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Libertad es mi apellido

Libertad, aquello que nos hace entrar en guerra para conseguirla y buscar la paz, para mantenerla. Es lo que impulsa la vida de cada individuo y mide la de una sociedad. Pero, ¿qué es la libertad? Es la capacidad que se tiene de escoger el curso de la propia existencia. Su alcance va desde qué vestir hoy hasta qué carrera estudiar mañana.

¿Cómo evitar que la libertad se vuelva tiranía?

Libertad implica hacer de la vida lo que uno desee, sí, pero esto puede traer grandes consecuencias para el prójimo, Por eso, la libertad de un sujeto A termina justo donde empieza la de otro sujeto B. Es decir, nadie puede imponerse o imponerle a otro algo sobre lo que no esté de acuerdo. Por tal razón, es imperativo que en la vida, sobre todo en la pública, atendamos a aquellos que difieren de nuestra opinión porque todos pertenecemos a una sociedad y por lo tanto debemos convivir con nuestras diferencias.

¿Esto quiere decir que cuando voto pierdo parte del derecho a mi propia vida?

No, votar es una muestra profunda de libertad, donde el individuo se hace escuchar. Una vez leí: si al momento de votar todas las opciones siguen la misma corriente, no estás escogiendo realmente. La libertad implica diversidad de opciones, pero también implica convivencia. Y, lejos de verse como contrarios, se complementan.

Para realizar tal hazaña es necesario establecer un marco de reglas, estas son las leyes de cada país y su sistema de justicia, cualquiera que cercene la libertad de otro será penado por la ley. Por consiguiente, un Presidente debe siempre informar a sus ciudadanos las medidas a tomar y darles el espacio para que se manifiesten a favor o en contra. Las críticas que puedan aportar los del último grupo deben de funcionar como un mecanismo de perfección, para alcanzar algo aún mayor y que satisfaga a la mayor cantidad de personas posibles.

Votar significa que le otorgas a un tercero la responsabilidad y el poder de realizar cambios en la vida en general. Por eso es importante recopilar toda la información posible para tomar la mejor decisión en cada situación. De tal manera que, al votar, ejerzas tu libertad al poder escoger a alguien que represente tus intereses.

Mientras más libertad, más felicidad. Porque las personas serán capaces de formarse e instruirse de la manera que mejor les parezca, de alcanzar sus sueños, de explorar y descubrir qué son capaces de hacer. Y, así, dirigir sus vidas hacia las metas deseadas, a vivir una vida plena y de calidad.

¡Abajo cadenas!

Generación de valientes

Venezuela nos hace preguntarnos hoy día cómo es posible soportar la frustración, la desmotivación y la apatía en medio de una profunda crisis económica, política y social. Muchos de nosotros, jóvenes nacidos bajo el amarillo, el azul y el rojo, vivimos incesantemente vadeando entre ríos de conflicto, representados, entre otros, con la rebosada delincuencia, el alto costo de la vida, y la reducción de oportunidades: y es justamente aquí donde vacilamos, donde nuestro concepto sobre progreso y mejora se nubla, y dudamos del por qué de lo que hacemos.

Pero la realidad parece no ser tan dramática, ¿o sí? Aún compartimos experiencias vivaces junto a los nuestros. Disfrutamos de una arepa con café para desayunar. Todavía vamos al cine, a comer una torta o tomarnos unas birras con los panas. Aunque, admitimos que lo anterior no aplica para todos, Venezuela sigue en pie y es por el arduo trabajo de aquellos que no lo dejan caer, porque aún existen individuos que creen en el país que los vio nacer; el país en el que viven.

El trabajo en AIESEC

Luchando de maneras muy distintas, cada venezolano representa una pieza de ese rompecabezas que es la solución a los problemas más profundos de la sociedad. Habrá quienes decidan asistir a las marchas, quienes ayuden a los manifestantes durante la represión, quienes salgan día tras día a protestar pacíficamente, pero también habrá quienes decidan tomar el brío de formarse, liderar a los demás e impactar sus vidas. En ese último está AIESEC.

Cuando me preguntan ¿para qué AIESEC hace lo que hace? Me es muy fácil pensar en que una persona ajena a la organización quizás no sienta el impacto que percibimos como AIESECos. Pero les diré algo que sí se siente: nuestro positivismo y ganas de seguir trabajando para lograr esas metas que nos proponemos, para cambiar y empoderar a los demás, así como sucedió, sucede y sucederá con nosotros mismos.

Lo que todos ganamos

AIESEC toma lo mejor de las capacidades y habilidades de los jóvenes para desarrollar ese potencial que necesitamos como sociedad, y que servirá para forjar la próxima generación de líderes, una generación de valientes que le dará forma de nuevo a este país. Más temprano que tarde, todos llegamos a creer en la importancia de cómo nos beneficia impactar las vidas de otras personas, y es que, en realidad, junto con los demás, todos estamos mejorando constantemente.

Una vez dentro de la organización, mientras la vida continúa y tratamos de disfrutar de los pequeños momentos que tenemos, te das cuenta que el por qué de lo que hacemos en AIESEC somos nosotros mismos.