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¿Cómo es la ciencia en Venezuela?

La ciencia en Venezuela es un gran misterio para muchos, varias veces he escuchado que en Venezuela la ciencia no tiene cabida, pero aunque no lo crea, ha dado aportes que quizás no conozcan pero que han sido de gran utilidad para la humanidad.

Ejemplos claros de estos aportes inmensos que han dado venezolanos a toda la humanidad son los aportes dados por el doctor Humberto Fernández-Morán, creador del  bisturí de diamante, y contribuidor del desarrollo de los microscopios electrónicos y el programa Apolo de la NASA, programa que logró que el hombre llegase a la luna por primera vez; y el doctor Jacinto Convit, quien desarrolló la vacuna contra la lepra, ganó el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, y fue nominado al premio Nobel de Medicina en 1988.

Además de ellos, hay muchos otros que han aportado en grandes avances, como Agustín Aveledo, José María Benítez Gloria Teresa Mercader, por mencionar algunos.

Yendo más hacia la actualidad, tenemos científicos venezolanos triunfando en las instituciones con mayor prestigio a nivel mundial, desde investigadores hasta rectores de universidad, pasando por todas las ciencias naturales, y ganando cada tanto algún premio importante en investigación y ciencias.

Sin ir tan lejos, acá mismo en Venezuela se llevan grandes investigaciones científicas, como ejemplo de ello está el IVIC (Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas), el CIDA (Centro de Investigaciones de Astronomía), y muchos organismos dedicados a la ciencia. También se llevan a cabo investigaciones científicas dentro de varias universidades del país.

Sin lugar a duda el venezolano está en todo, y la ciencia no podía escapar de ello. Actualmente hay muchos científicos en formación en Venezuela, y creo firmemente que cada uno de ellos tiene el potencial para dejar el nombre de nuestro país en alto. En un futuro cercano no será sorpresa ver a venezolanos haciendo grandes descubrimientos y ganando los premios más altos que puede otorgarse en nombre de la ciencia.

Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela

Para iniciar esta serie, me gustaría comenzar con este hashtag

#EsTiempoDeSerRealistasYContribuirConSoluciones 

Difícilmente podemos hablar de paz en Venezuela hoy, si en este hermoso país no respetan los derechos humanos, si no hay estabilidad legislativa, sin libertad de expresión, sin seguridad social y económica y por último pero no menos importante, no hay paz si el pueblo no tiene confianza plena en sus gobernantes y dirigentes políticos. Estos factores afectan el pleno desarrollo de un Estado.

No te sientas culpable por estar enojado. Siéntete culpable por ser cruel.

Hablar actualmente de Venezuela, es hablar de la crisis causada por una ideología mal implementada y la pérdida de valores y fe, y que ha generado el aumento de violencia armada, inseguridad, un continuo decrecimiento económico y la dificultad de emprendimientos nacionales, resentimiento, frustración, corrupción, violencia sexual, censura, homicidios, robos, hurtos, hambre y falta de medicinas, desmejoras en infraestructuras y servicios públicos, esta ola ha arrastrado todo el territorio nacional, razón por la cual se imposibilita la protección de la sociedad, ya que una gran parte de la misma se encuentra inmersa en estos hechos.

Pero, aun así, hablar de Venezuela es hablar de un pueblo valiente y bravo, ya que, en medio de esta situación existen jóvenes con anhelo en su corazón y fe en Venezuela, que lucha por el cambio de mente a través de la educación e información, y proponen para la construcción de Paz, Justicia e Instituciones Sólidas en Venezuela:

  1. Libertad de desarrollo, invertir en la educación y el deporte, con el fin cultivar la mente y disminuir la ignorancia y pobreza, reduciendo de a poco los índices delictivos
  2. Libertad de participación, tomar parte en la dirección de los asuntos públicos, votar, consentir procesos, asociación y reuniones pacificas
  3. Libertad del miedo, desarme masivo de las bandas organizadas para delinquir, educación y entrenamiento a político y ético-moral a los organismos de protección del estado, políticas económicas liberales, castigo a la corrupción
  4. Libertad de credo y pensamiento, tolerancia a la fe, valores, principios y ideologías propias de una comunidad u persona
  5. Libertad de expresión, dialogar con las comunidades y pueblos para encontrar soluciones duraderas a los conflictos e inseguridad, reconciliarnos, así como, dar a conocer y manifestar su postura u criterio propio
  6. Libertad de soñar, anhelar la libertad, desarrollo y mejora de nuestra calidad de vida y entorno, garantizando el pleno uso y goce de nuestros derechos y estabilidad social-económica, ser nuestra mejor versión todos los días
  7. Libertad para vivir, experimentar la paz, felicidad, prosperidad y unión que podemos llegar a tener si todos trabajamos para la construcción de un mejor país.

Estas libertades promueven el desarrollo sustentable de un país, concientizando al ciudadano común, funcionario público y políticos, sobre la importancia de tenernos los unos a los otros presentes en nuestras decisiones, dejando atrás el egoísmo y los intereses personales, para buscar el bien común.

La estabilidad y bienestar social es posible a través de la evolución, aceptación y dialogo entre las partes y el respeto al derecho ajeno.

Nunca mientas, ni siquiera una mentira piadosa. Sé honesto, sé real y di la verdad. Este compromiso te obliga a tomar mejores decisiones y a ser una persona más fuerte.

Cada persona debe comprometerse a garantizar el pleno derecho del otro, solidarizarse con las vivencias del mismos, y colocándose en los zapatos del otro, con el fin de actuar desde donde estemos, desde los más pequeños, como los mejores ciudadanos, dejando atrás la violencia, el conflicto. Siendo así la esperanza de una nueva y mejor Venezuela.

Consolidemos nuestro desarrollo, por medio de nuestras acciones apliquemos justicia honesta, equitativa, ¡creemos conciencia!

 

 

La vida de los vigilantes

Aunque escribí en un artículo que debemos despojarnos de los prejuicios debo admitir que caí en ellos hace poco. Y darme cuenta de que las cosas no eran como las percibía fue una de las mejores experiencias. Todo gracias a la vida de varios vigilantes.

En julio, cuando recorría con mi papá una universidad -un domingo a las 3:00p.m.- me noté algo. Estaba llena de vigilantes que veían hacia el horizonte porque no había nadie ni nada que hacer -aparentemente.

Sin pensarlo terminé exclamando un “¡qué aburrido el trabajo de los vigilantes!”. Mi papá inmediatamente contestó: “uff… demasiado”.

Desde ese momento me quedé pensando en cuáles podrían ser sus motivos para estar en un trabajo tan aburrido. Estar sentados viendo su vida pasar, siempre sumergidos en la rutina.

La motivación de los vigilantes

Abandoné el tema por un tiempo hasta que mi profesora de Periodismo le mandó a mi clase a realizar una crónica. Podía ser sobre todo porque cualquier cosa era digna de ser contada, pero a mi mente vino “lo más aburrido del mundo”: la vida de un vigilante.

Me reté a mi misma. Mi intención era tratar de escribir algo entretenido a través del aburrimiento y no sabía lo engañada que estaba.

Decidí pasar todo un día viendo el trabajo de un vigilante, para ello escogí el de un banco. Pensé que sería una especie de tortura, pero se volvió emocionante. Pronto obtuve un nombre que se convirtió en mi protagonista -y a los pocos días en un amigo.

Descubrí una perspectiva que desconocía: un trabajo lleno de cualidades. En cada respuesta que recibía por parte de mi protagonista, iba desmintiendo mis creencias. Iba formando nuevas opiniones. Aprendía a ver el mundo de otra forma.

Esto no sólo me ayudó a darme cuenta de que quien realiza su trabajo puede sentir pasión por él desmentir los mitos. También me di cuenta de que debía dejar a un lado todos esos prejuicios y estereotipos que tenía de los demás trabajos y personas.

Mis nuevos lentes

Todas las vidas pueden ser interesantes. El que a ti no te parezca entretenido está bien, porque simplemente no es tu pasión. Pero eso no quiere decir que no sea importante para alguien más. Nuestras vidas pueden ser todo un libro de suspenso para alguien más. El mundo en sí ya es una historia que quiere ser leída por diferentes personas y que con cada día esperan un nuevo capítulo. Debemos dejar de menospreciar aquello que no conocemos, a lo que no estamos acostumbrados o simplemente no nos gusta.

No es cuestión de estar todo un día con uno o varios vigilantes, es aventurarnos a lo desconocido. Se trata de cruzar la línea que nos trazamos para no explorar mundos desconocidos.

Para ser aún más poética y sentimental: el mundo está lleno de flores porque a todos no nos puede gustar la misma. He ahí lo interesante de la vida. Es momento de hacer por un día lo que hemos ignorado o no nos hemos atrevido. Es hora de acercarnos a esa persona que siempre hemos mirado feo y saber qué quiere decir.

Puede que la situación nos decepcione o nos sorprenda pero será una experiencia nueva.


Aprovecho de dejarles la crónica que escribí y puedan leer sobre la vida de Julio Romero Viloria. Ese señor que me hizo darme cuenta de lo equivocada que estaba acerca de aquello que creía.

El arma de un vigilante

 

Voluntariados sociales crean líderes

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía no ha dejado de ser el rincón de las despedidas definitivas. Pero todavía hay quienes caminan cerca del mural de Carlos Cruz Diez con el pasaje de regreso en la cartera:  jóvenes que viajan sin planes de huida en la maleta y prefieren invertir su tiempo en ofrecer su ayuda a otros países realizando voluntariados.

“¿Por qué te irías a otro país a realizar un voluntariado teniendo tantas cosas que hacer en Venezuela? Preguntaría cualquier persona al oír que desde el 2014 son cada vez más los venezolanos que viajan al exterior para desarrollar proyectos sociales.

El aumento ha sido realmente significativo pues AIESEC en Venezuela pasó de hacer 50 voluntariados a 163 en un solo año. Y es posible que para el 2017 las cifras aumenten más del 100%, afirma el Presidente de AIESEC en Venezuela, Antonio Colmenares.

Muchos venezolanos podrían pensar que los jóvenes usan los voluntariados como excusa para emigrar. Sin embargo, Antonio comenta que el 90% de estos jóvenes son universitarios y vuelven a su país de origen –Venezuela– para terminar sus estudios.

En ese caso no se estaría hablando de migrantes sino de una generación mucho más comprometida con la consciencia social venezolana, según explica Colmenares.

Para él, la principal razón de este aumento de más del 50% (a nivel nacional)  en el número de voluntariados es la globalización estimulada por el internet. Los jóvenes comienzan a descubrir culturas distintas y quieren vivir esas experiencias para volver a su hogar y aportar más.

La presidenta de AIESEC en UCV, Eugenia del Rosario, comenta que los jóvenes deciden viajar para saber cómo se percibe la realidad desde otro país. De esta forma adquieren nuevas herramientas para implementarlas en Venezuela.

VOLUNTARIADOS EN ASCENSO

Actualmente en Venezuela hay sólo dos organizaciones que promueven los voluntariados en el exterior: AFS Programas Interculturales Venezuela y AIESEC.

Aunque AFS se enfoca en los intercambios escolares, universitarios y de idiomas también ofrece intercambios culturales como Programas de Servicio Comunitario en otros países en los cuales toman en cuenta los intereses vocacionales de los jóvenes, según su página www.afs.org.ve.

En el caso de AIESEC, se ha posicionado en Venezuela como la primera organización de voluntariados desde que en 2014 se enfocaron en abrir programas sociales para venezolanos en el exterior. Estas oportunidades siempre han estado destinadas a los jóvenes en edades comprendidas entre los 18 y 30 años, explica Antonio Colmenares, Presidente de AIESEC en Venezuela.

El aumento de los voluntariados se hizo más evidente cuando se publicó el Reporte de Gestión 2015 de AIESEC en Venezuela, en el cual Maracaibo se ubicaba como el comité con mayor número de intercambios sociales realizados. La ciudad presentó un crecimiento absoluto de 300% en los intercambios sociales.

La organización no promueve la migración sino el intercambio cultural y el aprendizaje de nuevas herramientas. Muchos venezolanos quieren aportarle algo al país pero no saben cómo hacerlo. Por eso recurren a otros países que ya han pasado por dificultades o situaciones adversas en otros contextos.

NECESIDAD DE CAMBIO

El presidente de AIESEC en Venezuela Antonio Colmenares asegura que con los voluntariados “se crean líderes que impactarán nuestro país en un futuro”. También afirma que todavía hay jóvenes venezolanos que no abandonan el país sino que viajan para cambiar de manera positiva a la sociedad y ser de mayor ayuda para Venezuela.

Los miembros de AIESEC en Venezuela creen que los intercambios seguirán aumentando porque realmente hay una necesidad de ayudar y cambiar al mundo. Son jóvenes que creen en lo que hacen y piensan que con un viaje se pueden adquirir nuevas experiencias y herramientas para ser cada vez mejores.


Este es un extracto del reportaje publicado en: http://bit.ly/2cdvixN 

 

10 particularidades sobre el venezolano

Definir a un individuo por ser parte de una sociedad en particular es quedarse corto sobre qué es esa persona en sí, todos los seres humanos somos únicos e irrepetibles solo por el hecho de nacer, sin  embargo para efectos prácticos hemos dividido los países en territorios y a su vez ellos albergan sociedades, agrupando a las personas con determinadas características propias de su lugar de nacimiento o residencia. Para conocer un poco mejor cómo es un venezolano te presentamos a continuación 10 particularidades – que a todo aquel que ha crecido en nuestro país – han de sonarles conocidas.

1. Somos las personas más alegres del mundo

Al venezolano se le enseña desde pequeño a no llorar ante las crisis, a buscarle el lado positivo a las malas situaciones, a que “mientras hay salud todo lo demás es opcional”. Es por ello que muy probablemente si conoces a un venezolano en el extranjero, cuando lo veas en una situación complicada, tendrá una sonrisa en el rostro porque “Dios proveerá”.

2. Rosario, santos y protección celestial

En Venezuela es legal la libertad de culto, sin embargo la mayoría del país profesa la religión católica. Parte de nuestra tradición es acompañar el “Hola” con un “Bendición” cuando se saluda a algún miembro de la familia mayor que nosotros. Las abuelas regalan particularmente a sus hijos y nietos objetos que, de acuerdo a sus creencias, ofrecen protección divina a quien los usa.

3. Reggaetón, salsa o merengue, no discriminamos

El venezolano ama escuchar música a toda hora del día; sea en el transporte público, en la oficina, la universidad, caminando o en cualquier otro lugar. Puedes encontrar un autobús a las 5:30 am con un CD de vallenato a todo volumen.

4. ¡Donde come 1, comen 10!

Somos generosos con la comida; de hecho, en algunos estados del país (como Mérida, Táchira y Trujillo) es una ofensa no ofrecerle comida a los invitados una vez que llegan a visitar la casa. Muy raramente una persona comerá frente a ti sin ofrecerte aunque sea una probadita de su comida.

5. Nos encanta la naturaleza

En cualquier lugar de Venezuela encontrarás uno o más parques, jardines, centros de arte, etc. A los venezolanos nos encanta conectar con la naturaleza en nuestros ratos libres.

 

10 particularidades sobre los venezolanos 2 (Destacada)

6. Tenemos un sobrenombre para todo

En Venezuela se suelen utilizar palabras genéricas para definir cosas específicas. Es muy común que escuchen “Pásame el cosito de ahí” en vez de “Por favor, pásame el portavasos que tienes en frente”. Simplificamos lo más que podemos una frase y entre todos nos entendemos.

7. Conversadores, alegres y ruidosos

La mayoría de los venezolanos podemos sacarle conversación hasta a un florero. Un viaje en metro, autobús o avión puede resultar con uno o tres amigos nuevos; tenemos facilidad de comunicación y nos gusta integrar a la gente en nuestras conversaciones.

8. ¿Tres días sin dormir? ¡Te lo tengo!

Los venezolanos somos personas alegres y fiesteras. Celebramos bautizos, primeras comuniones, cumpleaños, aniversarios (de novios, de boda, de petición de mano y de haberse conocido), fechas patrias, carnavales, semana santa, vacaciones, día de la madre, padre y el niño; en fin, cualquier excusa es buena para reunirse entre amigos y compartir. Un fin de semana puede consistir en un viernes de fiesta, sábado de playa y domingo de parrilla en casa de alguien, por lo que también somos personas muy enérgicas.

9. Somos solidarios

Sea que se trate de una emergencia a las 3:00 am y necesites que alguien te lleve a alguna parte, o simplemente tienes un problema y necesitas un lugar donde dormir, el venezolano siempre te ayudará dentro de sus posibilidades. Puedes contar con tus vecinos, amigos, familia e incluso gente desconocida que pase por la calle cuando estés en medio de una crisis.

10. Somos sumamente creativos

El venezolano ve una ventana por cada puerta cerrada, no se queda en el problema y se lamenta, siempre busca otra opción para poder surgir. Somos personas emprendedoras y creativas que sacamos lo bueno de cada mala situación.

 

En fin, el venezolano es una persona – como decimos aquí – chévere, echada pa’ lante, alegre, conversadora y chicharachera. Si quieres entender todos los términos que acabas de leer debes venir a Venezuela, un lugar que siempre recibirá con los brazos abiertos a quienes deseen conocer a su gente maravillosa, sus hermosos paisajes y contribuir a mejorar una sociedad, que a pesar de sus días malos, conserva la alegría propia de su nacionalidad.