú, que empezaron con muy poco, pero que se unieron y están constantemente trabajando por sus metas. Ellos toman riesgos y los convierten en oportunidades.

Aunque son mentes individuales, que reciben una recompensa por su trabajo, trabajan para con todos y no sólo para sí. Puede que no lo sientas tan cercano, pero ahora mismo hay personas luchando por tu futuro, educación y salud. Son ellos los que hacen posible que hoy estemos donde estemos.

No lo pueden hacer solos, necesitan de ti. El mundo te espera, haz un intercambio profesional y sé parte del cambio.

Duna Manent, una española en Venezuela

Esta es la historia, desde mis ojos, de Duna Manent, una catalana de 23 años de edad que vino a mi cuidad a cambiar vidas. Llegó a Venezuela el 5 de enero del 2017, para ese entonces yo tenía algo menos de 2 meses en AIESEC pero muchísimas ideas en la mente y expectativas al máximo, eso sin contar que no era la única que estaba en la misma posición.

Los días previos a que llegara Duna ya podías ver lo invertidos que estaban todos los que la recibiríamos. Recuerdo cómo días antes Albani Jaimes, quien, para ponérselo más fácil al que lee, era la encargada número 1 de que la experiencia de Duna fuese inolvidable, me escribió para vernos y terminar de pulir los últimos detalles de su estadía.

La española” como naturalmente la habíamos apodado antes de que llegara, se quedaría en mi casa en el oeste de Caracas las primeras 3 noches y luego pasaría a mudarse al este de la ciudad en donde estaría el resto de las 6 semanas que incluía el proyecto para el que había venido a Venezuela. La idea de que Albani y yo nos viéramos ese día, incluía hablar sobre el proyecto, que en su caso era “Trazando Metas” y se trataba de discutir con niños sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, mediante dinámicas que ellos pudieran disfrutar y entender. Además, también aprovecharíamos el día para hacer el recorrido que Duna haría: desde donde viviría hasta el lugar donde la recogerían, para llevarla al barrio La Bombilla en Petare donde está ubicada la Fundación María Luisa Casar y los niños con quien ella trabajaría.

Honestamente saber que alguien vendría a mi país a hablar con niños, el futuro en miniatura, sobre temas como acabar la hambruna o la pobreza para el 2030, me emocionaba más de lo que soy capaz de escribir. Siempre he pensado que una sola persona no es capaz de cambiar el mundo, de acabar con todas las guerras y destruir todo lo que podamos considerar malo de la actualidad, pero sí veo la posibilidad de muchísimas personas como Duna regadas por el mundo contagiando a otros con la esperanza de un mundo mejor, y estoy segura que es desde esas esperanzas que comienzan las buenas ideas.

Duna llegó ese jueves y en los pocos días que estuvo en mi casa tuvo la oportunidad de conocer a mis padres y todo lo que eso implica. Ellos son fieles amantes de Venezuela, conocen el país como las palmas de sus manos. Verlos mostrándole desde videos de la Gran Sabana el primer día con tan sólo horas de haber llegado, hasta como comerse unos tostones la última noche que estuvo en mi casa me hizo darme cuenta de un montón de cosas. Este país, como cualquier otro en el mundo, puede tener sus fallas, sus malos ratos y sus defectos, pero son esos fieles amantes del país los que realmente lo curan de todo mal y Venezuela tiene gente de sobra así.

Después de que se mudara con Vanessa Da Silva, quien sería su alojamiento y algo así como su hermana en la ciudad -me atrevería a decir-, trate de ver a Duna durante los fines de semana que me permitía mi rutina. Las veces que nos veíamos también venían varias personas que al igual que yo querían hacer de sus días aquí los más inolvidables posibles.

En el camino vi personas como Vanessa que se enfocó en mostrarle hasta el último rinconcito del Ávila, lo más bonito que tiene Caracas, y a cambio Duna le enseño muchas otras experiencias que sé que ella valorara por siempre. También puedo hablar de otros quienes siempre estuvieron alerta de que Duna no pasara ni un solo día sin salir de casa desde el primer viernes con Leonardo, los demás días con Katherine, José, Ayimi, María Fernanda, Diveana, Sofía, María Carolina y pare usted de contar, hasta el último con Jesús y Alejandra. Siendo esta última una de las que más se enfocó en mostrarle al máximo cuan divertido puede llegar a ser venezolano o latino en general y quien sé que aprendió mucho de todo el tiempo que pasó Duna aquí.

Porque de eso se trataron estas 6 semanas, de esto se trata toda la experiencia de los voluntariados en AIESEC, de aprender. Esta organización se enfoca en crear líderes y Duna vino a este país a demostrarle a un montón de niños que por más grande que este mundo sea, las diferencias jamás deberán intimidarnos. A medida que pasó el tiempo pude ver como ella fue tocando a varios con su personalidad, fue cambiando vidas, y aunque no lo vi venir, también noté como otros la tocaron y cambiaron a ella. Vi personas como Albani cambiar hasta su manera de pensar en sí misma, la confianza que todas estas semanas creó en ella es algo que jamás va a olvidar.

Que estas experiencias se repitan será, de ahora en adelante, una de mis grandes metas en esta organización. Que más personas como ella vengan a mi país y se enamoren de él, será solo el comienzo. Y que tú te inspires luego de haber leído todo esto, es sólo parte del primer paso.

Gracias Duna por todo, espero volverte a ver.

No quiero estar entretenido con agua

Hace poco vi una imagen de un niño pintando una cerca de madera con agua. Era un estrategia que habían usado sus padres para mantener al niño entretenido por horas. Y claro, hacerle creer que hacían algo. Pero me quedó la imagen en la mente. Después de verla imaginé que así nos debemos sentir nosotros cuando hacemos algo que no queremos.  O cuando nuestros trabajos no nos gustan.

Simplemente estamos ahí matando nuestro tiempo pero no lo vivimos. Nos esforzamos y nuestros logros no los vemos, no nos llenan. Es como si no tuviésemos nada frente a nosotros. Como si fuera un éxito invisible.

Solo estamos por estar pero no vivimos plenamente. Mientras pintamos esa cerca, la madera absorbe el agua o el sol ayuda a secarla. Después de todo el tiempo perdido ¿qué nos queda?

No tan entretenido

Creo que por un momento -o toda la vida- deberíamos dejar ese niño. Dejar atrás al niño que está entretenido con la cerca de madera. Porque él está ahí gracias a sus padres, no porque realmente quiso estar ahí. A él lo mandaron, lo engañaron para que hiciera, tomaron la decisión por él. Le dijeron “esto seguro será entretenido, te va a gustar”. Pero ¿si no hubiese estado ahí el pote de agua qué estaría haciendo?

Tomemos nuestras propias decisiones y hagamos lo que realmente queremos hacer, no lo que nos mandan. Tampoco las cosas están ahí porque “no queda de otra”. Puede que tu vida sea muy corta como para malgastar pintando sin pintura.

Vamos a ensuciarnos con pintura. Hagamos  regueros y que después nos toque limpiarlo todo.  Recibamos el regaño de nuestros padres con una sonrisa que nos cubra la cara. Lloremos de miedo o ríamos desafiando al aburrimiento.

Hagamos lo que sea necesario para sentirnos felices. Puedes estar entretenido -por supuesto. Pero entretenido porque tú mismo buscaste una manera de divertirte. No porque alguien más vino a imponerla.

Dejemos atrás a ese niño que está entretenido con la cerca de madera. Es momento de cambiar el agua por un pote de pintura.

Líderes venezolanos: Joanna Hausmann

El mundo de la comedia requiere más que talento, es una combinación de ingenio y análisis; quien crea que desempeñarse en este ámbito es fácil es porque jamás ha intentado hacerlo, pero ese no es el caso de nuestra joven líder de hoy. La siguiente comediante es un orgullo para nuestro país, nacida en Caracas y actualmente residenciada en Estados Unidos, fue pionera en un estilo de comedia que innovó la manera de vernos entre norteamericanos y latinos. Joanna Hausmann realiza rutinas comparando las tradiciones de los latinos con las de los americanos, demostrándonos las diferencias entre ambas sociedades, pero al mismo tiempo haciendo un puente que mejora la comunicación y el entendimiento entre ambas culturas.

Joanna tiene 27 años de edad, cursó estudios en la ciudad de New York y los Ángeles, mudándose posteriormente a Chicago, donde dio forma a su proyecto “Fiama”, un canal de YouTube donde grababa videos para explicar las tradiciones latinas de forma que fueran entendidas por los norteamericanos. Logró el reconocimiento de “Best Comedian” y “Creator of the Year” en los Hispanicize’s 2016 Tecla Awards. Además de sumar más de 15 millones de visitas, ha trabajado en grandes cadenas norteamericanas como: CNN, The Huffington Post, BuzzFeed, NPR y the BBC.

Joanna es la prueba ferviente que sin importar dónde estés, puedes dejar el nombre de tu país en alto; se convirtió en una ciudadana global al tomar en cuenta todas nuestras tradiciones como latinos y volverlas su principal inspiración. A pesar de ser residente americana, Joanna no olvida Venezuela, y se encarga de propagar nuestra situación a todo su público, sin importar las fronteras. Sin duda son jóvenes como ella los que nos hacen decir con orgullo: Venezuela forma líderes.

El crayón de los prejuicios

Hace unos días vi un episodio de Los Simpsons que -además de hacerme reír- me pareció que tenía razón. En ese episodio a Homero Simpson le hicieron una radiografía y vieron que tenía un crayón en el cerebro. Así descubrieron que  esa era la razón por la cual era tan tonto. Lo que me pareció interesante fue una reflexión que hizo el propio Homero en la escuela de sus hijos. Él se levantó y le dijo a todos los niños: “He venido a ofrecer esperanza a los menos porque todos tenemos un crayón en la nariz. Tal vez no sea un crayón de cera, tal vez sea un crayón hecho de prejuicios”.

El episodio no trataba el tema de los prejuicios y aun así esa frase es tan cierta. Lo que quiso dar a entender es que los prejuicios se pueden alojar en nuestro cerebro desde que somos pequeños y cambiar por completo nuestra manera de ver la vida. Nos pueden hacer tontos, nos pueden cegar, nos pueden hacer quedar mal ante los demás. Todos podemos tener prejuicios -algunas veces no lo sabemos- pero muy pocos están dispuestos a despojarse de ellos.

Del estereotipo vienen los prejuicios

Para empezar, la Psicología Social nos dice que todos -sí, todos- tenemos estereotipos. Los estereotipos son las impresiones que tenemos de una persona y que formamos a través de nuestras creencias y las de los demás. De acuerdo a sus comportamientos y la información que poseamos sobre culturas, profesiones o grupos sociales, podemos categorizar a las personas.

Debo resaltar que en primera instancia esto no es “malo”. Nuestro cerebro lo puede hacer de manera automática como un mecanismo de ahorro de energía. Es decir, ahorramos tiempo en un proceso que involucra estudiar a la personas. Y claro, detallar sus características tanto físicas como conductuales para poder formar opiniones.

Puede parecer complicado al principio, pero confieso que es sumamente apasionante el tema. En fin, algo importante que debemos saber es que así como todos tenemos estereotipos, también podemos tener prejuicios.

Llegando al punto

Tengamos claro algo: el estereotipo parte de lo cognitivo, el prejuicio de lo afectivo. Pero hay otro detalle, el prejuicio es un estereotipo con carga negativa que se puede evidenciar en nuestro comportamiento (discriminación).

A veces dejamos que la sociedad y lo que ella cree correcto se interponga en lo que nosotros pensamos. Nos condiciona a emitir opiniones negativas de los demás. Juzgamos antes de conocer a una persona y con eso sólo nos estamos impidiendo tener nuevas experiencias.

Es posible que al final nos dejemos llevar por actitudes que realiza la persona para ocultar su verdadera forma de ser. Todos tenemos mecanismos de autodefensa y no es tan fácil identificarlos cuando nos limitamos a hablar de ellos a lo lejos.

El prejuicio es hablar sin saber. Es guiarte por lo que ves y aunque las acciones pueden hablar por sí solas, de vez en cuando hay que darle la oportunidad a las demás personas.

Con prejuicios no se disfruta un viaje, no se conocen amigos, ni tampoco disfrutamos de la vida a plenitud. Es dejar que se atore un crayón en el cerebro. No es necesario una radiografía, podemos notarlo de acuerdo a la manera en la que nos alejamos o hablamos de los demás. Costará mucho evitarlo porque pueden ser respuestas inconscientes, pero podemos tratar de no recurrir a ellos.

La tolerancia y la empatía siempre son buenos aliados. Y las ganas de llenar nuestra vida de buenos recuerdos es la mejor manera de usar el crayón para colorear nuestras experiencias.

Procura que el crayón está en la mano porque de seguro en la cabeza estorba.

Líderes venezolanos: Verónica Osorio

En el mundo de la actuación existen diversos factores que hacen la carrera cuesta arriba, la división de culturas y el impresionar a diferentes públicos con tu talento no es tarea fácil; en especial el mercado norteamericano el cual es sumamente hermético y celoso con sus actores. A pesar de todas las dificultades, Venezuela ha tenido buenos actores con calidad de exportación, en la actualidad se habla mucho de Edgar Ramírez, quien ha realizado materiales audiovisuales junto a grandes estrellas como Robert de Niro y Jennifer Lawrence; pero no solo Edgar ha introducido a los venezolanos en el competitivo mundo de Hollywood, es tiempo de conocer a Verónica Osorio.

Esta actriz venezolana tuvo sus inicios artísticos en nuestro país realizando teatro, específicamente en el grupo teatral Skena, donde se presentó en obras como El Sueño de una Noche de Verano, El Traje Nuevo del Emperador o La Princesa y el Dragón. También estuvo dos veces en el Festival Internacional de Teatro de Caracas, labor que le valió varios premios y reconocimientos. En el 2008 se muda a New York, 6 meses después era parte de un grupo de improvisación y comedia Upright Citizens Brigade, de donde han salido personajes como: Adam McKay, Horatio Sanz, Amy Poehler, Tina Fey, Rachel Dratch, Will Arnett, Ed Helms y más.

Verónica es una artista polifacética que expresa no querer quedarse en un solo género, a pesar que su fuerte es la comedia también le gustaría apostar por el drama, tuvo apariciones especiales en programas de TV como Friends of The People o Comedy Bang! Bang!, y un comercial de American Express con Tina Fey. Su más reciente proyecto es un largometraje donde comparte pantalla con estrellas como Josh Brolin, George Clooney, Channing Tatum, Tilda Swinton, Alden Ehrenreich y Ralph Fiennes. Es sin duda una venezolana digna de admirar, y una joven líder de nuestra generación.

Líderes venezolanos: Lele Pons

Con la llegada de las redes sociales a la vida cotidiana de las personas, lo que se conocía como “Persona famosa o reconocida” ha cambiado radicalmente su concepto; en la actualidad no necesitas ser actor de cine o TV para tener seguidores, basta con entender el consumo de un público en Redes Sociales y los followers comenzarán a llegar por sí mismos. Tal es el caso de Lele Pons, una joven venezolana residenciada en Miami que a los 15 años descubrió las maravillas de las redes sociales.

Su nombre es Eleonor, sin embargo todos la conocen como Lele, apareció en la lista de los 30 adolescentes más influyentes de la revista Time en el año 2015, conoció a la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama; estuvo nominada a los Teen Choice Awards en 2015 por mejor canal de Vine, y actualmente su cuenta de Instagram cuenta con once millones de seguidores aproximadamente, siendo oficialmente verificada.

Los planes de la veinteañera consisten en ser modelo y actriz, luego de graduarse se mudó a Los Ángeles, California, para perseguir su sueño. Si bien Lele ha vivido la mayoría de su vida en Miami, Estados Unidos, no se olvida nunca de sus raíces. En su biografía comienza diciendo “Latina and Proud”, y aun cuando sufrió bullying durante sus años de escuela gracias a su acento extranjero nunca negó de dónde vino. Sin duda Lele sigue siendo parte de su país sin importar su domicilio, por eso la traemos en este post como una líder venezolana.

Líderes venezolanos: Hensli Rahn Solórzano

La lectura es un hábito que se nos inculca desde que estamos pequeños, sin embargo a medida que vamos creciendo tenemos otros intereses y comenzamos a dejarla de lado. Atrás quedaron los tiempos de jóvenes escritores compitiendo para crear realismo mágico en Latinoamérica; es por ello que casos como el de Hensli son dignos de mención. Este joven caraqueño pensaba destinar su vida a la música, pero en un viaje realizado a la Guayana Francesa hace 4-5 años, donde perdió las cuerdas de su guitarra, dedicó su tiempo a la creación de su primera obra literaria: Dinero Fácil.

Ha sido merecedor de los premios otorgados en el Concurso de Cuentos de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Savcen) 2013 y el Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores 2010. Su estilo de escritura consiste en un montón de cuentos separados, que juntos en su obra transmiten un mensaje único y especial. Hensli también es colaborador del portal web prodavinci.com, y se posicionó dentro de la élite literaria caraqueña con su segundo libro. Su primera obra “Crónicamente Caracas” es un trabajo también digno de mención. Argumenta que no se apega a un solo género literario, sin embargo le gusta rendir tributo a su favorito, la poesía.

Los estereotipos sociales casi siempre son un obstáculo para los jóvenes, y la carrera de escritor, músico, artista o similar aún tienen muchas dificultades que superar; pero con la ayuda de jóvenes como Hensli podemos ver que no todos los millenials enfocan su energía, tiempo y talento en la tecnología. Dedicarse a la música y la escritura no es una decisión fácil, pero es igual de valioso el legado que se deja para futuras generaciones. Hensli Rahn es un líder venezolano.

Líderes venezolanos: Yulimar Rojas

Los deportistas son – la mayoría de las veces – líderes natos a quienes admirar, son personas disciplinadas, constantes, preocupadas por su salud y enfocadas en un crecimiento personal día a día. Existen numerosas disciplinas dentro de las cuales pueden destacar, y es tanta la variedad que se desarrollan eventos mundiales de cada disciplina, en el caso de las olimpiadas son competencias entre distintas disciplinas desarrolladas simultáneamente; y una de ellas es el triple salto, categoría en la cual nuestra líder de hoy obtuvo medalla de plata durante los juegos “Río 2016”, Yulimar Rojas.

Esta subcampeona nació en nuestra ciudad capital, sin embargo desde muy pequeña vivió en la ciudad costera de Puerto La Cruz, durante sus inicios se dedicó a jugar voleibol, disciplina que le permitió representar a Venezuela en los juegos olímpicos Pekín 2008. Yulimar deseaba entrenar en un polideportivo cercano a su hogar, sin embargo no habían instructores para su área en ese momento, pero tras un par de entrenamientos el equipo de atletismo fijó su vista en ella. Su primer éxito fue en el 2011 Campeonato Sudamericano Juvenil de Atletismo, donde ganó el salto de altura, con 1.78 metros.

Actualmente Yulimar ha cosechado un sinfín de reconocimientos nacionales, regionales y mundiales; su humildad se ha mantenido desde el día 1 de su carrera y se encuentra próxima a firmar contrato con Barcelona. Con tan solo 21 años esta venezolana nos demuestra día a día de lo que somos capaces los venezolanos; a pesar de la poca inversión en su formación, Yulimar es motivo de orgullo dentro y fuera de nuestras fronteras, es sin duda una líder venezolana.