Posts

Comienza tu vida laboral

Caminé por el pasillo con unos nervios impulsados por el frío y la pulcritud de ese lugar. Todos se movían en perfecta sincronización, como si el estrés no existiese. Supongo que es lo que pasa cuando amas lo que haces y haces lo que amas.

Es aquí donde quiero estar.

-Buenos días, vengo para la entrevista de trabajo.

Estreché su mano y me senté para entregarle mi CV. Mi vida, mi pasión y mi experiencia resumida en una página, completamente apartada hacia un lado en menos de cinco segundos. Viendo mi cara horrorizada me dijo:

-Verás… lo que diga el papel no sirve de nada si la persona no puede aplicarlo en su ambiente. Así que dime, ¿Por qué debería contratarte?

La pregunta del millón, la que tantas veces yo misma me había hecho, cayó sobre mí como un gran balde de realidad. De esos que te hacen evaluar tu pasado y presente y te abre las puertas al futuro.

–Me gusta hacer las cosas diferentes, pero no del tipo descabellado e irreal. Me gustan los retos, lo que no entra en el molde, corro riesgos porque tengo la certeza de que funcionará y si al final resulta que no, sé que eso me hará aprender también. –solté casi sin respirar, como una verdad dentro de mí que solo quería ver luz– Por eso decidí hacer distintos intercambios a otros países, para ampliar mi mente, para entender cómo vive la gente, cuáles son sus problemas y cómo los resuelven. Su manera de entender las relaciones empresariales, los mercados, me hizo ver las cosas desde distintos ángulos. Me hizo cuestionar si lo que yo estaba haciendo era lo correcto. Al mismo tiempo que podía ser yo, ser creativa y audaz a la vez que dar una ayuda, aprovechando al máximo los recursos, ofreciendo una solución real a un problema real que hará la vida de las personas sea mejor. Fue como ver el mundo con otros ojos.

–¿Cómo hiciste eso?– me preguntó con gran curiosidad.

–Contacte a un grupo de mi localidad, AIESEC, se llama. Ellos fueron los que me abrieron las puertas y me dieron la oportunidad de trabajar con empresas que nunca creí posibles. Definitivamente, cambió mi vida.

***

Una entrevista de trabajo probablemente sea uno de los desafíos más grandes a enfrentar. Realmente te hace pensar y valorar todo el trabajo que haz realizado durante tu vida, al mismo tiempo que te permite analizar y plantear cuáles son las metas cumplidas y por cumplir y sobre todo cómo alcanzarlas. No es tanto lo que diga el papel, sino lo que puedas hacer con tus conocimientos y experiencias.  No tengas miedo y prepárate con nosotros.

 

Duna Manent, una española en Venezuela

Esta es la historia, desde mis ojos, de Duna Manent, una catalana de 23 años de edad que vino a mi cuidad a cambiar vidas. Llegó a Venezuela el 5 de enero del 2017, para ese entonces yo tenía algo menos de 2 meses en AIESEC pero muchísimas ideas en la mente y expectativas al máximo, eso sin contar que no era la única que estaba en la misma posición.

Los días previos a que llegara Duna ya podías ver lo invertidos que estaban todos los que la recibiríamos. Recuerdo cómo días antes Albani Jaimes, quien, para ponérselo más fácil al que lee, era la encargada número 1 de que la experiencia de Duna fuese inolvidable, me escribió para vernos y terminar de pulir los últimos detalles de su estadía.

La española” como naturalmente la habíamos apodado antes de que llegara, se quedaría en mi casa en el oeste de Caracas las primeras 3 noches y luego pasaría a mudarse al este de la ciudad en donde estaría el resto de las 6 semanas que incluía el proyecto para el que había venido a Venezuela. La idea de que Albani y yo nos viéramos ese día, incluía hablar sobre el proyecto, que en su caso era “Trazando Metas” y se trataba de discutir con niños sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, mediante dinámicas que ellos pudieran disfrutar y entender. Además, también aprovecharíamos el día para hacer el recorrido que Duna haría: desde donde viviría hasta el lugar donde la recogerían, para llevarla al barrio La Bombilla en Petare donde está ubicada la Fundación María Luisa Casar y los niños con quien ella trabajaría.

Honestamente saber que alguien vendría a mi país a hablar con niños, el futuro en miniatura, sobre temas como acabar la hambruna o la pobreza para el 2030, me emocionaba más de lo que soy capaz de escribir. Siempre he pensado que una sola persona no es capaz de cambiar el mundo, de acabar con todas las guerras y destruir todo lo que podamos considerar malo de la actualidad, pero sí veo la posibilidad de muchísimas personas como Duna regadas por el mundo contagiando a otros con la esperanza de un mundo mejor, y estoy segura que es desde esas esperanzas que comienzan las buenas ideas.

Duna llegó ese jueves y en los pocos días que estuvo en mi casa tuvo la oportunidad de conocer a mis padres y todo lo que eso implica. Ellos son fieles amantes de Venezuela, conocen el país como las palmas de sus manos. Verlos mostrándole desde videos de la Gran Sabana el primer día con tan sólo horas de haber llegado, hasta como comerse unos tostones la última noche que estuvo en mi casa me hizo darme cuenta de un montón de cosas. Este país, como cualquier otro en el mundo, puede tener sus fallas, sus malos ratos y sus defectos, pero son esos fieles amantes del país los que realmente lo curan de todo mal y Venezuela tiene gente de sobra así.

Después de que se mudara con Vanessa Da Silva, quien sería su alojamiento y algo así como su hermana en la ciudad -me atrevería a decir-, trate de ver a Duna durante los fines de semana que me permitía mi rutina. Las veces que nos veíamos también venían varias personas que al igual que yo querían hacer de sus días aquí los más inolvidables posibles.

En el camino vi personas como Vanessa que se enfocó en mostrarle hasta el último rinconcito del Ávila, lo más bonito que tiene Caracas, y a cambio Duna le enseño muchas otras experiencias que sé que ella valorara por siempre. También puedo hablar de otros quienes siempre estuvieron alerta de que Duna no pasara ni un solo día sin salir de casa desde el primer viernes con Leonardo, los demás días con Katherine, José, Ayimi, María Fernanda, Diveana, Sofía, María Carolina y pare usted de contar, hasta el último con Jesús y Alejandra. Siendo esta última una de las que más se enfocó en mostrarle al máximo cuan divertido puede llegar a ser venezolano o latino en general y quien sé que aprendió mucho de todo el tiempo que pasó Duna aquí.

Porque de eso se trataron estas 6 semanas, de esto se trata toda la experiencia de los voluntariados en AIESEC, de aprender. Esta organización se enfoca en crear líderes y Duna vino a este país a demostrarle a un montón de niños que por más grande que este mundo sea, las diferencias jamás deberán intimidarnos. A medida que pasó el tiempo pude ver como ella fue tocando a varios con su personalidad, fue cambiando vidas, y aunque no lo vi venir, también noté como otros la tocaron y cambiaron a ella. Vi personas como Albani cambiar hasta su manera de pensar en sí misma, la confianza que todas estas semanas creó en ella es algo que jamás va a olvidar.

Que estas experiencias se repitan será, de ahora en adelante, una de mis grandes metas en esta organización. Que más personas como ella vengan a mi país y se enamoren de él, será solo el comienzo. Y que tú te inspires luego de haber leído todo esto, es sólo parte del primer paso.

Gracias Duna por todo, espero volverte a ver.

5 consejos para mostrar tu ciudad y no morir en el intento

Esto va más o menos de la siguiente manera, yo suelo escribir desde mis experiencias, en base a lo que siento y cómo lo siento. El artículo de hoy comienza desde mi necesidad de mostrarle a alguien querido mi ciudad desde mis ojos y mis ganas de llevarte a ti lector, conmigo. Lo que escribiré más abajo es en mi opinión, la mejor manera de presentar a cualquiera mi ciudad y dejarlos amarla tanto como yo la amo a ella. Lo último que aclararé es que muchos de estos ejemplos los aplicaré a Caracas, porque es donde vivo. Así que empecemos:

  1. Presenta lo que conozcas: siempre vas a querer que esa persona disfrute todo lo que le enseñes, sorprenderlo con lugares que no conozcas puede sorprenderte a ti también, lo que quiero decir es que puede que no sea lo que tú esperabas. Mi consejo, ve por lo seguro, piensa en lugares que se ajusten a los gustos de esa persona y a tus buenas experiencias, las que luego puedes contarle y que ellos pueden recordar por siempre. Un ejemplo, mi amigo es músico, yo lo llevaría a cualquiera de estos conciertos que a veces se hacen en Caracas al aire libre, que siempre han sido para mí un buen rato y sé que él disfrutaría.
  2. Sé consiente de tú alrededor: seamos honestos, serás responsable de alguien que no conoce el lugar y es importante que sepas que puede que esa persona no esté siempre contigo y tenga que valerse por sí mismo. Mi consejo, sé lo mas sincero posible con quien venga a tu ciudad en lo que puede encontrarse al llegar, ya sea tráfico a una hora específica o los lugares que puedan ser inseguros y no debería visitar. Un ejemplo, hace poco tuve la oportunidad de recibir a una española maravillosa en mi casa y con otra amiga, llevarla al metro de Caracas por primera vez, la ruta fue larga pero la experiencia increíble, poco a poco y gracias a las indicaciones de mi amiga ahora ella puede moverse sola en el metro como toda una caraqueña.
  3. Planea pero no enloquezcas: todos sabemos que un itinerario tan cerrado en nuestras vidas cambia totalmente con el tiempo y las circunstancias, son muchas las veces que los planes no salen como lo queremos y hasta los planes “Z” pueden sacarnos de cualquier aprieto. Mi consejo, planea qué lugares quieres mostrar sin enfocarte tanto en el día, recalca cuales son los que realmente necesitan tener fecha y lugar y los demás simplemente déjalos fluir directo a tu calendario. Un ejemplo, el año pasado viajé y como buena estudiante de arquitectura mi plan era ver 300 edificios en un día y detallarlos TODOS, tuve la fortuna de estar con personas que quisieron tomar el reto conmigo y lo suficientemente ambiciosas como para turistear a las 2 a.m. si era necesario. En resumen, todo se va dando si lo dejas fluir y disfrutas del camino.
  4. La cuidad es tuya y el tour del turista: la idea es que ambos disfruten pero recuerda que tú puedes ver la ciudad cuando quieras, el visitante no tanto. Un consejo, darle oportunidad de elegir que lugares quiere visitar, bien sea que lo investigue por sí mismo o que tú le des opciones. Un ejemplo, en este viaje del año pasado no sólo vi esos 300 edificios que tenía en mi lista, también quienes estaban conmigo decidieron presentarme otros de los cuales no sabia absolutamente nada. ¿Mis lugares favoritos de ese viaje? Una combinación entre los que había soñado en el avión y los que jamás pensé ver.
  5. Ten en cuenta tu bolsillo: son muchos los lugares que puedes ver en tu ciudad sin la necesidad de gastar mucho dinero y otros en los que quizás debas ajustar tus cuentas. Recuerda que es muy probable que quien este contigo no tendrá mucha idea de cómo funciona tu moneda, así que tendrás dos bolsillos que cuidar. Mi consejo, planear cuales son los que realmente merecen tu dinero y buscar planes en la ciudad que sean gratis, en Caracas hay muchísimos. Un ejemplo, una vez salí con un amigo sin ningún plan y ninguna hora de llegada, ambos estábamos en ese punto del mes en el que no teníamos más dinero del necesario y honestamente gastarlo no era opción, nuestra solución fue pensar en lugares al aire libre que no habíamos visitado nunca y el resultado fue unos de los mejores días que he tenido.

Entonces ahí lo tienes, son sólo cinco de las cosas que me vinieron a la mente pensando en lo maravillosa que puede llegar a ser Caracas y lo mucho que quisiera presentársela a esa persona. Si leíste hasta aquí me gustaría leer tus consejos y tus ejemplos o experiencias, el espacio de comentarios abajo es todo tuyo.

Humanidad

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla.

– Gustave Flaubert.

Tenía ya bastante tiempo dándole vueltas a esa cita en la cabeza, sin saber cómo expresar lo que me hacía sentir, hasta hace poco que me di cuenta que el reto más que darme escalofríos, me emociona. Al punto de que no he parado de darle vueltas a las mil y una cosas que quiero hablar de esta organización.

Comienzo hablando de humanidad porque creo que es una de las cualidades que más he visto desde que entré a AIESEC y una de las cosas que más he tenido presente desde entonces. Me he topado con un montón de extraños que no han hecho más que abrirme sus brazos y enseñarme cosas que sé que valoraré por siempre, todo esto lo digo teniendo en cuenta que apenas entré en noviembre del año pasado. Personas que no paran de creer en que ser humanos es lo mejor que podemos ser y que me han demostrado que de eso se trata ser parte de AIESEC.

Este párrafo va para ti, quien lees. Quiero que entiendas, antes de leer todo lo que escriba más abajo, que desde que tengo recuerdos siempre me he visto enamorada del mundo en el que habito. Con sus altos y bajos, este siempre ha sido mi musa más preciada, escribir de él solo es mi manera de demostrarlo.

Sé que no soy la única persona que ha pasado por ese momento, en el que vas caminando por la calle pensando en tus cosas y algo que te llama la atención, te cambia el día por completo. Que vas pendiente de tus preocupaciones más inmediatas, ya sea el próximo examen que tienes de la universidad, ese mensaje que está en tu Whatsapp que todavía no sabes cómo responder o algún recuerdo que no te sacas de la cabeza, pero en un segundo todo cambia y te das cuenta de tus alrededores.

Todos los días estamos rodeados de personas, de sentimientos e ideas que quizás nunca conoceremos del todo. Así como sé que no soy la única qué ha sentido lo que nombré arriba, sé que no estoy sola cuando es justo en ese momento que te das cuenta de que tan grande es este mundo.

Hasta el momento, basado en lo que acabo de buscar en Google, somos 7.481.348.867 personas en el mundo, regados en más de 5 continentes y con al menos 7.000 idiomas. Dependiendo de cómo lo quieras ver puedes pensar que esos números son demasiado grandes, pero a mí en lo personal toda esta información me da ganas de saber más sobre lo que esto implica.

¿Puedes tan sólo pensar en la cantidad de culturas que hay en el mundo? Todas las memorias que quedan en los años, las palabras dichas y no registradas, todo lo bueno y todo lo malo. Imagínate por un segundo como sería saberlo todo, como sería estar siempre al tanto del último descubrimiento de la ciencia, de quien acaba de nacer y de quien acaba de morir, de la respuesta a cualquier mínima duda.

Estoy consciente de que son pensamientos bastante soñadores, por así decirlo. Pero si te soy sincera desde que entré a AIESEC lo veo más posible que nunca. Puede que no a la extensión de convertirnos en un planeta lleno de genios, pero si veo más humanidad en el futuro.

No se trata de cambiar al mundo, se trata de conocerlo. Se trata de dejar a un lado los prejuicios y abrirnos a cualquier nueva experiencia que nos pueda dar el mañana. Es simplemente escuchar a los demás, lo que tienen para decirnos y lo que pueden enseñarnos. Se trata de saber que las opiniones nunca serán correctas o incorrectas, que las perspectivas de otros son las mejores oportunidades de entrar a nuevos mundos. Y finalmente para mí, se trata de unirme a AIESEC descubrir que quiero ser tan humana como pueda, para dejarlos bien en alto.

El respiro que deseo encontrar en Mérida

Todos los años viajo a Mérida con mi mamá para visitar a mi abuela. Es un estado que me gusta: las montañas, el frío, la amabilidad de los merideños… Siempre me ha molestado que nunca tengo buena señal, debo admitirlo. No logro mandar mensajes ni recibir llamadas. Me siento incomunicada con el mundo exterior.

Hace tiempo que estoy un poco agobiada por este año, por la ciudad, por la gente. Es por ello que aprovecharé este viaje de otra manera: una desintoxicación tecnológica y citadina. Trataré de conectarme conmigo misma, con mis emociones, pensamientos, deseos. Trataré de fijarme las metas del próximo año, trazarme planes, organizar -aunque sea un poco-mi vida. Ubicarme, proyectarme y entenderme.

Que Mérida me ayude

Esta vez usaré la montaña como una excusa para perder la señal. He estado sumergida en las redes sociales, en las películas por internet y en tener una vida a través de una pantalla de computadora. No suelto mi teléfono ni para comer, no me separo del WiFi y creo que me estoy perdiendo a mi misma.

Es darme un respiro de tanta tecnología y sentir más la naturaleza. Aprovecharé estos pocos días para alejarme de todo y sentir el aire en mi cara. Obviamente no es un adiós demasiado largo porque debo comunicarme con mi hermana, mi papá, mis amigos. En algún momento tengo que “volver a la red” porque simplemente hay que hacerlo (universidad). Pero por ahora aprovecharé este tiempo en Mérida.

Adiós, ciudad

Debo oler las páginas de un libro viejo y oír música sin audífonos. Que sea Mérida la que me ayude a (re)encontrarme. Me imaginaré que estoy realizando un voluntariado con AIESEC pero en este momento estoy ayudando a mi yo interior. Suena muy espiritual pero todos deberíamos hacerlo aunque sea una vez.

Veamos qué tal resulta y si surge una buena experiencia para este blog.

La poesía que me ha enseñado Caracas

No soy de Caracas pero me mudé cuando comencé la universidad hace casi cuatro años. Desde ese momento me propuse recorrerla para sentirme parte de ella. Me enamoré de Caracas porque he tenido la oportunidad de perderme en ella y encontrar sus salidas. En esta ciudad me di cuenta de lo mucho que me gusta descubrir historias y ver la poesía de la vida.

Eso fue lo que le dije a un amigo que me preguntó si leía poesía. Le dije que no. No la leía, la sentía, la veía. Me gusta creer que cada vida es como un verso que rima con cada situación y va componiendo al Universo. Me gusta creer que en nuestros movimientos e ideas hay ritmo. Hay arte, nuestras vidas se pueden apreciar. Aquél que se monta en el Metro va danzando con sus penas mientras el ritmo de un vagón sucio lo ambienta. ¿Qué esconden quienes se mueven con el vaivén de una camioneta en el transporte público? ¿Qué espera realmente aquel que ve hacia el semáforo desde su carro? Esta ciudad me ha invitado a observar. Me ayuda creer que compongo música para esas historias, o por lo menos las convierto en rimas.

Caracas escrita

Parte de esas ganas de vivir una ciudad también viene de los profesores que he tenido. Maestros que me han enseñado a oler, oír, sentir el caos. Puedo dedicarles toda una entrada a cada uno de ellos pero por ahora me quedaré con Caracas y lo que encontré en mi agenda. Ya había dicho que estaba buscando mis anotaciones y tratando de cumplir con algunas tareas pendientes. De alguna manera, esa es la razón de esta entrada .

En una de las hojas de mi agenda encontré varias frases. No son mías, ni de una película o alguna canción. Son frases que oí en la calle, de camino a una fuente oficial para un reportaje que tenía que hacer.

Me gusta escuchar a las personas y “capturar su esencia” para poder escribir sus -posibles- historias. Digamos que siento que las reconstruyo a través de lo que me comparten inconscientemente. Para mí es un ejercicio de empatía, me ayuda a conectarme más con ellos, con la ciudad, con el mundo. Todos deberíamos escuchar más la poesía de nuestra ciudad, apropiarnos de ella, sentirla. Para cuidarla, para amarla y compartirla.

Frases que esperan por una historia

*¡Qué belleza tan fea la tuya!

*¿Cómo se llama tu nombre?

*Una emoción tan alegre que invade el corazón.

*Ay, hija, si supiera que yo ando tan perdida como usted.

Todavía recuerdo los rostros de todos los que dijeron esas frases y sus suspiros. Recuerdo el momento y sus intenciones, solo me ha faltado imaginar su pasado, pero esas historias están ahí. Están a la espera de un inicio y un fin, aguardan por nosotros al igual que lo hace la ciudad.

 

Líderes venezolanos: Joanna Hausmann

El mundo de la comedia requiere más que talento, es una combinación de ingenio y análisis; quien crea que desempeñarse en este ámbito es fácil es porque jamás ha intentado hacerlo, pero ese no es el caso de nuestra joven líder de hoy. La siguiente comediante es un orgullo para nuestro país, nacida en Caracas y actualmente residenciada en Estados Unidos, fue pionera en un estilo de comedia que innovó la manera de vernos entre norteamericanos y latinos. Joanna Hausmann realiza rutinas comparando las tradiciones de los latinos con las de los americanos, demostrándonos las diferencias entre ambas sociedades, pero al mismo tiempo haciendo un puente que mejora la comunicación y el entendimiento entre ambas culturas.

Joanna tiene 27 años de edad, cursó estudios en la ciudad de New York y los Ángeles, mudándose posteriormente a Chicago, donde dio forma a su proyecto “Fiama”, un canal de YouTube donde grababa videos para explicar las tradiciones latinas de forma que fueran entendidas por los norteamericanos. Logró el reconocimiento de “Best Comedian” y “Creator of the Year” en los Hispanicize’s 2016 Tecla Awards. Además de sumar más de 15 millones de visitas, ha trabajado en grandes cadenas norteamericanas como: CNN, The Huffington Post, BuzzFeed, NPR y the BBC.

Joanna es la prueba ferviente que sin importar dónde estés, puedes dejar el nombre de tu país en alto; se convirtió en una ciudadana global al tomar en cuenta todas nuestras tradiciones como latinos y volverlas su principal inspiración. A pesar de ser residente americana, Joanna no olvida Venezuela, y se encarga de propagar nuestra situación a todo su público, sin importar las fronteras. Sin duda son jóvenes como ella los que nos hacen decir con orgullo: Venezuela forma líderes.

7 cosas que te pasarán cuando llegues a Venezuela

Durante los últimos posts hemos escrito sobre por qué deberías visitar nuestro país. Venezuela es el país que ofrece the AIESEC Experience en su máximo nivel, porque todos nuestros intercambistas sin duda vuelven a sus países como agentes de cambio. Es por ello que si decidiste atreverte a apostar por Venezuela, y realizar tu intercambio con nosotros te dejamos una lista de las 7 cosas que te sucederán una vez llegues a nuestro país.

  1. Recibir abrazos y beso de desconocidos: Los miembros de AIESEC en Venezuela se caracterizan por su simpatía, y es un rasgo natural del venezolano ser una persona cálida. Por eso, sin importar en qué Comité te reciban van a adoptarte como un miembro más de esa familia; además es la manera regular de saludar en nuestro país.
  2. ¡El calor!: Aún cuando el clima en Venezuela es generalmente fresco, mientras te adaptas, vas a sentir que llegaste a El Cairo en lugar de nuestro país tropical; sin embargo existen variedad de bebidas refrescante que harán más llevadera tu estadía en este país caribeño.
  3. Nueva ruta de sabores: A pesar de las limitaciones por el tema de la escasez, todavía existen muchas cosas típicas de la gastronomía venezolana que se le ofrecen a nuestros intercambistas; durante toda tu estadía en el país acostúmbrate a escuchar de repente “¡Ya va! Tienes que probar esto”, para el final de tu intercambio probablemente estés pensando inscribirte en el gimnasio de tu ciudad.
  4. Solution Oriented: Venezuela es un país donde el concepto de puntualidad es tan relativo como tratar de definir el amor, por ende su transporte público, horas para comer e inicio de actividades siempre estará sujeto a cambios de última hora. Por lo que si debes tomar el transporte público te recomendamos lo hagas con al menos 1 hora de anticipación, y dependiendo de tu destino.
  5. No entender la mitad de las oraciones: Los venezolanos usamos palabras que sustituyen a los nombres generales, en lugar de amigo decimos pana, en vez de “Tengo hambre” es “Tengo un filo”, o simplemente usamos “Vaina” para definir cualquier cosa; por ende es muy importante preguntar cuando no entiendas alguno de estos modismos.
  6. Al menos 100 nuevos amigos en Facebook: Para nosotros lo más importante es la integración de los intercambistas con las personas en nuestro país, por lo que es muy común que apenas llegues comiences a tener un montón de invitaciones de amistad en las Redes Sociales, y así los invitan a actividades de todo tipo durante su estadía.
  7. Darte cuenta que tomaste la mejor decisión: Sin importar las circunstancias, los venezolanos valoramos mucho que venga alguien de afuera a aportar a nuestro país, porque son estas personas que nos recuerdan lo bonito de ser venezolanos; enamorándose de nuestra cultura y sorprendiéndose con cosas que nosotros vemos rutinarias.

Venir a Venezuela es una de las mejores decisiones que puede tomar un intercambista de AIESEC, en este lugar desarrollarás las 4 habilidades de liderazgo que profesa nuestra organización, y además vivirás una experiencia integral de liderazgo, crecimiento personal y desarrollo en todo sentido. Anímate a experimentarlo por tí mismo y decir “Yo apuesto por Venezuela”.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

¡Los miembros de AIESEC en Venezuela esperan por ti!

Líderes venezolanos: Verónica Osorio

En el mundo de la actuación existen diversos factores que hacen la carrera cuesta arriba, la división de culturas y el impresionar a diferentes públicos con tu talento no es tarea fácil; en especial el mercado norteamericano el cual es sumamente hermético y celoso con sus actores. A pesar de todas las dificultades, Venezuela ha tenido buenos actores con calidad de exportación, en la actualidad se habla mucho de Edgar Ramírez, quien ha realizado materiales audiovisuales junto a grandes estrellas como Robert de Niro y Jennifer Lawrence; pero no solo Edgar ha introducido a los venezolanos en el competitivo mundo de Hollywood, es tiempo de conocer a Verónica Osorio.

Esta actriz venezolana tuvo sus inicios artísticos en nuestro país realizando teatro, específicamente en el grupo teatral Skena, donde se presentó en obras como El Sueño de una Noche de Verano, El Traje Nuevo del Emperador o La Princesa y el Dragón. También estuvo dos veces en el Festival Internacional de Teatro de Caracas, labor que le valió varios premios y reconocimientos. En el 2008 se muda a New York, 6 meses después era parte de un grupo de improvisación y comedia Upright Citizens Brigade, de donde han salido personajes como: Adam McKay, Horatio Sanz, Amy Poehler, Tina Fey, Rachel Dratch, Will Arnett, Ed Helms y más.

Verónica es una artista polifacética que expresa no querer quedarse en un solo género, a pesar que su fuerte es la comedia también le gustaría apostar por el drama, tuvo apariciones especiales en programas de TV como Friends of The People o Comedy Bang! Bang!, y un comercial de American Express con Tina Fey. Su más reciente proyecto es un largometraje donde comparte pantalla con estrellas como Josh Brolin, George Clooney, Channing Tatum, Tilda Swinton, Alden Ehrenreich y Ralph Fiennes. Es sin duda una venezolana digna de admirar, y una joven líder de nuestra generación.

Líderes venezolanos: Lele Pons

Con la llegada de las redes sociales a la vida cotidiana de las personas, lo que se conocía como “Persona famosa o reconocida” ha cambiado radicalmente su concepto; en la actualidad no necesitas ser actor de cine o TV para tener seguidores, basta con entender el consumo de un público en Redes Sociales y los followers comenzarán a llegar por sí mismos. Tal es el caso de Lele Pons, una joven venezolana residenciada en Miami que a los 15 años descubrió las maravillas de las redes sociales.

Su nombre es Eleonor, sin embargo todos la conocen como Lele, apareció en la lista de los 30 adolescentes más influyentes de la revista Time en el año 2015, conoció a la primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama; estuvo nominada a los Teen Choice Awards en 2015 por mejor canal de Vine, y actualmente su cuenta de Instagram cuenta con once millones de seguidores aproximadamente, siendo oficialmente verificada.

Los planes de la veinteañera consisten en ser modelo y actriz, luego de graduarse se mudó a Los Ángeles, California, para perseguir su sueño. Si bien Lele ha vivido la mayoría de su vida en Miami, Estados Unidos, no se olvida nunca de sus raíces. En su biografía comienza diciendo “Latina and Proud”, y aun cuando sufrió bullying durante sus años de escuela gracias a su acento extranjero nunca negó de dónde vino. Sin duda Lele sigue siendo parte de su país sin importar su domicilio, por eso la traemos en este post como una líder venezolana.