Voluntarios Globales: Camila Roa, una venezolana en Neiva

“Voluntarios Globales” será una nueva sección en donde se publicará la historia de las experiencias que han tenido las personas que han tomado un Voluntario Global con AIESEC.

Camila Roa es una venezolana y AIESECa que decidió tomar su experiencia en Diciembre en Neiva, Colombia.  Acá les dejo su historia:

Comencé mi viaje por tierra hasta Neiva el jueves 15 de Diciembre del 2016.  Algo que pude confirmar de primera mano es que Once An AIESECer, Always An AIESECer.

En Bogotá pase un par de días. El autobús hasta Neiva arranco el 19 de Diciembre a las 8:30am; en el terminal de Bogotá conocí a otro venezolano con el mismo destino, misma ciudad, mismo proyecto.

Me recibieron dos miembros del comité de AIESEC en Neiva, y la que se convertiría en mi hermana colombiana. El primer contacto con mi familia global fue muy bueno, debo aceptar que la primera noche en otro país y con otra familia fue duro, pero los días mejoraron, todos muy atentos y cariñosos, tienen mi agradecimiento y cariño eterno. 

Los otros trainees, mi segunda familia. Personas de culturas, lenguas, acentos, personalidades, razas y religiones diferentes que compartieron risas, alegrías, aventuras, fiestas, y también, momentos difíciles. Personas que se quedan contigo por siempre.

Mi razón de estar en Neiva ¡Mi proyecto! Puedo definirlo con una palabra: Maravilloso. Trabajamos con la Fundación Huellas con Sentido de Vida. Una ONG que tiene 5 años trabajando para llevar acompañamiento emocional a niños con cáncer y lupus mediante la terapia clown al Hospital de Neiva y pueblos cercanos. Un grupo de voluntarios que nos hicieron sentir como en casa, que nos formaron como clown de hospital y que nos enseñaron que no es necesario tomarnos tan en serio a nosotros mismos, y que nada se compara con hacer reír a un niño y lograr que se olvide de su dolor, así sea por unos minutos. 

Regresé agradecida:

De haber tenido la oportunidad de compartir con los niños maravillosos con los que trabaja la fundación, también con esas personas que trabajan a diario para darles comodidad y sonrisas, por el recibimiento, por el cariño.

Por haber tenido la oportunidad de compartir con personas maravillosas de otros países y por todo lo que me hicieron crecer.

Con unos kilogramos de más porque mi familia colombiana simplemente es la mejor. 

Regresé a Venezuela segura de que tengo una familia en Colombia, y en cada país de las personas que conocí. 

Puedo extenderme la vida escribiendo del porque tomar este voluntariado fue la mejor decisión de mi vida y aun así las palabras no alcanzarían para expresar lo que de verdad significa.

Gracias.